Ojos llorosos en personas mayores: causas y cómo cuidarlos

24/03/2026
Ojos llorosos en personas mayores

Los ojos llorosos en personas mayores pueden generar mucha preocupación a cuidadores como tú.

Y es que, aunque en muchos casos el lagrimeo se asocia a cambios propios del envejecimiento o a factores ambientales, no debe considerarse un fenómeno normal en sí mismo, ya que con frecuencia es la manifestación de alteraciones del drenaje lagrimal, del párpado o del síndrome de ojo seco, patologías bien descritas en la población mayor.

Para sepas cómo actuar, en este artículo veremos en detalle las diversas causas detrás de este fenómeno y cuáles son los síntomas que indican que debes buscar la opinión de un especialista.

Además, te explicaremos cómo cuidar los ojos de tu ser querido para protegerlos y prevenir riesgos.

¿Por qué me lloran los ojos cuando salgo a la calle?

Si tu familiar te pregunta constantemente por qué le lloran los ojos cuando sale a la calle, has de saber que este lagrimeo excesivo se conoce como epífora.

La epífora se define como el desequilibrio entre la producción de lágrimas y su correcto drenaje.

En las personas mayores, este fenómeno puede deberse tanto a una hipersecreción refleja (habitual en el síndrome de ojo seco) como a alteraciones del sistema de drenaje lagrimal, especialmente por cambios palpebrales asociados a la edad.

Factores ambientales que afectan a los ojos

El entorno tiene un papel importante en la salud ocular, ya que la exposición a ciertos elementos puede irritar la superficie del ojo y desencadenar una producción excesiva de lágrimas como mecanismo de defensa.

Viento, polvo y cambios de temperatura

El viento, el frío y los ambientes secos o con polvo son irritantes directos para la superficie ocular.

Ante ellos, el ojo activa las glándulas lagrimales para que produzcan más lágrimas en un intento de lubricar y eliminar las partículas extrañas procedentes del exterior.

Contaminación y alérgenos

La contaminación atmosférica, el polen, el moho o la caspa de las mascotas son agentes que provocan una reacción alérgica o irritativa en muchas personas.

Esta reacción inflamatoria en la conjuntiva (la membrana que recubre el ojo) es una causa muy frecuente de ojos llorosos y rojos.

Cambios fisiológicos con la edad

El envejecimiento trae consigo transformaciones naturales en el cuerpo que afectan a todos los sistemas, incluidos los ojos.

Estas modificaciones pueden alterar el equilibrio entre la producción y el drenaje de lágrimas, favoreciendo el lagrimeo excesivo o los ojos llorosos.

Entre los cambios más relevantes se encuentran:

  • Pérdida de elasticidad en los tejidos oculares: con el tiempo, los tejidos que rodean los ojos pierden firmeza, afectando la función de los párpados y el drenaje lagrimal.
  • Disminución de la capacidad regenerativa: las células y tejidos oculares tienen una capacidad limitada para regenerarse, y esto agrava problemas como la sequedad ocular o las infecciones.
  • Cambios en la córnea: la córnea puede volverse menos transparente y más propensa a irritaciones, lo que contribuye al lagrimeo reflejo.

Además, el envejecimiento del sistema inmune (inmunosenescencia) puede aumentar la susceptibilidad a infecciones oculares como la conjuntivitis.

Reducción de la producción de lágrimas de calidad

Conforme pasan los años, las glándulas lagrimales producen menos lágrimas debido a varios factores:

  • Envejecimiento celular: las células encargadas de la producción de lágrimas pierden eficiencia, reduciendo tanto la cantidad como la calidad de las lágrimas.
  • Cambios hormonales: la disminución de hormonas como los estrógenos en mujeres mayores puede afectar la producción lagrimal.

Además, la composición de la lágrima puede cambiar, disminuyendo la capa de aceite que evita su evaporación rápida. Esto hace que la superficie del ojo se seque con mayor facilidad.

Irritación por sequedad ocular

El síndrome de ojo seco es una de las causas más frecuentes de epífora en adultos mayores, tal como recogen las guías clínicas.

En estos casos, el lagrimeo no indica una correcta lubricación, sino una respuesta refleja ineficaz, ya que las lágrimas producidas carecen de la composición adecuada para proteger la superficie ocular.

Ojos vidriosos en personas mayores: causas frecuentes

Las causas de los ojos vidriosos en personas mayores son muy diversas, ya que pueden deberse a una simple deshidratación pero también puede ser un síntoma de una condiciones médicas de base que requieren atención.

Conjuntivitis y otras infecciones oculares

La conjuntivitis, comúnmente conocida como ojo rojo, es una inflamación de la conjuntiva que provoca enrojecimiento, picor y un aspecto lloroso y vidrioso.

También la blefaritis, una inflamación del borde de los párpados, puede causar lagrimeo constante e irritación.

Síndrome del ojo seco

Como ya hemos mencionado, el síndrome del ojo seco es una de las causas más comunes tanto de ojos llorosos en la población mayor.

La falta de una lubricación adecuada irrita el ojo, que responde con una sobreproducción de lágrimas de baja calidad, dando ese aspecto brillante y húmedo.

Alteraciones de la córnea o párpados

El envejecimiento conlleva una pérdida de elasticidad en la piel de los párpados, que lleva a la aparición de dos problemas asociados a los ojos llorosos en la tercera edad:

  • Ectropión: el párpado inferior se descuelga y se gira hacia afuera. Esto impide que las lágrimas se drenen correctamente por el conducto lagrimal, haciendo que se acumulen y se derramen por la mejilla.
  • Entropión: el párpado se gira hacia adentro, provocando que las pestañas rocen continuamente la superficie del ojo, lo que causa irritación y lagrimeo reflejo.

