El trastorno bipolar

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Al primero de estos estados se le llama fase maníaca y al otro fase depresiva. De ahí que esta enfermedad reciba también la denominación de psicosis maniacodepresiva.
Lo más habitual es que el trastorno bipolar comience a expresarse durante la adolescencia y en los inicios de la edad adulta, aunque también puede hacerlo a cualquier edad. Aunque tiene tratamiento, éste permite controlar los síntomas, pero no cura la enfermedad.
Existen diferentes tipos de trastorno bipolar:

  • Trastorno bipolar I: los episodios maníacos suelen ser graves y el paciente puede tener alucinaciones o delirios: También puede tener episodios mixtos.
  • Trastorno bipolar II: sólo se sufren episodios hipomaníacos y depresivos, pero no mixtos o maníacos. En estos casos la fase hipomaníaca puede pasar desapercibida y notarse sola la depresiva, lo que implica el riesgo de que el tratamiento sólo contemple el uso de antidepresivos.
  • Ciclotimia: es similar al trastorno bipolar II, pero sin que los episodios revistan apenas gravedad. Es crónico y se produce por ciclos.
  • Trastorno bipolar no especificado: en este tipo se incluyen todos los pacientes que no responden al perfil de los anteriores.
  • Manía orgánica: cuando el cuadro clínico es consecuencia de una enfermedad, de la intoxicación por determinadas sustancias o por la abstinencia de las mismas.

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Una vez que se manifiestan los primeros signos de la enfermedad, ésta cursa con fases cíclicas con recaídas que al principio pueden durar meses. Y, aunque la recuperación de los episodios suele ser completa, entre uno y otro se mantiene la sensación de agotamiento y la sintomatología afectiva. En esta fase inicial de la enfermedad los pacientes no perciben que están enfermos y pueden no aceptar el tratamiento.
Causas
El trastorno bipolar tiene un factor genético importante, que hace que en algunos casos sea considerada como una enfermedad familiar. Se ha demostrado que aquellas personas que tienen un familiar de primer grado con trastorno bipolar I tienen siete veces más posibilidades de sufrir la enfermedad.
No se conocen las alteraciones genéticas que predisponen a sufrirlo, pero se cree que no se trata de un único gen, sino de varios. Estas alteraciones serán las responsables de las anomalías que los pacientes presentan en la producción de serotonina, noradrenalina, acetilcolina y otros neurotransmisores.
No obstante, también hay factores ambientales que contribuyen a desencadenar la enfermedad y que pueden ser emocionales (conflictos familiares, problemas en el trabajo, etc.) o físicos (insomnio, cambios de estación, consumo de estimulantes o drogas, actividad excesiva, etc.).
Tratamiento
En muchos casos se puede conseguir el control del trastorno bipolar mediante el tratamiento farmacológico mediante antidepresivos y estabilizadores del humor. también se pueden utilizar ansiolíticos para tratar determinados síntomas.
No obstante, también es necesaria la psicoterapia y la educación del paciente y sus familiares en el manejo y control de las recaídas.
En cualquier caso, el tratamiento del trastorno bipolar debe abordar no sólo la fase aguda de la enfermedad, es decir, cuando se producen los episodios maniacodepresivos, sino además cuando estos han sido controlados con el fin de consolidar el tratamiento y los periodos de calma para tratar de evitar nuevas recaídas.

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