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Diverticulosis: Qué es, síntomas y tratamiento

29/04/2026
Qué es la diverticulosis

¿Cuidas a una persona mayor y le han diagnosticado diverticulosis? En este momento es normal que sientas cierta preocupación, pero has de saber que es una afección muy común que se puede controlar.

En este artículo queremos darte, precisamente, la orientación que necesitas para hacerlo.

Te explicaremos qué es la diverticulosis, cómo se forma, sus síntomas habituales y las señales de alerta que pueden indicar alguna complicación grave.

Pero, lo más importante, sabrás cómo prevenirla con dieta, hidratación y ejercicio adaptado a tu ser querido.

Qué es la diverticulosis

La diverticulosis es una patología de colon muy frecuente en la tercera edad, pero en la mayoría de casos no resulta grave si la vigilas y sigues unas pautas de vida saludables.

Pero, ¿qué es exactamente la diverticulosis? Se trata de la presencia de pequeños “saquitos” (divertículos) que salen hacia fuera de la pared del colon, normalmente en la parte final del intestino grueso.

En algunas personas esos divertículos se inflaman, se infectan o sangran (complicación conocida como diverticulitis) y necesitan tratamiento médico específico, mientras que otras conviven con ellos sin molestias e incluso sin saber que los tienen.

Cómo se forman los divertículos en el colon

Los divertículos se forman cuando aumenta la presión dentro del colon y algunas zonas débiles de la pared empujan hacia fuera.

Esa presión interna sube cuando las heces son muy secas y se necesita hacer mucho esfuerzo para evacuar.

Además, con el paso de los años pueden producirse cambios en la pared del colon (por ejemplo, en el tejido conectivo y la capa muscular) que se asocian con mayor rigidez y favorecen la formación de divertículos.

Diverticulosis de colon: causas y factores de riesgo

La diverticulosis de colon no tiene un único origen, sino que aparece por la combinación de varios factores a lo largo de los años, como la edad, el tipo de alimentación y el estilo de vida.

Sin embargo, hay un consenso médico a la hora de señalar su principal causa, y que vamos a ver ahora.

Por qué aparece la diverticulosis de colon

Los estudios observacionales han relacionado la ingesta baja de fibra con más riesgo de enfermedad diverticular.

Si bien no es la única causa y la relación puede variar según la población, un bajo consumo de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, favorece un tránsito intestinal lento, heces más duras y la sobrecarga del colon.

El envejecimiento del tejido del colon también tiene mucho peso: con los años, la elasticidad disminuye y la capa muscular se adelgaza, lo que facilita que la pared se abombe.

Factores de riesgo más comunes

Junto a la alimentación, hay otros factores que aumentan la probabilidad de tener diverticulosis o de que se complique:

  • Edad avanzada (60–70 años).
  • Obesidad y sobrepeso, que según la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), predispone a sufrir diverticulitis aguda.
  • Vida sedentaria, con poca actividad física.
  • Tabaquismo y consumo elevado de alcohol.
  • Uso crónico de determinados medicamentos.

Además, ciertas enfermedades crónicas del aparato digestivo también se relacionan con un mayor riesgo de complicaciones diverticulares, como la enfermedad inflamatoria intestinal, una patología hepática avanzada o cualquier trastorno que altere la motilidad del intestino.

Relación entre diverticulosis, edad y alimentación

La relación entre diverticulosis y edad es directa en el sentido de que su frecuencia aumenta con los años, aunque también influyen la dieta y el estilo de vida.

Por eso, tanto la alimentación como el llevar un estilo de vida saludable son dos de los aspectos que más se han de cuidar al llegar a la vejez.

En concreto, puede ser útil reforzar la ingesta de fibra y agua en la dieta, llevar a cabo ejercicios aptos para personas mayores y mantener un peso saludable.

Estas medidas se asocian con menor riesgo de estreñimiento y menos complicaciones.

Síntomas más comunes de la diverticulosis

La diverticulosis suele pasar desapercibida, pero en algunas personas provoca molestias digestivas.

Estas molestias no son específicas de la diverticulosis y pueden aparecer en otros problemas del intestino, por lo que siempre resulta importante que un profesional las valore.

