Si sus olvidos y despistes son cada vez más frecuentes, es normal que te preguntes cómo saber si tu madre tiene demencia senil.
Por eso, en este artículo hemos reunido toda la información que necesitas para confirmar o descartar tus sospechas.
Descubrirás cómo reconocer las primeras señales, aprenderás a detectar los cambios en su comportamiento y habilidades, y sabrás cuáles son los pasos que debes seguir para obtener un diagnóstico médico claro.
Además, te damos consejos prácticos para acompañar a tu madre en su día a día, apoyando su autonomía y bienestar.
Este contenido está pensado para ayudarte a actuar a tiempo y que puedas entender qué cambios están afectando la vida de tu madre y cómo puedes acompañarla con amor y paciencia.
Señales iniciales para saber si mi madre tiene demencia senil
Reconocer los primeros indicios de demencia senil requiere atención a cambios sutiles en el día a día de tu madre.
Estos signos iniciales aparecen de forma progresiva y pueden confundirse fácilmente con olvidos propios de la edad, pero si se repiten con frecuencia e interfieren en su vida cotidiana, conviene estar alerta.
Pérdida de memoria frecuente y olvidos recientes
Si observas que tu madre olvida información que acaba de aprender, conversaciones recientes o citas importantes, debes saber que son fallos de memoria van más allá del envejecimiento normal.
A diferencia de los despistes ocasionales que todos experimentamos, la pérdida de memoria relacionada con la demencia no es pasajera y afecta, sobre todo, a la memoria reciente.
Por ejemplo: tu madre puede olvidar que ya ha hecho una pregunta y repetirla varias veces, no recordar lo que comió hace unas horas o extraviar objetos y colocarlos en lugares insólitos.
En cambio, la información remota, como son los acontecimientos de su juventud, suele conservarse durante más tiempo, por lo que el hecho de que recuerde el pasado no descarta la presencia de deterioro cognitivo.
Dificultad para realizar tareas diarias
Si notas que tu madre comienza a tener problemas para completar actividades que antes hacía con facilidad, es que sus funciones ejecutivas están empezando a deteriorarse.
Así, puede empezar a tener dificultades para seguir una receta conocida, llevar las cuentas del hogar, gestionar facturas o tomar decisiones que antes resolvía sin esfuerzo.
Notarás que le cuesta especialmente todas aquellas tareas que requieren varios pasos secuenciales, como preparar una comida que implica coordinar diferentes ingredientes y tiempos de cocción.
No dejará de hacerlas, pero sí tardará más tiempo en realizarlas o bien cometerá errores muy básicos.
También puede mostrar confusión al usar aparatos que antes manejaba sin problema, como el teléfono móvil, el microondas o la lavadora.
Todo esto lo irás notando gradualmente en el día a día, de forma que será cada vez menos autónoma y necesitarás más tu ayuda.
Cambios de personalidad y comportamiento
Los cambios en la forma de ser de tu madre serán, sin duda, lo que más te desconcierte en cuanto aparezcan.
Pero has de saber que no son intencionados y que responden a alteraciones en áreas del cerebro responsables de la conducta y las emociones.
Debido a ellos, tu madre puede volverse más irritable, ansiosa o desconfiada sin motivo aparente.
También puede mostrar apatía hacia actividades que antes disfrutaba, experimentar cambios de humor repentinos o reaccionar de forma desproporcionada ante situaciones cotidianas.
Estos cambios conductuales aparecen hasta en el 90% de los pacientes con demencia en algún momento de la enfermedad, y pueden ir acompañados de trastornos del ánimo como depresión, miedo y frustración.
Cómo puedo detectar la demencia senil en mi madre
Para detectar la demencia en un familiar tan cercano como es una madre, lo importante es estar pendiente de los signos que afectan su orientación, comunicación y capacidad para desenvolverse en su entorno.
Son los primeros que se hacen más evidentes conforme la enfermedad avanza, y requieren una valoración médica profesional.
Problemas de orientación temporal y espacial
La desorientación temporal es uno de los primeros síntomas cognitivos de la demencia: tu madre puede confundir fechas, no saber qué día de la semana es o equivocarse sobre el mes o la estación del año.
Al principio, estos errores son sutiles, pero con el tiempo se vuelven más evidentes.
La pérdida de orientación espacial también será una de las primeras señales que detectarás, porque empezarás a ver que tu madre se pierde en lugares conocidos, incluso en su propio barrio o dentro de casa.
