Si cuidas a un adulto mayor y notas un cansancio inusual en él, puede que estés ante uno de los síntomas de potasio alto.
Esta condición viene acompañada de otras muchas señales de alerta, y que en este artículo queremos ayudarte a reconocer.
Además, te explicaremos por qué el potasio elevado afecta mucho más a las personas mayores, y qué puedes hacer en casa para prevenir complicaciones graves.
¿Qué es el potasio alto y por qué es peligroso en adultos mayores?
El potasio alto en sangre recibe el nombre médico de hiperpotasemia y se define se define como una concentración de potasio sérico generalmente superior a 5,0–5,5 mEq/L, según los valores de referencia del laboratorio.
La hiperpotasemia se clasifica como leve, moderada o grave principalmente según la cifra de potasio. Las alteraciones en el electrocardiograma indican mayor riesgo clínico, pero no siempre están presentes.
En adultos mayores, las variaciones en los niveles de potasio son peligrosas porque pueden alterar el funcionamiento de los órganos vitales, sobre todo en personas mayores con riñones delicados, insuficiencia cardiaca o diabetes.
En estos casos, la hiperpotasemia aumenta el riesgo de arritmias cardíacas y, en determinados contextos clínicos, se asocia con un aumento significativo del riesgo de mortalidad, especialmente en pacientes hospitalizados y con enfermedad renal o cardiaca.
Síntomas de potasio alto más comunes
Muchas personas con potasio alto pueden estar asintomáticas o presentar síntomas inespecíficos, y las arritmias suelen aparecer en fases más avanzadas o en subidas rápidas del potasio.
Aun así, cuando surgen síntomas de tener el potasio alto, los más frecuentes son:
- Cansancio intenso o sensación de falta de energía.
- Debilidad o pesadez muscular, a veces con calambres.
- Hormigueos o adormecimiento en manos y pies.
- Náuseas o sensación de estómago revuelto.
- Latidos irregulares, palpitaciones, dificultad para respirar o dolor en el pecho.
En ancianos, aparece inestabilidad al caminar, con tropiezos o caídas sin causa clara.
Síntomas de tener el potasio alto en etapas iniciales
En fases tempranas, los síntomas de potasio alto suelen ser leves y poco específicos:
- Cansancio desproporcionado respecto a la actividad habitual.
- Sensación vaga de malestar o debilidad general que no se explica por un resfriado u otra causa evidente.
- Calambres musculares ocasionales, sobre todo en piernas.
- Hormigueos breves en manos o pies, sin pérdida completa de fuerza.
Incluso con estos síntomas tan discretos, la hiperpotasemia ya representa un riesgo para la salud, por lo que es necesario acudir al médico.
Síntomas de tener potasio alto cuando los niveles aumentan
Cuando el potasio sube más, los síntomas de hiperpotasemia se vuelven más evidentes:
- Debilidad muscular marcada, que comienza en las piernas y avanza hacia tronco y brazos.
- Dificultad para levantarse de la silla o subir escalones.
- Episodios de casi caída o caídas sin causa clara.
- Sensación de latidos muy lentos o muy rápidos, a menudo acompañada de mareo.
- Falta de aire al caminar distancias cortas o incluso en reposo.
En situaciones excepcionales de hiperpotasemia muy grave y de instauración rápida, puede aparecer parálisis flácida (pérdida casi completa de fuerza) y compromiso respiratorio.
Síntomas de tener el potasio alto en el cuerpo
Los distintos tipos de síntomas de potasio alto en el cuerpo se agrupan en tres grandes bloques: musculares, neurológicos y digestivos, además de las manifestaciones cardiacas.
Síntomas musculares
Los síntomas musculares aparecen con frecuencia y, en personas mayores, se confunden con la fragilidad de la propia edad.
Entre los más habituales destacan:
- Debilidad progresiva, sobre todo en piernas, que dificulta caminar o levantarse del sillón.
- Calambres dolorosos, a menudo nocturnos, en gemelos o muslos.
- Sensación de rigidez o pesadez en brazos y hombros al realizar tareas cotidianas.
Lo que diferencia a la debilidad por potasio alto de la causada por el envejecimiento normal es que tiende a comenzar en las extremidades inferiores, subir hacia el tronco y, en casos graves, afectar músculos respiratorios.
Síntomas neurológicos
Los síntomas neurológicos derivan de la alteración en la transmisión de los impulsos nerviosos:
- Hormigueos o corrientes en manos, pies o alrededor de la boca.
- Sensación de adormecimiento en dedos o en zonas de la piel.
- Lentitud mental, dificultad para concentrarse o cierta confusión en situaciones avanzadas.
En adultos mayores, la aparición conjunta de confusión, debilidad y antecedentes renales o cardiacos constituye una señal de alarma que exige valoración inmediata.
Síntomas digestivos
El potasio alto causa algunos síntomas digestivos característicos, como son:
- Náuseas o sensación persistente de estómago revuelto.
- Ocasionalmente, vómitos o falta de apetito sin otra explicación clara.
- Molestias abdominales vagas, sin un punto de dolor muy localizado.
Estos síntomas digestivos aparecen también en muchos otros problemas de salud, pero ganan importancia cuando se suman a debilidad, calambres y antecedentes de enfermedad renal o cardiaca.
Señales de alerta que requieren atención médica inmediata
Conviene pedir ayuda urgente (servicios de emergencias) si tu familiar presenta los siguientes signos graves de tener el potasio alto:
- Dolor en el pecho, presión fuerte o sensación de opresión repentina.
- Falta de aire intensa, respiración muy rápida o sensación de ahogo en reposo.
- Mareo intenso, desmayo o pérdida de conocimiento, incluso breve.
