Prevención del cáncer oral

La prevención de cualquier enfermedad se basa esencialmente en la evitación de los factores de riesgo asociados a la enfermedad de la que se trata y en la adopción de estilos de vida saludables principalmente en cuanto se refiere a la alimentación y el ejercicio físico. La prevención del cáncer oral o cáncer orofaríngeo no es una excepción a este respecto, de tal modo que las principales medidas preventivas son las siguientes:
 

  • Dejar de fumar. El tabaco es uno de los factores de riesgo más importantes de este tipo de cáncer, por lo que la mejor medida preventiva es no empezar a fumar o, en todo caso, abandonar el hábito de fumar lo antes posible.
  • Limitar el consumo de alcohol. El consumo de alcohol debe reducirse a los mínimos recomendados, evitando en lo posible el consumo de bebidas destiladas.
  • Exposición al sol. Éste es un factor de riesgo exclusivo del cáncer labial que es la única zona expuesta a la radiación ultravioleta del aparato orofaríngeo. Se recomienda el uso de protectores solares labiales o de sombreros que den sombra a la cara.
     

Prevención del cáncer oral

  • Dentaduras postizas. La irritación de las mucosas de la cavidad oral es un factor de riesgo muy a tener en cuenta frente a este tipo de cáncer. En este sentido, las dentaduras postizas que no están correctamente ajustadas contrinuyen a esta irritación y a aumentar el riesgo de cáncer.
  • Alimentación. Hay evidencias de que una mala o inadecuada alimentación puede favorecer el desarrollo de un cáncer oral, aunque no se ha podido determinar qué alimentos son perjudiciales. Lo que sí es cierto es que una alimentación saludable actúa como factor preventivo, especialmente si tiene un alto contenido en frutas y verduras y los cereales son integrales en vez de refinados.
  • Infección por herpesvirus. Se la ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar un cáncer orofaríngeo, especialmente en el caso de fumadores.
  • La visita regular al dentista. Muchos de los casos de cáncer oral se descubren en la consulta del odontólogo, por lo que hacerlo de forma regular y mantener la boca sana puede ayudar no sólo a evitarlo, sino también a diagnosticarlo de forma precoz para quesea tratable o, lo que es muy importante, a detectar y eliminar eventuales lesiones precancerosas como la leucoplasia y la eritoplasia para impedir que éstas degeneren y se conviertan en cancerosas.
  • Si ya se ha tenido un cáncer. Se trata de evitar que, si ya se ha superado el cáncer, éste vuelva a reactivarse. Nuevamente la implicación del odontólogo es fundamental.

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