El electroencefalograma: guía completa sobre qué es y para qué sirve

08/01/2026
Qué es el electroencefalograma

Cuando hay sospechas de deterioro cognitivo o demencias como el alzhéimer, el electroencefalograma (EEG) es una de las pruebas más sencillas y efectivas.

Si quieres saber en qué consiste, en este artículo te contamos qué es un electroencefalograma, cómo se realiza y para qué sirve.

También conocerás las diferencias entre un EEG normal y uno anormal, cómo el EEG detecta distintos tipos de demencias y qué beneficios ofrece para la monitorización y el cuidado de la tercera edad.

Además, desmentiremos el mito sobre si el encefalograma duele o no y te daremos consejos para que la experiencia sea lo más cómoda posible.

Qué es un encefalograma y para qué se utiliza

El electroencefalograma (EEG) es una prueba médica que registra la actividad eléctrica del cerebro a través de unos pequeños sensores llamados electrodos, que se colocan sobre el cuero cabelludo.

Estos sensores captan los impulsos eléctricos que generan las neuronas (las células nerviosas encargadas de transmitir la información dentro del cerebro), y los convierten en ondas que se representan en una pantalla.

Cada persona tiene un patrón de ondas cerebral propio y cambian según lo que estemos haciendo (si dormimos, estamos tranquilos o concentrados) o si existe alguna alteración en el funcionamiento del cerebro.

Gracias a ello, el EEG permite detectar si hay anomalías o irregularidades en la actividad cerebral. Se trata de una prueba indolora, segura y no invasiva.

Cómo se realiza un electroencefalograma

La prueba suele realizarse con el paciente tumbado o sentado en una posición cómoda y tranquila.

El técnico mide la cabeza, marca los puntos para los electrodos, limpia el cuero cabelludo (no raspa ni molesta) y los coloca con una pasta especial o, en ocasiones, un gorro elástico equipado para ello.

A lo largo de la prueba, se registran las señales eléctricas durante 20 a 60 minutos, aunque en determinados casos puede ser más larga.

Durante el examen, se pide al paciente que relaje los ojos, los abra y los cierre en algunos momentos, respire profundamente e incluso que observe una luz intermitente.

La prueba finaliza retirando los electrodos, y el paciente puede retomar su rutina habitual inmediatamente.

Qué detecta un electroencefalograma

Los especialistas utilizan el electroencefalograma para evaluar la actividad del cerebro en diversas situaciones.

Aunque se usa con frecuencia para diagnosticar alteraciones propias de la epilepsia y los trastornos del sueño, también es muy útil en el estudio de enfermedades degenerativas del sistema nervioso, como el alzhéimer y otras demencias. Veámoslo:

Electroencefalograma que detecta alteraciones cerebrales

El electroencefalograma (EEG) ayuda a detectar si el cerebro presenta una actividad eléctrica normal o existen alteraciones que indiquen un trastorno o enfermedad.

Durante la prueba, los electrodos registran las ondas cerebrales, que se agrupan en distintos tipos según su frecuencia: ondas delta, theta, alfa y beta.

Cada tipo de onda tiene relación con funciones como el sueño, la concentración o el estado de alerta.

Cuando esas ondas cambian o aparecen en momentos inadecuados, el neurólogo puede detectar una posible anormalidad.

Las alteraciones cerebrales que el EEG puede detectar incluyen:

  • Lentificación del ritmo cerebral: aparecen más ondas lentas (delta o theta) de lo habitual. Suele relacionarse con lesiones cerebrales, encefalopatías o demencias.
  • Ondas agudas o puntas: indican una actividad eléctrica anormal típica de la epilepsia o crisis convulsivas.
  • Asimetrías entre los hemisferios cerebrales: pueden reflejar una lesión localizada, como un tumor, un accidente cerebrovascular o una hemorragia cerebral.
  • Ausencia de actividad eléctrica: en casos muy graves, puede indicar muerte cerebral.
  • Cambios difusos del ritmo cerebral: se observan en intoxicaciones, infecciones o alteraciones metabólicas, como las hepáticas o renales.

Por lo tanto, el EEG permite estudiar tanto alteraciones locales (limitadas a una zona concreta del cerebro) como difusas, proporcionando información útil para diagnosticar o seguir enfermedades neurológicas como la epilepsia, los traumatismos craneales, la encefalitis o las demencias.

Diagnóstico de alzhéimer y otras demencias mediante EEG

El electroencefalograma es una herramienta cada vez más utilizada en el diagnóstico y seguimiento de demencias, especialmente del alzhéimer.

