¿La punción lumbar duele?: Mitos y realidades

08/01/2026
¿La punción lumbar duele?

¿Te preocupa si la punción lumbar duele? Si acompañas a un ser querido que necesita someterse a esta prueba, o tú mismo tienes dudas, este artículo está pensado para ayudarte a comprenderla mejor.

Aquí descubrirás qué sensaciones son normales durante el procedimiento, qué factores pueden hacer que resulte más o menos molesto y qué medidas concretas adoptan los profesionales para que la experiencia sea lo menos dolorosa posible.

Además, encontrarás recomendaciones prácticas y consejos para antes y después, así podrás afrontar este momento con confianza y seguridad.

¿Es normal que duela una punción lumbar?

El principal temor de los pacientes que han de someterse a una punción lumbar (también conocida como punción raquídea) es el dolor que produce, pues el procedimiento consiste en introducir una aguja en la parte baja de la espalda.

La realidad es que se trata de una técnica segura que suele causar molestias leves y transitorias en la mayoría de los casos.

Pero, ¿en qué consisten? A continuación explicamos cuál suele ser la sensación normal durante y después de una punción y cuándo puede considerarse un dolor intenso.

Dolor durante la punción lumbar: sensación normal

Sentir molestias o dolor leve durante y después de una punción lumbar es bastante común.

Durante el procedimiento, la zona se anestesia localmente, por lo que sentirás un pinchazo breve a medida que se aplica el anestésico.

La inserción de la aguja puede provocar presión, entumecimiento o dolor localizado en la zona lumbar de poca intensidad y que desaparece al cabo de unas horas.

Diferencias entre molestias leves y dolor intenso

Ya hemos mencionado cuáles suele ser las molestias leves y transitorias de la punción lumbar.

En cambio, el dolor intenso suele ser persistente e ir acompañado de otros síntomas como fiebre, mareo o debilidad.

Aun así, es raro que aparezca. Si lo hace, debe ser consultado con el médico de inmediato, ya que podría estar relacionado con complicaciones como sangrado, infección o irritación nerviosa.

Factores que pueden influir en si la punción lumbar duele

No todas las personas sienten la punción lumbar de la misma manera, sino que hay factores individuales que pueden hacer que el procedimiento resulte más o menos molesto.

A continuación, detallamos los aspectos más relevantes para que comprendas qué puede afectar la percepción del dolor y qué se puede hacer para minimizarlo.

Estado de salud y sensibilidad del paciente al dolor

Algunas personas son más sensibles al dolor o tienen condiciones que aumentan el riesgo de molestias:

  • Ansiedad y antecedentes de cefaleas frecuentes: si has sufrido migrañas o dolores de cabeza habituales con anterioridad, tienes mayor probabilidad de experimentar cefalea posterior a la punción lumbar. La ansiedad también influye en cómo percibes el dolor durante el procedimiento.
  • Índice de masa corporal bajo: las personas con un IMC reducido presentan mayor riesgo de molestias porque tienen menos tejido adiposo que amortigüe la zona lumbar y facilite el procedimiento.
  • Edad y sexo: ser mujer, tener entre 18 y 30 años o estar embarazada incrementa las probabilidades de sufrir dolor de cabeza tras la punción lumbar.
  • Problemas de coagulación o plaquetas bajas: presentar alteraciones en la coagulación sanguínea o cifras de plaquetas por debajo de 80.000/microlitro aumenta el riesgo de sangrado y complicaciones durante la técnica.

El número de punciones realizadas también influye en la percepción y el manejo del dolor durante el procedimiento.

Algunas personas desarrollan mayor tolerancia, mientras que otras experimentan temor basado en experiencias pasadas negativas.

Experiencia del profesional que realiza la punción lumbar

La destreza y experiencia del profesional influyen directamente en las molestas y posibles complicaciones que pueda causar la punción lumbar.

Para disminuir la probabilidad de dolor intenso, un procedimiento realizado por un especialista debería incluir las siguientes medidas de prevención:

  • Protocolos estrictos de seguridad y esterilidad: la punción lumbar debe efectuarse con máximas condiciones de asepsia para prevenir infecciones como meningitis o abscesos espinales. El equipo sanitario utiliza mascarilla, guantes estériles, bata y campos estériles, y la zona lumbar se desinfecta con antiséptico durante al menos dos minutos antes de introducir la aguja.
  • Agujas de menor calibre: utilizar agujas de calibre fino (22 o incluso 24-25) reduce el riesgo de cefalea posterior a la punción lumbar y disminuye el dolor durante y después del procedimiento.
  • Técnicas atraumáticas: principalmente, el uso de agujas atraumáticas (también llamadas de punta de lápiz o tipo Sprotte), cuya punta es redondeada y no biselada como las convencionales. Este diseño disminuye el traumatismo tisular y reduce la incidencia de cefalea posterior a la punción lumbar del 11% al 4,2%.

Estas prácticas favorecen una recuperación más rápida sin comprometer el éxito del procedimiento.

Cómo se minimiza el dolor en una punción lumbar

Aunque la punción lumbar puede generar preocupación por el dolor, existen estrategias muy eficaces para reducir las molestias durante el procedimiento.

En los siguientes apartados te explicamos cómo se aplican estas medidas y su importancia.

Técnicas de anestesia local y preparación del paciente

Para reducir al mínimo el dolor durante la punción, el profesional aplica anestesia local en la zona lumbar antes de colocar la aguja.

El anestésico más utilizado es la lidocaína al 1% o 2% sin epinefrina, que actúa bloqueando los canales de sodio en las fibras nerviosas. Esto impide la generación y transmisión de impulsos dolorosos.

Este efecto se produce en pocos minutos y permite que el procedimiento se realice sin que sientas dolor intenso, aunque notarás una breve sensación de ardor o quemazón cuando se inyecta el anestésico.

