Si has visto a tu mayor tumbado con la cabeza más baja que los pies en el hospital o en una prueba médica, es que le han colocado en la posición Trendelenburg.
Una postura que los profesionales utilizan en situaciones concretas pero que, como vamos a explicar en este artículo, no tienes por qué utilizar en casa.
Para entenderlo, conocerás en qué consiste exactamente la posición Trendelenburg, para qué se utiliza en el entorno hospitalario y geriátrico, y cuáles son sus beneficios y posibles riesgos en adultos mayores.
Una información que te interesa, sobre todo, si tu familiar tiene problemas cardiacos, respiratorios o neurológicos.
En esos casos, verás cuál es tu papel como cuidador, para que puedas acompañar con más tranquilidad a quién cuidas.
¿En qué consiste la posición de Trendelenburg?
La posición Trendelenburg es una postura que se utiliza en el entorno sanitario para tumbar a los pacientes boca arriba (en decúbito supino) en una camilla o cama, de forma que el cuerpo quede inclinado con la cabeza más baja que los pies.
La Trendelenburg clásica busca una inclinación de entre unos 15 y 30 grados, mientras que en la semi-Trendelenburg es más suave y mejor tolerada por personas mayores frágiles o con dificultades respiratorias.
Ambas se utilizan durante cirugías, procedimientos invasivos y algunas maniobras de urgencias.
¿Cómo se coloca a una persona mayor en posición Trendelenburg
Colocar a una persona mayor en posición de Trendelenburg siempre corresponde al personal sanitario, porque se necesitan camas o camillas articuladas, barreras de seguridad y monitores de constantes vitales.
El equipo suele seguir una secuencia clara: primero se asegura que el paciente está centrado en la cama, con la cabeza alineada con el tronco y la columna recta; después ajusta la altura de la cama para trabajar con seguridad y, por último, inclina lentamente el plano, elevando la zona de los pies hasta alcanzar el ángulo deseado.
Durante todo el proceso se ajustan almohadas o sujeciones acolchadas para evitar que el cuerpo se deslice, se protege la cabeza y se vigila en especial la postura del cuello, las caderas y los talones, zonas muy sensibles en personas mayores.
¿Cuál es la inclinación adecuada en pacientes de edad avanzada
En adultos mayores, la inclinación debe reducirse lo máximo posible porque así se disminuye el esfuerzo para el corazón y los pulmones.
El equipo médico decide el ángulo concreto según la situación: no es lo mismo un procedimiento breve en quirófano que una maniobra en urgencias en alguien con cardiopatía, insuficiencia respiratoria o antecedentes de ictus.
¿Cuánto tiempo puede mantenerse a un paciente en posición Trendelenburg?
La posición de Trendelenburg se mantiene el tiempo estrictamente necesario para el objetivo clínico que se persigue, no como una postura de descanso prolongada.
En urgencias y pruebas suele tratarse de minutos, vigilando la presión arterial, la respiración y el nivel de conciencia; en quirófano, si la cirugía lo exige, el tiempo se prolonga, pero el paciente está anestesiado, monitorizado de forma continua y con medidas de protección para piel, ojos y articulaciones.
En personas mayores con demencia, el personal sanitario tiende a limitar aún más la duración, porque esta postura favorece la desorientación, la sensación de miedo (al notar la cabeza tan baja) y puede desencadenar agitación psicomotriz o conductas defensivas, aumentando el riesgo de lesiones.
¿Para qué se utiliza la posición Trendelenburg?
La posición Trendelenburg se utiliza en situaciones en las que se busca mejorar de forma transitoria y limitada el retorno de sangre hacia el corazón, o facilitar el acceso del profesional a determinadas zonas del cuerpo.
Por ejemplo, durante cirugías pélvicas o abdominales, en la colocación de catéteres venosos centrales o en determinados estudios diagnósticos en los que interesa que los órganos se desplacen algo por efecto de la gravedad.
Uso de la posición Trendelenburg en cirugía
En cirugía, la posición Trendelenburg se emplea sobre todo en intervenciones de la pelvis y la parte baja del abdomen, como operaciones ginecológicas, urológicas o de colon.
