¿En qué afecta la pérdida de audición?

La pérdida auditiva es un problema que se presenta con frecuencia en las personas mayores, incrementándose su incidencia a medida que aumenta la edad. Puede que en ocasiones la reducción de la capacidad auditiva se deba al proceso normal de envejecimiento, pero hay muchas otras situaciones en las que existen otras causas que pueden variar desde los traumatismos, las infecciones, condiciones genéticas heredadas, ciertos medicamentos o la existencia de otras enfermedades.

En cualquier caso, es importante que las personas mayores de 50 años se sometan periódicamente a pruebas de audición para evaluar su capacidad auditiva, tanto por vía aérea como ósea.

Clasificación de la pérdida auditiva  

  1. Audición normal: escuchamos sin dificultad cualquier sonido, dentro de la gama de frecuencias que puede captar el ser humano.
  2. Pérdida auditiva leve: dificultad en determinados fonemas, especialmente en los sonidos agudos como es el caso de la "i".
  3. Pérdida auditiva moderada: problemas de comprensión por la dificultad de percepción. Las palabras se captan entrecortadas.
  4. Pérdida auditiva severa: solo se perciben palabras sueltas, las de mayor intensidad sonora. Las frases no se oyen enteras y cuesta seguir las conversaciones.
  5. Pérdida auditiva profunda: no hay conciencia sonora. El silencio se impone al sonido. 
     

  Presbiacusia

A la pérdida auditiva relacionada con el envejecimiento se la denomina presbiacusia y puede producirse a partir de los 50 años, presentando generalmente una progresión lenta, aunque en algunos casos puede ser más rápida. El grado de pérdida de la audición puede ser diferente en cada oído y varía de una persona a otra.

La presbiacusia, en ciertas ocasiones puede verse a ociada a lo que se denomina tinnitus o acúfenos, es decir la presencia de ruidos y sonidos (zumbidos, pitidos u otros, que en ocasiones son pulsátiles) que se generan en el propio oído. Este problema puede ser puntual, aparecer y desaparecer o convertirse en permanente; pero no siempre está relacionado con una pérdida de audición, ya que puede estar causado por problemas de alergias, procesos de congestión nasal, estrés, patologías cardiovasculares, etc. También puede empeorar si se fuma, se consume habitualmente alcohol y se está expuesto a ruidos fuertes.

pérdida auditiva

La pérdida de audición afecta a la vida de quienes la sufren de diferentes maneras: desde la dificultad de mantener una simple conversación telefónica a no poder escuchar a las personas que le hablan en lugares públicos con un cierto grado de ruido ambiente. De ahí, la importancia de someterse a una evaluación de la capacidad auditiva de cuándo en cuándo. No obstante, hay una serie de signos de alarma que indican la necesidad de hacerlo:  

  • Dificultad para escuchar a su interlocutor cuando habla por teléfono.
  • Si están hablando dos o más personas al mismo tiempo no puede seguir correctamente la conversación.
  • El ruido de fondo mitiga la voz de la persona con la que está hablando.
  • Oye muy bajo a otras personas o le da la impresión de que no modulan correctamente.
  • No entiende lo que le dicen cuando le está hablando una mujer o un niño.
  • Los sonidos que es capaz de reconocer los escucha distorsionados.
      

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