Detrás del cansancio de una persona mayor puede haber múltiples causas, pero hay una que es más habitual de lo que se piensa: la falta de magnesio.
Si no se corrige, esta deficiencia puede tener consecuencias para la salud y la independencia de tu ser querido.
De ahí este artículo, en el que queremos ayudarte a identificar los síntomas y ser consciente de por qué se produce para que puedas actuar cuanto antes.
Además, entenderás qué es el déficit de magnesio o la hipomagnesemia, cómo se produce y cuál es el abordaje médico desde casa.
Qué es la hipomagnesemia o falta de magnesio
Cuando hablamos de hipomagnesemia nos referimos a un desequilibrio electrolítico el que los niveles de magnesio en la sangre son anormalmente bajos.
Se trata de un déficit que puede causar una amplia gama de síntomas que deterioran la calidad de vida, sobre todo en personas mayores.
De hecho, son un grupo de riesgo importante en el que “las alteraciones séricas del magnesio no son infrecuentes”, en palabras de los autores de esta investigación médica realizada en un hospital general de Lima, Perú.
En las personas mayores, el riesgo de hipomagnesemia aumenta por una combinación de menor ingesta, comorbilidades y uso de fármacos; además, la concentración sérica puede no reflejar bien las reservas corporales totales, por lo que la interpretación debe hacerse junto con la clínica y otros datos analíticos.
Qué es el magnesio y por qué es importante para el organismo
El magnesio es un mineral indispensable para la vida y es, de hecho, el cuarto catión más abundante en nuestro cuerpo y el segundo más importante dentro de nuestras células, solo por detrás del potasio.
El magnesio actúa como cofactor en más de 300 sistemas enzimáticos y participa en la función neuromuscular, el metabolismo energético, la síntesis de ácidos nucleicos y el mantenimiento del ritmo cardiaco normal. En la literatura reciente también se describen asociaciones con fragilidad, inflamación crónica de bajo grado y multimorbilidad en el envejecimiento, aunque no todas implican causalidad demostrada.
Sin él, muchas de las funciones vitales se ralentizarían o, directamente, no se llevarían a cabo.
Por eso es tan importante mantener unos niveles adecuados, más aún en etapas avanzadas de la vida.
Funciones del magnesio en el cuerpo humano
La importancia del magnesio se entiende mejor cuando conocemos la increíble variedad de procesos vitales en los que participa y que ya hemos adelantado, entre los que están:
- Producción de energía: es esencial para convertir los alimentos que comemos en energía utilizable por las células (ATP).
- Función muscular y nerviosa: regula la contracción y relajación de los músculos. Ayuda a transmitir los impulsos nerviosos, permitiendo la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo.
- Salud ósea: trabaja junto al calcio y la vitamina D para mantener los huesos fuertes y sanos. El magnesio es necesario para activar la vitamina D, que a su vez facilita la absorción del calcio.
- Regulación del ritmo cardíaco: contribuye a mantener un latido del corazón estable y regular, ayudando a transportar otros electrolitos como el calcio y el potasio al interior de las células del músculo cardíaco.
- Control de la glucosa en sangre: participa en el metabolismo de la glucosa y la acción de la insulina, ayudando a mantener los niveles de azúcar bajo control.
- Síntesis de proteínas y ADN: es un componente fundamental en la creación de nuevas proteínas y en la reparación y construcción del material genético.
Por todo ello, el magnesio es uno de los que necesitamos en mayores cantidades, si bien nuestro organismo no puede producirlo por sí solo sino que lo obtenemos a través de la alimentación.
Hipomagnesemia, causas más comunes
La falta de magnesio en las personas mayores surge debido a la confluencia de varios factores relacionados con la edad, el estilo de vida y la presencia de otras enfermedades. Conocerlos te ayudará a identificar posibles riesgos en la persona que cuidas.
Alimentación pobre en magnesio
Una de las causas más comunes de la falta de magnesio en la tercera edad es su ingesta insuficiente, normalmente debido a cambios en los hábitos alimenticios, la pérdida de apetito o los problemas dentales asociados al envejecimiento.
Además, las dietas pueden volverse menos variadas, con un mayor consumo de alimentos procesados, que suelen tener un contenido de magnesio muy bajo en comparación con los alimentos frescos como verduras de hoja verde, legumbres o granos enteros.
Problemas de absorción intestinal
Incluso si la dieta es adecuada, el cuerpo de una persona mayor puede no estar absorbiendo todo el magnesio que ingiere.
Aunque el envejecimiento puede influir en la homeostasis del magnesio, las causas clínicamente más relevantes suelen ser las pérdidas gastrointestinales o renales, la diabetes mal controlada, el consumo elevado de alcohol y determinados medicamentos. Conviene evitar atribuir el déficit solo a la edad sin valorar comorbilidades y tratamiento farmacológico.
