Qué es la sepsis urinaria en personas mayores y por qué es frecuente

27/01/2026
hombre mayor mirando álbum

A veces, en los adultos mayores tienen lugar cambios repentinos que, si no se detectan, pueden tener consecuencias muy graves.

Es el caso de la sepsis urinaria, que surge precisamente de una infección de orina común que avanza sin control y afecta todo el cuerpo, poniendo en peligro la vida de la persona. 

Pero, reconocida a tiempo, puede frenarse sin secuelas. En este artículo te explicamos cómo, enumerando tanto sus síntomas sutiles como los más avanzados y cómo se diagnostica y trata.

Además, te contamos algunas estrategias prácticas de prevención que puedes aplicar tú mismo/a en casa para proteger el bienestar de tu ser querido.

Qué es la sepsis urinaria

La sepsis urinaria es la respuesta extrema del cuerpo ante una infección de orina que no se controla a tiempo.

En ella, las bacterias dejan de estar localizadas únicamente en la vejiga o los riñones y pasan al torrente sanguíneo, generando una reacción inflamatoria generalizada del organismo.

En el caso de las personas mayores, su cuerpo intenta defenderse con tanta fuerza que esa propia respuesta daña sus tejidos y órganos, generando complicaciones como fallo multiorgánico, shock séptico o insuficiencia renal.

Cómo se produce a partir de una infección urinaria

La sepsis urinaria suele producirse de forma silenciosa una vez aparece la infección. Las bacterias, que normalmente proceden del exterior o del propio intestino, ascienden por la uretra hasta la vejiga

Si el sistema inmune no logra frenarlas ahí, pueden subir hasta los riñones (pielonefritis). Desde este punto, si la infección es grave o el organismo está debilitado, las bacterias cruzan la barrera natural y entran en la circulación sanguínea, desencadenando la sepsis urinaria.

Durante el ascenso inicial, los síntomas suelen ser leves o ausentes, pero una vez que las bacterias entran en la sangre, surgen signos generales como fiebre o confusión que indican la gravedad del proceso.

Diferencia entre infección urinaria simple y sepsis

Por su ausencia de síntomas mientras se desarrolla, la sepsis pasa desapercibida o bien se confunde con la propia infección de orina.

Aun así, hay una ligera diferencia entre los síntomas que ocasionan una y otra una vez han aparecido:

  • Infección urinaria simple: las bacterias, que permanecen únicamente en el tracto urinario (vejiga o uretra), provocan molestias locales como escozor o ganas continuas de orinar, pero no suelen comprometer el funcionamiento general del cuerpo.
  • Sepsis urinaria: la infección se ha vuelto sistémica, afectando a todo el cuerpo. Aquí no solo hay molestias al orinar, sino que el estado general del afectado/a empeora visiblemente (fiebre alta, confusión, bajada de tensión). Es una emergencia médica que requiere hospitalización.
      

En la infección simple, los síntomas aparecen de forma gradual y se limitan al área urinaria. En la sepsis, por el contrario, surgen de repente y se extienden al resto del cuerpo, con un deterioro rápido que alerta de la progresión.

Por qué la sepsis urinaria es más frecuente en personas mayores

Quizás te preguntes por qué las personas mayores son más vulnerables a este cuadro. La respuesta reside en una suma de factores biológicos y físicos propios de la edad avanzada:

Cambios en el sistema inmunitario (inmunosenescencia)

Con el paso de los años, el sistema de defensa del cuerpo envejece, un proceso conocido como inmunosenescencia

Esto significa que las células encargadas de luchar contra las bacterias son menos eficaces y reaccionan más despacio. 

Por tanto, una infección que un adulto joven superaría fácilmente, en uno mayor puede complicarse y extenderse antes de que su cuerpo logre frenarla.

Deshidratación y menor sensación de sed

Seguro que, a menudo, tienes que insistir para que tu familiar beba agua. Las personas mayores pierden la sensación de sed y su ingesta de líquidos suele ser muy insuficiente

Si no beben lo necesario, orinan menos y la orina se vuelve más concentrada, creando el caldo de cultivo perfecto para que las bacterias se multipliquen.

Presencia de patologías crónicas (diabetes, insuficiencia renal)

Las enfermedades como la diabetes o la insuficiencia renal actúan como facilitadores para las infecciones. 

La diabetes, por ejemplo, puede alterar el sistema inmune y, si hay azúcar en la orina, favorece el crecimiento bacteriano.

