Memantina: qué es, para qué sirve y cuáles son sus efectos positivos

10/01/2026
Qué es la memantina y para qué sirve

Si eres cuidador de una persona con alzhéimer, seguro que has oído hablar de la memantina, un medicamento que ayuda a manejar los síntomas del alzhéimer moderado y severo.

Pero, ¿sabes realmente qué es, cómo funciona y qué beneficios puede traer a quien cuidas?

En este artículo te contamos en qué consiste el tratamiento con este fármaco y cómo puede mejorar la calidad de vida tanto de tu ser querido como de la tuya propia.

Qué es la memantina

La memantina es un fármaco que interviene en los procesos cerebrales que se ven afectados por el alzhéimer.

Se caracteriza por un mecanismo de acción distinto al de otros medicamentos y, por ello, puede combinarse para reforzar la efectividad del tratamiento.

Conozcamos qué es y cómo funciona exactamente la memantina:

Definición de memantina

La memantina es un medicamento clasificado como antagonista no competitivo del receptor NMDA (N-metil-D-aspartato) que modula la actividad de un neurotransmisor cerebral fundamental: el glutamato.

El glutamato es una sustancia química cerebral esencial para procesos como el aprendizaje, la memoria y la concentración.

Sin embargo, en el alzhéimer, los niveles de glutamato se elevan de manera anormal en las sinapsis (espacios entre neuronas) y esto genera un efecto tóxico para las células cerebrales.

La memantina regula este desequilibrio a través de receptores NMDA específicos para proteger el sistema nervioso y ralentizar el deterioro cognitivo y funcional que caracteriza esta enfermedad.

Cómo actúa en el cerebro la memantina

Para entender cómo actúa en el cerebro la memantina, primero debes saber qué ocurre en el cerebro de una persona con alzhéimer.

En esta patología, la acumulación de proteínas anómalas (como la beta amiloide) genera estrés oxidativo, que a su vez provoca que el glutamato se libere en cantidades excesivas.

Este exceso sostenido de glutamato causa lo que se conoce como excitotoxicidad: las neuronas reciben demasiada estimulación y acaban deteriorándose.

La memantina interviene para regular esta sobreestimulación por glutamato y restablecer la comunicación neuronal normal.

Para qué sirve la memantina

La memantina sirve para frenar la progresión acelerada del alzhéimer en fases muy concretas de la enfermedad:

Indicaciones principales: Alzhéimer moderado y severo

En la enfermedad de alzhéimer, la memantina está indicada para la fase moderada a severa, cuando la persona pierde autonomía en actividades diarias complejas y necesita apoyo constante.

En estos casos, la memantina se introduce antes de que la enfermedad alcance estadios finales, con el objetivo de ralentizar la velocidad de declive cognitivo.

Así, se consigue mantener más tiempo capacidades que de otro modo se perderían rápidamente.

Otros posibles usos clínicos

Aunque la memantina está específicamente indicada para el tratamiento de los síntomas del alzhéimer moderado a severo, en algunos países se utiliza en demencia vascular y demencia mixta.

También se evalúa su uso en las fases más tempranas de alzhéimer y en otras demencias degenerativas, aunque no existe consenso científico suficiente.

Evidencia científica sobre su eficacia

La eficacia de la memantina en alzhéimer moderado a severo está documentada en diversos ensayos clínicos controlados con placebo. Por ejemplo:

  • Seis estudios aleatorizados con más de 2.300 pacientes demostraron que la memantina mejora la puntuación en las escalas que evalúan comportamiento, estado cognitivo, impresión global y capacidad para realizar actividades de vida cotidiana.
  • Una revisión de Cochrane fijó en 6 meses el tiempo necesario para ver los efectos beneficiosos de la memantina en las funciones cognitivas y las actividades diarias. Además, calificó su tolerancia como buena.

Otros estudios han demostrado que cuando se combina con inhibidores de colinesterasa, el efecto es más potente que con cualquiera de los fármacos de forma aislada.

Efectos positivos de la memantina

La memantina influye de manera muy positiva en aspectos cognitivos, conductuales y funcionales que impactan en la vida diaria de quien padece alzhéimer. Veamos cómo lo hace en cada uno.

Mejora de la memoria y funciones cognitivas

Uno de los efectos más valorados de la memantina es su impacto en la función cognitiva, que se traduce en una mejoría medible en memoria, atención y capacidades intelectuales.

Gracias a esto, la persona conserva más tiempo la capacidad de recordar información reciente, de concentrarse en conversaciones o tareas, y de procesar información nueva.

Además, puede sufrir menos desorientación y disfrutar de más momentos de claridad mental.

Reducción de síntomas conductuales y psicológicos

El alzhéimer genera síntomas conductuales que la memantina puede reducir: agitación, agresividad, alucinaciones, depresión, cambios de humor impredecibles…

Por ejemplo: en ensayos clínicos se ha comprobado con la agitación es menos frecuente con memantina (4%) que con placebo (8%).

Además, en algunos enfermos se produce un aumento de la disposición a participar en actividades y una mejor respuesta a las sugerencias de sus cuidadores. Incluso, mayor capacidad de interacción social.

