Si cuidas a una persona mayor y empiezas a notar que no oye bien, debes estar alerta ante la posibilidad de que sufra cofosis, un tipo de pérdida auditiva.
Al contrario de lo que puedas pensar, no deriva del envejecimiento normal, sino que es una condición mucho más grave que conviene tratar cuanto antes.
Por ello, en este artículo te explicamos que es la cofosis o anacusia, cómo se diferencia de la presbiacusia o sordera asociada a la edad, y cuáles son tanto sus causas como sus síntomas.
Así, podrás identificarla rápidamente, buscar el diagnóstico de un profesional e iniciar el tratamiento más adecuado para seguir comunicándote con su ser querido cada día.
Qué es la cofosis
La cofosis, también conocida como anacusia, es una discapacidad auditiva caracterizada por la pérdida total de la audición.
A diferencia de otros tipos de sordera donde la persona percibe algunos sonidos residuales, en la cofosis se produce una ausencia completa de percepción auditiva: tu ser querido no escucha nada, incluso los sonidos más intensos.
La cofosis es una condición rara que, cuando se da, afecta enormemente la capacidad de comunicación y la autonomía de la persona.
Tipos de cofosis: unilateral y bilateral
La cofosis se clasifica según a cuántos oídos afecte. En general, hablamos de cofosis unilaterial o bilateral.
En la primera, la pérdida total de audición afecta solo a un oído, mientras que el otro mantiene su función auditiva normal o cercana a lo normal.
Aunque en la audición unilateral la calidad de vida se ve menos reducida, es muy común tener problemas para saber de dónde provienen los sonidos.
La cofosis bilateral, por contrapartida, es aquella en la que ambos oídos padecen pérdida total de audición.
Las personas con cofosis bilateral necesitan apoyo tecnológico o dispositivos especializados para interactuar con el mundo sonoro que las rodea.
Causas más frecuentes en personas mayores
Las causas de cofosis en personas mayores son variadas, y muchas de ellas son prevenibles o tratables si se interviene a tiempo.
Entre las causas más comunes se encuentran:
- Traumatismos craneoencefálicos graves: aquellos que afectan la transmisión del sonido en el oído interno o en las vías auditivas.
- Infecciones graves: como la meningitis, pueden dañar estructuras auditivas.
- Exposición prolongada a ruidos intensos: con el tiempo puede deteriorar completamente las células ciliadas del oído interno.
- Medicamentos ototóxicos: ciertos antibióticos, algunos quimioterápicos y determinados diuréticos pueden lesionar irreversiblemente el oído interno. Si tu ser querido ha estado tomando este tipo de medicación durante años, es importante revisar con su médico si existe riesgo de daño auditivo.
- Enfermedades cardiovasculares: como la diabetes tipo 2 no controlada, pueden contribuir al deterioro auditivo grave.
- Tabaquismo crónico: también está asociado con mayor riesgo de pérdida auditiva severa.
También existen causas genéticas y congénitas, donde la cofosis está presente desde el nacimiento debido a malformaciones del oído interno o alteraciones genéticas heredadas.
Qué es la presbiacusia
La presbiacusia es la pérdida de audición causada por el envejecimiento natural del sistema auditivo, y no una enfermedad.
Es la forma más común de pérdida auditiva, que afecta al 25% de las personas entre 65 y 75 años en España. La cifra asciende al 66% en mayores de 75 años y alcanza el 80% en personas de 80 años o más.
La presbiacusia no es una parte inevitable e inamovible del envejecimiento, sino que a día de hoy puede tratarse y mejorarse.
Cómo afecta al oído con la edad
El envejecimiento del oído es un proceso complejo que tiene lugar en varias estructuras auditivas.
Principalmente, se produce un deterioro de las células ciliadas en el oído interno, que son las responsables de procesar sonidos de frecuencias altas.
A medida que cumplimos años, estas células ciliadas se dañan y pierden funcionalidad, provocando también que el cerebro no procese correctamente los sonidos.
La presbiacusia casi siempre afecta ambos oídos, a menudo de manera tan gradual que la propia persona no siempre es consciente de que su audición está disminuyendo.
Una forma de evitarla es minimizar los factores de riesgo, como la exposición acumulada a ruido a lo largo de la vida, el tabaquismo, la mala alimentación y la falta de actividad física.
Síntomas más habituales
Los síntomas de presbiacusia comienzan de forma muy sutil y se desarrollan lentamente, siendo el detonante de sospecha principal que la voz de otras personas suena confusa o enredada.
Otro indicio temprano es la dificultad para seguir conversaciones cuando hay ruido de fondo: en un restaurante, en una reunión familiar o cuando la televisión está encendida, por ejemplo.
