La hinchazón de tobillos es uno de los cambios físicos que más inquietan a cuidadores que, como tú, conviven con una persona mayor.
A menudo, se asocia al proceso natural de envejecimiento, pero lo cierto es que no siempre es así y que puede ser un indicador de algo más.
Para aclararlo, en este artículo vamos a desgranar juntos las causas más comunes de los tobillos inflamados, desde los factores fisiológicos propios de la edad, hasta la influencia de medicamentos o enfermedades crónicas.
Además, te ayudamos a identificar los síntomas asociados y te orientamos sobre qué medidas de cuidado y prevención puedes implementar en el día a día para aliviar las molestias.
Nuestro objetivo es que te sientas más seguro y preparado para ofrecer el mejor apoyo a tu ser querido, y qué sepas cuándo es el momento de pedir ayuda médica.
¿Cuál es la razón de que se hinchen los tobillos?
La hinchazón de tobillos, conocida médicamente como edema, se produce por una acumulación de líquido en los tejidos y suele ser más visible en las extremidades inferiores debido al efecto de la gravedad.
Con frecuencia, el edema se acompaña de piel estirada o brillante y puede dejar una hendidura (fóvea) al presionar unos segundos.
Es una situación frecuente en las personas mayores que no debe pasarse por alto, ya que puede tener causas muy diversas.
Estas abarcan desde factores relacionados con el estilo de vida, como el sedentarismo, hasta condiciones médicas subyacentes que requieren atención especializada.
Factores fisiológicos relacionados con la edad
Con el paso de los años, el cuerpo experimenta cambios naturales que favorecen la aparición de tobillos hinchados.
El más importante es que las paredes de las venas pierden elasticidad y la circulación sanguínea tiende a ralentizarse, algo que dificulta el retorno de la sangre desde las piernas hacia el corazón.
Retención de líquidos
La hinchazón o edema es, en esencia, una acumulación anormal de líquido en los tejidos del cuerpo.
Esta retención puede deberse a múltiples factores, aunque uno de los más habituales es el consumo excesivo de sodio (sal), que provoca que el organismo retenga más agua para equilibrar los niveles.
Paradójicamente, no beber suficiente agua también puede desencadenar este problema, ya que el cuerpo tiende a almacenar líquidos cuando detecta deshidratación.
Reducción de la circulación venosa
Las venas de las piernas cuentan con unas válvulas diminutas que actúan como compuertas, impidiendo que la sangre retroceda por efecto de la gravedad.
Cuando estas válvulas se debilitan o dañan aparece la insuficiencia venosa crónica, una patología habitual en la tercera edad.
Esta consiste en que la sangre no fluye eficientemente hacia el corazón y se estanca en la parte inferior de las piernas, causando hinchazón, pesadez y, en ocasiones, la aparición de varices.
Influencia de medicamentos y enfermedades crónicas
Algunos tratamientos farmacológicos comunes en la tercera edad tienen como efecto secundario la hinchazón de los tobillos.
Entre ellos se encuentran algunos medicamentos para la presión arterial llamados bloqueadores de los canales de calcio (por ejemplo, amlodipina, nifedipina, diltiazem, verapamilo), antidepresivos, esteroides y también antiinflamatorios no esteroideos (AINEs).
Asimismo, la inflamación es un síntoma compartido por diversas enfermedades crónicas como la insuficiencia cardíaca, la enfermedad renal o los trastornos hepáticos, que alteran el equilibrio de líquidos del cuerpo.
Principales causas de tobillos inflamados en la tercera edad
Además de los mencionados cambios naturales, los tobillos inflamados tienen muchas otras causas asociadas a distintos problemas de salud habituales en personas ancianas, como los circulatorios, los articulares o los renales. Veámoslo.
Problemas circulatorios (insuficiencia venosa, varices)
Como ya hemos mencionado, la insuficiencia venosa crónica (IVC) es una de las causas más frecuentes de tobillos hinchados en adultos mayores.
Se caracteriza por la dificultad de las venas para transportar la sangre de vuelta al corazón, que provoca un aumento de la presión en las venas de las piernas.
Consecuencia de esto aparece la hinchazón, la sensación de pesadez, los calambres y las venas varicosas bajo la piel.