Esto no significa que la persona recupere completamente su personalidad previa, pero sí que la apatía característica de la fase avanzada de la enfermedad se atenúa.

Impacto en la calidad de vida del paciente y del cuidador

Sin duda, el verdadero valor de la memantina radica en cómo mejora la calidad de vida global.

Para el paciente, significa conservar más tiempo su capacidad de autocuidado, entender lo que sucede a su alrededor y participar en la vida familiar.

A ti, como cuidador, te puede ayudar a reducir el agotamiento que supone atender a un adulto mayor con alzhéimer.

Y es que, cuando tu ser querido colabora más en los cuidados, cuando hay menos episodios de agitación o confusión severa, tu carga física y emocional disminuye.

Además, el tratamiento puede retrasar la necesidad de institucionalización, haciendo posible que tu ser querido permanezca en el hogar familiar más tiempo.

Posibles efectos secundarios y precauciones

Como todo medicamento, la memantina puede producir efectos adversos, aunque la mayoría son leves y tienden a mejorar conforme el cuerpo se adapta.

Efectos secundarios más frecuentes

Los efectos secundarios más habituales son mareos o vértigo, dolor de cabeza, estreñimiento, confusión leve y somnolencia.

También pueden presentarse náuseas, cambios en el ritmo intestinal (tanto diarrea como estreñimiento), cansancio y cambios en la presión arterial.

Algunos pacientes experimentan cambios de humor o comportamiento: ansiedad, inquietud motora, o en casos raros, alucinaciones o cambios emocionales inesperados.

Si observas estos síntomas en tu ser querido, es importante comunicarlo inmediatamente al médico, que podrá ajustar la dosis o reconsiderar el tratamiento.

Interacciones con otros medicamentos

La memantina interactúa con ciertos fármacos y por ello es imprescindible que informes al médico de todos los medicamentos que está tomando tu familiar.

En especial, se ha de evitar la combinación de memantina con otros antagonistas NMDA como amantadina (usada en Parkinson), ketamina o dextrometorfano (presente en algunos jarabes para la tos). Al actuar sobre el mismo sistema receptor, combinados pueden causar psicosis tóxica.

También se debe tener precaución especial con la hidroclorotiazida (medicamento para la presión arterial), ya que la memantina puede disminuir sus niveles en sangre.

La memantina también requiere vigilancia si se combina con ciertos fármacos que alteran el pH urinario, pues una orina más alcalina reduce la eliminación de memantina del cuerpo, aumentando sus niveles.

Precauciones en personas con problemas renales o hepáticos

Si tu ser querido tiene insuficiencia renal moderada, la dosis de memantina debe reducirse a 10 mg diarios en lugar de los 20 mg habituales.

En insuficiencia renal severa, también se mantiene en 10 mg diarios, aunque bajo supervisión estricta.

La razón es que la memantina se elimina principalmente a través de los riñones. Con riñones menos eficientes, el medicamento se acumula en sangre, aumentando el riesgo de efectos adversos. Por eso es esencial realizar un análisis de función renal antes de iniciar la toma de memantina.

En cuanto a problemas hepáticos (del hígado), no es una contraindicación absoluta siempre que haya una vigilancia médica adecuada.

Por último, los pacientes con historial de infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca no compensada e hipertensión no controlada requieren de monitorización estrecha.

Cómo se administra la memantina

El protocolo de administración de la memantina está diseñado para maximizar los beneficios a la par que se evitan sus riesgos.

Para ello hay una dosis gradual recomendada y distintas formas disponibles para su toma, tal y como vamos a ver ahora.

Formas disponibles: tabletas, solución oral, etc.

La memantina se presenta en varias formas farmacéuticas:

  • Comprimidos recubiertos de liberación inmediata (5 mg y 10 mg): estos se absorben rápidamente y requieren tomas múltiples al día. Se pueden tomar con o sin alimentos.
  • Solución oral (2 mg/mL): especialmente útil si tu ser querido tiene dificultades para tragar comprimidos. Permite dosificar de forma precisa y puede mezclarse con bebidas si es necesario.
  • Cápsulas de liberación prolongada (de 7 mg, 14 mg, 21 mg y 28 mg): estas se toman una sola vez al día, algo que favorece la adherencia al tratamiento y simplifica la rutina de cuidados. La liberación prolongada proporciona niveles más estables del medicamento a lo largo del día.
  • Combinaciones fijas (memantina + donepezilo): están disponibles comprimidos que combinan memantina con este otro fármaco para el alzhéimer.

Elige con tu médico la forma más práctica para tu ser querido, en función de si presenta problemas de deglución o prefieres optar por la comodidad de una única toma o un tratamiento combinado.

Dosis recomendada según indicación médica

La dosificación de memantina sigue un esquema escalonado estándar que se aplica durante las primeras 4 semanas:

  • Semana 1: 5 mg diarios (una tableta de 5 mg o media de 10 mg por la mañana)
  • Semana 2: 10 mg diarios (5 mg dos veces al día)
  • Semana 3: 15 mg diarios (10 mg por la mañana, 5 mg por la tarde)
  • Semana 4 en adelante: 20 mg diarios (10 mg dos veces al día, preferiblemente mañana y tarde)

Una vez completado, la dosis recomendada es de 20 mg diarios dividida en dos tomas, que es la dosis máxima autorizada.

