Entender qué está ocurriendo en el cerebro de una persona con alzhéimer y cómo evoluciona la enfermedad solo es posible con neuroimagen cerebral.
A día de hoy, es la única herramienta que permite a los especialistas identificar los primeros signos de daño mucho antes de que los síntomas sean evidentes, pero también hacer un seguimiento con datos objetivos.
Por eso, en este artículo, hacemos un repaso por las principales técnicas de neuroimagen utilizadas en el alzhéimer y otras demencias.
Aprenderás cómo estas pruebas apoyan la prevención, el diagnóstico temprano, el tratamiento y el seguimiento de la enfermedad; pero, también, qué es la neuroimagen, y cómo funciona.
Además, conocerás qué técnicas son las más utilizadas en personas mayores, cuáles se emplean para detectar cambios tempranos, y cómo la inteligencia artificial y los nuevos dispositivos están revolucionando este campo.
Neuroimagen en alzhéimer y demencias
La neuroimagen en el cuidado y tratamiento de las demencias, incluido el alzhéimer. Gracias a estas técnicas, los médicos pueden actuar en varias etapas clave para ayudar a las personas afectadas:
- Prevención: se utiliza para detectar cambios cerebrales antes de que surjan síntomas visibles para, así, tomar medidas preventivas.
- Diagnóstico temprano: se puede identificar la enfermedad en sus primeras fases para iniciar el tratamiento cuanto antes.
- Tratamiento: el radiodiagnóstico guía y adapta las terapias según cómo evoluciona el cerebro.
- Seguimiento o monitorización: permite observar cómo avanza la enfermedad para ajustar cuidados y tratamientos.
Más adelante, veremos las pruebas que se utilizan para apoyar varias de estas etapas.
¿Qué es la neuroimagen y en qué consiste?
La neuroimagen es un conjunto de técnicas médicas que permiten obtener imágenes y vídeos del cerebro, mostrando tanto su estructura como su actividad.
En el caso del alzhéimer y otras demencias, la neuroimagen cerebral ayuda a los médicos a:
- Visualizar cambios en las partes del cerebro que se dañan, como la pérdida de volumen o atrofia.
- Detectar alteraciones en la actividad cerebral, como zonas que trabajan menos o de forma anormal.
- Monitorizar la evolución de la enfermedad a lo largo del tiempo, para saber si el tratamiento funciona o si la enfermedad avanza.
Gracias a la neuroimagen, los médicos pueden detectar el alzhéimer incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas, ofrecer un diagnóstico preciso y planificar el mejor seguimiento para mantener la calidad de vida de las personas afectadas.
Principales técnicas de neuroimagen utilizas en la tercera edad
Cuando el médico sospecha que tu familiar mayor presenta signos de alzhéimer o deterioro cognitivo, las pruebas de neuroimagen ayudan a entender qué está ocurriendo en su cerebro y a descartar o confirmar los tipos de demencia.
Existen dos tipos principales de neuroimagen: la estructural, que realiza imágenes estáticas detalladas del cerebro, y la funcional, que muestra cómo trabaja el cerebro en tiempo real mediante vídeo.
La elección de una u otra técnica depende de lo que el médico necesite saber y de la fase de alzhéimer en la que se encuentre el enfermo.
Neuroimagen funcional en el diagnóstico de alzhéimer
La neuroimagen funcional se centra en observar cómo las distintas regiones cerebrales funcionan y se comunican entre sí.
En lugar de simplemente mostrar la anatomía, estas pruebas revelan la actividad metabólica, es decir, cómo cada zona del cerebro consume energía y nutrientes para llevar a cabo sus funciones. Las habituales en el diagnóstico de alzhéimer son:
- PET con FDG (fluorodesoxiglucosa): mide cómo las diferentes zonas del cerebro consumen glucosa, el combustible principal del cerebro. Cuando una región consume menos glucosa de lo normal (hipometabolismo), indica que esa área no está funcionando correctamente. En personas con alzhéimer, las regiones temporal y parietal (áreas relacionadas con la memoria y el procesamiento de información), muestran una actividad reducida.
- SPECT (Tomografía Computarizada por Emisión de Fotón Único): sirve para detectar cambios en el patrón de circulación sanguínea que ayudan a diferenciar entre distintos tipos de demencias. Ha demostrado tener una sensibilidad del 79,7% y una especificidad del 79,9%.
La información que proporcionan es importantísima en el diagnóstico precoz del alzhéimer porque los cambios en la actividad cerebral suelen aparecer años antes de que aparezcan alteraciones estructurales físicas.
