Cuando cuidas a una persona mayor te enfrentas a numerosos retos, y uno de los más angustiosos es ver cómo pierde peso y fuerza sin que la causa sea clara.
Puede ser caquexia, pero también sarcopenia o desnutrición, tres condiciones que parecen iguales, pero que requieren cuidados muy distintos. De ahí que conocerlas sea fundamental para un buen diagnóstico.
Aunque deben realizarlo profesionales, en este artículo queremos contarte todo sobre ellas para que puedas identificarlas y pedir ayuda a tiempo.
Conocerás la definición de cada una, sus diferencias, cuáles son sus impactos reales en la autonomía y funcionalidad del adulto mayor, y los riesgos de no detectarlas.
El objetivo es que comprendas, de forma sencilla, la complejidad detrás de la pérdida de peso y musculatura en la tercera edad, y puedas cuidar con más conocimiento, empatía y eficacia a tu familiar.
Por qué es importante distinguir estas condiciones en la tercera edad
La mayoría de los cuidadores asume que cuando la persona mayor que cuidan adelgaza, el problema es simple: es un proceso normal de la edad y tan solo necesita comer más.
Pero esto puede esconder una realidad mucho más compleja: la de la caquexia, la sarcopenia o la desnutrición.
Tres condiciones que, a priori, parecen similares. Sin embargo, cada una tiene un impacto distinto en la salud y un diagnóstico inadecuado puede poner en riesgo la vida del adulto mayor.
Para entenderlo, veamos qué impacto tiene cada una y qué riesgos entraña no diferenciarlas.
Impacto en la salud, la funcionalidad y la autonomía
Estas tres condiciones tienen en común que reducen la capacidad para realizar tareas cotidianas (levantarse de la cama, subir escaleras o caminar sin apoyo) debido a la pérdida de peso y de masa muscular.
Pero, además, cada una de ellas afecta de forma particular al individuo:
- La desnutrición conlleva un sistema inmunitario débil, aumentando el riesgo de infecciones, caídas y complicaciones de otras enfermedades.
- La sarcopenia acompañada de fragilidad predice la evolución hacia la discapacidad en los próximos tres años.
- La caquexia, particularmente en personas con demencia avanzada o enfermedades terminales, acelera el deterioro general.
Así, la autonomía desaparece progresivamente en todas ellas, con consecuencias físicas y emocionales tanto para el enfermo/a como para sus familiares.
Riesgos de no diferenciarlas a tiempo
Cuando no se diagnostican correctamente, algo muy habitual, los riesgos de estas tres condiciones se multiplican. Por ejemplo:
- Si se trata una caquexia como una simple desnutrición, las correcciones en la alimentación no detendrán el problema, porque la raíz no es la falta de ingesta.
- Si se identifica una sarcopenia demasiado tarde, la discapacidad avanzada y el potencial de recuperación se reduce enormemente.
Mientras tanto, la persona continúa debilitándose, hasta el punto de que puede necesitar hospitalización.
Qué es la caquexia
La caquexia se define como un síndrome metabólico grave caracterizado por pérdida de masa muscular y grasa corporal que no se revierte, aunque la persona coma más.
Esta es la diferencia fundamental con la desnutrición: en la caquexia, el problema no está en la cantidad de comida que entra, sino en cómo el cuerpo la procesa.
El resultado es un desgaste progresivo que requiere de tratamiento médico para que se detenga.
Causas más frecuentes (cáncer, insuficiencia cardíaca, EPOC, enfermedades crónicas avanzadas)
La caquexia siempre surge como consecuencia de la enfermedad subyacente, no como resultado directo de falta de apetito o mala alimentación.
El contexto donde más prevalece es en el cáncer, sobre todo en el de tipo pancreático, gástrico, pulmonar y de cabeza y cuello.
La caquexia también puede aparecer ante la insuficiencia cardíaca crónica, la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), la enfermedad renal crónica avanzada, y enfermedades infecciosas como el VIH/SIDA.
Síntomas característicos
Los signos de caquexia son progresivos y afectan a todo el organismo. Son:
- Fatiga extrema y debilidad generalizada.