Al inclinar a la persona de esta forma, las vísceras abdominales se alejan algo de la pelvis por efecto de la gravedad y así el cirujano tiene un mayor campo de visión para maniobrar.
En personas mayores, el equipo anestésico y quirúrgico valora con detalle el tiempo de Trendelenburg, el ángulo necesario y las enfermedades previas (cardíacas, respiratorias, neurológicas) para equilibrar el beneficio quirúrgico con el menor riesgo posible.
Aplicación en urgencias y atención hospitalaria
En urgencias, la posición Trendelenburg se reserva a día de hoy a maniobras muy concretas, como favorecer la canalización de grandes venas del cuello o del hombro.
La evidencia actual muestra beneficios muy limitados y, en cambio, un aumento del esfuerzo respiratorio y de la presión en la cabeza y el ojo.
En la planta de hospitalización, cuando un adulto mayor se marea o se descompensa, el equipo tiende a priorizar colocarle en posición horizontal, elevar moderadamente las piernas y ajustar medicación y sueros, en lugar de recurrir de entrada a una Trendelenburg pronunciada.
Posición Trendelenburg en pruebas médicas y exploraciones
Durante algunas pruebas diagnósticas, la posición de Trendelenburg ayuda a que el especialista observe mejor la anatomía o el comportamiento de determinados órganos y vasos sanguíneos.
En radiología intervencionista y cardiología, por ejemplo, se recurre a esta inclinación para mejorar la visualización y el llenado de venas centrales o para facilitar la progresión de catéteres.
En exploraciones físicas, sobre todo en mayores con movilidad limitada, a veces se usa una ligera Trendelenburg o inclinación parcial para valorar el retorno venoso de las piernas o la tolerancia circulatoria, siempre con vigilancia directa de la respuesta de la persona.
Beneficios y objetivos de la posición Trendelenburg
En el contexto de la geriatría y la medicina hospitalaria, la posición de Trendelenburg persigue tres grandes objetivos: mejorar de forma transitoria el retorno venoso, facilitar el trabajo del equipo médico y optimizar ciertos procedimientos diagnósticos y terapéuticos.
Sin embargo, también puede presentar algunas riesgos para el paciente adulto mayor, y hay situaciones concretas en las que no se recomienda por sus efectos secundarios, tal y como vamos a ver ahora.
Riesgos y contraindicaciones de la posición Trendelenburg
En personas mayores, la posición Trendelenburg también comporta riesgos importantes si existe demencia, fragilidad o enfermedades crónicas.
Al colocar la cabeza más baja, aumenta la presión en el cerebro y en los ojos, algo problemático en pacientes con hipertensión intracraneal, antecedentes de ictus, glaucoma o retinopatías.
Además, las vísceras abdominales empujan el diafragma hacia arriba y dificultan la respiración, algo peligroso para quienes tienen EPOC, insuficiencia cardiaca o rigidez de la caja torácica.
Cuándo no se recomienda la posición Trendelenburg
Además de en los casos mencionados en el apartado anteriores, la posición Tredelenburg también resulta desaconsejable en glaucoma avanzado, cirugía ocular reciente o ciertas enfermedades de retina, dado que la presión intraocular sube y compromete la perfusión del nervio óptico.
En el ámbito cardiaco y respiratorio, la posición se evita en insuficiencia cardiaca descompensada, EPOC grave, obesidad mórbida o pacientes muy limitados para respirar tumbados, ya que la inclinación aumenta la sensación de ahogo y la carga de trabajo del corazón.
Posibles efectos secundarios en el paciente
Incluso cuando está indicada, la posición de Trendelenburg se acompaña de efectos secundarios que el equipo sanitario vigila de cerca.
Algunas personas refieren sensación intensa de presión en la cabeza, congestión facial, dolor cervical o mareo, especialmente si permanecen despiertas durante la maniobra; en personas con demencia, estas sensaciones se traducen en ansiedad, agitación o intentos de incorporarse, con riesgo de caídas.
Además, el desplazamiento del cuerpo hacia los pies de la cama favorece roces y úlceras por presión en hombros, codos, espalda baja y talones, de modo que el personal de enfermería utiliza sujeciones acolchadas, revisa la piel con frecuencia y alterna la postura en cuanto resulta posible.