PET neuroimagen para detectar cambios cerebrales tempranos
La tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés) es una técnica de neuroimagen funcional que permite ver el cerebro en pleno funcionamiento.
Antes de realizar la prueba, se administra al paciente una pequeña cantidad de una sustancia especial llamada radiotrazador o radiofármaco, que viaja por el torrente sanguíneo hasta el cerebro y se acumula en las zonas más activas.
El escáner PET detecta la radiación que emite este marcador y crea imágenes tridimensionales en color que muestran diferentes niveles de actividad cerebral: las zonas con colores más brillantes indican mayor actividad, mientras que las más oscuras señalan áreas con funcionamiento reducido.
Además de aportar información única sobre cómo trabaja cada región del cerebro, lo interesante de esta prueba es que detecta la acumulación de placas de beta amiloide y de pau en el cerebro, dos de los indicadores distintivos del alzhéimer.
Por lo tanto, las pruebas PET son esenciales para la detección precoz y fundamentales para monitorizar la progresión de la enfermedad y evaluar la eficacia de los tratamientos.
Otras técnicas de neuroimagen en la tercera edad
Existen otras técnicas de neuroimagen más especializadas que los médicos pueden recomendar cuando el diagnóstico no está del todo claro o cuando se necesita información adicional para distinguir entre diferentes tipos de demencias:
- Tractografía o imagen de tensor de difusión: permite visualizar las conexiones de sustancia blanca del cerebro en tres dimensiones. La sustancia blanca son las fibras nerviosas que conectan diferentes regiones cerebrales y que en el proceso de envejecimiento o en enfermedades como el alzhéimer, se ven alteradas.
- Resonancia magnética de difusión: evalúa cómo se mueve el agua dentro de los tejidos cerebrales. Cuando el tejido cerebral sufre daños o cambios relacionados con el envejecimiento o las enfermedades neurodegenerativas, el patrón de movimiento del agua se altera.
Es importante que sepas que no todas las personas necesitan todas las técnicas y pruebas disponibles; la selección se hace de forma personalizada según los síntomas, la historia clínica y los hallazgos de las pruebas iniciales.
Pruebas de neuroimagen más utilizadas
Entre todas las técnicas disponibles, existen dos pruebas que se utilizan con mayor frecuencia por su utilidad para varias etapas del proceso y la posibilidad de combinarlas con otros métodos:
Resonancia magnética y TAC en neuroimagen cerebral
La resonancia magnética (RM) es una técnica que utiliza imanes potentes y ondas de radio para crear imágenes muy detalladas del cerebro, con la gran ventaja de que muestra los tejidos blandos donde se encuentran las neuronas con mucha precisión.
De ahí que se utilice para detectar la atrofia (pérdida de volumen) del hipocampo, una estructura cerebral fundamental para la memoria que se ve afectada de forma temprana en el alzhéimer.
Durante la resonancia, tu familiar se recostará en una camilla que se desliza dentro de un túnel. La prueba dura entre 30 y 90 minutos, y es importante que permanezca quieto para que las imágenes salgan nítidas.
Por su parte, el TAC (Tomografía Axial Computarizada) es una técnica que utiliza rayos X para obtener imágenes del cerebro desde múltiples ángulos.
El TAC es especialmente útil para visualizar estructuras densas como los huesos y para detectar hemorragias, infartos cerebrales, tumores o acumulaciones de líquido en el cerebro. También ayuda a descartar otras causas tratables que pueden producir síntomas similares.
Esta prueba es más rápida que la resonancia magnética (dura entre 5 y 20 minutos), lo que la convierte en la opción preferida en situaciones de urgencia.
Pruebas de neuroimagen para monitorizar demencias
Las pruebas de neuroimagen también tienen un papel importante en el seguimiento de la evolución de la enfermedad a lo largo del tiempo.
Se emplean con el objetivo de monitorizar ciertos biomarcadores que permiten cuantificar el metabolismo existente en las distintas regiones cerebrales, como por ejemplo:
- La actividad de las neuronas: se monitorizan los valores para comprobar si se reduce el consumo de glucosa en las neuronas, lo que indicaría que están menos activas o dañadas.
- La velocidad de atrofia cerebral en las regiones afectadas: la progresión del grado de deterioro cognitivo se mide mediante resonancia, con una precisión predictiva del 89%.
- La conectividad y funcionalidad cerebral: mediante la resonancia magnética funcional (fMRI), que evalúa cómo se comunican entre sí las distintas regiones del cerebro.
Así, la neuroimagen cerebral proporciona aquí datos objetivos sobre cómo avanza la enfermedad y permite evaluar si las terapias están funcionando como se espera.
