Rehabilitación del suelo pélvico

   
La rehabilitación del suelo pélvico es una recomendación fundamentan que se hace a las mujeres que acaban de tener un parto vaginal, esencialmente con fines preventivos. Sin embargo, cuando éste es claramente disfuncional y se producen los trastornos asociados –incontinencia urinaria y fecal, prolapsos, vulvodinia, etc.– debe realizarse un tratamiento rehabilitador completo, con el objetivo de fortalecer los músculos para vuelvan a ejercer su función. O en el peor de los casos, afrontar los síntomas de los trastornos que causa, incluido el impacto sobre la calidad de vida y la estabilidad psicológica del paciente.

En ocasiones, como es el caso de los prolapsos de útero, vejiga o recto, puede ser necesaria la cirugía pero en cualquier caso la fisioterapia es una parte imprescindible de la recuperación.

El tratamiento rehabilitador del suelo pélvico, por tanto, puede incluir diferentes aspectos: modificación de los hábitos higiénico-dietéticos (cambios en la alimentación, dejar de fumar, etc.), fisioterapia (ejercicios de Kegel) y psicoterapia cognitivo-conductual. Hay que decir, no obstante, que no siempre el tratamiento permite eliminar la disfunción de la musculatura pélvica, pero sí se logra una reducción de los síntomas asociados.

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Ejercicios de Kegel

Lo importante, por tanto, es evitar en lo posible llegar al extremo de que se produzca la disfunción del suelo pélvico, no sólo tratando las posibles causas, sino también fortaleciendo los músculos que lo componen y manteniéndolos firmes. Para ello será suficiente con practicar de forma habitual los llamados ejercicios de Kegel, que permiten evitar o recuperar el tono muscular del suelo pélvico. Se trata de un conjunto de ejercicios muy sencillos de realizar que se basan en la contracción voluntaria de los músculos. Básicamente son los siguientes:
   

  • Contraer los músculos y mantenerlos así durante unos segundos respirando lenta y acompasadamente. Luego relajar durante unos segundos y repetirlo nuevamente.
  • Realizar contracciones sucesivas y rápidas durante unos segundos.
  • Llevar a cabo la contracción de los músculos de forma gradual y controlada, lentamente y realizando pausas, hasta alcanzar la contracción máxima posible.
  • La contracción se inicia en los músculos que rodean la uretra y luego se expande hasta el recto pasando por la zona perineal.
      

Hay que realizar una serie de diez de cada uno de estos ejercicios, al menos una vez día. En casos de clara disfunción del suelo pélvico conviene repetir las series entre tres y cinco veces, de modo que se realicen los cuatro ejercicios entre 30 y 50 veces.

Otras técnicas de prevención y tratamiento de la disfunción del suelo pélvico

Aunque los ejercicios de Kegel son el modo más sencillo de prevención y tratamiento de la disfunción del suelo pélvico, existen otras técnicas de rehabilitación:

  • Electroestimulación. Se utiliza en casos de incontinencia urinaria y fecal, estimulando los músculos mediante la aplicación de impulsos eléctricos.
  • Biofeedback. Se realiza utilizando un dispositivo que, introduciendo un electrodo en la vagina, permite registrar la actividad de los músculos mientras se realizan los ejercicios. Se puede complementar con electrodos colocados en el abdomen con el fin de controlar que los ejercicios se realizan correctamente y las contracciones no partan de los músculos abdominales.
  • Neuromodulación. Se aplican impulsos eléctricos para estimular los nervios de la región sacra. En ocasiones esta técnica implica la colocación subcutánea de electrodos mediante cirugía.
  • Bolas chinas, conos o pesos pélvicos. Este tipo de accesorios se usan habitualmente en la rehabilitación del suelo pélvico en mujeres con incontinencia urinaria o para la recuperación postparto. Consiste en la introducción en la vagina de conos de diferentes pesos. Se contraen los músculos de la vagina para tratar de mantener en su interior el cono o la bola. Se aumenta gradualmente el peso en la medida en que se fortalece la musculatura del suelo pélvico.

 

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