En estas enfermedades, las neuronas pierden la capacidad de comunicarse con normalidad, y ese deterioro se refleja en las ondas cerebrales.

En personas sanas, las ondas alfa (de 8 a 12 Hz) dominan cuando se está tranquilo o con los ojos cerrados. En cambio, en quienes tienen alzhéimer o deterioro cognitivo leve (DCL), el EEG muestra un enlentecimiento general del ritmo cerebral:

  • Disminución de las ondas alfa (asociadas a la calma y el pensamiento tranquilo).
  • Aumento de las ondas lentas delta y theta, vinculadas al sueño o la desconexión cerebral.

Este patrón aparece de forma más marcada en fases avanzadas del alzhéimer, pero también puede detectarse en etapas iniciales, antes de que los síntomas sean evidentes.

El EEG no sustituye a otras pruebas diagnósticas, como la resonancia magnética o los test neuropsicológicos, pero las complementa al ofrecer información funcional del cerebro en tiempo real.

Además, su carácter no invasivo, seguro y económico lo convierte en una herramienta útil para la evaluación y el seguimiento de otras demencias, como la demencia vascular, la demencia con cuerpos de Lewy, la demencia frontotemporal, la demencia por enfermedad de Creutzfeldt-Jakob y las encefalopatías metabólicas o tóxicas.

Electroencefalograma normal y anormal

Un EEG puede mostrar resultados normales, o bien puede revelar señales anormales que apuntan a posibles problemas o enfermedades.

Es importante entender las diferencias entre un EEG normal y uno anormal para interpretar correctamente esta prueba y saber qué indica sobre la salud cerebral, así que vamos a explicarlo:

Cómo interpretar un electroencefalograma normal

Un electroencefalograma (EEG) normal muestra un patrón de frecuencias de ondas cerebrales que indica que el cerebro está funcionando de manera equilibrada y saludable en diferentes situaciones:

  • Las ondas alfa tienen una frecuencia de entre 8 y 12 ciclos por segundo y se observan principalmente cuando estás tranquilo, con los ojos cerrados y en estado de relajación.
  • Las ondas beta tienen frecuencias más rápidas, superiores a 12 ciclos por segundo, y están presentes cuando estás alerta, concentrado o realizando alguna actividad mental.

Estas ondas deben aparecer de forma simétrica y sincronizada en ambos hemisferios del cerebro.

En un EEG normal, tampoco hay presencia de ondas lentas ni irregulares como las delta o las theta, que suelen asociarse a problemas o alteraciones cerebrales.

Además, no debe haber picos o patrones extraños que indiquen actividad epileptiforme o daño cerebral.

Por tanto, un EEG sin alteraciones muestra unas ondas regulares, ordenadas y balanceadas que reflejan un cerebro en buen estado funcional.

Señales de un electroencefalograma anormal

Cuando un electroencefalograma (EEG) muestra señales anormales, significa que hay cambios en la actividad eléctrica del cerebro que pueden indicar problemas o enfermedades.

Estos signos suelen ser diferentes de las ondas normales y pueden manifestarse de varias formas, que te explicamos con ejemplos fáciles de entender:

  • Reducción de ondas alfa: las ondas alfa están relacionadas con la calma y la concentración. La ausencia o disminución de estas ondas puede ser señal de problemas como el alzhéimer, donde la persona tiene dificultad para mantener la atención o la memoria.
  • Actividad epileptiforme: son picos o ráfagas rápidas en la actividad cerebral que pueden desencadenar ataques epilépticos. Piensa en un ruido brusco e inesperado que altera la armonía; así pasa en el cerebro durante una crisis.
  • Patrones específicos de enfermedades: algunos patrones de ondas indican condiciones concretas, como el alzhéimer o encefalopatías (daños cerebrales causados por sustancias tóxicas o enfermedades metabólicas).

Estas señales alertan a los médicos sobre posibles daños o riesgos y ayudan a decidir los tratamientos y cuidados necesarios para mejorar la calidad de vida.

¿Un electroencefalograma duele? Mitos y realidad

Una de las principales dudas sobre el electroencefalograma (EEG) es si duele o produce molestias.

Para resolverla, en el siguiente apartado te contaremos qué se siente durante un EEG y te daremos recomendaciones para que la experiencia sea lo más cómoda posible.

Experiencia del paciente durante el EEG

El EEG es completamente indoloro, ya que los electrodos se limitan a recoger señales eléctricas, sin emitir corriente ni realizar punciones.

La sensación puede ser algo extraña por la pasta adhesiva en el cuero cabelludo o la presión ligera de los electrodos, pero no produce dolor ni daña el cabello.

