¿Sabías que la hipotermia es uno de los riesgos más serios y a menudo subestimados en las personas mayores?
Se trata de una condición que puede estar directamente relacionada con ciertas enfermedades que causan temperatura corporal baja, y que es necesario que conozcas si cuidas a un anciano.
De ahí este artículo, donde queremos explicarte qué es la hipotermia y por qué las personas mayores son muy vulnerables a ella.
Además, aprenderás qué patologías específicas pueden contribuir a esa bajada temperatura corporal y qué síntomas son la antesala de un episodio grave.
Finalmente, sabrás cuándo es vital buscar atención médica urgente y qué medidas de prevención puedes llevar a cabo en casa para cuidar a tu ser querido no solo en invierno, sino todo el año.
¿Qué es la temperatura corporal baja?
La temperatura corporal baja, conocida médicamente como hipotermia, se define como una temperatura corporal central inferior a 35 °C, y puede ser leve, moderada o grave según el grado de descenso.
Se considera una emergencia médica porque el cuerpo pierde calor a un ritmo superior al que puede producirlo y esto desencadena un fallo progresivo de los sistemas corporales, incluidos órganos vitales como el corazón.
¿Por qué baja la temperatura corporal en personas mayores?
Con la edad, el cuerpo experimenta una serie de cambios que lo hacen más sensible al frío, como una menor capacidad para regular la temperatura y una circulación más lenta.
Por eso, y tal y como recoge el Ministerio de Sanidad, se considera especialmente vulnerable a las personas de más de 65 años.
Factores fisiológicos asociados a la edad
El sistema de termorregulación del cuerpo pierde eficacia con los años, por tres motivos:
- La capacidad para sentir el frío disminuye.
- Hay una pérdida de grasa subcutánea, que actúa como aislante natural del cuerpo.
- La circulación sanguínea es menos eficiente, dificultando que el calor llegue a todas las partes del cuerpo.
Por todo esto, las personas mayores se enfrían antes pero, a su vez, son menos conscientes de ello y de sus consecuencias.
Cambios en el metabolismo y termorregulación
El metabolismo y la respuesta al frío se ralentizan con la edad. Esto significa que el cuerpo genera menos calor, pero también que la respuesta natural a las temperaturas bajas se ven reducidas.
Hablamos de tiritar para calentarse, uno de los principales mecanismos de producción de calor, aunque en personas mayores puede estar disminuido o ausente, incluso en fases relevantes de hipotermia.
Por eso, incluso una exposición leve a ambientes con temperaturas bajas, como una habitación con el aire acondicionado demasiado fuerte en verano, puede provocar hipotermia en una persona mayor.
Influencia de medicamentos y tratamientos médicos
Algunos fármacos de uso común en la tercera edad interfieren con la capacidad del cuerpo para regular su temperatura.
Entre ellos se incluyen ciertos antidepresivos, antipsicóticos, sedantes y analgésicos narcóticos.
Es importante que revises junto al médico la medicación de la persona a tu cuidado para identificar si alguno de los tratamientos aumenta su riesgo frente al frío.
Enfermedades que pueden causar hipotermia o temperatura corporal baja
Más allá de los cambios naturales del envejecimiento, existen diversas enfermedades que causan temperatura corporal baja y aumentan la vulnerabilidad a la hipotermia.
Trastornos endocrinos (hipotiroidismo, diabetes)
El hipotiroidismo, o una tiroides poco activa, afecta directamente la capacidad del cuerpo para regular su temperatura, siendo una de las causas más comunes.
La diabetes también es un factor de riesgo, pues aunque no suele causar hipotermia de forma directa, puede aumentar el riesgo por alteraciones vasculares, neuropatía autonómica o infecciones intercurrentes.
Una sensación de frío excesiva puede ser, en algunos casos, un síntoma de una diabetes no diagnosticada.
Infecciones graves y sepsis
Las infecciones graves, como la neumonía o las infecciones urinarias, son un desencadenante común de la sepsis en personas mayores.
Uno de sus signos de alarma es la sepsis, que puede manifestarse con hipotermia (temperatura <36 °C) en lugar de fiebre.
Esta bajada de temperatura es un indicador de que la infección ha sobrepasado la capacidad de tu ser querido para regular su sistema inmunitario, lo que se asocia a peor pronóstico y requiere valoración urgente.
Enfermedades neurológicas
Afecciones como la enfermedad de Parkinson, un accidente cerebrovascular previo, lesiones en la médula espinal o traumatismos alteran la regulación térmica del cuerpo.