Otro síntoma muy habitual son las molestias ante los sonidos agudos: el timbre del teléfono, el canto de los pájaros… Algunos suenan muy bajitos, mientras que otros pueden parecer molestos o demasiado altos.
Por último, el tinnitus o acúfenos (zumbidos o pitidos en los oídos) es un signo de presbiacusia frecuente.
Presbiacusia vs. cofosis: principales diferencias
Aunque ambas son formas de pérdida auditiva, cofosis y presbiacusia son condiciones que requieren enfoques diferentes. Veamos en detalle qué las diferencia:
Grado de pérdida auditiva
La diferencia más evidente es el grado o severidad de la pérdida. La presbiacusia es una pérdida auditiva parcial que puede clasificarse como leve, moderada, severa o profunda, pero nunca total.
La cofosis, en cambio, representa la pérdida completa y total de la audición. Técnicamente, la presbiacusia se sitúa por debajo de los 120 decibelios de pérdida, mientras que la cofosis supera esta barrera.
Evolución y velocidad de aparición
La presbiacusia es un proceso gradual y lento, tanto que las personas no se dan cuenta de que su audición está disminuyendo hasta que alguien lo señala o hasta que afecta su vida diaria.
La cofosis, por el contrario, puede aparecer de forma repentina o gradual, dependiendo de la causa.
Un traumatismo grave, una infección severa o la toxicidad de un medicamento pueden causar pérdida total de audición en poco tiempo. Así, el impacto es mucho más abrupto que en la presbiacusia.
Impacto en el lenguaje y la comunicación
En la presbiacusia, la comprensión del lenguaje se ve afectada, pero no eliminada. Tu familiar puede seguir conversaciones, aunque tenga dificultades, especialmente con sonidos consonánticos agudos. En este caso, los audífonos compensan bastante bien la pérdida auditiva.
En la cofosis, sobre todo si es bilateral, las personas no reciben entrada auditiva y la comunicación debe basarse en métodos alternativos: lectura labial, lenguaje de signos, escritura o medios visuales.
El procesamiento del lenguaje hablado de forma tradicional es completamente imposible.
Cómo cambia la vida diaria en cada caso
La presbiacusia, aunque frustrante, permite a la mayoría de las personas continuar sus actividades cotidianas con un audífono bien adaptado: disfrutar de la televisión, participar en conversaciones, hablar por teléfono…
La cofosis cambia por completo la vida, porque las tareas que damos por sentadas en un mundo sonoro requieren una adaptación completa a la nueva situación.
Por ejemplo: la persona no puede oír alarmas de seguridad, el timbre de la puerta, o cualquier aviso de peligro.
Esto requiere sistemas de alerta visuales, adaptaciones en el hogar y, sobre todo, una red de apoyo comprometida.
Cómo saber si la pérdida auditiva es total o parcial
Determinar si la pérdida auditiva es total o parcial requiere pruebas auditivas profesionales realizadas por un especialista.
No es algo que puedas diagnosticar tan solo observando, aunque existen señales de alerta que ofrecen algunas pistas.
Señales de alerta en personas mayores
La señal de alerta que podrás observar en el día a día es si tu ser querido necesita que le repitan con frecuencia, o si sube mucho el volumen de la televisión.
Si el problema es más grave, puede que se retire de situaciones sociales, evite hacer llamadas telefónicas o manifieste sentimientos de frustración o depresión relacionados con no poder comunicarse.
Para distinguir si es total o parcial, observa si tu familiar reacciona a algunos sonidos muy fuertes: si una puerta se cierra de golpe o alguien grita, ¿muestra alguna reacción?, ¿nota cambios en el entorno cuando se produce ruido intenso?
Si no hay reacción alguna a nada, esto sugiere pérdida total o casi total.
Pruebas de diagnóstico más utilizadas (audiometría, logoaudiometría, etc.)
El diagnóstico profesional comienza con la audiometría. En esta prueba, que se realiza en una cabina silenciosa, tu familiar escucha tonos puros a diferentes frecuencias e intensidades (medidas en decibelios).
Se le pide que levante la mano o presione un botón cuando oye cada sonido y, en base a esto, se produce un gráfico llamado audiograma que muestra exactamente a qué volumen y frecuencias puede escuchar.
Otra prueba complementaria es la logoaudiometría (también llamada audiometría verbal). En lugar de tonos puros, la persona escucha palabras o frases a través de auriculares a diferentes volúmenes y debe repetir lo que oye.
Por lo tanto, no solo si oye sonidos, sino si puede comprender y discriminar el lenguaje, que es lo que realmente importa en la vida diaria.
Por último, la impedanciometría mide cómo se transmite el sonido a través del oído medio, para determinar si la pérdida de audición alcanza al oído interno, o no.
¿Cuándo hay que consultar con un especialista?
Si detectas alguna de las señales anteriores, has de acudir al otorrinolaringólogo lo antes posible.