- Pérdida de peso evidente y continua.
- Anemia y edemas (hinchazón).
- Disminución del apetito.
- Piel pálida y flácida.
Todo esto sucede a pesar de que intentes aumentar la alimentación o proporciones suplementos nutricionales.
Por qué no mejora solo con alimentación
Cuando alguien tiene caquexia, su cuerpo destruye más proteína de la que puede construir, incluso si hay aporte nutricional suficiente.
Este estado destructivo está mediado por las citocinas inflamatorias que el cuerpo produce en respuesta a la enfermedad subyacente; de ahí que sea tan importante tratarla como parte del abordaje de la caquexia.
Qué es la desnutrición
La desnutrición es una deficiencia de calorías y nutrientes esenciales que afecta la capacidad del cuerpo para mantener sus funciones vitales.
A diferencia de la caquexia, la desnutrición sí se revierte con alimentación adecuada, porque el problema fundamental es la falta de ingesta o la absorción inadecuada de nutrientes.
En personas mayores, la desnutrición es frecuente y multifactorial, tal y como vamos a ver ahora.
Factores que la provocan en personas mayores
En personas mayores, la desnutrición no siempre se debe a que la persona rechace la comida, a menudo resulta de condiciones que interfieren con la capacidad de alimentarse, como:
- Problemas de salud bucal: como la pérdida de dientes o prótesis mal ajustadas, que dificultan la masticación y hacen que la persona evite alimentos más nutritivos pero más duros, como carnes y verduras crudas.
- Dificultad para tragar o disfagia: aparece en personas con demencia avanzada y limita qué tipos de alimentos pueden consumirse con seguridad.
- Deterioro del gusto y el olfato: reduce el disfrute de la comida y, en consecuencia, la ingesta.
- Enfermedades crónicas: como la diabetes, la insuficiencia cardíaca y la demencia, que alteran el metabolismo.
- Ciertos medicamentos: pueden afectar el apetito, causar náuseas o alterar la absorción de nutrientes en el intestino.
- Por último, y no menos importante, el aislamiento social y la soledad provocan que la persona que come sola ingiera menos cantidad y menos variedad de nutrientes que cuando lo hace acompañada.
Signos clínicos y funcionales
Los signos de desnutrición en personas mayores son muy claros: pérdida de peso involuntaria (aunque menos grave que en la caquexia), debilidad muscular progresiva, fatiga y sensación de apatía o falta de motivación.
Mentalmente, la desnutrición afecta la cognición: la persona puede estar más confusa, irritable o con peor memoria.
Físicamente, la piel puede aparecer seca y sin elasticidad, el cabello se vuelve frágil y puede haber caída.
Diferencias clave respecto a la caquexia
La diferencia fundamental es que como la desnutrición es causada por déficit de ingesta o absorción, en su tratamiento sí que responde a la intervención nutricional adecuada, mientras que la caquexia no (el problema no es la falta de energía, sino los cambios metabólicos que la caracterizan).
Otro detalle importante: una persona con desnutrición tiene un apetito que mejora cuando la enfermedad o la causa subyacente se trata, pero alguien con caquexia mantiene una pérdida de apetito resistente incluso cuando recibe nutrición adecuada.
Qué es la sarcopenia
La sarcopenia es la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular que se produce naturalmente con el envejecimiento a partir de los 65-70 años, pero puede prevenirse y ralentizarse.
Y es que es una condición que se agrava con el sedentarismo, la mala nutrición si se padecen enfermedades crónicas.
Afecta tanto a hombres como a mujeres, con cambios fisiológicos propios de la entrada en la tercera edad.
Cambios fisiológicos del envejecimiento
Como en el caso de las otras afecciones que hemos visto, la sarcopenia también cursa con pérdida de masa muscular.
Pero, aquí, es debida a cambios hormonales y celulares. En concreto, el cuerpo produce menos hormonas anabólicas (la testosterona u hormona del crecimiento) que son esenciales para reparar y construir músculo.
