Fractura de cadera en personas mayores

La fractura de cadera es en realidad la rotura del cuello del fémur, que es la parte más próxima a la cabeza de este hueso, que conforma la articulación de la cadera. Es una lesión frecuente en las personas mayores y en especial entre las mujeres mayores de 60 años. La osteoporosis es el principal factor de riesgo frente a este tipo de fractura, que se suele producir como consecuencia de una presión externa, torcedura o tracción o una caída, aunque a veces es difícil determinar si la caída se ha producido como consecuencia de la fractura (fractura patológica) o viceversa.

Los síntomas característicos de este tipo de fractura son básicamente dos: un dolor intenso en la cadera y la pérdida de movilidad de la articulación. Si la fractura se desplaza (los bordes de los dos trozos del hueso resultantes se separan) se puede apreciar cómo la pierna fracturada es más larga que la otra y se gira hacia el exterior. También es frecuente que aparezcan otros síntomas: derrames de sangre como consecuencia de la rotura de algún vaso sanguíneo y entumecimiento de la pierna.

fractura de cadera en personas mayores

Tratamiento de la fractura de cadera en personas mayores

Las medidas terapéuticas que se adopten para tratar la fractura de cadera dependerá de varios factores:   

  • La edad.
  • El grado de desmineralización ósea (si hay osteoporosis o no).
  • El tipo de fractura (si es estable, limpia, desplazada, etc.).
  • Las características biomecánicas de la articulación. 
        

No obstante, sea cual sea el tratamiento por el que se opte en cada caso. Si la fractura es estable y el paciente no es de edad muy avanzada es posible optar por un tratamiento conservador, que implica controlar el dolor, realizar ejercicios de fisioterapia y movilización temprana.

Sin embargo, lo más frecuente es que el tratamiento sea quirúrgico, lo que se puede llevar a cabo mediante diferentes técnicas, teniendo en cuenta el tipo de fractura, la vitalidad de cabeza del fémur (s mantiene el riesgo sanguíneo o no), la movilidad remanente tras sufrir la fractura, las enfermedades del paciente y, por supuesto, la edad del mismo. Básicamente la cirugía puede implicar la utilización de placas y tornillos para fijar la fractura o la colocación de una prótesis, que puede ser de cadera, cabeza femoral o de disco.

Por supuesto, la cirugía para corregir una fractura de cadera o colocar una prótesis no está exenta de riesgos, máxime al tratarse generalmente de personas de edad avanzada:  

  • Infección.
  • Aparición de hematomas.
  • Hemorragias.
  • Cambio en la longitud de la pierna.
  • Luxación, etc. 
      

Pero si no surgen complicaciones la recuperación debe iniciarse lo antes posible con la movilización gradual del paciente, siendo recomendable el seguimiento de un tratamiento fisioterápico.

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