La detección precoz de la presbiacusia hace más sencillo el tratamiento, porque cuando la pérdida aún es leve o moderada, los audífonos todavía son útiles y el paciente se adapta mejor a su uso.
También es el mejor momento para verificar que no exista una causa tratable, como infecciones o medicamentos que estén provocando la sordera.
Tratamientos y opciones de apoyo según el tipo de pérdida auditiva
El tratamiento depende de si la pérdida es parcial o total:
Soluciones para presbiacusia (audífonos, rehabilitación auditiva)
Los audífonos digitales modernos son la solución principal y más efectiva para la presbiacusia, porque amplifican de forma selectiva los sonidos importantes a la vez que reducen el ruido ambiental.
Si, además, incorporan un tratamiento de rehabilitación auditiva, la mejora en la capacidad de interacción social y la calidad de vida es altísima.
En el proceso, un logopeda o audiólogo trabaja con tu familiar para entrenar su capacidad de reconocer y procesar el nuevo tipo de entrada auditiva que proporciona el dispositivo.
En otras palabras: el audífono es solo una herramienta, la rehabilitación es lo que hace que funcione, porque el paciente aprende a sacarle el máximo provecho.
Opciones para cofosis (implante coclear, estrategias de comunicación, ayudas visuales)
Para la cofosis bilateral, la opción más avanzada es el implante coclear, un dispositivo que se implanta quirúrgicamente dentro del hueso mastoides (detrás de la oreja).
Una vez implantado, tiene un procesador externo que captura los sonidos del ambiente y los convierte en señales eléctricas, que estimulan directamente el nervio auditivo.
Con esto, las personas sordas perciben el sonido y, con entrenamiento, aprenden a comprender el lenguaje hablado.
Si la cofosis es unilateral y el oído contrario está sano, se recomienda un audífono convencional en el oído afectado.
Consejos para comunicarse con un mayor con pérdida auditiva
Comunicarse efectivamente con un ser querido que tiene pérdida auditiva es una habilidad que pueden aprender todos los que interactúan. Hay algunas adaptaciones y estrategias que facilitan el proceso:
Adaptaciones sencillas en el hogar
Las modificaciones en el hogar no solo mejoran la comunicación, sino que también aumentan la seguridad y la autonomía de la persona que cuidas. Son gestos tan sencillos como estos:
- Reduce el ruido de fondo tanto como sea posible, pues el ruido compite con la voz.
- Mantén una buena iluminación en toda la casa para facilitar la lectura labial y la comprensión de las expresiones faciales.
- Colócate frente a tu familiar, no a su lado o de espalda, y mantén el contacto visual durante la conversación.
- Instala timbres visuales en la puerta de entrada, despertadores que vibren o produzcan luz, detectores de humo con alerta visual...
Estas adaptaciones crean un entorno donde tu familiar se siente más conectado y protegido.
Estrategias de comunicación diaria
Una vez que el hogar está preparado, puedes poner en práctica algunas técnicas para que las conversaciones fluyan mejor:
- Llama su atención antes de hablar: si tu familiar está mirando hacia otro lado o distraído, no comiences la conversación esperando que escuche. Toca suavemente su brazo, haz contacto visual directo o levanta la mano para captar su atención.
- Habla con claridad y a ritmo natural: vocaliza bien pero sin exagerar. No es necesario gritar (de hecho, gritar a menudo distorsiona más el sonido que ayuda), pero sí deben escuchar tu voz claramente. Habla a un ritmo normal; una velocidad natural es más fácil de seguir que un ritmo alterado muy lento.
- Repite en lugar de gritar: si notas que tu familiar no te entiende, antes de gritar más fuerte, intenta repetir la frase de manera diferente o parafrasearla con palabras distintas.
- Apóyate en el lenguaje corporal: si hablas de algo alegre, sonríe. Si es importante, usa gestos para enfatizar. Esto proporciona contexto adicional que facilita la comprensión.
- Mantén conversaciones cara a cara: las llamadas telefónicas son difíciles para las personas con pérdida auditiva.
- No pierdas la paciencia y no seas condescendiente: una de las mayores frustraciones para personas con pérdida auditiva es sentir que son una carga o que otros se impacientan con ellas. Comunica con normalidad, como lo harías con cualquier otra persona, no como si fueras hablando con un niño pequeño.
- Involucra a tu ser querido en las conversaciones: en reuniones familiares o sociales es muy fácil que las personas con pérdida auditiva se sientan excluidas. Haz un esfuerzo para incluir a la persona que cuidas: resume los puntos principales de la conversación, avísale cuando la conversación cambia de tema, o dedica momentos de conversación directa con él o ella.
Además, recuerda tener siempre a mano papel y bolígrafo para escribir; esta herramienta resuelve muchos bloqueos.