A su vez, el estrés oxidativo acumula daño en el ADN mitocondrial del músculo, reduciendo la síntesis de proteínas y la producción de energía (ATP).
Esto resulta en que el músculo se regenera con mucha más dificultad, se vuelve más pequeño y menos fuerte, y pierde capacidad para responder al esfuerzo.
Cómo afecta a la fuerza, movilidad y equilibrio
La reducción del músculo que se da en la sarcopenia deriva, inevitablemente, en una menor fuerza, movilidad y equilibrio en el día a día.
Por ejemplo: levantarse de una silla se convierte en una tarea difícil, subir escaleras requiere parar y descansar, caminar distancias cortas genera fatiga... Un peor equilibrio aumenta, además, el riesgo de caídas.
La pérdida de función afecta también a los músculos respiratorios, que se debilitan. En consecuencia, la capacidad cardiovascular disminuye, y el metabolismo se ralentiza.
Todo esto contribuye a un ciclo negativo donde la debilidad reduce la actividad, la inactividad acelera la pérdida muscular y el deterioro se agrava.
Relación con la fragilidad
La fragilidad es un síndrome biológico más amplio que incluye debilidad, fatiga extrema, lentitud en los movimientos, pérdida de peso involuntaria y baja actividad física.
Una persona puede tener sarcopenia sin ser frágil, pero la mayoría de personas frágiles tienen sarcopenia.
Cuando sarcopenia y fragilidad coexisten, el riesgo de discapacidad a los tres años es muy superior, sobre todo en personas mayores de 75 años.
Por lo tanto, ambas actúan como agravantes la una de la otra y señalan la necesidad de intervención urgente para prevenir la discapacidad.
Caquexia, desnutrición y sarcopenia: diferencias principales
Aunque caquexia, desnutrición y sarcopenia implican pérdida de peso o pérdida muscular, sus orígenes, mecanismos y respuesta al tratamiento son completamente distintos. Veámoslo:
Causas y origen de cada condición
Las causas y el origen de cada condición son completamente distintos:
- Desnutrición: surge de una ingesta insuficiente de alimentos, una absorción deficiente de nutrientes o un aumento en las necesidades nutricionales no satisfecho. Sus causas son principalmente externas o circunstanciales, como ya hemos visto.
- Sarcopenia: es un proceso fisiológico ligado al envejecimiento que se desarrolla gradualmente a lo largo de años, acelerado por la falta de ejercicio, mala nutrición proteica, y enfermedades crónicas.
- Caquexia: es una complicación de otras condiciones médicas, como resultado de cambios metabólicos complejos generados por inflamación sistémica.
Pérdida de peso vs. pérdida de músculo
Aunque parezca que la pérdida de peso va ligada a la de músculo, pero esto no siempre es así.
De hecho, en la sarcopenia la pérdida es muscular, y la grasa total del cuerpo puede mantenerse o incluso aumentar. Por eso, sí es posible que una persona con sarcopenia padezca obesidad.
Lo mismo en la caquexia, donde hay una pérdida desproporcionada de músculo con relación a la grasa, que se pierde a un ritmo mucho más lento.
En la desnutrición sí que se cumple: el cuerpo pierde tanto grasa como músculo.
Respuesta al tratamiento
La respuesta al tratamiento también es diferente en las tres condiciones:
- Desnutrición: responde bien a intervención nutricional. Proporcionar calorías, proteínas y micronutrientes suficientes revierte el problema.
- Sarcopenia: responde a una combinación de ejercicio de fuerza y nutrición adecuada. No se revierte completamente, pero sí se ralentiza.
- Caquexia: es mucho más resistente al tratamiento y la nutrición sola no detiene ni revierte el proceso. Se requiere un abordaje multidisciplinar e incluso con este, los resultados son limitados.
Evolución y gravedad
La evolución y la posible gravedad de cada una de estas patologías también es muy distintas:
- Desnutrición: si se detecta pronto y se trata adecuadamente, tiene una evolución favorable. Las mejoras pueden verse en semanas y la persona puede recuperarse al cien por cien.