La demencia y otras enfermedades neurológicas interfieren con el juicio, lo que lleva a que la persona no se vista adecuadamente para el clima o no sea consciente del peligro.
Estas personas, además, tienen riesgo de desorientarse y perderse, quedando expuestas al frío.
Problemas cardíacos o circulatorios
Un sistema circulatorio que funciona correctamente mantiene la temperatura corporal estable, distribuyendo el calor por todo el organismo.
Cuando este sistema falla debido a enfermedades del corazón y/o problemas circulatorios, el riesgo de hipotermia es elevado, sobre todo en ancianos.
Desnutrición o deficiencia de vitaminas
Una mala alimentación o la desnutrición privan al cuerpo de las vitaminas que las personas mayores necesitan para, entre otras funciones, generar calor.
Las vitaminas B12 y D son particularmente importantes, y su deficiencia puede causar fatiga y debilidad que acrecienten los efectos de las bajas temperaturas en el organismo.
Por ejemplo, la falta de vitamina B12 puede llevar a anemia, afectando la circulación y el suministro de oxígeno, mientras que la vitamina D es esencial para el metabolismo general del cuerpo.
Asegúrate de que su dieta sea equilibrada y, si es necesario, consulta al médico sobre suplementos para garantizar que tu ser querido reciba todos los nutrientes esenciales.
Otras enfermedades que pueden causar temperatura corporal baja
La artritis grave es otra de las condiciones que incrementan el riesgo, porque aunque no afecta directamente a la termorregulación, sí dificulta la movilidad e impide que la persona pueda buscar refugio o abrigarse cuando siente frío.
Además, otras afecciones como la anemia por deficiencia de vitaminas, la enfermedad de Raynaud, o secuelas de un accidente cerebrovascular también pueden influir en la capacidad del cuerpo para mantener una temperatura adecuada.
Signos y síntomas de la temperatura corporal baja
Los síntomas de la hipotermia evolucionan a medida que la temperatura corporal desciende. Podemos clasificarlos en 3 etapas según se produce este descenso:
- Inicial: escalofríos, piel fría y pálida, pies y manos fríos, apatía, torpeza leve.
- Moderada: cese de los escalofríos (por debajo de 32 °C), confusión, somnolencia, dificultad para hablar, movimientos lentos y rígidos.
- Grave: pulso débil y lento, respiración superficial, pérdida del conocimiento, rigidez muscular.
A continuación, explicamos los principales signos y síntomas de la temperatura corporal baja en mayores.
Escalofríos y temblores
Los escalofríos son la primera defensa del cuerpo para generar calor; si la persona a tu cuidado empieza a tiritar, es que la hipotermia está empezando.
Si la temperatura corporal sigue bajando, los escalofríos se detendrán, una señal de empeoramiento que dará paso a otras señales más graves.
Piel fría y pálida
La piel se siente fría al tacto y adquiere un tono pálido o incluso gris azulado, debido a que el cuerpo desvía el flujo sanguíneo de la piel y las extremidades hacia los órganos vitales para preservar la temperatura central. También es posible observar hinchazón en el rostro.
Fatiga y confusión
La hipotermia afecta directamente al cerebro: la persona puede mostrarse somnolienta, apática o con muy poca energía, y en mayores es común que empeore la confusión, la pérdida de memoria, la desorientación y la capacidad del habla.
Es importante no confundir estos signos con un empeoramiento de la demencia.
Ritmo cardíaco lento
A medida que la hipotermia avanza, el pulso se vuelve débil y los latidos del corazón se ralentizan. La respiración también se hace más lenta y superficial.
En los casos más graves, se produce la pérdida del conocimiento.
Cómo prevenir la hipotermia en personas mayores
Adoptar unas sencillas medidas en el día a día reduce enormemente el riesgo de que la persona que cuidas sufra una bajada de temperatura peligrosa, y que van desde la vestimenta hasta una correcta hidratación.
Ropa adecuada y ambiente térmico seguro
Proteger a tu ser querido del frío comienza por el ambiente en el que vive y la ropa que usa:
- Mantén el hogar cálido: asegúrate de que la temperatura de la casa no baje de los 18-20 °C (65-68 °F) en ningún momento.
- Vístele por capas: ponle varias capas de ropa holgada y cómoda, incluso dentro de casa. Esto atrapa el aire y crea un mejor aislamiento.
