Si alguna vez has visto a tu ser querido palidecer de repente, sudar frío y pedir sentarse con urgencia, sabrás lo angustiante que resulta una lipotimia en la tercera edad.
Estos episodios generan miedo a mareos y caídas, pero entenderlos te permite actuar con calma y prevenirlos.
En este artículo hemos reunido toda la información que necesitas para manejar las lipotimias: cómo se diferencian de un mareo o síncope, los síntomas que debes reconocer, por qué aparecen más en adultos mayores y las causas habituales.
También te aconsejaremos algunos hábitos prácticos para prevenirlas, además de saber cuándo consultar al médico.
Qué es una lipotimia y cómo se manifiesta
La lipotimia es un episodio brusco de malestar general con sensación intensa de desmayo.
Está causado por una disminución transitoria del riego sanguíneo y del oxígeno que llega al cerebro, que hace que la persona pierda el tono muscular y se quede sin fuerzas.
A veces mantiene la conciencia, aunque muy nublada; en otros casos se produce una pérdida de conocimiento muy breve, que se recupera al tumbarse o sentarse con las piernas elevadas.
En personas mayores, las lipotimias suelen relacionarse con bajadas de tensión arterial, deshidratación, infecciones con fiebre, bajadas de azúcar y medicamentos que reducen la presión arterial o alteran el ritmo cardíaco.
Diferencia entre lipotimia, síncope y mareo
La lipotimia, el síncope y el mareo se confunden entre sí, pero ocurren de forma distinta:
El mareo provoca una sensación de inestabilidad o vértigo sin pérdida de conciencia ni bajada brusca de tensión, y surge por causas variadas como problemas del oído interno o anemia leve.
La lipotimia, por su parte, genera un desvanecimiento intenso con debilidad, sudor frío y visión borrosa, donde la conciencia se mantiene o se nubla brevemente, y mejora al sentarse rápido.
Y, por último, el síncope causa una pérdida total y repentina de conocimiento con caída al suelo. Le sigue la recuperación espontánea, pero conviene descartar problemas cardíacos graves.
Síntomas más comunes en personas mayores
Los síntomas de una lipotimia en la tercera edad suelen seguir un patrón reconocible:
- Sensación brusca de mareo o inestabilidad.
- Debilidad intensa y flaqueza en las piernas.
- Dificultad para mantenerse de pie.
- Palidez marcada, sudoración fría y sensación de calor repentino.
- Visión borrosa, visión en túnel o puntos negros.
- Zumbidos en los oídos o sensación de lejanía.
- Náuseas e incluso vómitos.
- Pulso débil y tensión baja si se mide en el momento.
Tras el episodio, la persona siente cansancio, confusión leve o somnolencia durante un rato, sobre todo si hubo caída o golpe.
Los mayores con deterioro cognitivo, alzhéimer u otras demencias, a veces se desploman y otras piden sentarse con urgencia, sin poder explicar bien lo que sienten.
Por qué las lipotimias son más frecuentes en adultos mayores
Las lipotimias aparecen con mayor frecuencia en adultos mayores por los cambios de la edad, que reducen la capacidad para regular la presión arterial y el flujo sanguíneo al cerebro. Los explicamos a continuación:
Cambios fisiológicos del envejecimiento
Con la edad, el organismo se vuelve menos eficaz para mantener estable la presión arterial y el riego cerebral ante pequeños cambios o situaciones de estrés.
Otros cambios propios del envejecimiento que favorecen las lipotimias son:
- Disminución de la respuesta de los barorreceptores, sensores que regulan la tensión al cambiar de postura. Su función se altera con la edad.
- Rigidez de las arterias y cambios en el corazón que dificultan adaptar el latido a las demandas del cuerpo.
- Mayor presencia de enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes, insuficiencia cardiaca, Parkinson, demencias) que afectan al sistema cardiovascular y nervioso autónomo.
- Polimedicación, frecuente en mayores, con fármacos que reducen la tensión o interfieren en los reflejos de regulación.
