Obesidad infantil

El exceso de peso en la población infantil española es un problema creciente, común a todos los países "ricos" (entre 7 y 25 %, según grupos de estudio y autonomías).

Las causas de la obesidad infantil pueden ser de origen interno o externo. Las causas internas (endógenas) se relacionan con alteraciones genéticas heredadas o metabólicas. Las causas externas (exógenas) son mucho más frecuentes y simples. Se relacionan a una ingesta de calorías de los alimentos, superior a lo que los niños o adolescentes gastan o queman.
"La actitud del comer coherentemente forma parte del vivir coherentemente, lo cual va ligado a otras actitudes familiares, escolares y sociales."

No siempre el sobrepeso creciente o la rotunda obesidad están relacionados con la cantidad de comida o bebida, sino con la calidad, como es el exceso de grasas (embutidos, mantequilla, aceite, quesos curados, patatas fritas...) o hidratos de carbono refinados (pan, refrescos, helados, arroz, pasta, bollería, pastelería, chocolate...).

El exceso infantil de comer o beber está en relación con la actitud familiar y con la tendencia personal del niño o niña, favorecido muchas veces al desconocer el notable perjuicio que supone una alimentación desfasada o anárquica.

Un factor importante es el sedentarismo, provocado por los propios estudios o comodidades, incrementado por abuso de juegos electrónicos y televisión.

La opinión infantil en formación, une a su instintivo deseo de tomar propias decisiones, la influencia de cierto tipo de publicidad, donde se suelen mezclar conceptos de diversión, con la promoción de actitudes "modernas", ligadas a comidas o bebidas de diversas calidades y conveniencias.

En realidad la solución comienza por orientar un estilo de vida adecuado dentro de la familia, y en solicitar una alimentación oportuna en el colegio. La actitud del comer coherentemente forma parte del vivir coherentemente, lo cual va ligado a otras actitudes familiares, escolares y sociales.

Sumamente importante es insistir en un estilo inicial -obviamente adaptable- para un niño o adolescente con tendencia al sobrepeso o la obesidad.

  • Buen estilo de alimentación familiar y escolar.
  • No forzar dietas restrictivas o aburridas. ¡No recriminar gorduras!
  • Promover la práctica familiar de paseo diario o de deporte.
  • La natación no cansa. Es muy aconsejable en obesidad.
  • No recurrir a los alimentos dulces para compensar inapetencia.
  • La alimentación debe orientarse hacia lácteos frescos, pollo, pescado azul (ver aceites marinos), huevos, frutas, pan integral, legumbres y abundantes hortalizas.
  • Recordar que la práctica de deporte permite ampliar la alimentación en cantidad y calidad.
  • No estimular un buen comportamiento con el premio de un menú.
  • La televisón y los juegos electrónicos tendrán su horario.
  • Diseñar un estilo de vida: comida, estudio, actividad física, diversión y descanso.
  • Solicitar una asesoría de un profesional de nutrición en los colegios.
  • Evitar las posibles alteraciones óseas, de crecimiento, metabólicas, psíquicas..., relacionadas con exceso de peso infantil, con una orientación médica del pediatra o del endocrino.

(*) La base fundamental de este artículo ha sido tomada, por el interés que encierra, del original firmado por el Dr. Benjamín Martín Martínez.

www.pediatriaynutricioninfantil.com

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