- Sarcopenia: es un proceso lento y progresivo. Sin intervención, continúa avanzando a lo largo de años. Pero con ejercicio consistente y nutrición adecuada, se estabiliza y la funcionalidad se mantiene mucho mejor que sin intervención.
- Caquexia: tiende a progresar de forma acelerada y si no se interviene, el pronóstico puede ser mortal, especialmente en pacientes oncológicos.
Tratamiento y abordaje de cada condición
Debido a las diferencias entre ellas, cada condición requiere un plan específico de tratamiento:
Tratamiento de la caquexia
El tratamiento de la caquexia implica un trabajo conjunto de médicos, nutricionistas, fisioterapeutas e, idealmente, especialistas en la enfermedad subyacente.
Primero, se debe controlar la patología causante; sin esto, el resto de acciones terapéuticas tendrán un alcance muy limitado.
En la caquexia, la intervención nutricional irá acompañada de fármacos estimulantes del apetito para aumentar la ingesta, y suplementos nutricionales para acelerar la recuperación.
El ejercicio, adaptado a la capacidad de la persona, también forma parte del tratamiento. Debe ser suave, como caminar, y acompañarse de fisioterapia para ayudar a mantener la función muscular.
Tratamiento de la desnutrición
El tratamiento de la desnutrición se centra en asegurar una ingesta nutricional adecuada.
Se han de ofrecer alimentos variados, apetecibles y de fácil consumo: carnes tiernas, pescado, huevos, lácteos, frutas blandas.
Es mejor distribuir las comidas en pequeñas tomas a lo largo del día, porque así la persona mayor se cansa menos al comer, tolera mejor las cantidades, mantiene niveles de energía más estables y, en conjunto, acaba ingiriendo más nutrientes que si se concentran las calorías en dos o tres comidas muy copiosas.
Tratamiento de la sarcopenia
El tratamiento de la sarcopenia tiene dos pilares: ejercicio de fuerza y nutrición adecuada. Sin estos dos elementos, las mejoras son muy limitadas.
No es necesario ir a un gimnasio; los ejercicios simples en casa, como levantarse y sentarse repetidamente o subir escaleras, son suficiente. Lo importante es que el músculo trabaje a diario.
La nutrición debe incluir proteínas de alta calidad (carne, pescado, huevos, lácteos), que contienen todos los aminoácidos esenciales.
En especial, es interesante incluir alimentos con leucina (estimula la síntesis de proteínas musculares) y vitamina D (regula la función muscular).
Importancia del abordaje multidisciplinar
En personas mayores, ninguna de estas condiciones debe tratarse en aislamiento, porque a menudo existe una causa de fondo que las provoca o existen otras complicaciones asociadas con la edad.
Por lo tanto, el tratamiento trabaja en varios niveles y requiere de distintos profesionales:
- Nivel médico y metabólico: se centra en diagnosticar la causa de la pérdida de peso o de músculo, ajustar medicación y tratar las enfermedades crónicas asociadas.
- Nivel nutricional: orientado a ajustar la dieta, adaptar texturas, pautar suplementos cuando hace falta y vigilar que la ingesta de proteínas, calorías y micronutrientes sea suficiente.
- Nivel funcional y de rehabilitación: fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales trabajan la fuerza, el equilibrio y la movilidad para prevenir caídas y mantener la autonomía el máximo tiempo posible.
- Nivel psicológico y emocional: aborda el impacto del deterioro físico, el desánimo, la apatía o la depresión, y ayuda tanto a la persona mayor como al cuidador a manejar el estrés y la carga emocional.
- Nivel social y familiar: valora el entorno, el apoyo disponible, las dificultades económicas o de soledad, y coordina recursos comunitarios y servicios de ayuda a domicilio o centros de día cuando se necesitan.
Los cuidadores sois el puente entre todos estos niveles y los profesionales implicados con la persona que cuidas.
Y es que, observar cambios y comunicarlos al equipo médico forma parte del trabajo coordinado que hará que tu familiar recupere su salud y calidad de vida cuanto antes.