Los síntomas que se describen con más frecuencia son:

  • Dolor o malestar en la parte baja izquierda del abdomen, que puede variar a lo largo del día.
  • Sensación de hinchazón o exceso de gases.
  • Cambios en el ritmo intestinal, como estreñimiento, diarrea o alternancia de ambos.
  • Sensación de evacuación incompleta al ir al baño.

En la práctica, muchas personas con diverticulosis también tienen otros problemas digestivos leves o malabsorción intestinal, lo que hace difícil saber cuánto influye cada cosa en los síntomas.

Cuándo la diverticulosis no produce síntomas

En la mayoría de los casos, la diverticulosis no produce síntomas, excepto si existe inflamación.

Aun así, tener diverticulosis (aunque no moleste) justifica cuidar más la dieta y los hábitos para reducir el riesgo de complicaciones futuras.

Señales de alerta que requieren consultar al médico

Hay signos que indican que la diverticulosis puede haberse complicado y que justifican una valoración médica urgente. Debes consultar de inmediato si la persona mayor nota:

  • Dolor abdominal intenso y continuo, sobre todo en la parte baja del abdomen.
  • Fiebre, escalofríos o sensación de malestar general.
  • Náuseas o vómitos, con dificultad para tolerar alimentos o líquidos.
  • Estreñimiento severo o sensación de bloqueo intestinal.
  • Sangrado por el recto o heces negras o muy oscuras.

Estos síntomas sugieren diverticulitis aguda u otras complicaciones (perforación, absceso, sangrado importante) que necesitan diagnóstico y tratamiento urgentes.

¿La diverticulosis es grave?

Como ya hemos adelantado al inicio de este contenido, la diverticulosis en sí misma no se considera grave cuando no da síntomas ni complicaciones.

De hecho, en muchas series clínicas una gran proporción de personas con diverticulosis permanece asintomática, aunque puede variar según la población y cómo se detecte.

Sin embargo, la enfermedad se vuelve más seria cuando aparece diverticulitis o cuando un divertículo sangra o provoca otros daños en la pared del colon.

Cuándo la diverticulosis puede complicarse

La diverticulosis se complica cuando uno o varios divertículos se inflaman o se infectan y dan lugar a diverticulitis, o cuando se rompe un vaso sanguíneo y aparece sangrado.

Estas complicaciones son más frecuentes en personas mayores, con obesidad, enfermedades crónicas asociadas o que toman medicación que afecta a la pared intestinal o a la coagulación.

Posibles complicaciones (inflamación, infección o sangrado)

Ya hemos adelantado algunas de las posibles complicaciones de la diverticulosis, pero no son las únicas. Estas son las más habituales:

  • Absceso: acumulación localizada de pus en torno al divertículo inflamado, que puede requerir drenaje.
  • Perforación y peritonitis: rotura de la pared del colon, que permite la salida de contenido intestinal al abdomen y constituye una urgencia vital.
  • Fístulas: comunicación anómala entre el colon y otros órganos, como la vejiga o la vagina, que puede provocar infecciones urinarias repetidas o salida de gas por lugares no habituales.
  • Estenosis u obstrucción: estrechamiento del colon por inflamación crónica o cicatrices, que dificulta el paso de las heces.
  • Hemorragia diverticular: sangrado procedente de un divertículo, que en algunos casos resulta abundante y puede requerir ingreso y tratamientos específicos.

En un adulto mayor, cualquiera de estas situaciones puede requerir ingreso hospitalario y, en los casos más complejos, la conveniencia de una intervención quirúrgica.

Tratamiento de la diverticulosis

El tratamiento de la diverticulosis sin complicaciones se centra en los hábitos de vida: alimentación, hidratación, actividad física y control del estreñimiento.

Ahora bien, cuando aparece algún signo de alerta o se desarrolla una diverticulitis, el tratamento depende de la gravedad.

Por eso, el abordaje pasa por valoración médica y, según el caso, puede incluir medicación, observación estrecha, pruebas de imagen y, en situaciones concretas, cirugía.

Tratamiento médico para la diverticulosis

Si tu mayor tiene diverticulosis pero no hay inflamación, el enfoque se basa en prevenir mediante cambios en la dieta y una buena hidratación diaria, por lo que en muchos casos se trata en casa sin necesidad de fármacos.

Para el estreñimiento, el profesional de la salud puede valorar el uso de laxantes suaves o suplementos de fibra de forma individualizada.