Consejos para un uso seguro y efectivo

Para que la memantina funcione y no aparezcan complicaciones, te recomendamos seguir estos consejos:

  1. Sigue la pauta de administración recomendada: aunque pueda parecer un proceso lento, es importante que sigas el esquema de incremento gradual. No aceleres las dosis para llegar antes a la dosis completa, ya que esto aumenta el riesgo de efectos adversos.
  2. Procura que la toma sea siempre a la misma hora: esto mantiene niveles estables en sangre y favorece la efectividad.
  3. No interrumpas el tratamiento de golpe: si tu ser querido ha de dejar la memantina por algún motivo (cambio de tratamiento, intolerancia), hazlo bajo supervisión médica y de forma gradual para no empeorar de golpe los síntomas de su enfermedad.
  4. Establece un seguimiento médico regular: durante las primeras semanas, el médico debe valorar tolerancia y efectividad. Después, se deben realizar revisiones periódicas (cada 6-12 meses mínimo) para ajustar la dosis si es necesario.
  5. Monitoriza la presión arterial y función renal: realiza análisis de función renal antes de iniciar y periódicamente durante el tratamiento. Vigila la presión arterial, sobre todo si tu familiar tiene historial de hipertensión.
  6. Cuidado con los cambios dietéticos drásticos: los cambios radicales en la dieta, la ingesta masiva de antiácidos, o las infecciones graves de orina pueden modificar el pH urinario y alterar los niveles de memantina. Informa al médico de estos cambios.

Memantina y tratamiento combinado

La memantina rara vez se utiliza aislada en la práctica clínica, si no que forma parte de una estrategia terapéutica combinada con inhibidores de la colinesterasa. Así, se potencian los beneficios y el abordaje del alzhéimer es más completo.

Combinación con inhibidores de la colinesterasa

Los inhibidores de la acetilcolinesterasa (IChE) como el donepezilo, la rivastigmina y la galantamina fueron los primeros medicamentos específicos desarrollados para el alzhéimer.

Actúan de forma distinta a la memantina; en concreto, preservando la acetilcolina, otro neurotransmisor implicado en los procesos de la memoria y de la cognición en general.

Así, los procesos de ambos fármacos son complementarios y, combinados, el efecto es más potente que cada uno por separado.

Normalmente, los pacientes inician tratamiento para el alzhéimer con un IChE y, más adelante, se incorpora la memantina.

Seguimiento y ajustes médicos

El tratamiento farmacológico del alzhéimer es muy dinámico, porque mientras la enfermedad progresa, la tolerancia del paciente cambia y pueden aparecer comorbilidades que exijan un ajuste de las dosis de los medicamentos.

Por eso, el seguimiento de la memantina sola o combinada siempre tiene 4 fases bien diferenciadas:

  1. Evaluación inicial: antes de iniciar memantina, el médico realizará análisis de función renal, hepática y cardiaca, revisará todos los medicamentos para detectar interacciones, y valorará síntomas específicos que podrían contraindicar el uso.
  2. Monitorización durante la toma: mientras se incrementa la dosis en las primeras 4 semanas, el médico evaluará los efectos secundarios emergentes.
  3. Evaluación a los 3-6 meses: los beneficios suelen aparecer alrededor de las 6-8 semanas, pero es importante esperar hasta los 3-6 meses para una evaluación completa de eficacia. El médico realizará test cognitivos, evaluará síntomas conductuales y cuestionará sobre la calidad de vida.
  4. Seguimiento a largo plazo: las revisiones cada 6-12 meses sirven para monitorizar la función renal y ajustar la dosis si aparecen nuevos problemas.

Si a lo largo del proceso de seguimiento el deterioro clínico sigue avanzando, aparecen efectos secundarios, o si la enfermedad progresa hacia fases terminales donde no existe beneficio, se considera la suspensión del tratamiento.

Pero esta decisión puede cambiar por completo el progreso del alzhéimer y, por ello, nunca debes tomarla por tu cuenta.

Consulta a tu médico y, mientras transcurre el tratamiento, ayuda a tu ser querido con terapias no farmacológicas complementarias que mejoren su bienestar a diario.

Además, desde Sanitas recomendamos participar en grupos de ayuda mutua, pues son espacios donde compartir y aprender estrategias con otras familias y cuidadores en situaciones similares a la tuya.

Nosotros, desde la distancia, también te ayudamos a seguir aprendiendo sobre demencias y cómo cuidar mejor: encontrarás muchos más contenidos como este, escritos por profesionales sanitarios, en la biblioteca de Sanitas Cuidar Bien.

Miryam Piqueras Bravo

Miryam Piqueras Bravo

Directora de Gobierno Clínico de Sanitas Mayores.

Doctora en Medicina Familiar y Comunitaria, con más de 13 años de experiencia en atención primaria, medicina socio-sanitaria, supervisión y dirección médica.
Nº de Colegiada: 282858641.

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