- Latidos muy lentos, muy rápidos o claramente irregulares, sobre todo si se acompañan de sudor frío o debilidad extrema.
- Parálisis o incapacidad repentina para mover brazos o piernas.
Cuando aparecen estos síntomas en una hiperpotasemia, la situación se considera de alto riesgo y exige tratamiento inmediato con monitorización cardiaca.
¿Cómo puede afectar el potasio alto al corazón?
Las células del corazón dependen del potasio para mantener un ritmo estable y coordinado.
Por eso, cuando el nivel de potasio en sangre se eleva, se altera el paso de la corriente eléctrica y el corazón empieza a latir de forma lenta, rápida o desorganizada, en función de lo elevado que esté el potasio y de la rapidez con la que haya subido.
En un electrocardiograma, la hiperpotasemia se manifiesta con cambios progresivos que incluyen ondas T muy picudas, prolongación de ciertos intervalos y, en casos graves, un patrón casi sinusoidal que se relaciona con riesgo elevado de arritmias ventriculares graves, incluida la fibrilación ventricular o la asistolia.
Alteraciones del ritmo cardíaco por potasio alto
Las alteraciones del ritmo cardíaco son uno de los síntomas más claros de tener el potasio alto, y se caracterizan por:
- Latidos muy lentos (bradicardia), con mareo, visión borrosa o desmayo.
- Latidos muy rápidos o irregulares (taquiarritmias), percibidos como palpitaciones fuertes en el pecho.
- Bloqueos en la conducción eléctrica del corazón, observados en el electrocardiograma, que incrementan el riesgo de parada cardiaca.
Además, la hiperpotasemia puede ir acompañada de episodios de mareo y síncope.
Cuándo los síntomas cardíacos son una emergencia
Las manifestaciones cardiacas asociadas a hiperpotasemia, especialmente si son intensas, progresivas o se acompañan de cambios en el ECG, deben valorarse como una urgencia médica, sobre todo si se detectan los siguientes patrones de aparición:
- El dolor en el pecho se mantiene varios minutos, aprieta o irradia a brazo, mandíbula o espalda.
- La falta de aire impide hablar con frases completas o obliga a tu familiar a detenerse incluso sentado.
- Se produce una pérdida de conocimiento, aunque el episodio dure pocos segundos.
- Se perciben latidos totalmente irregulares y el aspecto de la persona es de extrema debilidad o confusión.
Los eventos cardiacos asociados a hiperpotasemia grave se concentran especialmente en los meses posteriores a un episodio agudo; de ahí la insistencia en vigilar muy de cerca estos síntomas tras un ingreso previo por potasio alto.
Por qué los síntomas pueden ser más graves en personas mayores
Los estudios sobre hiperpotasemia destacan a la población anciana como grupo especialmente frágil.
Existen varios motivos:
- Con la edad, la función renal tiende a disminuir, incluso sin enfermedad renal diagnosticada, lo que dificulta eliminar el exceso de potasio.
- Muchas personas mayores conviven con insuficiencia cardiaca, hipertensión o diabetes, patologías que se relacionan con un riesgo elevado de potasio alto.
- Algunos medicamentos frecuentes en estos pacientes (inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, antagonistas de los receptores de angiotensina, diuréticos ahorradores de potasio) reducen la eliminación renal de potasio.
Además, un análisis de los factores de riesgo llevado a cabo en el Hospital Universitario del Río Hortega señala que una proporción relevante de los episodios de hiperpotasemia moderada‑grave ocurre en personas mayores con deterioro de la función renal y polifarmacia, y que esta combinación se asocia con mayor mortalidad durante el ingreso.
A esto se suma que, en adultos mayores con deterioro cognitivo o demencia, resulta más difícil que expresen el malestar, por lo que los síntomas avanzados (caídas, confusión, dificultad respiratoria) aparecen ya en fases serias del trastorno.
Para ti, como cuidador, esto significa que conviene estar especialmente alerta ante cambios bruscos en fuerza, nivel de actividad, respiración o ritmo cardiaco en la persona mayor que cuidas, sobre todo si presenta enfermedades renales o cardiacas de base.
¿Qué podemos hacer desde casa para controlar el potasio alto?
El tratamiento del potasio alto siempre se decide desde el equipo médico, pero hay algunas medidas que puede ayudar a reducir riesgos desde casa:
- Seguir de forma estricta la medicación pautada para proteger al corazón y a los riñones.
- Acudir a las analíticas de control en las fechas indicadas para reducir el riesgo de nuevas subidas peligrosas.
- Revisar con el médico o la enfermera todos los medicamentos, incluidos los de uso ocasional y los de herbolario, para descartar aquellos que puedan elevar el potasio.
- Seguir las recomendaciones dietéticas personalizadas para limitar alimentos muy ricos en potasio (ciertas frutas, zumos o sustitutos de la sal), pero siempre de forma adaptada a la situación de cada paciente.
- Vigilar y anotar signos de alarma en el día a día, como mareos, caídas, latidos irregulares, dificultad para respirar o cambios bruscos en el estado mental.
Un ejemplo de situación que puede darse en una persona mayor: si notas que tu familiar, que hasta ahora caminaba por casa con seguridad, en pocos días necesita ayuda para levantarse, es motivo suficiente para contactar con su centro de salud para realizar una analítica de potasio.
Recuerda que, en una persona mayor, la prioridad siempre está en actuar pronto ante cualquier síntoma fuera de lo habitual en su día a día.
Este artículo te ayudará a distinguir la sintomatología de la hiperpotasemia en adultos mayores, pero si quieres seguir aprendiendo sobre demencias y cómo cuidar mejor, encontrarás muchos más contenidos como este en la biblioteca de Sanitas Tercera Edad.