Asimismo, problemas como la hiperplasia benigna de próstata en los hombres dificultan el vaciado completo de la vejiga, dejando un residuo de orina donde las bacterias pueden proliferar.

Uso de sondas urinarias y dispositivos médicos

Si tu familiar necesita una sonda vesical, debes saber que es una vía directa de entrada para los gérmenes

Aunque son necesarias en muchos casos, las sondas eliminan las barreras naturales de protección y facilitan que las bacterias asciendan hacia la vejiga y los riñones, aumentando el riesgo de sepsis.

Lo mismo sucede con otros dispositivos médicos como catéteres intravenosos prolongados o respiradores, que también crean puntos de entrada para infecciones y debilitan las defensas locales.

Incontinencia y problemas de vaciado vesical

La incontinencia obliga al uso de pañales o absorbentes que, si no se cambian con mucha frecuencia, mantienen la zona húmeda y en contacto con bacterias.

Además, si la persona no vacía la vejiga por completo (retención urinaria), esa orina estancada es un factor de riesgo elevado para infecciones recurrentes que pueden derivar en sepsis.

Principales síntomas de sepsis urinaria en mayores

Puedes detectar la sepsis a tiempo si conoces y estás atento/ a los principales síntomas que genera la sepsis urinaria en mayores: 

Signos típicos (fiebre, dolor, cambios en la orina)

En un cuadro clásico, observarías fiebre alta (superior a 38° C), escalofríos, dolor en la zona lumbar o bajo vientre, y una orina turbia, oscura o con mal olor.

Signos atípicos en mayores (confusión, somnolencia, caídas)

En muchos mayores, sobre todo si tienen demencia, la fiebre puede no aparecer. En su lugar, el síntoma principal es un cambio repentino en su estado mental o comportamiento que cursa con:

  • Confusión repentina (delirium): de pronto no sabe dónde está o no te reconoce, cuando ayer sí lo hacía.
  • Somnolencia excesiva: le cuesta mucho despertarse o está aletargado todo el día.
  • Caídas inexplicables: la debilidad generalizada puede manifestarse como una pérdida de equilibrio.
  • Agitación: se muestra inusualmente nervioso o agresivo sin motivo aparente.
      

Vigila también la falta de apetito o temblores, ya que estos cambios indican que la infección afecta el cerebro.

Señales de alarma que requieren atención urgente

Aunque los síntomas descritos reflejan muy claramente que existe algo más que una infección de orina común, en especial son motivo de urgencia médica los siguientes:

  • Respiración muy rápida o dificultad para respirar.
  • Piel pálida, fría o sudorosa (signo de bajada de tensión).
  • Disminución drástica de la cantidad de orina (anuria).
      

Estos signos indican un avance hacia el shock séptico, donde la presión arterial cae y los órganos vitales fallan por falta de riego sanguíneo.

Cómo se diagnostica la sepsis urinaria

Una vez en el centro médico, los profesionales realizarán varias pruebas a la persona que cuidas para confirmar el diagnóstico y evaluar la gravedad. Veamos cuáles:

Analítica de sangre y orina

Son los primeros pasos. El análisis de orina revelará la infección en el tracto urinario, y el de sangre en todo el cuerpo.

En este último, los médicos buscarán signos como un aumento de leucocitos (que señalan la respuesta inflamatoria) y marcadores específicos de sepsis, como el lactato o la procalcitonina, que indican si los órganos están sufriendo. 

También se realizan hemocultivos para intentar identificar qué bacteria exacta está en la sangre.

Pruebas de imagen

Para descartar que haya una obstrucción (como una piedra en el riñón) o un absceso que esté causando la sepsis, es frecuente que el médico solicite una ecografía o un TAC (escáner). Estas pruebas permiten ver el estado de los riñones y las vías urinarias al detalle.

Evaluación del estado general

El equipo médico valorará sus constantes vitales: tensión arterial, frecuencia cardiaca, temperatura y saturación de oxígeno. Esta evaluación rápida es necesaria para iniciar el tratamiento de soporte lo antes posible y sin riesgo de complicaciones secundarias.

Tratamiento de la sepsis urinaria en personas mayores

La sepsis urinaria tiene tratamiento y, cogida a tiempo, la recuperación en personas mayores es buena. Pero, para ello, debe integrar:

Antibióticos y fluidoterapia

El pilar del tratamiento son los antibióticos intravenosos, que se administran de inmediato para atacar la infección en la sangre. 

Simultáneamente, se utiliza la fluidoterapia: administración de sueros por vía venosa para hidratar al paciente y mantener su tensión arterial estable.