Enfermedades cardíacas
La insuficiencia cardíaca es otra de las patologías que pueden inflamar los tobillos de las personas mayores.
Ocurre cuando el corazón no tiene la fuerza suficiente para bombear la sangre y ésta se acumula en las venas, provocando una fuga de líquido hacia los tejidos circundantes.
Esta acumulación es especialmente notoria en las piernas, los tobillos y los pies, y a menudo se acompaña de otros síntomas como dificultad para respirar o fatiga.
Enfermedades renales o hepáticas
Los riñones son los filtros del cuerpo, encargados de eliminar el exceso de líquido y sodio. Cuando no funcionan correctamente, como en la enfermedad renal crónica, estos desechos se acumulan en el organismo y causan hinchazón en tobillos y pies.
De manera similar, las enfermedades hepáticas como la cirrosis pueden alterar la producción de proteínas y la regulación de fluidos, llevando a la acumulación de líquido en el abdomen y las piernas.
Inflamaciones articulares (artritis, artrosis)
La artritis reumatoide o la artrosis también provocan la inflamación directa de las articulaciones.
Cuando afectan al tobillo, la hinchazón es uno de los síntomas principales, junto con el dolor, la rigidez y la dificultad para mover la articulación.
Lesiones o sobrecarga física
Una causa evidente de hinchazón en un solo tobillo es una lesión, como un esguince, una torcedura o una fractura.
Estas lesiones dañan los tejidos blandos (ligamentos, músculos) y provocan una respuesta inflamatoria que cursa con hinchazón, dolor y hematomas.
La sobrecarga por una actividad física inusual también puede generar una inflamación temporal.
Síntomas asociados a la inflamación de tobillos
La hinchazón de tobillos rara vez viene sola, sino que va acompañada de otros síntomas que hablan de su gravedad y también de su posible origen.
Dolor o sensación de pesadez
Es muy común que los tobillos hinchados se acompañen de una sensación de pesadez o cansancio en las piernas, especialmente al final del día o tras pasar mucho tiempo de pie o sentado. En algunos casos, la zona puede estar sensible al tacto o doler al caminar.
Cambios en la piel (enrojecimiento, calor)
La piel sobre el tobillo hinchado puede aparecer estirada, tensa y brillante. Si la causa es una infección (celulitis) o una inflamación aguda, la zona también puede estar enrojecida y caliente al tacto.
En casos de insuficiencia venosa crónica, la piel puede volverse seca, irritada o adquirir una tonalidad marrón.
Dificultad para caminar o moverse
La propia inflamación y la rigidez que puede provocar limitan la movilidad de la articulación del tobillo.
Esto, sumado al dolor o la incomodidad, hace que caminar sea más difícil y aumenta el riesgo de caídas, un aspecto a vigilar en el cuidado de personas mayores.
Cuidados y prevención de tobillos inflamados en personas mayores
Afortunadamente, existen muchas estrategias que puedes implementar en el día a día para aliviar la hinchazón y mejorar la calidad de vida de la persona a tu cargo.
Elevar las piernas y ejercicios de circulación
Una de las medidas más sencillas y eficaces es elevar las piernas por encima del nivel del corazón varias veces al día, durante unos 20-30 minutos.
Además, realizar ejercicios suaves con los pies y tobillos, como hacer círculos, mover los pies de arriba abajo como si se pisara un pedal, o pedalear en el aire, estimula la circulación y fortalece los músculos de la pantorrilla, que actúan como una bomba para impulsar la sangre hacia arriba.
Uso de calzado adecuado y medias de compresión
Es importante elegir zapatos que sean cómodos, anchos, sin tacón alto y fabricados con materiales flexibles y transpirables que no opriman el pie.
En muchos casos, el médico recomendará el uso de medias de compresión graduada, que ejercen una presión suave y decreciente desde el tobillo hacia la rodilla para ayudar a mejorar el flujo sanguíneo y prevenir la acumulación de líquido.
El tipo y grado de compresión debe indicarlo un profesional sanitario en función de la causa del edema.
Mantener un peso saludable y dieta equilibrada
El sobrepeso ejerce una presión adicional sobre las venas de las piernas y dificulta la circulación, así que es importante que tu familiar mantenga un peso saludable, principalmente a través de una alimentación equilibrada.