En ambos casos, el tratamiento adecuado puede aliviar los ojos llorosos y vidriosos, mejorando la calidad de vida de la persona afectada.

Problemas sistémicos (diabetes, hipertensión)

Las enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión arterial, si no están bien controladas, pueden dañar los vasos sanguíneos de la retina y contribuir a problemas como el ojo seco o la retinopatía diabética, asociados a los ojos llorosos o vidriosos.

Síntomas asociados a ojos llorosos y vidriosos

El lagrimeo de los ojos suele ir acompañado de otros síntomas que, a su vez, pueden ayudar a identificar su causa.

Picor, ardor o sensación de arena en los ojos

Estas sensaciones son síntomas clásicos del ojo seco y de la irritación de la superficie ocular, y que surgen debido a la falta de lubricación adecuada.

La insuficiencia de lágrimas de calidad deja la superficie ocular vulnerable y, por ello, cualquier exposición a irritantes como el polvo o la contaminación puede inflamar la membrana que recubre el ojo e intensificar las sensaciones de picor y ardor.

Además, debido a la fricción entre los párpados y la córnea, se generan una sensación de cuerpo extraño o arenilla dentro del ojo.

Enrojecimiento o irritación

El enrojecimiento es un signo visible de inflamación, ya sea por una infección, una alergia o una irritación severa.

Lagrimeo excesivo o dificultad para abrir los ojos

Además del derrame de lágrimas, es común experimentar hinchazón en los párpados, especialmente por la mañana, o la formación de costras en las pestañas.

Estas pueden ir asociadas a patologías oculares, por lo que conviene acudir a un oftalmólogo.

En casos de irritación intensa, la persona puede sentir molestias al abrir los ojos.

Cómo cuidar los ojos en la tercera edad

En ocasiones, los ojos vidriosos son solo una manifestación del paso del tiempo; aun así, conviene adoptar una rutina de cuidados oculares para proteger la visión y prevenir posibles complicaciones.

Limpieza e higiene ocular diaria

La higiene es la base para prevenir infecciones y patologías derivadas. En ancianos, lo más recomendables es limpiar suavemente los párpados con toallitas oftálmicas.

Además, es importante que no se frote los ojos con las manos, ya que esto puede empeorar la irritación y transferir gérmenes.

Evitar exposición directa a viento y contaminación

Al salir a la calle, es imprescindible que la persona mayor utilice gafas de sol, porque ofrecen doble protección: bloquean la radiación UV dañina y actúan como barrera física contra el viento, el polvo y otros irritantes ambientales.

Uso de lágrimas artificiales o humidificadores

Las lágrimas artificiales o colirios lubricantes ayudan a mantener la superficie del ojo hidratada, aliviando los síntomas del ojo seco.

Es preferible optar por fórmulas sin conservantes, ya que son menos irritantes con el uso frecuente.

En casa, el uso de un humidificador puede ayudar a contrarrestar la sequedad ambiental, especialmente en invierno con la calefacción.

Revisiones periódicas con el oftalmólogo

Las personas mayores de 60 años deben someterse a un examen oftalmológico completo y con dilatación de pupila al menos una vez al año o con mayor frecuencia si presentan enfermedades oculares, diabetes, hipertensión o síntomas visuales persistentes.

Tal y como señala el Institut Català de la Retina, esto facilita detectar a tiempo enfermedades graves como el glaucoma o la degeneración macular, que a menudo no presentan síntomas en sus fases iniciales.

Cuándo acudir al médico por ojos llorosos

Aunque el lagrimeo suele ser benigno, hay ciertas señales de alarma que indican la necesidad de una consulta médica para descartar problemas más serios, como por ejemplo el lagrimeo unilateral persistente, especialmente si se acompaña de dolor o secreción, por posible obstrucción del sistema lagrimal.

Lagrimeo persistente o repentino

Si el lagrimeo no mejora con los cuidados básicos, es constante o aparece de forma súbita e intensa, es momento de consultar a un profesional de la salud.

Dolor ocular, cambios en la visión o secreción anormal

Hay ciertos síntomas asociados a cambios en la visión que no debes ignorar:

  • Dolor en o alrededor de los ojos.
  • Visión borrosa, doble o pérdida repentina de la vista.
  • Sensación persistente de tener algo en el ojo.
  • Secreción espesa, amarilla o verdosa.
  • Formación de costras.

Estos síntomas pueden ser indicativos de infecciones o enfermedades oculares graves, tal y como explicamos a continuación.

Sospecha de infección o enfermedad ocular grave

Cualquier combinación de los síntomas anteriores, junto con enrojecimiento intenso, hinchazón o sensibilidad a la luz, puede indicar la presencia de una infección o enfermedad ocular.

En los casos leves, podría tratarse de una conjuntivitis bacteriana, que puede tratarse con colirios antibióticos. De no tratarse a tiempo, una infección puede derivar en úlceras corneales o pérdida de visión.

Además, detrás de esta sintomatología puede haber una enfermedad ocular grave, como el glaucoma, que puede causar daño irreversible al nervio óptico si no se detecta a tiempo.

Lo fundamental en estas situaciones acudir lo antes posible al oftalmólogo o, si la capacidad de visión empieza a estar perjudicada, de urgencias.

En la biblioteca de Sanitas Tercera Edad encontrarás muchos otros contenidos como este, escritos por profesionales sanitarios, para seguir aprendiendo sobre demencias y cómo cuidar mejor.

Miryam Piqueras Bravo

Miryam Piqueras Bravo

Directora de Gobierno Clínico de Sanitas Mayores.

Doctora en Medicina Familiar y Comunitaria, con más de 13 años de experiencia en atención primaria, medicina socio-sanitaria, supervisión y dirección médica.
Nº de Colegiada: 282858641.

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