La estabilización ayuda a los órganos a funcionar correctamente mientras se combate la bacteria.

Supervisión hospitalaria

Debido a la fragilidad de las personas mayores, el tratamiento suele requerir ingreso hospitalario

Allí se controlará su evolución hora a hora, asegurando que los antibióticos hacen efecto y que no surgen complicaciones en los riñones o el corazón.

Cuidados posteriores y vigilancia de recaídas

Tras el alta y una vez en casa, es necesario vigilar que no haya recaídas. Para ello, es imprescindible que tu familiar termine el ciclo de antibióticos orales si se los han pautado y que se hidrate bien.

Además, deberás vigilar la aparición de los síntomas de confusión o fiebre, sobre todo durante las semanas siguientes al tratamiento.

Cómo prevenir la sepsis urinaria en la tercera edad

La vigilancia termina una vez finalizado un cuadro de sepsis, si no que es necesario prevenirla. Pequeñas rutinas diarias como beber más agua y algunas medidas de higiene reducen el riesgo de padecerla, entre otras:

Hidratación adecuada

Ofrécele agua, infusiones o gelatinas sin esperar a que te lo pida. Mantener una orina diluida y frecuente ayuda a lavar la vejiga y arrastrar las bacterias fuera del cuerpo.

Apunta a 1,5-2 litros diarios, ajustados a su peso y salud; hazlo atractivo con sabores naturales como limón o frutas, y usa vasos coloridos o recordatorios amables cada hora.

Higiene y cuidado del área genital

La higiene íntima es vital durante la tercera edad, sobre todo en las mujeres. En su caso, es muy importante limpiar siempre de adelante hacia atrás para no arrastrar gérmenes del ano a la uretra. 

En los hombres, retrae el prepucio con cuidado si lo hay, para limpiar debajo y evitar acumulaciones.

Usa jabones neutros y asegúrate de secar bien la piel para evitar la humedad en los pliegues (las toallitas húmedas solo son útiles para cambios rápidos). 

Cambia pañales cada 2-3 horas para mantener la zona seca.

Control de patologías crónicas

Si tu ser querido padece de alguna patología crónica, debes hacer controles periódicos para que no afecten al sistema urinario.

Por ejemplo:

  • En diabetes, mantén sus niveles de azúcar en sangre controlados mediante glucemias mensuales y HbA1c trimestral.
  • Con hipertensión, toma la tensión arterial de forma semanal en casa.
  • Si hay insuficiencia renal: controla la función renal con análisis de creatinina y tasa de filtración glomerular cada 6 meses para evaluar el estado y prevenir el deterioro.
       

Además, mantén al día sus revisiones de próstata o ginecológicas para cerrar la puerta a las infecciones.

Reducción del uso de sondas

Si tu familiar lleva sonda, consulta con el médico si es estrictamente necesaria o si se puede retirar. 

Si debe llevarla, extrema la higiene del catéter y de la bolsa colectora, evitando que esta última toque el suelo o se llene demasiado.

Puedes limpiar el punto de inserción con suero fisiológico dos veces al día, y cambiar la bolsa cada 7-14 días como máximo.

Prevención de infecciones urinarias recurrentes

Para prevenir futuras infecciones y que estas se vuelvan recurrentes, fomenta que la persona que cuidas orine con regularidad (cada 2-3 horas) para evitar que la orina se acumule. 

En algunos casos, el médico podría recomendarte suplementos naturales (como arándano rojo) o probióticos, que ayudan a mantener una flora protectora sana.

Recuerda: la sepsis urinaria no es una simple infección de orina. Las estrategias de prevención que implementes hoy pueden evitarla y proteger la vida a quien más quieres. 

Miryam Piqueras Bravo

Miryam Piqueras Bravo

Directora de Gobierno Clínico de Sanitas Mayores.

Doctora en Medicina Familiar y Comunitaria, con más de 13 años de experiencia en atención primaria, medicina socio-sanitaria, supervisión y dirección médica.
Nº de Colegiada: 282858641.

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares. En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc... que se citarán únicamente con finalidad informativa. La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.

En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc... que se citarán únicamente con finalidad informativa. La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.

La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.

enfermero poniendo oxímetro a un señor mayor
Conoce nuestros servicios para mayores

Descubre nuestros cuidados especializados para patologías crónicas, con entornos seguros y atención personalizada que garantiza bienestar y calidad de vida.

Llama gratis Te llamamos