Qué es la punción lumbar, para qué sirve y cuál es su papel en alzhéimer

08/01/2026
Qué es la punción lumbar

La punción lumbar es una de las pruebas médicas que ponen nombre a la causa de los primeros olvidos o cambios en el comportamiento de una persona mayor.

Gracias a ella, los profesionales sanitarios pueden confirmar o descartar la enfermedad de alzhéimer y otras demencias.

Dada su importancia, en este artículo queremos explicarte en profundidad qué es una punción lumbar, cómo se realiza, para qué sirve y cuál es su papel en la evaluación y el seguimiento de la enfermedad.

También conocerás los beneficios que tiene para las personas mayores y los cuidados que requiere en los momentos posteriores a su realización.

Leer esta información te ayudará a comprender mejor el proceso diagnóstico y a sentirte más preparado para acompañar a tu familiar en cada paso.

Qué es una punción lumbar

La punción lumbar, también conocida como punción raquídea, es un procedimiento médico que consiste en extraer una pequeña muestra del líquido cefalorraquídeo que rodea el cerebro y la médula espinal.

Este líquido transparente actúa como un protector natural del sistema nervioso central y refleja directamente lo que ocurre en el cerebro de tu familiar:

  • Cambios en la concentración de proteínas beta-amiloide y tau, que están implicadas en el desarrollo del alzhéimer.
  • Presencia de signos de inflamación o infección del sistema nervioso central, como meningitis o encefalitis.
  • Alteraciones en la presión intracraneal o el flujo del líquido cefalorraquídeo, indicadores de patologías como la hidrocefalia.
  • Niveles de otras proteínas neuronales (como 14-3-3) que pueden revelar una degeneración rápida o enfermedades neurológicas poco frecuentes.
  • Patrones bioquímicos que ayudan a identificar la progresión del deterioro cognitivo leve antes de la aparición de los síntomas del alzhéimer.

Dado que está en contacto directo con el tejido cerebral, cualquier cambio en el líquido que esté relacionado con enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer se refleja en su composición. De ahí su utilidad para confirmar o descartar la enfermedad.

La técnica se realiza introduciendo una aguja fina entre dos vértebras de la zona lumbar, habitualmente entre las L3-L4 o L4-L5, donde ya no hay médula espinal (importante para no ocasionar ningún tipo de lesión).

Cómo se realiza una punción lumbar

El procedimiento se lleva a cabo en un entorno hospitalario por profesionales especializados, siguiendo protocolos estrictos de seguridad y esterilidad. A continuación, te explicamos el proceso paso a paso:

Procedimiento paso a paso de una punción lumbar

La preparación comienza con la colocación del paciente en posición fetal, acostado con las rodillas flexionadas hacia el pecho, o bien sentado inclinándose hacia adelante, para facilitar que se abra el espacio entre las vértebras.

El médico localiza el punto exacto de inserción palpando las referencias anatómicas, y tras desinfectar la zona con solución antiséptica, delimita un campo estéril con paños especiales.

Luego, se procede con la aplicación de anestesia local para evitar molestias durante la introducción de la aguja espinal, que se inserta con el bisel dirigido hacia arriba y un ángulo de 15 grados.

Una vez introducida, comienza a fluir el líquido cefalorraquídeo, cuya extracción se realiza por goteo natural. Se recogerán aproximadamente 10-15 mililitros en varios tubos estériles para su posterior análisis.

El procedimiento completo dura entre 10 y 15 minutos, tras los cuales se coloca un vendaje protector en el lugar de la punción.

Para qué sirve una punción lumbar

La utilidad de la punción lumbar trasciende el diagnóstico del alzhéimer y se utiliza para diagnosticar, tratar y monitorizar otras enfermedades, además de tener otras aplicaciones terapéuticas.

Usos médicos generales de la punción lumbar

La punción lumbar se utiliza para la evaluación de varios trastornos y patologías en el ámbito neurológico, como:

  • Infecciones graves como la meningitis o la encefalitis.
  • Hemorragias alrededor del cerebro.
  • Procesos inflamatorios del sistema nervioso.

También facilita el diagnóstico de enfermedades como la esclerosis múltiple o el síndrome de Guillain-Barré.

Además, la punción lumbar tiene otras aplicaciones médicas:

  • Introducir material de contraste para estudios radiológicos
  • Administrar anestésicos para intervenciones quirúrgicas.
  • Aplicar quimioterapia para ciertos tipos de cáncer.

En el ámbito de la oncología, sirve para detectar células cancerosas que hayan podido llegar al sistema nervioso central.