Realizar una punción lumbar sin anestesia provocaría un dolor insoportable para la mayoría de las personas, ya que la aguja atraviesa la piel, el tejido subcutáneo, los ligamentos y finalmente la duramadre para alcanzar el espacio subaracnoideo.

Por eso, la anestesia local es un paso imprescindible que garantiza tu comodidad y la seguridad del proceso.

Postura y relajación durante el procedimiento

Durante la punción lumbar, debes permanecer tumbado de lado en posición fetal, flexionando las rodillas hacia el pecho.

Esta postura amplía el espacio intervertebral entre las vértebras lumbares (especialmente L3-L4 o L4-L5) para que la inserción de la aguja sea más sencilla y se reduzca el riesgo de tocar estructuras óseas.

Será importante que te mantengas relajado/a y sigas las indicaciones del profesional. El acompañamiento de enfermería te ayudará a que te sientas tranquilo/a y seguro/a.

Qué dolor esperar después de la punción lumbar

La mayoría de los pacientes experimenta solo molestias leves y transitorias tras una punción lumbar.

Sin embargo, hay síntomas específicos que pueden aparecer y que conviene reconocer para identificar cuándo es normal y cuándo puede requerir atención médica.

Molestias normales tras el procedimiento

Tras el procedimiento, es normal tener algunas molestias. Las más habituales son dolor o sensibilidad en la región lumbar (lo experimenta una de cada cuatro personas), que puede extenderse ligeramente hacia las piernas.

También puede haber cefalea relacionada con la fuga de líquido cefalorraquídeo, que suele desaparecer en cuestión de horas o días con reposo y analgésicos suaves. Este síntoma es común en alrededor del 10-40% de los pacientes.

La mayoría de los pacientes recupera la normalidad tras descansar y seguir las recomendaciones, como evitar esfuerzo físico intenso y mantenerse bien hidratado.

Cuándo consultar al médico por dolor persistente

Debes consultar de inmediato si el dolor lumbar es intenso, persiste por más de una semana, se acompaña de fiebre, mareo, alteración neurológica, debilidad en las piernas, sangrado o dificultad para moverte.

Esta sintomatología pueden indicar complicaciones poco frecuentes y requiere atención médica urgente.

Consejos para pacientes y familiares

Tanto si eres paciente como cuidador, hay recomendaciones prácticas que te ayudarán a prepararte, facilitar la recuperación y que la experiencia sea mucho más llevadera.

Preparación y tranquilidad antes de la punción lumbar

Hay algunas pautas que puedes seguir para prepararte para la punción lumbar y, así, minimizar el malestar y la ansiedad asociados:

  • Descansa la noche anterior: dormir lo suficiente ayuda a tu cuerpo a afrontar el procedimiento con menos estrés y facilita la recuperación.
  • Ayuno previo: en muchos hospitales, especialmente en niños y adolescentes, se recomienda estar en ayunas unas 8 horas antes para evitar riesgos relacionados con la sedación o aspiración de alimentos.
  • Buena hidratación: mantén una correcta hidratación, salvo que tu médico indique lo contrario, ya que esto favorece una recogida de muestras más sencilla y la recuperación posterior.
  • Revisa tus medicaciones: informa al equipo médico sobre todos los medicamentos que tomas, especialmente anticoagulantes, y si tienes alergia a algún fármaco. El personal valorará si es necesario realizar ajustes y te recomendará cómo proceder con tu tratamiento habitual.
  • Evita esfuerzos físicos: el día de la punción, no realices actividades extenuantes y ve al hospital descansado y tranquilo.
  • Haz preguntas sin miedo: resuelve todas tus dudas con el personal sanitario. Saber qué esperar y confiar en el equipo reduce los niveles de ansiedad.

Si te resulta difícil mantener la calma, puedes recurrir a técnicas de relajación como la respiración profunda, escuchar música suave o distraerte conversando con un familiar o enfermero antes del procedimiento.

Los profesionales están preparados para acompañarte emocionalmente y atender cualquier inquietud.

Recomendaciones para recuperación y cuidado posterior

Después de la punción lumbar, sigue estos consejos prácticos para garantizar una recuperación óptima y reducir molestias:

  • Descansa en cama de 1 a 4 horas tras el procedimiento, preferiblemente en decúbito horizontal, para minimizar el riesgo de dolor de cabeza.
  • Mantente hidratado. Beber suficiente líquido ayuda a la recuperación y disminuye la probabilidad de cefalea post-punción.
  • Evita esfuerzos físicos y actividades intensas durante al menos 24 horas para que el punto de punción cicatrice adecuadamente.
  • Sigue las indicaciones del equipo médico. Respeta el reposo y los cuidados recomendados, como mantener el vendaje seco y limpio durante 24 horas.
  • Utiliza analgésicos suaves si aparecen dolor de cabeza o molestias en la zona lumbar, siguiendo la pauta médica.
  • Consulta al especialista si el dolor persiste más de unos días, si presentas fiebre, sangrado, líquido claro en el apósito, vómitos intensos o cualquier síntoma preocupante.

En casos raros, si el dolor de cabeza es intenso y no mejora con reposo y líquidos, se puede valorar el uso de tratamientos específicos como el “parche hemático epidural” o medicación adicional, siempre bajo supervisión médica.

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Miryam Piqueras Bravo

Miryam Piqueras Bravo

Directora de Gobierno Clínico de Sanitas Mayores.

Doctora en Medicina Familiar y Comunitaria, con más de 13 años de experiencia en atención primaria, medicina socio-sanitaria, supervisión y dirección médica.
Nº de Colegiada: 282858641.

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares. En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc... que se citarán únicamente con finalidad informativa. La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.

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