La afasia transforma la comunicación de tu ser querido con alzhéimer y genera momentos de frustración tanto para él como para ti.
Pero, para manejarlos mejor, necesitas entender qué es la afasia, por qué aparece en el alzhéimer y cómo evoluciona por fases.
Es justo lo que vamos a ver en el artículo, donde descubrirás los tipos de afasia más comunes y sus síntomas, además de aprender algunas estrategias diarias para comunicarte mejor y acompañar a la persona que cuidas.
Qué es la afasia
La afasia es un trastorno del lenguaje caracterizado por alteraciones en la expresión y en la compresión oral y escrita, como dificultades para encontrar las palabras adecuadas, construir frases correctamente o comprender lo que los demás dicen.
No es una enfermedad en sí misma, sino una consecuencia de la lesión o alteración en el funcionamiento de las áreas cerebrales responsables de la expresión, la comprensión, la lectura y la escritura.
Este daño tiene lugar, por ejemplo, en el alzhéimer y otras demencias. En el primero, la afasia se presenta de forma progresiva, afectando al lenguaje y a la comunicación de formas distintas según la fase en la que se encuentre la enfermedad.
Cómo afecta al lenguaje y a la comunicación
En el contexto de enfermedades neurodegenerativas, como las demencias, el impacto de la afasia en el lenguaje depende de las áreas cerebrales que estén siendo afectadas por la enfermedad, y que varían según su estadio.
A medida que la enfermedad progresa, el lenguaje se vuelve más lentificado, con tendencia a repetir palabras o frases de manera estereotipada.
La comprensión también se ve afectada: aunque la persona escucha palabras, puede que no las interprete correctamente. Más adelante, el lenguaje puede volverse prácticamente ininteligible, lleno de sonidos o palabras sin significado real.
En global, la afasia tiene consecuencias profundas en la comunicación cotidiana, pues quien la padece se aísla socialmente porque teme no ser comprendido o frustrase al intentar expresarse y no lograrlo.
Diferencias entre afasia y otros problemas del habla
La afasia es comúnmente confundida con otras patologías del lenguaje, ya que muchas de ellas se manifiestan de forma similar. Sin embargo, los orígenes difieren.
La disartria, por ejemplo, es una dificultad para pronunciar palabras debido a problemas musculares en el aparato del habla, pero la capacidad de comprender y usar el lenguaje permanece intacta.
Por el contrario, la afasia es un trastorno del lenguaje en sí mismo. Afecta a la comprensión y a la expresión del mensaje, no únicamente a cómo se pronuncian las palabras.
En el alzhéimer, es común que coexistan tanto problemas de lenguaje (afasia) como dificultades en la producción del habla (disartria), complicando la comunicación aún más.
Otra diferencia importante es con la apraxia del habla, donde el sistema del lenguaje está preservado, pero la persona tiene dificultad para controlar los movimientos necesarios para hablar, incluso de forma consciente.
Por qué aparece la afasia en la enfermedad de alzhéimer
La afasia en alzhéimer emerge porque la enfermedad degrada progresivamente las áreas cerebrales que permiten el lenguaje.
Este proceso no ocurre de repente, sino de manera gradual y constante, afectando diferentes regiones del cerebro según avanza la enfermedad. Veámoslo:
Degeneración de las áreas cerebrales del lenguaje
La enfermedad de alzhéimer produce la degeneración de las dos áreas cerebrales más importantes para la producción y el entendimiento del lenguaje, situadas en el hemisferio izquierdo del cerebro:
- El área de Broca: localizada en la corteza prefrontal, es responsable de la producción del lenguaje: coordina la articulación de palabras, organiza los fonemas en palabras y estructura las palabras en oraciones gramaticalmente correctas.
- El área de Wernicke: se encuentra en el lóbulo temporal izquierdo, es la encargada de la comprensión del lenguaje: procesa los sonidos que escuchas y los relaciona con su significado.
Cuando ambas se lesionan, aparecen las dificultades para hablar con fluidez y generar un discurso con sentido, porque el individuo afectado no comprende lo que intenta decir ni lo que otros le comunican.