Para ello, se recomienda reducir el consumo de sal y de alimentos procesados, así como priorizar alimentos frescos (frutas, verduras y ensaladas) que ayudan a mantener una hidratación adecuada y a reducir la carga de sodio propia de los ultraprocesados.
En personas con restricciones específicas (p. ej., por enfermedad renal o cardiaca), la dieta debe ajustarse con su profesional sanitario.
Hidratación y seguimiento médico regular
Como ya hemos mencionado, es fundamental mantener una ingesta adecuada de líquidos.
De forma general esta debe ser de alrededor de 2 litros/día en mujeres y 2,5 litros/día en hombres, distribuidos a lo largo del día (aprox. 80% bebidas y 20% alimentos), siempre adaptándolo a indicación médica en casos como insuficiencia cardiaca o renal.
Finalmente, es recomendable programar visitas regulares al médico de atención primaria o al podólogo para monitorizar la salud de los pies.
Cuándo acudir al médico por tobillos inflamados
Aunque la hinchazón leve y ocasional puede manejarse en casa, hay situaciones que requieren una evaluación médica inmediata para descartar problemas graves.
Signos de alerta: dolor intenso, enrojecimiento, calor, fiebre
Debes buscar atención médica urgente si la hinchazón:
- Aparece de forma repentina y es severa.
- Dolor e hinchazón que no ceden, sobre todo si es en una sola pierna, tras estar sentado mucho tiempo: podría ser un signo de trombosis venosa profunda (TVP), un coágulo de sangre que requiere tratamiento inmediato.
- La piel está roja, caliente y hay fiebre, síntomas de una posible infección (celulitis).
- Falta de aire o dolor en el pecho: puede indicar acumulación de líquido en los pulmones (edema pulmonar) y requiere atención inmediata.
Esto indica que puede estar avanzando hacia una complicación seria como una señal de que el cuerpo está enfrentando una condición subyacente.
Evaluación de enfermedades subyacentes
Las enfermedades subyacentes en personas mayores no solo influyen en la aparición de la hinchazón, sino también en su prevención y control.
En esta etapa de la vida, el cuerpo es más vulnerable a condiciones como insuficiencia cardíaca, renal o hepática, que alteran el equilibrio de líquidos y pueden manifestarse como edema en los tobillos.
Para complicaciones graves, estas patologías requieren un diagnóstico temprano, que el médico realiza mediante un examen físico y otras pruebas diagnósticas:
- Análisis de sangre y orina: para evaluar la función renal y hepática
- Electrocardiograma: para revisar el estado del corazón y descartar insuficiencia cardíaca.
- Ecografía Doppler: para examinar el flujo sanguíneo en las venas de las piernas y detectar posibles coágulos o insuficiencia venosa.
Con ellas se identifica la causa exacta de la hinchazón y se establece un tratamiento adecuado, ya sea mediante cambios en el estilo de vida, medicamentos o terapias específicas.
Importancia de la revisión periódica en personas mayores
La hinchazón de tobillos no debe normalizarse como una consecuencia inevitable del envejecimiento.
Como hemos visto, puede estar ocasionada por patologías de base que, en muchos casos, son tratables.
Por ello, es importante no solo un diagnóstico temprano, sino también un manejo continuo de las enfermedades crónicas y de la inflamación de tobillos cuando aparezca.
La revisión periódica forma parte de este cuidado integral y es necesaria para prevenir complicaciones graves como:
- Úlceras venosas: lesiones en la piel causadas por insuficiencia venosa prolongada.
- Embolias pulmonares: derivadas de coágulos no tratados.
- Infecciones severas: como celulitis, que pueden extenderse rápidamente si no se tratan.
Además, en función de la gravedad de las molestias, el plan de cuidados puede incluir tratamientos de fisioterapia.
Estos pueden abarcar ejercicios de fortalecimiento muscular, estiramientos y técnicas de drenaje linfático, que ayudan a mejorar la circulación, reducir la inflamación y mantener la movilidad.
Estas intervenciones no solo alivian los síntomas, sino que también contribuyen a preservar la independencia y calidad de vida de la persona mayor.
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