Electroestimulación transcutánea

El TENS es uno de los programas más conocidos de los aparatos de electroestimulación, dado que se utilizan frecuentemente en procesos de rehabilitación de fisioterapia, fundamentalmente para el tratamiento del dolor asociado a una lesión muscular o a dolores crónicos, siempre que afecten a un músculo.

Esta técnica se basa en la neuroestimulación mediante impulsos eléctricos continuados a frecuencia e intensidad determinadas, lo que produce una modulación de la secreción de endorfinas y, consecuentemente de opioides endógenos que inducen la analgesia, lo que en casos graves de dolor crónico (miembros fantasma en personas amputadas o enfermos de cáncer, por poner algún ejemplo) permite reducir la administración de medicamentos opioides, como es el caso de la morfina, lo que permite evitar la necesidad de incrementar la dosis para lograr la analgesia y caer en la adicción.

Este mecanismo de acción mediante la activación de los receptores opioides del sistema nervioso central ha sido demostrado en diferentes estudios realizados con animales.

En lo que respecta a su eficacia, se dispone de estudios clínicos en los que se demuestra su efectividad en el tratamiento del dolor postoperatorio, la artrosis y el dolor musculoesquelético crónico. Sin embargo, no se ha podido demostrar que sea realmente eficaz cuando el dolor afecta a la zona cervical, probablemente porque no se haya dado con la intensidad y frecuencia de onda más adecuada para este tipo de dolor.

Los electrodos del aparato de electroestimulación se deben colocar bien englobando o en los laterales de la zona afectada por el dolor. A continuación se podrá en marcha el TENS habiendo programado previamente la frecuencia y amplitud de los impulsos eléctricos en modo continuo y posteriormente se sube la intensidad hasta el punto de que el cosquilleo que se siente en la zona de contacto no resulte molesto para el paciente.

electroestimulación transcutánea

El tiempo de tratamiento variará en función de cada paciente y las causas del dolor, oscilando desde una sesión de 20 minutos a varias sesiones diarias de 20 minutos hasta completar un total de dos horas por día. Por ejemplo, en el tratamiento del dolor crónico asociado a procesos reumáticos, se puede lograr el control del mismo en unas diez sesiones, si bien habrá que repetir el tratamiento con posterioridad.

Hay que tener en cuenta que el fisioterapeuta puede entrenar al paciente para que éste pueda utilizar de forma correcta el electroestimulador en su casa para completar el tratamiento, toda vez que se haya comprobado que tiene una baja susceptibilidad a la estimulación eléctrica y que no cumple ninguna de las situaciones en las que está contraindicado:
  

  • Si existe una irritación de la piel en la zona en que se deben colocar los electrodos.
  • Si se produce una reacción alérgica al gen con que están impregnados los electrodos para favorecer su conductividad.
  • Si se lleva un marcapasos.
  • Si se está embarazada y la zona de aplicación está próxima al útero materno.
  • Si existe algún tipo de herida o hemorragia en el lugar en que se aplica.
  • Tampoco de aplicarse en la zona de la glotis para evitar un eventual espasmo de las vías respiratorias.      

    
  

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