Señales que pueden indicar agnosia en personas mayores y cómo actuar a tiempo

27/01/2026
pareja de mayores sonriendo

La agnosia es uno de los síntomas más comunes de demencia en personas mayores y que, a menudo, pasa desapercibido.

Y es que, cuando no reconocen objetos cotidianos, caras familiares o sonidos del día a día, los familiares tienden a pensar que forma parte del envejecimiento.

La realidad es que es una condición que subyace a procesos neurodegenerativos ante la que es esencial actuar para proteger la seguridad y mantener la autonomía del ser querido.

En este artículo te explicamos cómo puedes hacerlo guiándote con herramientas e información precisa de cuándo deberías pedir un diagnóstico, cuáles son los síntomas de esta alteración y cómo diferenciarla de problemas de memoria comunes.

Además, te sugerimos algunas adaptaciones concretas para el hogar que te permita reducir la angustia y ganar tranquilidad en tu día a día como cuidador.

Qué es la agnosia y por qué puede aparecer en personas mayores

La agnosia se define como un trastorno neurológico que afecta la capacidad para reconocer objetos, personas o sonidos, aunque los sentidos funcionen correctamente. 

Es decir, la persona afectada ve, oye o toca con normalidad, pero su cerebro no logra procesar la información.

Normalmente, esto ocurre cuando hay daño en los lóbulos parietal, temporal u occipital, que son áreas responsables de procesar la percepción, guardar la memoria de objetos y personas, y conectar esa información con el significado que tiene para nosotros. 

Cuando estas áreas se deterioran, se interrumpe esa conexión. De ahí que la agnosia suela presentarse como síntoma de enfermedades neurodegenerativas , sobre todo en el alzhéimer y otras formas de demencia

En este sentido, la agnosia no puede considerar una enfermedad en sí misma, sino una manifestación de que algo está cambiando en el funcionamiento cerebral. 

Tipos de agnosia más frecuentes en la tercera edad

La agnosia puede afectar diferentes sentidos y de ahí que, en la tercera edad, pueda darse más de un tipo de agnosia: 

  • Agnosia visual: tu familiar no reconoce objetos cotidianos como un tenedor, una llave o un vaso, aunque su visión sea correcta. Sabe que hay algo, pero no puede identificar qué es. Esto es lo más frecuente en personas mayores.
  • Agnosia auditiva: dificultad para reconocer sonidos conocidos como el timbre de la puerta, el teléfono sonando o incluso la voz de personas cercanas. Tu familiar oye el sonido, pero no logra asociarlo con nada.
  • Prosopagnosia o agnosia facial: la incapacidad para reconocer rostros, incluido el tuyo. Este es uno de los tipos más complejos emocionalmente porque da la impresión de que tu familiar no te reconoce como persona, cuando en realidad el problema es que no puede procesar visualmente los rasgos de la cara.
  • Agnosia táctil: dificultad para identificar objetos por el tacto. Aunque tu familiar pueda tocar y sentir un objeto, no logra saber qué es por el contacto físico.
  • Agnosia espacial: afecta la capacidad de orientarse, recordar espacios conocidos y comprender las distancias. Tu familiar podría perderse en su propia casa o no reconocer su habitación.
      

Normalmente, la agnosia afecta a un sentido específico según la zona cerebral dañada, pero en personas mayores con enfermedades neurodegenerativas es posible que se manifiesten simultáneamente varios tipos, dado que el daño cerebral tiende a ser progresivo y a afectar diferentes áreas con el tiempo.

Relación entre agnosia y enfermedades neurodegenerativas

La agnosia está estrechamente vinculada a procesos de degeneración cerebral, cuya prevalencia aumenta con la edad.

El motivo es que en estas patologías, como es el caso del alzhéimer, las células nerviosas mueren gradualmente y con ellas se pierden las conexiones que permiten procesar la información sensorial. Por eso, la agnosia es más probable que aparezca en fases intermedias o avanzadas.

