Saltar al contenido principal

Operación de prótesis de rodilla: ¿qué es y cómo mejora tu calidad de vida?

29/07/2026
prótesis de rodilla

El dolor y la rigidez de rodilla pueden dificultar actividades tan habituales como caminar, subir escaleras, descansar por la noche o levantarse de una silla. Cuando el daño de la articulación es avanzado y los tratamientos conservadores ya no ofrecen suficiente alivio, la colocación de una prótesis puede ayudar a recuperar movilidad y autonomía.

La operación de prótesis de rodilla consiste en sustituir las superficies articulares dañadas por componentes artificiales diseñados para aliviar el dolor, mejorar la función de la articulación y recuperar la movilidad.

¿Qué es una prótesis de rodilla y cuándo es realmente necesaria?

Una prótesis de rodilla es un conjunto de componentes diseñados para reemplazar las partes dañadas de la articulación. Aunque coloquialmente se habla de "cambiar la rodilla", la intervención no consiste en sustituir toda la articulación, sino únicamente las superficies articulares dañadas. El cirujano retira las superficies deterioradas del fémur y la tibia y coloca sobre ellas piezas que reproducen su forma y facilitan el movimiento.

La causa más frecuente para recurrir a esta cirugía es la artrosis avanzada. Esta enfermedad provoca un deterioro progresivo del cartílago, el tejido que favorece el deslizamiento de los huesos. Cuando el cartílago se deteriora, los huesos comienzan a rozar entre sí, lo que puede provocar dolor, rigidez, inflamación, deformidad y una pérdida progresiva de la movilidad. La artritis reumatoide, algunas lesiones graves y determinadas deformidades articulares son otras posibles indicaciones.

Antes de plantear la intervención, suelen probarse medidas como el ejercicio adaptado, la fisioterapia, el control del peso, los medicamentos analgésicos o antiinflamatorios y, en determinados casos, las infiltraciones. La operación se valora cuando estas opciones no consiguen controlar los síntomas y el dolor interfiere de forma clara en la vida diaria.

No existe una edad concreta para colocar una prótesis. La decisión depende más de la intensidad de las molestias, el grado de desgaste y la limitación funcional que de los años de la persona. El especialista estudia las radiografías, explora la estabilidad y movilidad de la articulación y valora si los posibles beneficios superan los riesgos.

Tras la recuperación, muchas personas vuelven a caminar con mayor comodidad y retoman actividades que antes evitaban por el dolor. Aun así, una rodilla intervenida no funciona exactamente igual que una articulación natural y requiere ciertos cuidados a largo plazo.

¿Cuáles son los principales tipos de prótesis de rodilla?

Los tipos de prótesis de rodilla se diferencian principalmente por la extensión de la articulación que sustituyen. La elección depende de la zona afectada, la calidad del hueso, el estado de los ligamentos y las características de cada persona.

La prótesis total se utiliza cuando el desgaste afecta a varias partes de la rodilla. En esta intervención se recubren las superficies articulares del fémur y la tibia. En algunos casos, se actúa, además, sobre la parte posterior de la rótula. Es la opción más habitual cuando la artrosis está extendida.

La prótesis parcial o unicompartimental está indicada cuando el desgaste afecta únicamente a uno de los compartimentos de la rodilla, permitiendo conservar el resto de estructuras sanas. La rodilla se divide en distintos compartimentos y, cuando el deterioro está limitado a uno de ellos, se conserva una mayor cantidad de hueso, cartílago y ligamentos sanos. No todas las personas cumplen las condiciones necesarias para recibir este tipo de implante.

Otra posibilidad es la prótesis patelofemoral, indicada cuando el daño se concentra en la articulación situada entre el fémur y la rótula. En situaciones más complejas, como una inestabilidad grave, una pérdida considerable de hueso o una cirugía de revisión, pueden emplearse modelos con un mayor grado de sujeción.

No hay un modelo adecuado para todos los casos. El traumatólogo selecciona el implante tras estudiar la anatomía, la alineación de la pierna, la estabilidad de la articulación y el nivel de actividad habitual.

Prótesis de rodilla y su material: ¿De qué están fabricadas actualmente?

Los materiales empleados en una prótesis de rodilla deben ser resistentes al desgaste, soportar cargas repetidas y ser biocompatibles para integrarse adecuadamente con el organismo. Por este motivo, los implantes combinan normalmente componentes metálicos y plásticos de alta resistencia.

La pieza que recubre la parte inferior del fémur suele fabricarse con aleaciones de cromo-cobalto. Para el componente tibial pueden utilizarse aleaciones de titanio o cromo-cobalto. Entre ambas superficies se coloca una pieza de polietileno de grado médico que actúa como espaciador y reproduce parte de la función del cartílago.

Cuando se recubre la superficie posterior de la rótula, se emplea habitualmente polietileno. Existen asimismo diseños elaborados con otros materiales, como determinadas cerámicas o metales tratados, aunque su uso depende de las características del implante y del criterio del equipo médico.

Los componentes pueden fijarse al hueso con cemento quirúrgico. En otros casos se utilizan superficies porosas que favorecen que el hueso crezca sobre el implante y contribuya a estabilizarlo. También existen sistemas híbridos que combinan ambas formas de fijación.

La elección no se basa únicamente en el material. El tamaño, la forma, el sistema de fijación y el diseño de la prótesis deben adaptarse a la anatomía y las necesidades de cada persona.