Puede, incluso, tener dificultades para recordar cómo llegó a un sitio o no saber cómo regresar.
Estas situaciones están relacionadas con el deterioro de la memoria y la atención y requieren especial control por tu parte, pues afectan directamente a la seguridad de tu madre.
Dificultad para comunicarse y encontrar palabras
Los problemas de lenguaje empiezan con dificultades para encontrar la palabra adecuada, la repetición constantemente de las mismas frases y el uso de palabras genéricas como "eso" o "esto" sin poder nombrar objetos concretos.
Conforme avance la enfermedad, el lenguaje de tu madre podría volverse menos fluido y repleto de circunloquios, es decir, rodeos para intentar decir lo que quiere expresar.
También puede suceder que invente palabras nuevas (neologismos) o que confunda términos que suenan parecidos.
Estas dificultades le impiden comunicar sus necesidades, pero también comprender lo que los demás le quieren decir.
Por eso, tu madre puede tener problemas para seguir conversaciones, especialmente cuando hay varios interlocutores, o no entender lo que le están diciendo.
En fases avanzadas, el lenguaje puede deteriorarse hasta el punto de que habla muy poco o alcanza el mutismo.
Evaluación médica para saber si mi madre tiene demencia senil
Si sospechas que tu madre presenta síntomas de demencia, debes acudir al médico para obtener un diagnóstico.
El proceso de evaluación consiste en diversas pruebas que permiten identificar la causa del deterioro cognitivo y descartar otras enfermedades que pueden producir síntomas similares.
Pruebas cognitivas y neurológicas
El centro de la evaluación médica serán las pruebas cognitivas, específicamente dirigidas a evaluar las habilidades de pensamiento, razonamiento y lingüísticas de tu madre, entre otras.
Las más comunes son:
- Mini-Mental State Examination (MMSE): es la prueba de cribado más utilizada para detectar demencia. Consiste en una serie de preguntas y tareas que duran aproximadamente diez minutos. Evalúa funciones cognitivas básicas como la memoria, la atención, el lenguaje y la capacidad para seguir instrucciones.
- Test de Pfeiffer: también conocido como Short Portable Mental Status Questionnaire (SPMSQ), consta de diez preguntas sencillas que miden aspectos como memoria a corto y largo plazo, atención y orientación sencilla. Es útil para personas con bajo nivel educativo o dificultades sensoriales.
- Montreal Cognitive Assessment (MoCA): evalúa todos los dominios cognitivos mediante tareas complejas que permiten identificar pérdidas cognitivas tempranas. Es especialmente eficaz porque detecta deterioro cognitivo leve con una sensibilidad del 83% y especificidad del 75%, superando al MMSE en este aspecto.
Además, el médico también realizará una evaluación neurológica completa para examinar el movimiento, el equilibrio, los sentidos, los reflejos y otras funciones.
Esta exploración ayuda a detectar problemas neurológicos que puedan estar causando o contribuyendo a los síntomas.
Por último, las entrevistas con vosotros los familiares también arrojarán luz sobre cómo han cambiado las habilidades cognitivas y el comportamiento de tu madre con el tiempo.
Exámenes complementarios: análisis de sangre y neuroimagen
Los exámenes complementarios se realizan para descartar otras causas tratables de deterioro cognitivo.
Es el caso de los análisis de sangre, con los que se mide los niveles de hormonas tiroideas, vitamina B12, glucosa y otros parámetros que pueden afectar la función cerebral.
Y es que un déficit de vitamina B12, problemas de tiroides, diabetes o infecciones pueden producir síntomas similares a la demencia.
Además, en caso de sospecha de alzhéimer, los análisis pueden detectar biomarcadores específicos de la enfermedad (como la proteína tau fosforilada o p-tau217).
Las pruebas de neuroimagen, por su parte, se utilizan para identificar las anomalías cerebrales que expliquen el proceso de demencia.
Estas exploraciones, normalmente mediante resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC), detectan accidentes cerebrovasculares, tumores, acumulación de líquido o patrones de atrofia característicos de diferentes tipos de demencia.
En algunos casos, el médico puede solicitar una tomografía por emisión de positrones (PET), que detecta depósitos de proteína amiloide o tau en el cerebro, marcadores característicos de la enfermedad de Alzheimer.
Esta prueba, en concreto, ayuda a precisar el diagnóstico y determinar en qué fase se encuentra.