Fases del alzhéimer en las que suele manifestarse
Esta degeneración no se produce de manera repentina, sino que sigue un patrón progresivo predecible:
- Fase inicial o leve: los primeros problemas de lenguaje suelen ser sutiles, con problemas para encontrar nombres de objetos o personas. El lenguaje general permanece coherente y la comprensión es adecuada, aunque con cierta dificultad para expresarse.
- Fase moderada: el deterioro del lenguaje se vuelve mucho más evidente, apareciendo un discurso más lento, con repetición de palabras y circunloquios, y muchos errores gramaticales. La comprensión también se deteriora, especialmente si las instrucciones son complejas.
- Fase moderadamente severa: el discurso es pobre, con poco contenido real. Aparecen parafasias (sustitución de palabras), perseveraciones (repetición involuntaria de palabras o acciones), y el lenguaje tiende a ser estereotipado. La comprensión verbal es muy limitada.
- Fase severa y fina#TEXT#l: el adulto mayor con alzhéimer prácticamente pierde la capacidad de comunicarse verbalmente. El lenguaje se desorganiza completamente, caracterizándose por estereotipias verbales (repetición de sonidos o palabras específicas sin propósito), parafasias fonológicas (confusión de palabras por su similitud en sonido), ecolalias (repetición involuntaria de lo que oye), y finalmente, mutismo (incapacidad total para hablar). En esta etapa, la comunicación se limita prácticamente al lenguaje no verbal.
Aunque la afasia sigue este patrón típico, en variantes atípicas del alzhéimer (como el galopante) aparece de forma más avanzada desde la fase 2 o 3, sin síntomas notorios en la fase 1.
Factores que aceleran la pérdida del lenguaje
La progresión de la afasia en alzhéimer es inevitable, pero existen factores que pueden acelerarla:
- Edad: cuanto más avanzada sea, más rápido puede acelerarse el deterioro general cognitivo, incluyendo el lenguaje.
- Factores del estilo de vida: el sueño deficiente, el sedentarismo o la depresión pueden acelerar el deterioro cognitivo global, aunque su relación directa con una aceleración específica de la afasia no está suficientemente demostrada.
- Aislamiento social: las personas con alzhéimer que se aíslan experimentan una pérdida del lenguaje más acelerada.
- Pérdida auditiva sin tratar: agrava los problemas de lenguaje, pues la comprensión se ve doblemente afectada por la demencia y por la afasia.
- Depresión no tratada: también acelera el deterioro cognitivo general.
Tú, como cuidador, puedes controlar varios de estos factores: mantén rutinas de sueño regulares, promueve actividad física diaria, fomenta interacciones sociales y revisa su audición con especialistas.
Tipos de afasia más comunes en personas con alzhéimer
En el alzhéimer, la afasia puede manifestarse en diferentes formas según qué áreas cerebrales se vean más afectadas en cada persona.
Afasia anómica (dificultad para encontrar palabras)
En la afasia anómica, la persona puede hablar con relativa fluidez y claridad, sus frases están gramaticalmente bien construidas, y la comprensión es generalmente buena.
Sin embargo, se detiene cuando intenta recuperar una palabra específica y recurre a descripciones imprecisas. Por ejemplo, si no recuerda la palabra "mesa", podría decir "ese mueble donde comemos" o "la cosa donde se pone la comida".
La buena noticia es que la comprensión y la capacidad de procesar el lenguaje se mantienen más intactas que en otros tipos de afasia, lo que permite una mejor comunicación de lo que podría parecer a primera vista.
Afasia fluente
Una persona con afasia fluente (también llamada afasia de Wernicke) puede hablar sin dificultad aparente, con frases largas y ritmo natural, pero sus palabras no forman un mensaje con sentido.
Su lenguaje está lleno de parafasias (sustitución de palabras por otras) y neologismos (invención de palabras que no existen).
El resultado es lo que se llama jergafasia: un discurso que suena como idioma, que parece abundante y bien articulado, pero es incomprensible.
La persona no es consciente de que no se está comunicando claramente y, cuando se le dice, puede frustrarse.
Además, la comprensión del lenguaje de otros está gravemente afectada, lo que dificulta mucho la comunicación bidireccional.
Afasia no fluente
En contraste con la afasia fluente, en la no fluente (también llamada afasia de Broca) el discurso está marcado por pausas largas mientras la persona busca las palabras correctas.