- Protégele al salir: si es necesario salir al exterior con frío, es imprescindible usar gorro, bufanda y guantes, ya que gran parte del calor corporal se pierde por la cabeza y las extremidades.
- Bloquea las corrientes de aire: sella ventanas y puertas para evitar que el frío se cuele en el hogar.
Con estas medidas, crearás un entorno seguro y cálido que minimice el riesgo de hipotermia para tu familiar.
Hidratación y alimentación adecuada
Una buena hidratación y nutrición ayuda a aumentar la temperatura corporal desde el interior, pero también proporciona el cuerpo el combustible necesario para producirlo.
Las mejores bebidas y alimentos son, por ejemplo:
- Infusiones, caldos, sopas o chocolate caliente. Son reconfortantes y elevan la temperatura corporal.
- Comidas ricas en calorías, como guisos, potajes y cremas, que proporcionan la energía necesaria para que el cuerpo genere calor.
- Debe evitarse el alcohol, ya que produce vasodilatación periférica, genera falsa sensación de calor y aumenta la pérdida real de temperatura corporal.
Asegúrate de que coma varias veces al día para mantener un suministro constante de energía.
Control regular de la temperatura corporal
Mantenerte alerta a los primeros signos de hipotermia, como los escalofríos o la confusión, es básico.
Pero, además, debes realizar un control regular de la temperatura. Para ello, mídesela regularmente con un termómetro capaz de detectar temperaturas por debajo de los 35 °C (95 °F).
Muchos no están calibrados para detectar temperaturas por debajo de esta temperatura, lo que puede infraestimar una hipotermia.
Si la persona vive sola, visítala varias veces al día para comprobar que esté abrigada.
Cuándo acudir al médico por temperatura corporal baja
La hipotermia es una de las situaciones de urgencia más peligrosas en la tercera edad, por lo que es importante identificar las situaciones de riesgo y actuar con urgencia. Vamos a verlas:
Situaciones de riesgo y urgencia
Si la temperatura corporal de tu mayor está por debajo de 35 °C (95 °F), necesita atención médica urgente.
Llama a los servicios de emergencia y, mientras esperas la ayuda, traslada a la persona a un lugar cálido, quítale la ropa mojada y abrígala con mantas secas, centrándote en calentar primero el tronco del cuerpo (pecho, cuello, cabeza e ingles).
Si la persona está inconsciente o no se detecta respiración normal, inicia RCP solo si estás entrenado, manteniendo maniobras suaves hasta la llegada de emergencias.
Evaluación de enfermedades subyacentes
Evaluar las enfermedades de base de tu ser querido puede evitar que se produzca una situación de riesgo como la descrita en el apartado anterior, sobre todo si notas que siente un frío excesivo de manera recurrente.
Este, de hecho, es el primer indicio de una enfermedad subyacente que está afectando a su temperatura corporal.
Puede ser un problema de tiroides, diabetes, un accidente cerebrovascular previo o problemas cardíacos.
En todo caso, el médico realizará un examen físico, evaluará los signos vitales y podría solicitar análisis de sangre para confirmar la hipotermia y determinar su causa.
Seguimiento en residencias y cuidados domiciliarios
Tanto en individuos que tienen tendencia a la temperatura corporal baja, como en los que no, en las residencias siempre se realiza un seguimiento y se sigue un protocolo para mantener las condiciones de temperatura óptimas:
- Control de la temperatura ambiental: se ajusta la calefacción para mantener las habitaciones a una temperatura adecuada, idealmente entre 18-20 °C .
- Vestimenta apropiada: se supervisa que las personas usen ropa en capas y adecuada para la temperatura, incluso dentro del edificio.
- Vigilancia constante: se realizan rondas periódicas para observar signos de hipotermia, especialmente en personas con enfermedades crónicas o que puedan tener dificultades para comunicar el frío.
- Ofrecer bebidas y comidas calientes: se incluyen en la dieta regular caldos, sopas y bebidas calientes.
Estas medidas también aplican a los cuidados domiciliarios, como los de Sanitas Blua Senior; en este caso, los cuidadores se aseguran de que el hogar esté cálido, que la persona mayor se vista adecuadamente, y que reciba una alimentación e hidratación suficientes para mantener su temperatura corporal.
Como cuidador, tu mejor arma contra la hipotermia es la planificación, asegurando un hogar cálido, ropa adecuada y una supervisión constante.
Estos tres aspectos son la garantía para el bienestar y la seguridad de tu familiar durante los meses fríos, y siempre.
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