Neuroimagen cerebral: diagnóstico y seguimiento
A través de la evaluación in vivo de patrones específicos de degeneración cerebral, la neuroimagen se ha convertido en la pieza indispensable de todo proceso de diagnóstico y seguimiento del alzhéimer y otras demencias neurodegenerativas.
Para hacerlo más preciso, en la práctica clínica se combinan algunas pruebas específicas. Vamos a verlo.
Cómo la neuroimagen cerebral ayuda a la detección precoz
Gracias a las pruebas de neuroimagen cerebral, los médicos pueden detectar cambios muy sutiles en el tamaño, la actividad o la composición del cerebro, que indican que algo está comenzando a alterarse.
Una de las más útiles es la resonancia magnética, que permite observar si determinadas zonas del cerebro han empezado a reducir su tamaño.
Sin embargo, en las fases más tempranas las imágenes pueden parecer normales, por lo que se complementan con el estudio de los biomarcadores p-tau231 y p-tau217 a través de análisis de sangre.
Gracias a ellos, los médicos pueden detectar las primeras señales de la enfermedad incluso en personas que no tienen síntomas o que solo presentan olvidos leves.
El uso de la neuroimagen cerebral para controlar el alzhéimer
Mediante los escaneos regulares de pruebas de neuroimagen, los médicos pueden comprobar si la enfermedad avanza, si el tratamiento está dando resultados o si es necesario hacer ajustes para mejorar la calidad de vida de la persona afectada.
Y es que tecnología actual permite medir tanto la estructura del cerebro como su actividad:
- La resonancia magnética confirma si la atrofia cerebral sigue progresando o si algunas zonas se mantienen estables. Combinando el 3D y la inteligencia artificial, los investigadores pueden detectar si el cerebro muestra signos de envejecimiento acelerado, uno de los posibles indicadores de riesgo del alzhéimer.
- La PET (Tomografía por Emisión de Positrones) indica si existe mayor daño de lo normal, indicando qué áreas del cerebro consumen menos energía o tienen menor actividad.
En los últimos años, los especialistas utilizan esta última para monitorizar los depósitos de beta amiloide y tau de la proteína tau dentro de las neuronas
Los estudios indican que, si aumentan, existen mayores probabilidades de experimentar deterioro cognitivo acelerado en los siguientes tres a cinco años.
Futuro de las técnicas de neuroimagen
El futuro de las técnicas de neuroimagen en el diagnóstico y seguimiento de demencias está muy vinculado a los avances en inteligencia artificial y nuevas tecnologías que ofrecen mayor precisión y rapidez.
Estos avances prometen mejorar la detección temprana y el seguimiento del alzhéimer y otras demencias, sobre todo en pacientes de la tercera edad.
Innovaciones en PET neuroimagen y neuroimagen funcional
Hoy, la inteligencia artificial está haciendo posible que el diagnóstico de las enfermedades neurodegenerativas se haga antes y con más seguridad.
Por ejemplo, en Mayo Clinic crearon StateViewer, una herramienta que analiza una sola imagen FDG-PET para identificar nueve tipos diferentes de demencia, incluido el alzhéimer.
Este sistema logra una precisión del 88% y ayuda a los médicos a interpretar los resultados casi el doble de rápido y con hasta tres veces más exactitud que los métodos tradicionales.
En la Universidad de Cambridge logrando descubrir mediante inteligencia artificial que, en ciertos pacientes, un medicamento reduce el deterioro cognitivo casi a la mitad.
Además, en la Universidad de California en Berkeley identificaron todas las fases de acumulación de la proteína tau en el cerebro, un hallazgo clave para que el PET sirva como diagnóstico temprano.
Avances en pruebas de neuroimagen para la tercera edad
Uno de los mayores avances en pruebas de neuroimagen para la tercera edad lo tenemos en España, con la adquisición de MAGNETOM Cima.X, una resonancia magnética de última generación que capta imágenes mucho más precisas y detecta cambios cerebrales que antes pasaban desapercibidos.
Además, están apareciendo nuevos dispositivos que detectan los riesgos cognitivos de forma más accesible, como The Mind Guardian de Samsung.
Se trata de una herramienta que escanea la corteza prefrontal mientras el paciente realiza un test. Luego, envía los datos a la nube y allí se realiza un análisis instantáneo que calcula la probabilidad de sufrir alteraciones cognitivas.
Por último, los dispositivos portátiles como pulseras, relojes y anillos inteligentes para personas mayores están cada vez más presentes, registrando en tiempo real señales físicas y químicas que se envían al médico y al cuidador para que puedan monitorizarlas.
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