Tumor cerebral

El tumor cerebral constituye un tipo de cáncer relativamente poco frecuente (2% de todos los cánceres). Afecta especialmente a los hombres y en mayor medida a los niños de menos de 15 años (aproximadamente un 15% de los cánceres en este grupo de edad), por lo que el sexo y la edad pueden ser considerados como factores de riesgo.

Signos y síntomas

Los primeros síntomas del tumor cerebral suelen aparecer de forma brusca y dependen de la zona del cerebro afectada: convulsiones, falta de concentración, pensamiento lento, alteraciones del comportamiento, dolor de cabeza, vómitos, alteraciones del movimiento, problemas de lenguaje, pérdida de vista, incontinencia urinaria, etc.

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Tipos de tumores

La clasificación del tumor cerebral se realiza en función del tipo de células afectado y de su agresividad. Los más frecuentes son los gliomas (afectan a la céliulas gliales) y los meningiomas (afecta a las meninges). No obstante, la clasificación contempla los siguientes tipos de tumor:

  • Astrocitomas. Representan un 5% de todos los gliomas y son más frecuentes en personas jóvenes.
  • Craneofaringioma. Es un tumor benigno y poco frecuente (3–5%).
  • Ependimoma. representan el 2% de los tumores cerebrales y el 5–6% de todos los gliomas.
  • Germinales. Son también poco frecuentes (1–3%) y se presentan sobre todo en adultos jóvenes.
  • Glioblastoma. Aunque se asigna al grupo de astrocitomas, es unos de los tumores cerebrales más frecuentes (en torno al 15%) ocurre en otros tumores. Son tumores agresivos y de crecimiento rápido y producen síntomas en función del aumento de la presión intracraneal y de su localización.
  • Meduloblastoma. Se localiza en el cerebelo y es poco frecuente en adultos. Crecen rápidamente y se pueden extender con facilidad a otras partes del sistema nervioso central.
  • Meningioma. Afectan a las meninges, unas membranas que recubren todo el sistema nervioso central. En la mayoría de los casos se trata de un tumor benigno y de crecimiento lento, si bien el meningioma de grado III tiene un comportamiento muy agresivo.
  • Oligoastrocitomas. Son muy poco frecuentes y algunos de ellos pueden ser muy agresivos.
  • Oligodendrogliomas. Son también muy poco frecuentes.
  • Metastásicos. Más que tumores en sí mismos, son mestástasis (tumores a distancia) producidos por procesos cancerosos que se han iniciado en otras partes del organismo.

La evolución y el tratamiento del tumor cerebral depende del tipo de tumor de que se trate, de su ubicación, de la fase de desarrollo en la que se encuentren, de su agresividad, de las alteraciones celulares que se detecten, de cómo afecte a la funcionalidad del paciente y de la edad, ya que los tumores que se dan en personas jóvenes tienen por lo general un pronóstico más favorable.

Tratamiento

El tratamiento del tumor cerebral es muy variado y depende esencialmente del tipo de tumor de que se trate y de su ubicación. Hay un doble objetivo: el control o alivio de los síntomas que produce y su eliminación.

La cirugía es en la mayoría de los casos la primera opción de tratamiento, asociada o no radioterapia y quimioterapia, pues en algunos casos es suficiente para controlar la enfermedad. El acto quirúrgico tiene diferentes objetivos: obtener una muestra del tejido tumoral para su análisis y posterior, eliminación del tumor y, si es el caso, descomprimir los tejidos sanos y, de este modo, mejorar la funcionalidad y calidad de vida del paciente. El problema es que no siempre es posible realizar la cirugía, dado que algunas zonas del cerebro no son accesibles a tal fin. Es importante señalar que, pese a su complejidad, los avances tecnológicos de los últimos años han facilitado notablemente la cirugía de los tumores cerebrales.

La radioterapia es otro de los tratamientos fundamentales de los tumores cerebrales y puede aplicarse mediante técnicas diferentes, en función del tipo de tumor, su localización y la extensión del mismo. Puede producir efectos secundarios inmediatos o aplazados en el tiempo (se pueden producir incluso un año después del tratamiento) y deben ser tratados de forma específica.

En lo que respecta a la quimioterapia, la situación ha cambiado de forma significativa en los últimos años, a raíz del desarrollo de nuevos fármacos que superan la barrera hematoencefálica que protege el sistema nervioso central y que los medicamentos tradicionales no podían traspasar. Estos nuevos fármacos, además, han demostrado su eficacia en determinados tumores, como es el caso del glioblastoma. En general, la quimiotaerapia se administra después de la cirugía y puede asociarse a la radioterapia.

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