Todo esto hace que, ante un estímulo que en una persona joven apenas provoca un ligero mareo, en una persona mayor aparezca una lipotimia o una caída.
Mayor sensibilidad a los cambios posturales
Los adultos mayores reaccionan con más intensidad a los cambios de postura porque el sistema nervioso autónomo pierde eficacia para compensar el descenso temporal de sangre hacia el cerebro.
Al pasar de sentado a de pie, por ejemplo, la sangre se acumula en las piernas por gravedad, y el cuerpo tarda más en acelerar el corazón o contraer los vasos para mantener la presión.
Esta demora genera mareos o desvanecimientos, incluso cuando no hay una enfermedad de base.
Fragilidad y menor reserva funcional
La fragilidad es un síndrome geriátrico que implica disminución de la reserva funcional y de la resistencia frente a pequeños estresores, y esto hace a las personas mayores más vulnerables a caídas y propensas a hospitalizaciones.
Se relaciona con:
- Pérdida de masa y fuerza muscular (sarcopenia).
- Cansancio intenso con actividades habituales.
- Lentitud al caminar y baja actividad física.
- Enfermedades crónicas y polimedicación.
Esta menor reserva hace que situaciones como fiebre, un cuadro infeccioso leve, un día de calor intenso o un cambio de medicación desencadenen lipotimias con facilidad.
Causas más habituales de lipotimias en la tercera edad
Identificar las causas habituales de las lipotimias en ancianos es imprescindible para poder actuar rápido, y van desde bajadas de tensión hasta factores ambientales.
Hipotensión ortostática (bajada de tensión al levantarse)
Consiste en una bajada de tensión al ponerse de pie, debido a que el cerebro recibe menos sangre durante unos segundos.
Ocurre dentro de los primeros minutos tras estas situaciones:
- Levantarse bruscamente de la cama o del sillón.
- Permanecer quieto de pie sin apoyos.
- Levantarse tras un periodo prolongado de reposo en cama.
- Levantarse después de comer (hipotensión posprandial), muy típica en mayores.
Esta respuesta exagerada a los cambios de postura explica por qué muchas lipotimias en la tercera edad aparecen al levantarse del sofá, del inodoro o de la cama.
Deshidratación y falta de ingesta de líquidos
La sensación de sed disminuye con la edad y muchas veces la persona bebe poco, tiene dificultades para acceder al agua o toma medicación diurética.
Esto hace que, en personas mayores, la deshidratación aparezca con mucha facilidad y sea una causa común de lipotimia. El motivo es que, cuando falta líquido, la tensión arterial baja.
Además del desvanecimiento, los mareos y las caídas, la lipotimia por deshidratación aumenta el riesgo de infecciones urinarias, estreñimiento, confusión mental y delirium.
Bajadas de azúcar en personas con diabetes
En adultos mayores con diabetes tratados con insulina o pastillas que bajan el azúcar, las hipoglucemias son una causa importante de lipotimias, que ocasionan estos síntomas:
- Debilidad intensa.
- Confusión, dificultad para concentrarse.
- Mareo, visión borrosa, dolor de cabeza.
- Sudor frío, palpitaciones y temblores.
Si, además, la persona no ha comido, ha hecho un esfuerzo o ha tomado la medicación sin ajustar la dosis, el riesgo de desvanecimiento se dispara.
Medicación que afecta la tensión o el ritmo cardíaco
La polimedicación (tomar muchos fármacos a la vez) es muy frecuente en la tercera edad: más del 80% de mayores estudiados toman más de tres medicamentos diarios.
Entre los medicamentos que se relacionan con hipotensión, mareos y lipotimias destacan:
- Antihipertensivos (incluidos algunos betabloqueantes y vasodilatadores).
- Diuréticos.
- Antidepresivos y ansiolíticos.
- Fármacos para Parkinson.
- Algunos fármacos que actúan sobre el corazón (antiarrítmicos).
En el anciano, estos tratamientos se suman a los cambios fisiológicos de la edad y aumentan el riesgo de hipotensión ortostática, caídas y síncopes. Por eso es tan importante revisar la medicación de forma periódica.