En general, el lenguaje requiere esfuerzo evidente, y el hablante tiende a omitir palabras pequeñas como artículos y preposiciones. Por ejemplo, podría decir "quiero... café", en lugar de "quiero tomar un café".
Una característica positiva es que la comprensión está relativamente preservada, muchas veces mejor que su capacidad para hablar.
Afasia global en fases avanzadas
En las fases más avanzadas del alzhéimer, la afasia tiende a volverse global, afectando severamente tanto la expresión como la comprensión.
La comunicación verbal prácticamente desaparece, siendo reemplazada por expresiones automáticas limitadas, gestos, o simplemente sonidos sin significado. En etapas terminales, esto puede degenerar en mutismo completo.
En esta fase, el lenguaje no verbal se convierte en el principal canal de comunicación de los familiares: el tono de la voz, la expresión facial, la presencia física y el contacto táctil adquieren una importancia vital.
Síntomas de afasia en personas mayores con alzhéimer
Aunque los síntomas de la afasia en alzhéimer varían de una persona a otra, siempre presentará lo que se conoce como las "cinco A's": amnesia (problemas de memoria), anomia (dificultad para encontrar palabras), afasia (problemas de lenguaje), apraxia (problemas para ejecutar movimientos) y agnosia (problemas de reconocimiento).
Estas cinco manifestaciones pueden facilitar la detección temprana de la enfermedad, además de las siguientes dificultades específicas a la hora de hablar:
Problemas para nombrar objetos
Uno de los primeros síntomas que notarás es la dificultad para nombrar cosas cotidianas. Tu ser querido podría señalar un objeto y tener que esforzarse para recordar su nombre.
Esto no es simple olvido: reconoce el objeto, sabe para qué sirve, pero la palabra específica se le escapa.
A medida que la enfermedad avanza, la dificultad para nombrar se expande de los objetos a acciones y conceptos más abstractos.
Dificultad para construir frases
A medida que progresa la afasia, el cerebro de tu ser querido tiene cada vez más dificultad para organizar las palabras en oraciones coherentes.
Las frases se vuelven más cortas, menos complejas, y a menudo incompletas. En fases iniciales, podría haber pequeñas pausas o cierta torpeza gramatical; pronto, las oraciones se reducen a dos o tres palabras, sin conectores lógicos.
Por ejemplo, en lugar de "voy a salir a pasear al parque", podría decir "salir... pasear", algo típico de la afasia no fluente.
Lenguaje incoherente o repetitivo
La afasia provoca que el lenguaje sea repetitivo y poco coherente. Así, es común repetir la misma palabra, frase o pregunta una y otra vez sin razón aparente (estereotipias verbales), pero también emitir palabras o frases que no tienen relación alguna con la conversación.
Pérdida de comprensión verbal
La comprensión verbal se deteriora progresivamente, aunque a menudo de manera menos visible que las dificultades para hablar.
Lo notarás cuando tu familiar parezca distraído cuando le hablas, aunque en realidad lo que sucede es que su cerebro tiene dificultad para procesar lo que está escuchando.
Por eso, las órdenes simples y directas ("siéntate", "toma esto", "ven aquí") se comprenden mejor que conversaciones abstractas o instrucciones multifase.
Cómo se diagnostica la afasia en pacientes con alzhéimer
El diagnóstico de afasia en alzhéimer es muy importante porque permite confirmar que los cambios en el lenguaje son parte de la enfermedad y no síntomas de otro trastorno. El proceso comprende evaluación neuropsicológica y pruebas de lenguaje:
Evaluación neuropsicológica
La evaluación neuropsicológica es el proceso más completo para diagnosticar afasia en alzhéimer.
Un neuropsicólogo (profesional especializado en cómo el daño cerebral afecta el pensamiento y el comportamiento) realiza una valoración de las funciones cognitivas, incluyendo específicamente el lenguaje.
Esta evaluación consiste en observación directa del habla espontánea de tu ser querido para analizar cómo construye sus frases, su comprensión cuando se le dan instrucciones, y su capacidad para repetir palabras y frases.
El neuropsicólogo también buscará los patrones de error que revelan qué áreas cerebrales están más afectadas.