Punción lumbar para detectar el alzhéimer

La punción lumbar tiene un papel protagonista en la detección de la demencia por alzhéimer.

Y es que es la única técnica que permite detectar los biomarcadores específicos de la enfermedad: las proteínas beta-amiloide 1-42, tau total y tau fosforilada, cuyas concentraciones anormales indican la presencia de procesos neurodegenerativos.

La combinación de estos tres marcadores alcanza una precisión diagnóstica superior al 90%, superando la exactitud de la evaluación clínica basada únicamente en síntomas.

Además, la detección de este perfil de biomarcadores permite diferenciar el alzhéimer de otros tipos de demencia o del envejecimiento normal.

Diagnóstico precoz de alzhéimer mediante la punción lumbar

La punción lumbar tiene otra gran ventaja añadida en el diagnóstico de alzhéimer: puede detectar cambios cerebrales años antes de que aparezcan los síntomas cognitivos evidentes.

El motivo es que los biomarcadores en el líquido cefalorraquídeo se alteran en las fases más tempranas de la enfermedad, cuando el cerebro aún conserva gran parte de su funcionalidad.

Por eso, el momento idóneo para realizar una punción lumbar es cuando tu familiar presenta síntomas sutiles de deterioro cognitivo que pueden pasar desapercibidos en el día a día, como:

  • Olvidos frecuentes de conversaciones recientes o citas sencillas.
  • Dificultad para recordar palabras habituales o nombres conocidos.
  • Desorientación leve en lugares familiares.
  • Cambios de humor, irritabilidad o una sensación de apatía inusual.
  • Pérdida de iniciativa para actividades que antes disfrutaba.

En estos casos, la punción lumbar aporta la certeza que el diagnóstico clínico a menudo no ofrece.

Beneficios de la punción lumbar en la tercera edad

El diagnóstico precoz es todavía más importante en personas de la tercera edad, donde el alzhéimer tiene una prevalencia del 30% a partir de los 85 años. En este contexto, la punción lumbar es la que más beneficios presenta.

Diagnóstico precoz de demencias mediante punción lumbar

El alzhéimer no es la única demencia diagnosticable mediante la punción lumbar.

De hecho, se utiliza para el diagnóstico diferencial cuando los síntomas iniciales (como los fallos de memoria, los cambios de conducta o las dificultades en el lenguaje) pueden confundirse entre sí.

En este sentido, el análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR) puede mostrar alteraciones bioquímicas específicas de cada enfermedad neurodegenerativa:

  • Demencia con cuerpos de Lewy: a diferencia del alzhéimer, la demencia con cuerpos de Lewy suele mostrar niveles de beta-amiloide leves o moderadamente reducidos, pero sin un aumento tan marcado de las proteínas tau. Esta proporción distinta entre amiloide y tau ayuda a distinguirla de la enfermedad de alzhéimer.
  • Demencia frontotemporal (DFT): en las demencias frontotemporales, el líquido cefalorraquídeo presenta niveles normales de beta-amiloide, pero una reducción significativa de tau total, reflejando un patrón neuroquímico distinto al del alzhéimer.
  • Demencia vascular: en este tipo de demencia, causada por daño en los vasos sanguíneos cerebrales, los biomarcadores del LCR no muestran el patrón típico del alzhéimer. No se observa una disminución de beta-amiloide tan marcada, sino más bien un ligero aumento de proteínas GFAP y YKL-40, indicativas de daño neuronal e inflamación crónica. Su identificación ayuda a diferenciar entre deterioro cognitivo por causas vasculares y neurodegenerativas.
  • Demencia asociada a la enfermedad de párkinson: en este caso, los análisis del LCR se centran en detectar alteraciones de la alfa-sinucleína, proteína implicada en la degeneración neuronal y presente también en la demencia con cuerpos de Lewy. Su evaluación junto con los niveles de dopamina y marcadores inflamatorios refuerza el diagnóstico diferencial en etapas tempranas.

Así, la punción lumbar ayuda a definir mejor qué tipo de demencia está afectando a tu familiar y a elegir los tratamientos más ajustados al tipo de daño cerebral presente.

Monitorización de la progresión del alzhéimer

Los biomarcadores del líquido cefalorraquídeo no solo permiten el diagnóstico inicial, sino que también sirven para valorar la velocidad y la fase de progresión de la enfermedad.

Cada grupo de biomarcadores (las proteínas beta-amiloide, tau total y tau fosforilada) evoluciona de manera diferente conforme avanza el proceso neurodegenerativo.