Estos cuidados también deben realizarse cuando la persona anciana deba permanecer tumbada en cama mucho tiempo, y que puedes delegar en cuidadores y geriatras a domicilio profesionales.
¿Qué es la posición anti Trendelenburg?
La posición anti Trendelenburg, o Trendelenburg invertida, sitúa a la persona también tumbada boca arriba, pero con la cabeza más alta que los pies mediante una inclinación de la cama en sentido contrario.
En este caso, el objetivo principal consiste en reducir la presión en la cabeza, el cuello y la parte alta del tórax, y en facilitar la respiración al liberar el diafragma de parte del peso de las vísceras abdominales.
En adultos mayores, esta postura se emplea tras determinadas cirugías abdominales o torácicas, en pacientes con obesidad o en quienes presentan reflujo gastroesofágico importante.
Diferencias entre posición Trendelenburg y posición anti Trendelenburg
La diferencia fundamental entre la posición Trendelenburg y la posición anti Trendelenburg radica en la dirección de la inclinación y, por tanto, en el efecto sobre la circulación y la respiración.
En Trendelenburg la cabeza se sitúa más baja que los pies y se busca favorecer el retorno venoso hacia el corazón o mejorar el acceso a la pelvis; en anti Trendelenburg la cabeza queda más alta y se pretende aliviar la presión en la caja torácica y el cráneo, así como reducir el riesgo de aspiración de contenido gástrico.
En la práctica, la posición anti Trendelenburg resulta más amable para la respiración de las personas mayores y con frecuencia se combina con elevación parcial del tronco para mejorar el confort y el descanso nocturno tras una cirugía o en presencia de insuficiencia cardiaca.
¿En qué casos se utiliza la posición anti Trendelenburg?
En el entorno hospitalario, la posición anti Trendelenburg se utiliza en varias situaciones habituales en adultos mayores.
En cuidados intensivos y unidades de neurocirugía, se recurre a esta postura para disminuir la presión intracraneal y facilitar el drenaje venoso cerebral en personas con traumatismos o hemorragias.
Tras cirugías abdominales altas, de esófago o estómago, así como en pacientes con reflujo gastroesofágico severo, la inclinación con la cabeza elevada reduce el riesgo de que el contenido del estómago ascienda hacia el esófago y se aspire hacia los pulmones, algo especialmente peligroso en quienes presentan disfagia o problemas deglutorios asociados a demencia.
En cardiología y neumología, la posición anti Trendelenburg mejora la mecánica respiratoria y la tolerancia al decúbito en personas con insuficiencia cardiaca o EPOC avanzada.
Cuándo consultar con un profesional sanitario antes de usar la posición Trendelenburg
En general, la posición Trendelenburg completa se reserva al entorno hospitalario y no forma parte de las recomendaciones estándar de movilización domiciliaria en mayores con demencia, porque exige monitorización y un control que en casa no se garantiza.
En el entorno del hogar, ante mareos o bajadas de tensión, suele bastar con tumbar a la persona en horizontal y elevar las piernas ligeramente con cojines, siempre que respire bien y no tenga contraindicaciones conocidas.
Papel del personal sanitario y de los cuidadores en la posición Trendelenburg
En los hospitales, centros médicos e incluso en residencias o centros de día para mayores, es el personal sanitario quien asume la responsabilidad de decidir cuándo usar la posición de Trendelenburg o la anti Trendelenburg, así como el ángulo más adecuado.
Normalmente, desde enfermería se controla la tolerancia de la persona, se protege la piel, se corrige la postura y se avisa al médico ante cualquier signo de empeoramiento, como dificultad respiratoria, dolor intenso de cabeza o cambios bruscos de tensión arterial.
En el caso de tener que tu familiar mayor deba permanecer movilizado en casa, lo más recomendable es contar con asistencia sanitaria profesional, como los servicios de cuidado de mayores a domicilio Sanitas Blua Senior.
Ellos te darán información sobre qué postura debe mantener tu ser querido en casa y consejos para saber cómo elevar la cabecera, cómo colocar los cojines y cómo alternar distintas posturas para su bienestar.
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