La evaluación también considera cómo ha sido el patrón de cambio en el tiempo para distinguir la afasia por alzhéimer de otros posibles problemas del lenguaje.
Pruebas de lenguaje
El diagnóstico también puede incluir pruebas estandarizadas diseñadas para evaluar diferentes aspectos del lenguaje afectado por afasia:
- Denominación (nombrar objetos): se muestran imágenes y se pide al paciente que nombre lo que ve. Esto evalúa la anomia.
- Comprensión auditiva: se dan instrucciones verbales de complejidad creciente para ver qué nivel de complejidad puede procesar.
- Repetición: se pide que repita palabras, frases o incluso sonidos específicos para evaluar esta habilidad particular.
- Lectura y escritura: se evalúa la capacidad para leer en voz alta, comprender textos escritos, y escribir.
- Fluidez verbal: se mide cuántas palabras puede generar, cuán rápido habla, y qué tan bien organiza sus ideas en el discurso.
- Comprensión de lectura: se presentan textos de diferentes complejidades para ver qué nivel comprende.
Estas pruebas no solo confirman que existe afasia, sino que especifican qué tipo de afasia y cuál es el grado de severidad, información indispensable para diseñar un plan de tratamiento.
Importancia del seguimiento
El diagnóstico es solo el punto de partida, porque luego será vital realizar un seguimiento acorde al progreso esperado de la afasia.
Así, repetir periódicamente algunas de las evaluaciones del lenguaje ayuda a ajustar el tratamiento, detectar cambios inesperados que podrían indicar complicaciones adicionales y evaluar la efectividad de las terapias que esté recibiendo el paciente.
El seguimiento también sirve para preparar a la familia para las próximas etapas, gracias a que suele llevarlo un equipo multidisciplinario de médicos neurólogos, neuropsicólogos, logopedas y trabajadores sociales.
Tratamientos y terapias que pueden ayudar
Aunque no existe cura para el alzhéimer ni para la afasia que causa, sí hay tratamientos y terapias que pueden ayudar a tu ser querido a mantener sus capacidades lingüísticas durante más tiempo y compensar las pérdidas que ya ha experimentado:
Logopedia y estimulación del lenguaje
La logopedia (terapia del lenguaje) sigue siendo la intervención principal para la afasia aunque estudios recientes muestran que la combinación con estimulación magnética transcraneal puede aportar beneficios en variantes afásicas asociadas a Alzheimer.
El logopeda pautará ejercicios de estimulación del lenguaje, en los que se trabajan la denominación, la comprensión, la construcción de frases, la lectura y la escritura. Además, enseñará formas alternativas de comunicarse, como gestos o dibujos.
Ejercicios de comunicación adaptados
Puedes introducir algunos ejercicios y actividades en el día a día para estimular el lenguaje de tu ser querido:
- Juegos de palabras, crucigramas, sopas de letras y adivinanzas.
- Leer juntos libros con letras grandes y párrafos cortos.
- Escritura terapéutica de un diario personal, donde él pueda expresar emociones y pensamientos.
- Escribir cartas o tarjetas para amigos y familiares.
- Cantar o escuchar música preferida puede estimular la producción de palabras.
Por último, mantén conversaciones adaptadas a su nivel de comunicación y a diario.
Entorno tranquilo y estructurado
El entorno influye en la forma en que la persona con afasia se siente y se comunica.
Un entorno calmado, seguro y predecible facilita la comunicación y reduce la ansiedad que a menudo acompaña a los problemas de lenguaje.
Para propiciarlo, lo ideal es que minimices cualquier estímulo sensorial fuerte, como ruidos, luces brillantes y otras distracciones visuales.
Mantén una iluminación suave, temperaturas confortables, y organiza el espacio con objetos familiares que le proporcionen seguridad.
En paralelo, establece rutinas predecibles que ahuyenten la confusión y la incertidumbre, con horarios fijos para comidas, actividades, descanso, y momentos de interacción.
Por último, ten siempre a mano lo necesario para compensar los momentos en que la comunicación es más difícil: la música o las manualidades conseguirán redirigir la atención de tu familiar y crear un ambiente más receptivo para la comunicación posterior.