Otras enfermedades neurodegenerativas que pueden causar agnosia son las demencias vasculares (después de accidentes cerebrovasculares), la demencia semántica y la enfermedad de Parkinson. 

Además, los traumatismos craneoencefálicos, los tumores cerebrales y los accidentes cerebrovasculares agudos pueden provocar agnosia de repente.

Señales tempranas que pueden indicar agnosia

Cuando la agnosia empieza a manifestarse, se observan algunos cambios muy claros en la interacción con los objetos y los estímulos del día a día:

Dificultad para reconocer objetos comunes

Tu familiar comienza a no identificar cosas que usa todos los días. Por ejemplo: sostiene un cepillo de dientes, pero no sabe qué es, o ve un plato y no lo reconoce como tal. 

No es que haya olvidado para qué sirven, es que no logra conectar la imagen o forma del objeto con su significado. 

En otras palabras, la persona no tiene una laguna de memoria, sino una incapacidad para procesar lo que está viendo.

Problemas para identificar sonidos o voces

Las personas con agnosia oyen perfectamente, pero el sonido que escuchan no activa la memoria asociada con lo que lo emite, ya sea un objeto o una persona.

Así, tu familiar puede no reaccionar al sonido del timbre de la puerta, tampoco al sonido del teléfono. 

Incluso puede no responder cuando alguien habla, no porque esté sordo, sino porque no procesa el sonido del habla y su significado. Esto sucede tanto con personas desconocidas como con las más cercanas.

No reconocer caras familiares (prosopagnosia)

Este es uno de los síntomas más difíciles emocionalmente para ti como cuidador. Y es que tu ser querido te mira, pero no te reconoce

Importante: esto no significa que haya olvidado la relación contigo. La conexión afectiva puede seguir existiendo, pero el cerebro no puede procesar la información visual de tu rostro. 

Este tipo de agnosia afecta entre el 2 y el 3% de la población mundial, siendo más frecuente en personas con demencia.

Confusión en espacios conocidos

Una señal muy similar a la desorientación que sufren los adultos mayores con demencia.

Ocurre cuando la persona entra en espacios familiares, donde puede que haya vivido muchos años, y no los identifica

Muchas veces lo expresa diciendo que no es su casa, o su habitación. Puede incluso creer que está en su casa de la infancia porque esos recuerdos están mejor preservados en el cerebro. 

De nuevo, no es olvido de dónde está, sino incapacidad para reconocer el espacio que percibe.

Dificultad para procesar texturas o formas

La dificultad para procesar texturas o formas provoca que la persona afectada con agnosia sienta la textura, pero no logre conectar esa información sensorial con el concepto del objeto que está tocando. 

También aparecen problemas para distinguir entre diferentes texturas. Por ejemplo, tocar un limón, pero no identificar la diferencia entre su forma rugosa y la de una naranja suave.

Cómo diferenciar la agnosia de los problemas de memoria

La agnosia y la amnesia o pérdida de memoria suenan parecidas, pero son muy diferentes en cuanto a lo que ocurre en el cerebro. Veámoslo con ejemplos:

Qué ocurre en la memoria

Cuando alguien tiene problemas de memoria, olvida la información que antes tenía guardada en su mente. Por ejemplo, olvida dónde está las gafas, no recuerda el nombre de un familiar, u olvida haber visto una película que vio hace años. 

En cambio, en la agnosia la persona no olvida la información en sí, sino que no puede conectarla con su significado.

Internamente, en los problemas de memoria están afectados los procesos de codificación, almacenamiento o recuperación de información en el hipocampo y áreas relacionadas con la memoria

En la agnosia, en cambio, el daño se encuentra en las áreas corticales encargadas de procesar la percepción sensorial, como los lóbulos occipital, temporal y parietal, lo que impide la interpretación adecuada de los estímulos.

Qué ocurre en el reconocimiento de estímulos

Con la agnosia, los sentidos funcionan correctamente, pero el cerebro no interpreta lo que recibe. La persona ve un objeto, pero aunque haya visto ese objeto mil veces, no puede identificarlo como lo que es. 