Solo en raros casos, si hay alergias a materiales, puede surgir una pequeña irritación que desaparece pronto.

Durante el procedimiento, el paciente puede notar ligeras molestias tras retirar los electrodos, pero no hay efectos secundarios.

Si se utiliza sedante para ayudar a dormir, es recomendable reposo en casa el resto del día.

Consejos para un electroencefalograma cómodo

Para facilitar la prueba y reducir cualquier incomodidad, se recomienda acudir con el cabello limpio (sin gel, gomina o laca), evitar bebidas con cafeína y seguir las pautas del médico sobre medicación.

En adultos mayores, privación ligera del sueño puede aumentar la eficacia del registro. Es importante relajarse y comunicar al técnico cualquier duda o inquietud.

Beneficios del electroencefalograma en la tercera edad

El electroencefalograma (EEG) facilita un seguimiento detallado y continuo del estado cerebral en personas mayores.

En este contexto, el EEG se utiliza para monitorizar demencias y deterioro cognitivo, así como para evaluar el progreso y la efectividad de los tratamientos personalizados.

Monitorización de demencias y deterioro cognitivo

El EEG es especialmente útil para vigilar la evolución de demencias y otros trastornos con pérdida progresiva de habilidades cognitivas.

Estas son algunas formas en que el electroencefalograma ayuda en la monitorización:

  • Detectar cambios en la actividad cerebral que indican deterioro funcional, como el aumento de ondas lentas (delta y theta) y disminución de ondas rápidas (alfa y beta).
  • Ayudar a identificar y seguir el curso de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, la demencia vascular, la demencia con cuerpos de Lewy y otras, proporcionando información complementaria a pruebas clínicas y neuroimagen.
  • Valorar la respuesta a tratamientos farmacológicos o terapias de estimulación cognitiva, observando si la actividad cerebral mejora o se estabiliza.
  • Monitorizar el riesgo y la aparición de crisis epilépticas en pacientes con demencia, ya que son más propensos a padecer epilepsia secundaria.
  • Diferenciar entre deterioro cognitivo provocado por demencias y otras causas reversibles, como encefalopatías metabólicas o tóxicas.

A destacar que el EEG no suele usarse por sí solo para el seguimiento de estas condiciones, sino que se complementa con otras pruebas clínicas y de neuroimagen para adaptar mejor el cuidado y optimizar la calidad de vida de las personas mayores con deterioro cognitivo.

Uso del electroencefalograma para seguimiento del alzhéimer

En el alzhéimer, el electroencefalograma (EEG) se utiliza para observar cómo cambia la actividad cerebral a lo largo del tiempo y entender mejor la evolución del deterioro cognitivo.

Sin embargo, tiene un papel diferente en cada una de las fases en las que se divide la enfermedad:

  1. Fase inicial: en esta etapa, donde comienzan problemas leves de memoria o confusión, el EEG puede detectar cambios sutiles en las ondas cerebrales, como un aumento de las ondas lentas (theta) y una reducción de las rápidas (beta). Esto ayuda a identificar a las personas con Deterioro Cognitivo Leve (DCL) que tienen mayor riesgo de avanzar hacia demencia.
  2. Fase intermedia: a medida que la enfermedad progresa y aparecen síntomas más claros (pérdida de autonomía, cambios en la conducta), el EEG refleja un enlentecimiento más marcado en las ondas, especialmente aumento de ondas delta y disminución de alfa y beta. La prueba permite monitorizar cómo avanza el deterioro y la respuesta a tratamientos.
  3. Fase avanzada: en los casos graves, el EEG muestra una actividad cerebral muy ralentizada y alterada. Aunque el diagnóstico suele estar claro, el EEG ayuda a valorar el estado funcional del cerebro y tomar decisiones en el cuidado diario.

Así pues, en la demencia por alzhéimer el EEG aporta información clara y objetiva sobre el estado neurológico que ayuda a los cuidadores a entender mejor la situación y anticipar necesidades.

Si quieres mantenerte al día de futuros avances en el alzhéimer y seguir aprendiendo para cuidar mejor, encontrarás muchos más contenidos como este en la biblioteca de Sanitas Cuidar Bien.

Miryam Piqueras Bravo

Miryam Piqueras Bravo

Directora de Gobierno Clínico de Sanitas Mayores.

Doctora en Medicina Familiar y Comunitaria, con más de 13 años de experiencia en atención primaria, medicina socio-sanitaria, supervisión y dirección médica.
Nº de Colegiada: 282858641.

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