En el caso de una diverticulitis aguda no complicada, el tratamiento se maneja de forma ambulatoria con analgesia, dieta temporalmente adaptada e hidratación.

Los antibióticos se reservan para situaciones seleccionadas, como por ejemplo inmunosupresión, comorbilidad importante o signos de infección sistémica.

Si la diverticulitis es moderada/grave o hay complicaciones, puede requerir:

  • Ingreso hospitalario para control del dolor, la fiebre y la hidratación.
  • Antibióticos intravenosos dirigidos frente a las bacterias intestinales.
  • Drenaje de abscesos guiado por imagen, si es necesario.
  • Cirugía para retirar el segmento de colon afectado en casos de perforación, peritonitis, fístulas complejas o episodios repetidos que dañan de forma importante la calidad de vida.

El tiempo de tratamiento y de ingreso varía según la gravedad, pero en los casos leves de diverticulitis sin complicaciones el alta suele producirse en unos pocos días, cuando el dolor se controla, la fiebre desaparece y la persona tolera bien líquidos y alimentos.

Cambios en la dieta recomendados

La principal recomendación dietética con la diverticulosis es seguir una dieta rica en fibra para cuidar el colon, incluyendo a diario y según el Área de Gestión Sanitaria de Jerez:

  • Verduras y hortalizas variadas.
  • Frutas enteras (priorizando la pieza frente al zumo).
  • Legumbres varias veces a la semana.
  • Cereales integrales (pan, arroz, pasta, avena integrales).

Es importante, sin embargo, aumentar la fibra de forma progresiva para evitar gases o malestar y siempre acompañada de suficiente agua.

En fases de diverticulitis aguda, el equipo sanitario adapta temporalmente la dieta (líquida, blanda o baja en residuos) y después aconseja unas pautas de reintroducción de la fibra.

Cómo prevenir la diverticulosis y sus complicaciones

Aunque no puedas controlar todos los factores, sí puedes ayudar a tu ser querido a adoptar hábitos de prevención.

La combinación de una dieta rica en fibra, buena hidratación y ejercicio regular se asocia con menor riesgo de enfermedad diverticular complicada.

Dieta rica en fibra

La fibra aumenta el volumen de las heces, las hace más blandas y favorece un tránsito intestinal regular, lo que reduce el esfuerzo al defecar y la presión dentro del colon.

Para aumentar su ingesta, puedes:

  • Llenar la mitad del plato con verduras en comida y cena.
  • Tomar fruta entera en lugar de zumos, varias veces al día.
  • Incluir legumbres (lentejas, garbanzos, alubias) de 2 a 4 veces por semana.
  • Elegir panes y cereales integrales frente a las versiones refinadas.

Si la persona que cuidas ya convive con diverticulosis, estos cambios ayudarán a cuidar los divertículos que tiene y a reducir el riesgo de episodios de diverticulitis.

Importancia de la hidratación

La fibra necesita agua para que las heces se mantengan blandas y se desplacen con mayor facilidad.

Se recomienda beber agua de forma repartida a lo largo del día, sin esperar a tener mucha sed, así como aumentar la cantidad en días de calor.

Priorizar agua y caldos bajos en sal, frente a refrescos azucarados o bebidas alcohólicas.

Ejercicio y hábitos saludables

Por último, la actividad física regular se asocia con menor riesgo de diverticulitis y con mejor salud intestinal en general.

En personas mayores, es suficiente con caminar a paso ligero, nadar o seguir una tabla de ejercicios adaptada.

Además, es mejor evitar el tabaco y el alcohol, que se relacionan con más complicaciones digestivas.

Estas tres medidas no solo ayudan al colon, sino también a la salud cardiovascular, la energía diaria y al bienestar general de tu ser querido.

Incorpóralas según las recomendaciones de su médico y no olvides acudir a las revisiones pautadas por él.

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Miryam Piqueras Bravo

Miryam Piqueras Bravo

Directora de Gobierno Clínico de Sanitas Mayores.

Doctora en Medicina Familiar y Comunitaria, con más de 13 años de experiencia en atención primaria, medicina socio-sanitaria, supervisión y dirección médica.
Nº de Colegiada: 282858641.

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares. En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc... que se citarán únicamente con finalidad informativa. La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.

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