Con la pérdida de memoria o amnesia, la persona recibe y reconoce correctamente los estímulos sensoriales, pero no puede recordar la información asociada a ellos, como el nombre o función del objeto, porque los procesos de almacenamiento o recuperación de la memoria están afectados.

Y es que, a nivel cerebral, en la agnosia están dañadas las áreas sensoriales específicas que interpretan la información, mientras que en la amnesia están comprometidos los circuitos de memoria en el lóbulo temporal medial y estructuras como el hipocampo.

Ejemplos prácticos para cuidadores

La agnosia y la pérdida de memoria son más sencillas de entender con ejemplos comunes del día a día.

Veamos, primero, un ejemplo en el que la persona mayor tenga afectada la memoria. En él, esta tiene un diagnóstico de alzhéimer leve, y cuando se le pregunta si desayunó responde que no recuerda. 

En la cocina están los platos sucios con restos de sus tostadas y, al decírselo, confirma que son suyos. El problema, aquí, es que olvidó el evento reciente.

En el escenario de una persona con agnosia ocurre algo distinto. Imagina que tu madre ve un teléfono en la mesa. Aunque lo haya usado toda su vida, pregunta qué objeto es ese y, cuando suena, se asusta. 

No es que haya olvidado; es que no logra reconocer la forma como un teléfono ni entiende el sonido. Cuando le explicas lo que es, entiende, pero minutos más tarde, vuelve a no reconocerlo.

En cambio, una persona con pérdida de memoria sabría volver a reconocer el teléfono si alguien se lo recuerda o se lo muestra, porque su sentido y percepción están intactos. La dificultad está en recordar eventos o información asociada, pero no en procesar el objeto o sonido en sí. 

Qué hacer si se sospecha agnosia en una persona mayor

Si has identificado alguna señal de la agnosia en la persona que cuidas, es el momento de actuar. Te explicamos qué puedes esperar del diagnóstico y cuál es el momento idóneo para pedírselo a un profesional:

Pruebas de diagnóstico más habituales

Ante la sospecha de agnosia, el médico realizará varias comprobaciones diagnósticas:

  1. Examen clínico: le pedirá a tu familiar que identifique objetos comunes, que describa lo que ve o escucha, y que realice tareas simples. Durante este examen, el profesional también comprobará si los órganos sensoriales funcionan correctamente, descartando problemas simples de visión o audición.
  2. Pruebas neuropsicológicas: ejercicios variados diseñados para evaluar cómo funciona el cerebro en áreas como la memoria, la atención, el lenguaje, la capacidad de razonamiento y, específicamente, la percepción. 
  3. Neuroimágenes: para obtener imágenes del cerebro, le realizarán una resonancia magnética (RM) o una tomografía por emisión de positrones (PET), con el fin de ver dónde hay daño cerebral, lesiones, atrofia o cambios degenerativos. 
      

Si se sospecha prosopagnosia (agnosia facial), se utilizan pruebas específicas como el Cambridge Face Memory Test, que presenta rostros para evaluar la capacidad de reconocimiento facial.

¿Cuándo consultar con neurología o neuropsicología?

Para solicitar una cita con un neurólogo o especialista no es necesario esperar a que los cambios sean severos. Hazlo si, en quien cuidas, notas:

  • Cambios progresivos en el reconocimiento de objetos, personas o espacios.
  • Dificultad creciente para realizar tareas cotidianas sin una razón clara.
  • Confusión sobre su ubicación o los lugares donde vive hace años.
  • Problemas para identificar sonidos familiares.
  • Cambios de comportamiento repentinos.
  • No reconoce a personas cercanas.
      

Además, debes acudir de urgencia ante cualquier evento neurológico reciente, como un accidente cerebrovascular o una caída que haya cursado con un golpe en la cabeza.

Adaptaciones en el hogar para mejorar su seguridad

Una vez identificada la agnosia, el siguiente paso es transformar el espacio en un entorno seguro y predecible

Estas adaptaciones ayudan a que tu familiar mantenga autonomía y se sienta más seguro:

Señalización y etiquetado

Las etiquetas visuales ayudan a que la persona con agnosia se guíe y sepa exactamente dónde está.

