Malabsorción en personas mayores

En general, se denomina malabsorción a la incapacidad del organismo para absorber determinados nutrientes (grasas proteínas, azúcares o vitaminas) presentes en los alimentos a través del intestino delgado.

Aunque se trata de un trastorno que puede producirse a cualquier edad, es un problema que se da con mayor frecuencia en las personas mayores pues, además de las patologías que puedan causarla en los jóvenes, en este grupo de población hay que tener en cuenta otras propias del proceso de envejecimiento, la pluripatología a la que muchas veces se ven avocados y la polimedicación que suelen mantener. 

Ello no supone, sin embargo, que la malabsorción sea consecuencia de la edad, aún cuando el envejecimiento puede ocasionar la alteración de las vellosidades intestinales, la disminución de los plexos nerviosos de la las paredes del intestino (lo que origina problemas de motilidad) o el descenso del volumen de sustancias que transportan los nutrientes desde el intestino a la sangre.

Las enfermedades intestinales que causan problemas de malabsorción en las personas mayores son muy diversas:
  

  • Celiaquía.
  • Amiloidosis.
  • Enfermedad de Whipple.
  • Enfermedad de Crohn.
  • Aumento excesivo de la flora bacteriana.
  • Esclerodermia.
  • Isquemia intestinal.
  • Enfermedad hepática crónica.
  • Patologías del sistema endocrino.
  • Colestasis.
      

No obstante, también puede deberse al uso de algunos medicamentos, deteminados tipos de cáncer (como el linfoma o el cáncer de páncreas) y a cirugías relacionadas con el aparato digestivo, entre ellas la cirugía bariátrica.

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Síntomas de la malabsorcion
Los signos genéricos de la existencia de una posible malabsorción de nutrientes son los siguientes:
  

  • Distensión abdominal.
  • Cólicos.
  • Gases.
  • Diarrea crónica.
  • Heces duras y voluminosas.
  • Atrofia muscular.
  • Pérdida de peso.
      

Sin embargo, en lo que respecta a las manifestaciones clínicas que originará la malabsorción, éstas dependerán del tipo de nutrientes que no se absorben correctamente y, como consecuencia, del segmento del intestino delgado en el que localiza el problema. Así, por citar algunas, la deficiencia de vitamina B12 puede ocasionar una anemia megaloblástica o psicosis paranoide, mientras que la de vitamina D originaría hipocalcemia, calambres musculares y osteoporosis.

También se pueden producir anemia ferropénica (hierro), trastornos de la coagulación (vitamina K), eccemas (zinc), caída del cabello (zinc), etc.

Tratamiento de la malabsorcion
Al tratarse de personas mayores, para un correcto diagnóstico habrá que tener en cuenta las patologías coexistentes, los medicamentos que están utilizando (con o sin prescripción), si tiene o no deterioro cognitivo, si presenta alteraciones sensoriales, etc.  Por supuesto, el tratamiento y el pronóstico dependerán del nutriente deficitario y de la patología que causa la malabsorción.

Si bien es frecuente que sea necesario el aporte exógeno del nutriente en cuestión mediante suplementos. Lo que sí conviene advertir que una malabsorción prolongada puede ocasionar diferentes complicaciones, entre las que se puede destacar la formación de cálculos renales y biliares, desnutrición, osteoporosis, etc.

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