La enfermedad de Crohn, la celiaquía o la diarrea crónica son las que más interfieren, provocando que gran parte del magnesio ingerido se elimine sin ser aprovechado.
Pérdidas excesivas por riñón o sudoración
Los riñones son los principales reguladores de los niveles de magnesio en el cuerpo y, con la edad, esta función puede verse alterada.
Normalmente, están detrás ciertas enfermedades renales crónicas o una función renal disminuida por la edad, que pueden hacer que se excrete demasiado magnesio a través de la orina.
Del mismo modo, condiciones como una diabetes mal controlada e incluso el consumo elevado de alcohol provocan un aumento de la micción, arrastrando consigo este mineral.
Consumo de ciertos medicamentos
Este es un factor de riesgo muy importante y frecuente en adultos mayores, tal y como constatan en el estudio llevado a cabo por facultativos del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid.
Algunos de los fármacos que pueden interferir con el magnesio, ya sea reduciendo su absorción o aumentando su eliminación, son:
- Diuréticos: fármacos como la furosemida o la hidroclorotiazida, comúnmente recetados para la hipertensión o la insuficiencia cardíaca, aumentan la eliminación de magnesio por la orina.
- Inhibidores de la bomba de protones (IBP): medicamentos como el omeprazol, utilizados de forma crónica para el reflujo gástrico, han demostrado estar asociados con la hipomagnesemia al dificultar su absorción.
- Ciertos antibióticos y fármacos antineoplásicos: medicamentos como la gentamicina, la anfotericina B o el cisplatino también pueden provocar una pérdida renal de magnesio.
Es fundamental revisar la medicación de la persona a tu cargo con su médico para evaluar si podría estar contribuyendo a un déficit de magnesio.
Falta de magnesio, síntomas más frecuentes
Los síntomas de la falta de magnesio en una persona mayor son inespecíficos, se solapan con las de otras enfermedades y pueden confundirse con achaques propios de la edad. Pero, aun así, prestar atención a estas señales te dará pistas para consultar con el médico.
Cansancio y fatiga persistente
Este es, quizás, el síntoma más común y el primero en aparecer. Si notas que la persona a la que cuidas se siente constantemente agotada, sin una causa aparente y sin que el descanso sea reparador, podría ser una señal.
Calambres musculares y espasmos
Los calambres, temblores, fasciculaciones o espasmos pueden aparecer cuando el déficit es moderado o intenso, a menudo junto con hipocalcemia o hipopotasemia. No obstante, la evidencia sobre suplementación con magnesio para calambres nocturnos es limitada e inconsistente, por lo que no debe presentarse como una solución universal.
Debilidad y falta de energía
Más allá del cansancio, la falta de magnesio puede provocar una debilidad muscular notable, conocida como miastenia.
Esto se debe no solo a su rol directo en la función de los músculos, sino también a que la hipomagnesemia suele ir acompañada de una bajada de los niveles de potasio (hipopotasemia), otro electrolito indispensable para la fuerza muscular.
La persona puede sentir que le falta fuerza para realizar tareas sencillas, como levantarse de una silla o caminar.
Esta debilidad generalizada aumenta el riesgo de caídas, una preocupación constante en el cuidado de personas mayores.
Alteraciones del sueño
Se ha investigado la relación entre magnesio y sueño, pero la evidencia clínica disponible es todavía limitada y heterogénea. Si hay insomnio o sueño no reparador, conviene valorar causas frecuentes en mayores (dolor, apnea del sueño, nicturia, ansiedad, depresión o medicación) además del estado nutricional.
Síntomas neurológicos como irritabilidad o ansiedad
Aquí es donde los síntomas de la hipomagnesemia pueden confundirse fácilmente con los de la demencia.
Y es que la falta de magnesio afecta a la bioquímica cerebral y puede provocar cambios de personalidad, apatía, agitación y confusión. En casos severos, puede llegar a causar convulsiones.
La hipomagnesemia puede asociarse a irritabilidad, temblor, confusión o, en casos graves, convulsiones. Sin embargo, no debe afirmarse que corregir el magnesio mejorará por sí mismo el estado de ánimo o la conducta en personas con demencia, salvo que exista un déficit documentado y relación clínica plausible.
Falta de magnesio, consecuencias en la salud
Cuando la falta de magnesio no se detecta y se mantiene en el tiempo, las consecuencias van más allá de los síntomas iniciales y pueden afectar seriamente a la salud, comprometiendo sistemas vitales del organismo.
Impacto en el sistema muscular y nervioso
Una deficiencia crónica de magnesio agrava la pérdida de masa y fuerza muscular asociada a la edad (sarcopenia).