Puedes etiquetar las puertas (especialmente la del baño), los armarios, los cajones... Usa palabras claras y letras grandes, combinadas con pictogramas simples y descriptivas. Por ejemplo, una foto de un váter en la puerta del baño, una cuchara y un tenedor para el comedor, una cama para el dormitorio.

Los rótulos deben estar a la altura de los ojos, en lugares visibles y bien iluminados, cerca de donde están los objetos que identifican.

También puedes usar flechas direccionales que indiquen dónde está el comedor, la cocina, o el dormitorio, sobre todo si tu ser querido tiene dificultad para orientarse en la casa. Usa colores brillantes y con contraste para que sean evidentes.

Uso del color y contrastes

El contraste visual ayuda a la persona con agnosia a distinguir dónde termina un objeto o una estancia y dónde comienza otro/a. 

Puedes pintar el marco de las puertas de un color diferente al de las paredes, y usar diferentes tonos para distinguir las habitaciones. 

También puedes variar las manijas de las puertas en colores brillantes y, si hay escaleras, marcar el primer y último escalón con cinta de color o pintura.

En la cocina, los electrodomésticos con contraste claro respecto a la encimera son más fáciles de identificar. Si los platos son blancos y la mesa también, pon el mantel de otro color para diferenciar.

Iluminación y orden del entorno

La iluminación escasa y el entorno desordenado empeoran la agnosia, porque aumentan la sensación de confusión

Por eso, es imprescindible que toda la casa esté bien iluminada, sobre todo en lugares de paso como pasillos y escaleras. 

Para propiciar el orden, mantén los objetos cotidianos siempre en el mismo lugar, para que la persona pueda encontrarlos cuando los necesite. 

Y, sobre todo, retira cualquier objeto de riesgo o peligroso: medicinas, productos de limpieza, herramientas que puedan hacer daño… Los cables sueltos pueden causar tropiezos, así que asegúralos o retíralos.

¿Cuándo pedir ayuda profesional y cómo empezar un plan de rehabilitación?

El manejo de la agnosia no es solo adaptar el hogar, sino que existen planes de rehabilitación que, aunque no la curen, mejoran la calidad de vida.

Pero los tratamientos son más efectivos cuando empiezan temprano, porque el profesional necesita estudiar las necesidades específicas del paciente para crear un plan personalizado.

Este programa puede incluir distintos tipos de terapias:

  • Terapia ocupacional: enfocada en aprender nuevas formas de realizar tareas cotidianas. Por ejemplo, si tiene agnosia visual, el terapeuta enseña a usar texturas, colores o sonidos como pistas para identificar objetos. 
  • Logopedia: si hay problemas de lenguaje asociados o agnosia auditiva, un logopeda enseña técnicas de comunicación alternativas y estrategias para procesar mejor la información auditiva.
  • Terapia cognitiva y estimulación sensorial: ejercicios diseñados para estimular los sentidos y entrenar el cerebro para que use vías alternativas al procesar información. 
  • Terapia neuropsicológica de rehabilitación: enseña estrategias compensatorias para la vida diaria. Por ejemplo, si el paciente no reconoce por rostro, aprende a hacerlo por voz y por ciertos detalles de la ropa.
      

Recuerda: aunque la agnosia es un síntoma de algo más grave, las adaptaciones y estrategias que implementes hoy mejoran para siempre la seguridad, la autonomía y la dignidad de tu familiar. No es solo cuidar de él, es mantener su calidad de vida lo máximo posible.

Miryam Piqueras Bravo

Miryam Piqueras Bravo

Directora de Gobierno Clínico de Sanitas Mayores.

Doctora en Medicina Familiar y Comunitaria, con más de 13 años de experiencia en atención primaria, medicina socio-sanitaria, supervisión y dirección médica.
Nº de Colegiada: 282858641.

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares. En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc... que se citarán únicamente con finalidad informativa. La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.

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