  1. En las fases preclínicas, cuando todavía no se observan síntomas, los niveles de beta-amiloide 1-42 disminuyen porque esta proteína empieza a depositarse en forma de placas en el cerebro. Este cambio puede aparecer incluso entre 10 y 20 años antes de los primeros signos clínicos de deterioro cognitivo.
  2. Durante la fase de deterioro cognitivo leve o prodrómica, comienzan a elevarse las concentraciones de las proteínas tau total y tau fosforilada, marcadores directos del daño neuronal y de la aparición de los primeros síntomas, como problemas de memoria o desorientación leve.
  3. A medida que la enfermedad progresa hacia la fase de demencia, los niveles de tau continúan aumentando de forma sostenida, reflejando una pérdida acelerada de neuronas.

Gracias a esta evolución bien caracterizada, los especialistas pueden monitorizar la progresión del alzhéimer sin necesidad de recurrir a técnicas más invasivas, como la PET cerebral.

Además, la información que proporciona la punción lumbar es decisiva para que pacientes que aún se encuentran en las fases más iniciales puedan beneficiarse de terapias experimentales o participar en ensayos clínicos.

Riesgos y cuidados tras una punción lumbar

Aunque la punción lumbar es un procedimiento seguro, presenta algunos riesgos que debes conocer. Principalmente, efectos secundarios que puedes minimizar, tal y como te contamos ahora:

Efectos secundarios de una punción lumbar y cómo minimizarlos

La punción lumbar presenta un efecto secundario importante: la cefalea post-punción.

Afecta aproximadamente al 5% de las personas sometidas al procedimiento y consiste en un dolor de cabeza intenso, que empeora al incorporarse y mejorar al permanecer acostado.

Aparece entre 24 y 72 horas después de la punción y en la mayoría de casos se resuelve en pocos días sin necesidad de medicación.

Otros efectos secundarios menos frecuentes de la punción lumbar son los mareos, las náuseas, la rigidez en el cuello o leves molestias en el lugar de la punción. Estos síntomas suelen ser transitorios y desaparecen en las primeras 48 horas.

Para minimizar estos riesgos, los profesionales ya utilizan agujas de menor calibre y técnicas atraumáticas que reducen la incidencia de complicaciones.

Aun así, se recomienda mantener una adecuada hidratación y permanecer en reposo absoluto durante al menos unas horas tras el procedimiento.

Recomendaciones tras la punción lumbar

Los cuidados posteriores al procedimiento son obligatorios para prevenir complicaciones:

  • Reposo en posición horizontal durante las primeras 2-6 horas después del procedimiento, para facilitar el cierre del agujero de punción y reducir la incidencia de cefalea. La incorporación debe ser gradual: primero, sentarse durante unos minutos para evaluar si aparecen mareos o dolor de cabeza, y después ponerse de pie progresivamente.
  • Ingesta de agua para reponer el líquido cefalorraquídeo extraído durante el procedimiento. Los zumos o las infusiones también están aconsejados, salvo que existan contraindicaciones médicas específicas.
  • Mantener seco el apósito protector del pinchazo y en su lugar durante las primeras 24 horas. Hay que evitar los baños o duchas durante este período para prevenir infecciones en el punto de punción.
  • Utilizar analgésicos en caso de dolor lumbar leve a moderado, siempre que no existan contraindicaciones médicas.

Las señales de alarma que podrían requerir consulta médica inmediata son el dolor de cabeza intenso que no mejora con el reposo, la fiebre, las alteraciones de la fuerza o sensibilidad en las piernas, la visión doble, o inflamación creciente en el lugar de la punción.

Aunque estas complicaciones son excepcionales, es importante que estén pendiente de su posible aparición para abordarlas cuanto antes.

Y, como siempre, tu papel como cuidador es fundamental: mantener rutinas estructuradas, aplicar la estimulación cognitiva y procurar un ambiente seguro contribuyen decisivamente al bienestar y la calidad de vida de la persona que cuidas.

Si quieres mantenerte al día de futuros avances en el alzhéimer y seguir aprendiendo para cuidar mejor, encontrarás muchos más contenidos como este en la biblioteca de Sanitas Cuidar Bien.

Miryam Piqueras Bravo

Miryam Piqueras Bravo

Directora de Gobierno Clínico de Sanitas Mayores.

Doctora en Medicina Familiar y Comunitaria, con más de 13 años de experiencia en atención primaria, medicina socio-sanitaria, supervisión y dirección médica.
Nº de Colegiada: 282858641.

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares. En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc... que se citarán únicamente con finalidad informativa. La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.

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