Sarcoma de tejidos blandos. Bultos en el brazo o las piernas

El sarcoma de tejidos blandos es un tipo de cáncer que se inicia en los músculos, los tendones, la grasa, los vasos sanguíneos, tejido nervioso, vasos linfáticos, etc., siendo las localizaciones más habituales en los brazos y las piernas, además del cuello, el tórax, el abdomen e incluso la cabeza. Esta amplia variedad de tejidos blandos hace que sean numerosos los tipos de este sarcoma, dependiendo del tipo de células en que se inicie el desarrollo del tumor.

Existen determinados factores de riesgo que pueden favorecer la aparición de este tipo de cáncer, tales como la exposición a determinadas sustancias químicas (arsénico, cloruro de vinilo, etc.), haber sido sometido a radioterapia para el tratamiento de un cáncer o, en el caso de los brazos y las piernas, la presencia de un linfedema durante un tiempo considerable. Pero también hay una serie de enfermedades hereditarias que suponen un riesgo significativo de padecerlo, entre las que destacan el retinoblastoma, el síndrome de Gorlin, la esclerosis tuberosa, la progeria, la poliposis adenomatosa familiar o neurofibromatosis tipo 1, etc.

Sarcoma de tejidos blandos. Bultos en el brazo o las piernas

Síntomas del sarcoma de tejidos blandos
El síntoma más característico del sarcoma de tejidos blandos es la aparición de un pequeño bulto indoloro que se produce frecuentemente en brazos o piernas. Y es importante establecer la diferencia con los lipomas, que son bultos benignos formados por grasa que no suelen aumentar de tamaño.

El sarcoma sí y, a medida que lo hace puede presionar los tejidos adyacentes (músculos, vasos sanguíneos, sistema linfático, nervios, etc.) hasta llegar a causar dolor. Además el cáncer puede extenderse también a esos tejidos. Por esta razón, cualquier bulto que aparezca en la piel debe ser vigilado para apreciar si cambia de tamaño y en caso de que produzca dolor debe consultarse con un especialista.

La biopsia del bulto es la mejor manera de establecer el diagnóstico de sarcoma de tejidos blandos. Pero el tratamiento y el pronóstico dependerán de diferentes factores:

  • El tipo de sarcoma.
  • Su localización en el cuerpo.
  • Si es subcutáneo o profundo, es decir, si ha penetrado en otros tejidos.
  • La velocidad a la que se multiplican las células cancerosas y, por tanto, la rapidez con que aumenta de tamaño el bulto.
  • Edad y estado de salud del paciente.
  • Si ha afectado a los ganglios más próximos.
  • Si se ha diseminado a otros órganos, produciendo metástasis.

En términos generales, la cirugía es la mejor opción de tratamiento cuando el tumor es pequeño y está localizado, es decir cuando se encuentra en fases iniciales y no hay afectación ganglionar ni metástasis. Se suele también aplicar radioterapia y quimioterapia antes o después de la intervención para evitar posibles recurrencias. Asimismo, en ocasiones basta con aplicar radioterapia para controlar el crecimiento del tumor. En los casos más avanzados, tanto la quimioterapia como la radioterapia, tienen carácter paliativo, pero no curativo, aunque pueden ayudar a controlar los síntomas y reducir el tamaño del tumor.

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