Anemia o problemas circulatorios
La anemia severa reduce la cantidad de glóbulos rojos y, por tanto, el transporte de oxígeno al cerebro.
Este déficit de oxígeno favorece episodios de desmayo o lipotimias, sobre todo si la anemia se combina con otras causas, como deshidratación o medicación hipotensora.
Si la persona presenta alguna patología del sistema cardiovascular, su cerebro tendrá más dificultades para mantener un riego cerebral adecuado ante esfuerzos, cambios de postura o fiebre.
Infecciones o fiebre (causa frecuente en mayores)
En el anciano, las infecciones urinarias, respiratorias o cutáneas pueden provocar inestabilidad al caminar y, con ello, episodios de lipotimia.
Estos estarían favorecidos por los síntomas propios de la infección:
- Pérdida de líquidos (fiebre, sudoración, diarrea, vómitos).
- Aumento de la temperatura corporal y del gasto cardíaco.
- Empeoramiento de enfermedades previas (insuficiencia cardíaca, EPOC, diabetes).
El resultado es una bajada de tensión y un mayor riesgo de desvanecimiento, sobre todo si la persona ya estaba frágil o deshidratada.
Permanecer de pie mucho tiempo o ambientes calurosos
El calor intenso, los espacios cerrados y el hecho de permanecer mucho tiempo de pie reducen el retorno venoso desde las piernas hacia el corazón. Esto provoca vasodilatación, pérdida de líquidos por sudor y caída de la tensión arterial.
En mayores, esta combinación se asocia con lipotimias, que sobre todo ocurren en días de olas de calor, colas o esperas largas y en habitaciones mal ventiladas o con calefacción muy alta.
Por eso, para la prevención de lipotimias en la tercera edad se aconseja hidratarse, ventilar bien la vivienda y evitar estar quieto de pie durante largos periodos.
Factores de riesgo específicos en personas mayores
Algunos factores que agravan el riesgo de lipotimias en la tercera edad surgen de la combinación entre edad avanzada y hábitos o condiciones comunes que conviene revisar. Veámoslos:
Polimedicación
La polimedicación incrementa de forma clara el riesgo de caídas, mareos y lipotimias en mayores.
El motivo es simple: cuantos más fármacos toma la persona, más probabilidades surgen de que alguno baje la tensión, afecte el ritmo cardíaco o se sume a otros medicamentos con el mismo efecto.
Problemas cardíacos previos
Las cardiopatías previas (insuficiencia cardíaca, arritmias, enfermedad coronaria o valvular) se asocian con un riesgo mayor de síncopes y lipotimias.
En este contexto, un episodio de desvanecimiento nunca se considera trivial, sobre todo si ocurre en reposo o durante un esfuerzo, o bien se acompaña de dolor torácico, palpitaciones intensas o dificultad para respirar.
Déficit nutricional
La malnutrición en la tercera edad se relaciona con pérdida de masa y fuerza muscular (sarcopenia), mayor fragilidad, anemia y déficit de vitaminas y minerales.
Un cóctel que incrementa el riesgo de fatiga extrema, mareos y caídas. Además, en personas con diabetes comer poco favorece hipoglucemias y lipotimias.
Sedentarismo
El sedentarismo debilita la musculatura, reduce la capacidad cardiorrespiratoria y empeora el equilibrio, factores que se asocian a más caídas y mareos.
Por el contrario, la actividad física regular de baja intensidad promueve el descenso de la tensión arterial alta y favorece un mejor control de la glucosa.
Además, cuando la persona mayor pasa muchas horas sentada o en cama, el organismo se desacostumbra todavía más a los cambios de postura, lo que agrava las lipotimias al levantarse.
Cómo prevenir las lipotimias en la tercera edad
Adoptar algunos hábitos en la rutina diaria puede reducir el riesgo de lipotimias en la persona mayor a tu cuidado.
Los que más pueden impactar con la hidratación, las posturas, la comida, el ejercicio y el control médico.
