La pérdida de audición en la vejez es un proceso más común de lo que parece. Muchas veces se presenta de forma gradual, sin que la persona mayor o su entorno lo perciban de inmediato. Detectarla a tiempo es clave para prevenir complicaciones mayores como el aislamiento, la frustración o el deterioro cognitivo.
En este artículo repasamos los principales síntomas, causas y opciones para tratar la sordera en personas mayores, así como consejos prácticos para actuar cuando aparecen los primeros indicios.
Por qué se produce la pérdida auditiva en la tercera edad
Con el paso de los años, el sistema auditivo también envejece. La pérdida de audición relacionada con la edad, conocida como presbiacusia, es una de las más frecuentes en adultos mayores. No obstante, hay otros factores que pueden acelerar o agravar este proceso.
Cambios naturales del oído con el envejecimiento
La audición en la vejez se ve afectada por la degeneración progresiva de las células sensoriales del oído interno. Estas células no se regeneran, por lo que, con el tiempo, la capacidad para percibir ciertos sonidos (especialmente los agudos) disminuye. También puede deteriorarse la capacidad del cerebro para interpretar lo que se escucha.
Enfermedades crónicas y medicamentos ototóxicos
Algunas enfermedades frecuentes en ancianos, como la hipertensión, la diabetes o las afecciones cardiovasculares, afectan la salud auditiva. Además, ciertos medicamentos, conocidos como ototóxicos, pueden dañar el oído interno si se usan durante periodos prolongados o sin supervisión médica.
Exposición a ruidos a lo largo de la vida
El ruido constante, tanto en el ámbito laboral como en el ocio, tiene un efecto acumulativo sobre la audición. Personas que han trabajado con maquinaria, en ambientes industriales o que han estado expuestas a música alta durante años pueden presentar pérdida auditiva más intensa al llegar a la tercera edad.
Síntomas más frecuentes de pérdida de audición en mayores
Reconocer los signos tempranos permite actuar antes de que la sordera afecte de forma seria a la vida cotidiana del adulto mayor. Estos síntomas suelen ser sutiles al principio, pero se hacen más evidentes con el tiempo.
Dificultad para seguir conversaciones
Uno de los primeros signos es la dificultad para entender lo que otros dicen, especialmente en lugares con ruido de fondo o si varias personas hablan a la vez. El anciano puede pedir que le repitan lo que han dicho o parecer distraído, cuando en realidad no ha oído bien.
Subir el volumen del televisor o la radio
Aumentar constantemente el volumen de dispositivos electrónicos es una señal de alerta habitual. Esto puede incomodar al entorno familiar, que percibe que el anciano necesita niveles de sonido más altos de lo habitual para escuchar con claridad.
Aislamiento social y frustración al comunicarse
La dificultad para oír puede hacer que las personas mayores eviten conversaciones, reuniones o actividades sociales por vergüenza o incomodidad. Esto puede derivar en aislamiento social, pérdida de confianza y mayor riesgo de depresión.
Cómo detectar si una persona mayor está perdiendo audición
A veces no basta con observar los síntomas. Es importante prestar atención a señales conductuales, promover una evaluación médica especializada y entender que una detección temprana mejora la respuesta al tratamiento.
Observación de cambios en su comportamiento diario
Cambios como hablar en un tono más alto, responder con frases inconexas o mostrarse menos participativo pueden indicar que hay un problema auditivo. También es común que se sientan irritables cuando no comprenden bien lo que se les dice.
Pruebas auditivas y evaluación médica
La única forma de confirmar una pérdida de audición en personas mayores es mediante pruebas específicas realizadas por un profesional. El otorrinolaringólogo o el audiólogo realizará una audiometría y explorará el canal auditivo para descartar otras causas como tapones de cera.
Importancia de la detección temprana
Cuanto antes se actúe, más fácil será adaptar el entorno, elegir las ayudas adecuadas y evitar que la pérdida auditiva provoque un impacto negativo en la calidad de vida. Un diagnóstico precoz mejora la respuesta a los tratamientos disponibles y previene otras consecuencias asociadas.
Consecuencias de no tratar la pérdida auditiva
Ignorar los síntomas o asumir que “es parte de la edad” puede derivar en problemas mucho más complejos. La pérdida auditiva no tratada afecta a la salud emocional, física y cognitiva del adulto mayor.
Deterioro cognitivo y pérdida de memoria
Varios estudios han demostrado que existe una relación entre pérdida auditiva en ancianos y deterioro cognitivo. El esfuerzo constante por entender lo que se oye puede agotar mentalmente, y la falta de estimulación auditiva afecta a la memoria y otras funciones mentales.
Mayor riesgo de depresión y soledad
La dificultad para comunicarse puede generar frustración, inseguridad y tristeza. El anciano se aísla por temor a no entender o a no ser comprendido, lo que puede desencadenar síntomas depresivos si no se interviene a tiempo.
Impacto en la seguridad y la autonomía
No oír bien puede suponer un riesgo en situaciones cotidianas: no percibir el timbre, una alarma, una conversación en la calle o incluso un coche acercándose. Esto afecta a la independencia y aumenta el riesgo de accidentes en el hogar o fuera de él.
Soluciones y ayudas para personas mayores con sordera
Hoy en día existen numerosas opciones para mejorar la audición y mantener la calidad de vida. Desde audífonos hasta terapias auditivas, lo importante es adaptar la solución a las necesidades y preferencias de cada persona mayor.
Audífonos adaptados y dispositivos de apoyo
Los audífonos modernos son discretos, cómodos y ofrecen diferentes niveles de amplificación. Además, existen otros dispositivos como teléfonos con sonido amplificado o sistemas de bucle magnético para mejorar la audición en espacios públicos.
Terapias auditivas y comunicación alternativa
Las terapias auditivas ayudan a entrenar el oído y el cerebro para interpretar mejor los sonidos. Se pueden enseñar estrategias de lectura labial, uso de gestos o escritura para facilitar la comunicación con personas que tienen una sordera más avanzada.
Apoyo familiar y adaptación del entorno
La implicación de la familia es clave. Hablar claro, de frente, sin gritar y en entornos tranquilos facilita la comunicación. Asimismo, conviene adaptar el hogar con teléfonos visuales, timbres con luz o alarmas vibratorias que aporten seguridad.
En Sanitas Mayores ofrecemos programas de atención personalizados y profesionales especializados que acompañan a cada persona en todas las etapas del envejecimiento. Si lo necesitas, puedes consultar nuestros seguros para personas mayores y recibir el apoyo adecuado también en casos de pérdida auditiva.
Preguntas frecuentes sobre la pérdida auditiva en mayores
¿A qué edad comienza a disminuir la audición normalmente?
La pérdida auditiva relacionada con la edad suele comenzar a partir de los 60-65 años, aunque puede variar según factores genéticos y estilo de vida.
¿Los audífonos pueden recuperar toda la audición?
No. Los audífonos amplifican el sonido, pero no restauran completamente la audición natural. Aun así, mejoran significativamente la calidad de vida cuando se usan correctamente.
¿Qué especialista trata la sordera en ancianos?
El otorrinolaringólogo evalúa y diagnostica los problemas auditivos. En muchos casos, además, interviene un audiólogo, que realiza las pruebas y adapta los audífonos según cada paciente.
¿Se puede prevenir la pérdida auditiva relacionada con la edad?
Aunque no siempre puede evitarse, es posible ralentizarla protegiendo los oídos del ruido excesivo, controlando enfermedades crónicas y haciendo revisiones auditivas periódicas.