Las grasas y la alimentación

Lípidos es como decir grasas, aunque habitualmente se denominen “grasas” a los lípidos sólidos (procedencia animal) y “aceites” a los lípidos líquidos (procedencia vegetal y piscícola).

La familia de los lípidos proporciona materias primas imprescindibles para construir las membranas celulares y productos bioquímicos diversos.

Sin embargo la propiedad más conocida de las grasas o lípidos, es la de proporcionar energía de reserva, almacenada en las células grasas (adipocitos) distribuidas debajo de la piel o entre los órganos, lo cual es necesario, hasta cierto grado (20% del peso total), para protegernos del frío y de almohadilla de las vísceras y articulaciones.

No debéis olvidar que el abuso de grasas, azúcares y sedentarismo causa serios perjuicios en vuestro desarrollo físico e intelectual, por ser la causa nº 1 del sobrepeso y obesidad. ¡Y el deporte, el enemigo nº 1 del sobrepeso.

Si bien los padres y los profesores son los responsables de la práctica y teoría del comer bien, también vosotros debéis evitar excesos de alimentos grasos y dulces. Y con más razón si no practicáis algún deporte.

El exceso de peso, igual que la delgadez, es un índice negativo para la anatomía corporal (huesos, articulaciones, vísceras internas...) y para el funcionamiento de cualquier célula, sea cerebral, dérmica o muscular, de hígado o del riñón, de las glándulas que os hacen crecer física y psíquicamente.

Las grasas tanto de origen animal como las vegetales, éstas últimas conocidas como aceites, poseen un contenido similar de calorías. Los componentes fundamentales de los alimentos grasos son los ácidos grasos.

Dependiendo de cuales sean estos ácidos grasos, así serán formarán “grasas ligeras” (dominio de ácidos grasos insaturados o ligeros) o “grasas pesadas” (dominio de ácidos grasos saturados o pesados), teniendo en cuenta que ambos tipos de grasa son necesarios para la vida. (70% de grasas ligeras y 30% de grasas pesadas)

Las los alimentos con grasas pesadas, son que tienen mayoría de ácidos grasos saturados, suelen ser de origen animal, como las contenidas en el tocino, embutidos, quesos curados, mantequilla y manteca de cerdo.

Otros son de origen vegetal como el aceite de palma y el de coco, muy utilizados en la confección de bollería, chocolates y repostería en general. La margarina es una transformación de laboratorio de grasas vegetales que le confiere las propiedades de “grasa pesada”.

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