¿Cómo es la cirugía y cuánto dura una operación de prótesis de rodilla?

Antes de la intervención se realiza un estudio preoperatorio. Este suele incluir una valoración médica, análisis de sangre y las pruebas que el equipo considere necesarias. Y se revisan los medicamentos que toma el paciente en ese momento, ya que algunos tratamientos requieren ajustes antes de la cirugía.

La intervención suele realizarse con anestesia regional (habitualmente raquídea), aunque en algunos casos puede utilizarse anestesia general. Con frecuencia se administra sedación para aumentar el confort del paciente durante la cirugía. En la anestesia regional se bloquea la sensibilidad de la parte inferior del cuerpo y, con frecuencia, se administra sedación para favorecer el confort durante el proceso.

Respecto a la duración de una operación de prótesis de rodilla, es algo que depende del tipo de intervención y de su complejidad. Como orientación, suele durar entre una y dos horas, aunque puede variar en función del tipo de prótesis y de la complejidad del procedimiento. El tiempo total es mayor, ya que incluye la preparación anestésica y la vigilancia posterior.

Para colocar la prótesis, el cirujano realiza una incisión en la parte anterior de la rodilla y accede a la articulación. Después retira el cartílago y una pequeña cantidad del hueso deteriorado, prepara las superficies y coloca componentes de prueba. Antes de fijar el implante definitivo, comprueba la alineación de la pierna, la estabilidad y el movimiento.

Tras la cirugía, se controla el dolor, el estado de la herida y la circulación de la pierna. El equipo médico adopta medidas para reducir el riesgo de coágulos, como la movilización temprana, determinados medicamentos o dispositivos de compresión.

prótesis de rodilla

Recuperación de la prótesis de rodilla: ¿cómo es el proceso paso a paso?

La recuperación comienza en las primeras horas tras la cirugía y constituye una parte fundamental del éxito de la intervención. Su duración depende del estado físico previo, la edad, el tipo de cirugía, la presencia de otras enfermedades y la constancia con los ejercicios. Aunque las actividades básicas se recuperan antes, la mejoría de la fuerza, la movilidad y la confianza continúa durante varios meses.

  1. Primeras horas y primeros días. El equipo ayuda a la persona a ponerse de pie y empezar a caminar con muletas o andador. Se realizan movimientos sencillos para favorecer la circulación, recuperar la movilidad y evitar la rigidez.
  2. Primeras semanas en casa. Es habitual que persistan la inflamación, la tirantez y las molestias, sobre todo después de los ejercicios o al final del día. Deben seguirse las indicaciones sobre la medicación, la herida y el uso de frío local. La fisioterapia desempeña un papel fundamental para recuperar progresivamente la fuerza muscular, la movilidad y la función de la rodilla.
  3. Entre la tercera y la sexta semana. La mayoría de las personas gana autonomía para caminar y realizar tareas cotidianas. La retirada de las ayudas no debe hacerse por una fecha concreta, sino cuando exista suficiente fuerza, equilibrio y seguridad.
  4. Entre las seis y doce semanas. La movilidad y la resistencia suelen mejorar de forma progresiva. El regreso al trabajo depende del tipo de actividad profesional. Para conducir es necesario controlar bien la pierna y reaccionar con rapidez, por lo que conviene esperar la autorización médica.
  5. Meses posteriores. La rodilla continúa adaptándose. La rehabilitación de la rodilla se ajusta a la evolución y a los objetivos personales. .
      

En definitiva, aunque el tiempo de recuperación es variable para cada persona, la constancia en la rehabilitación es la clave para retomar una vida activa. El objetivo es aliviar el dolor, recuperar la autonomía y mejorar la calidad de vida. Aunque la prótesis permite retomar la mayoría de las actividades cotidianas, conviene seguir las recomendaciones del especialista para proteger el implante y favorecer su durabilidad.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura una prótesis de rodilla y cuál es su vida útil?

Muchas prótesis de rodilla funcionan correctamente durante 15 o 20 años, aunque su duración depende del tipo de implante, el peso, la actividad física y el estado del hueso. Si aparece desgaste, dolor o inestabilidad, el especialista valorará si es necesaria una cirugía de revisión.

¿Cuáles son los principales riesgos y complicaciones de la cirugía?

Entre las posibles complicaciones se encuentran la infección, los coágulos, el sangrado, la rigidez y el dolor persistente, además del desgaste o aflojamiento de la prótesis. Seguir las indicaciones médicas y consultar ante fiebre, secreción en la herida, dificultad para respirar o una hinchazón intensa ayuda a detectar problemas a tiempo.

Sanitas - Bupa

SANITAS

Este contenido ha sido escrito por médicos especializados de los centros y hospitales de Sanitas.

Nuestro propósito es promover vidas más largas, sanas y felices y un mundo mejor.

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares. En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc... que se citarán únicamente con finalidad informativa. La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.

En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc... que se citarán únicamente con finalidad informativa. La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.

La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.

Cuida tu salud, al mejor precio

  • Amplio cuadro médico
  • Hospitales y centros propios
  • Atención al cliente 24/7
  • Seguros con y sin copago
Calcula tu seguro
Contar con la confianza de Sanitas al mejor precio
Te Llamamos Calcula tu seguro