Diagnóstico y tratamiento de la eritrodermia

La eritrodermia es una enfermedad inflamatoria de la piel que puede llegar a afectar a más del 90% de la superficie corporal, con enrojecimiento (eritema) y descamación de la piel. En los casos graves se asocia a trastornos hidroelectrolíticos, metabólicos y de la termorregulación. Se pierde mucho calor a causa del exceso de circulación sanguínea que provoca la inflamación generalizada, obligando al corazón a intensificar su esfuerzo hasta el punto de que pueda llegar a fallar si se trata de una persona de edad avanzada o con un estado de salud débil.

La sangre, además, pierde proteínas, en especial albúmina, lo que altera el sistema de regulación del equilibrio de líquidos, pudiendo morir el paciente a consecuencia de una deshidratación. Una eritrodermia grave puede acarrear una mortalidad de casi un 50 %, ya sea por la enfermedad de la piel en sí misma o por las posibles complicaciones. 

Imágen sobre eritrodermia  

Diagnóstico de la eritrodermia

Lo primero que hay que hacer ante un cuadro clínico de eritrodermia es tratar de averiguar si existe una enfermedad cutánea previa, para lo que será necesario realizar diferentes biopsias de piel y una analítica de sangre para averiguar si hay un desequilibrio de electrolitos y leucocitosis (aumento del número de leucocitos).  En ocasiones puede ser necesario proceder a una biopsia ganglionar y realizar cultivos bacterianos para descartar una infección secundaria. También habrá que preguntar al paciente sobre si ha empezado a tomar algún medicamento nuevo.

Tratamiento de la eritrodermia

El tratamiento de la eritrodermia variará en función de la enfermedad que la ha causado. Así, si se trata de un linfoma habrá que recurrir a la quimioterapia y la radio terapia; si es una psoriasis se utilizarán antiinflamatorios y otros fármacos específicos; en caso de que sea una dermatitis, inmunosupresores; y así sucesivamente. En la mayoría de los casos este tratamiento deberá realizarse con el paciente ingresado en un hospital.

No obstante, también será necesario establecer un tratamiento dirigido a reducir los síntomas y las consecuencias clínicas de la eritrodermia. Deberá regularse la temperatura corporal y la pérdida de líquidos y aliviar los picores que causa (antihistamínicos tópicos), así como la fiebre (antitérmicos). Además, es muy importante una alimentación adecuada con el fin de contrarrestar la pérdida de proteínas que se produce. En caso de que se produzca una sobreinfección, deberán aplicarse compresas húmedas con corticoides y antibióticos.

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