Seguimiento y monitoreo en casa
Tanto para el diagnóstico inicial, como una vez se haya establecido, el seguimiento en casa es casi obligado para controlar la evolución de los síntomas.
Deberás realizar observación constante, anotar cualquier variación en el estado de tu madre e informar al médico de manera periódica para hacer seguimiento médico y ajustar el tratamiento si fuera necesario.
Registro de síntomas y cambios diarios
En muchos casos, las personas afectadas de demencia intentan ocultar sus dificultades por vergüenza o miedo.
Esta situación complica la detección, ya que limitan sus relaciones sociales o reducen su participación en conversaciones para que sus lapsus no sean evidentes.
Por eso es tan importante prestar atención en los momentos “de guardia baja” y llevar un registro de los síntomas y cambios que observas en tu madre cuando no los esconda.
Registra situaciones concretas: qué día y a qué hora ocurrieron, qué estaba haciendo tu madre en ese momento y cómo reaccionó.
Por ejemplo, si se mostró confusa, agitada o desorientada, o si tuvo dificultades para completar alguna actividad.
Este registro te permite identificar patrones y factores que desencadenan ciertos comportamientos.
También resulta útil anotar su patrón de sueño, su apetito, su estado de ánimo y cualquier síntoma nuevo que aparezca.
Si observas cambios repentinos en su comportamiento, como aumento de la agresividad, llanto frecuente o alucinaciones, estos pueden indicar una infección, dolor u otra complicación que requiere atención médica inmediata.
Cuándo acudir al médico para seguimiento
Aunque lo recomendable es que acudas con tu madre al médico de forma programada para revisiones periódicas, deberás consultar con urgencia si detectas algunos de estos signos graves:
- Confusión repentina.
- Aumento inexplicable de la agitación.
- Caídas frecuentes.
- Pérdida rápida de habilidades.
- Síntomas conductuales graves como agresividad o alucinaciones.
La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria añade a esta lista algunos de los síntomas que hemos visto en este artículo, cuyo empeoramiento deberás vigilar muy de cerca: dificultad para aprender o retener información nueva, la desorientación espacial y temporal, los problemas con el lenguaje y los cambios en el estado de ánimo son señales que justifican una consulta y que tampoco puedes ignorar.
Cómo apoyar a mi madre con demencia senil en el día a día
Apoyar a tu madre con demencia senil no solo implica atender sus necesidades físicas, sino también preservar su dignidad y autonomía el mayor tiempo posible.
Estas son algunas buenas prácticas de cuidado que te ayudarán en el día a día:
- Establece rutinas diarias para bañarse, comer y dormir siempre a la misma hora. Las rutinas aportan seguridad a tu madre, reducen su ansiedad y le ayudan a mantener sus habilidades durante más tiempo.
- Mantén su independencia permitiéndole hacer por sí misma todo aquello que todavía puede realizar. Esto preserva su autoestima y reduce tu carga como cuidador.
- Adapta las tareas a su capacidad actual, simplificándolas en pasos sencillos. Si le gusta cocinar, puede ayudarte en tareas simples como pelar verduras o poner la mesa. Celebra sus pequeños logros y enfócate en lo que todavía puede hacer, no en lo que ha perdido.
- La comunicación requiere atención especial. Habla despacio, utiliza frases cortas y sencillas, y mantén el contacto visual. Sé paciente si tarda en responder o no encuentra las palabras adecuadas.
- Utiliza el lenguaje no verbal para reconfortarla: sonrisas, caricias, abrazos… Le transmitirán todo tu cariño y reforzarán vuestro vínculo emocional.
Entre estas estrategias debes incluir, también, favorecer tu propio bienestar emocional, pues el cuidado de una persona con demencia resulta agotador física y emocionalmente.
Nuestro consejo es que mantengas tus propias actividades y aficiones siempre que sea posible, aunque sean en pequeñas píldoras diarias.
Son momentos que te proporcionarán la flexibilidad emocional que necesitas para adaptarte a los cambios constantes que presenta la demencia sin agotarte emocionalmente.
Además, desde Sanitas recomendamos participar en grupos de ayuda mutua, pues son espacios donde compartir y aprender estrategias con otras familias y cuidadores en situaciones similares a la tuya.
Nosotros, desde la distancia, también te ayudamos a seguir aprendiendo sobre demencias y cómo cuidar mejor: encontrarás muchos más contenidos como este, escritos por profesionales sanitarios, en la biblioteca de Sanitas Cuidar Bien.