Hidratación adecuada
Una buena hidratación es una de las medidas más eficaces para reducir lipotimias relacionadas con bajadas de tensión y deshidratación.
Algunas recomendaciones que te podemos dar para el día a día son:
- Ofrecer líquidos de forma regular, sin esperar a que aparezca la sed (agua, caldos suaves, infusiones, leche, bebidas sin azúcar en diabéticos).
- Aumentar la ingesta en días de calor, fiebre o diarrea, siempre siguiendo las indicaciones del equipo médico en casos de insuficiencia cardíaca o renal.
- Vigilar signos de deshidratación: boca seca, orina escasa o muy oscura, estreñimiento, confusión nueva o cansancio extremo.
Cambios posturales lentos y seguros
Para minimizar la hipotensión ortostática, conviene enseñar y acompañar cambios de postura más lentos. Algunas técnicas que puedes aplicar:
- Antes de levantarse de la cama, la persona se sienta en el borde unos minutos, mueve piernas y tobillos y respira con calma.
- Desde sentado, se incorpora despacio con ayuda de un apoyo (bastón, andador, reposabrazos) y permanece unos segundos quieta antes de empezar a caminar.
- Tras estar de pie mucho tiempo, se propone sentarse un rato o caminar despacio en lugar de permanecer inmóvil.
En algunos casos, los especialistas recomiendan medias de compresión o ajustes de medicación para controlar mejor la tensión al ponerse de pie.
Alimentación regular y equilibrada
Una alimentación equilibrada, con horarios regulares y raciones adaptadas, reduce tanto las bajadas de azúcar como la fragilidad general.
En este sentido, conviene evitar ayunos prolongados y procurar realizar varias tomas para mantener la energía durante todo el día.
Sobre todo, es importante incluir alimentos ricos en proteínas (huevos, legumbres, pescado, carnes magras, lácteos), pues ayudan a mantener la masa muscular.
También se debe asegurar una ingesta adecuada de hierro, vitaminas y minerales para prevenir la anemia y la debilidad que puede llevar a sufrir lipotimias.
Actividad física moderada
La actividad física regular y adaptada mejora el tono muscular, el equilibrio y la capacidad del sistema cardiovascular para responder a cambios de postura.
Además, el ejercicio reduce la tensión alta y ayuda a controlar la glucosa y el colesterol, factores que propician las lipotimias.
En la práctica, es suficiente con dar paseos diarios a paso cómodo (con descansos si hace falta) y realizar ejercicios de equilibrio y fuerza suave.
Por ejemplo, levantarse y sentarse de la silla varias veces, así como subir unos pocos escalones con o sin apoyo en función de la capacidad.
Control de la medicación y seguimiento médico
Cuando la persona sufre lipotimias, mareos o caídas, es vital revisar y controlar periódicamente los fármacos que toma.
Y es que, muchos se asocian a más mareos, sobre todo antihipertensivos, diuréticos y psicofármacos.
En el caso de dudar si un medicamento pueda estar produciendo lipotimias, debes observar cuándo y cómo se producen: día, hora, postura, comida previa, fiebre, cambios de medicación…
Al consultar con el médico lleva un listado actualizado de todas las medicinas que toma tu familiar para que el proceso de descarte sea más ágil.
¿Cuándo consultar con un especialista?
Ante una lipotimia, hay señales que indican necesidad de atención médica urgente:
- La persona pierde completamente el conocimiento y no se recupera en pocos segundos.
- Se golpea la cabeza o sufre una caída con posible fractura.
- El episodio se acompaña de dolor fuerte en el pecho, dificultad para respirar o palpitaciones intensas.
- Aparecen de repente dificultad para hablar, desviación de la boca o pérdida de fuerza en un lado del cuerpo (signos de ictus).
De igual forma, si las lipotimias surgen tras iniciar un nuevo medicamento o aumentar dosis, los mareos limitan la vida diaria y la persona tiene antecedentes de cardiopatía, arritmias o diabetes, debes consultar con el especialista.