A nivel neurológico, puede cronificar los estados de ansiedad e irritabilidad y alterar la coordinación y el equilibrio, ya que la correcta transmisión de señales nerviosas se ve comprometida.
Efectos en la salud cardiovascular
La hipomagnesemia es un factor de riesgo reconocido para diversas afecciones cardiovasculares, pues el corazón es un músculo que depende del equilibrio electrolítico preciso para funcionar.
Así, el déficit de magnesio puede debilitar el músculo cardíaco y aumenta el riesgo de desarrollar patologías como la fibrilación auricular, que es una de las principales causas de ictus en personas mayores.
Además, la falta de magnesio puede potenciar la agregación plaquetaria, es decir, la tendencia de las plaquetas a pegarse entre sí.
Esto puede tener un impacto directo en la salud del corazón y los vasos sanguíneos.
Relación con la presión arterial y el ritmo cardíaco
El magnesio ayuda a mantener una presión arterial saludable debido a que relaja las paredes de los vasos sanguíneos.
Por eso, su deficiencia desemboca en una vasoconstricción, que puede conducir a la hipertensión o empeorarla si ya existe.
Una concentración baja de magnesio puede favorecer arritmias, especialmente si coexisten cardiopatía, hipopotasemia o uso de determinados fármacos. La relación con hipertensión existe sobre todo a nivel observacional, y no justifica por sí sola suplementar magnesio sin valorar la situación clínica global.
Tratamiento de la falta de magnesio
Una vez identificada, la falta de magnesio se puede corregir. El tratamiento (siempre supervisado por un profesional sanitario) se enfoca en restaurar los niveles normales y, lo que es más importante, abordar la causa que originó el déficit para evitar que se repita.
Suplementación de magnesio
En casos de deficiencia moderada o severa, o cuando la dieta no es suficiente, el médico puede recomendar suplementos de magnesio.
Se presentan en diferentes formas (citrato, óxido, cloruro, etc.), cada una con una tasa de absorción distinta.
La vía oral suele reservarse para déficits leves o moderados y la intravenosa para casos graves o sintomáticos. Algunas sales (como citrato, cloruro, lactato o aspartato) suelen absorberse mejor que el óxido, pero la elección depende de tolerancia, función renal, comorbilidades y objetivo terapéutico.
En todo caso, lo más importante es seguir las indicaciones del profesional de la salud, ya que una dosis demasiado alta puede tener efectos secundarios como diarrea o molestias gastrointestinales.
Alimentos ricos en magnesio
Fomentar el consumo de alimentos ricos en este mineral debe estar en la primera línea de actuación, ya que la base para mantener unos buenos niveles de magnesio es siempre una alimentación equilibrada.
Por su alto contenido en magnesio, se recomiendan ingerir:
- Verduras de hoja verde: espinacas, acelgas.
- Frutos secos y semillas: almendras, anacardos, nueces, semillas de calabaza y girasol.
- Legumbres: lentejas, garbanzos, judías negras.
- Cereales integrales: avena, arroz integral, quinoa.
- Pescado azul: salmón, caballa.
- Frutas: plátanos, aguacates.
- Chocolate negro: con un alto porcentaje de cacao (>70%).
Para preservar el magnesio en los alimentos, es preferible optar por cocciones al vapor o consumir los vegetales en crudo siempre que sea posible.
Priorizar alimentos ricos en magnesio es una estrategia adecuada para la prevención y para ingestas insuficientes, pero cuando existe hipomagnesemia confirmada puede no ser suficiente por sí sola. En personas con enfermedad renal o polimedicación, cualquier suplementación debe individualizarse y supervisarse.
Por otra parte, adaptar la presentación de estos alimentos (en purés, batidos o troceados) puede facilitar su consumo en ancianos con dificultades para masticar.
Tratamiento de la causa subyacente
Finalmente, el tratamiento más efectivo es abordar la raíz del problema:
- Si la causa es un medicamento, el médico evaluará la posibilidad de cambiarlo por una alternativa, ajustar la dosis o pautar una suplementación controlada.
- Si el origen es una enfermedad gastrointestinal o renal, el tratamiento de dicha patología será prioritario para mejorar la absorción o reducir las pérdidas de magnesio.
- Si se debe a una dieta deficiente, la intervención de un nutricionista puede ser de gran ayuda para elaborar un plan de comidas adaptado a las necesidades y gustos de la persona mayor.
Ante cualquier duda o sospecha, la consulta con el médico de referencia de tu ser querido es siempre el paso más seguro y acertado, sobre todo ahora que ya conoces los síntomas de la falta de magnesio y sus consecuencias.
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