Cáncer de glándulas salivales


El cáncer de glándulas salivales es un tumor poco frecuente, de hecho, la mayoría de los que son diagnosticados son benignos, entre un 75 % y un 80 %. Sin embargo, un porcentaje de estos tumores que son en principio benignos pueden malignizarse. Alrededor del 20 % son desde un inicio de origen canceroso, causados por la proliferación de células cancerosas en los conductos por los que las glándulas salivales excretan la saliva.

Existen diferentes tipos de glándulas salivales en la boca. Las glándulas parótidas son las glándulas más grandes y están situadas debajo de las orejas, el tumor en estas glándulas es el más frecuente. Las glándulas sublinguales se encuentran debajo de la lengua y las glándulas submandibulares se sitúan debajo del hueso de la mandíbula. También existen glándulas menores repartidas por toda la boca, pero el tumor que se presenta con mayor frecuencia es el de paladar.

No obstante, la malignidad de los tumores varía en función de la glándula que resulta afectada: 20-25 % en el caso de la parótida, 35-40 % de las submandibulares, 50 % de las menores y más del 90 % de las sublinguales.

Síntomas del cáncer de glándulas salivales

El cáncer de glándulas salivales puede no presentar síntomas siendo detectado en una revisión dental o visita rutinaria con el médico. Sin embargo, el signo principal que hace sospechar de su presencia es la inflamación y aumento de tamaño de la glándula afectada, que en la mayoría de los casos cursa sin dolor. Se localiza un bulto en la zona próxima a la oreja si afecta a una de las parótidas; bajo la barbilla, si compromete una glándula submaxilar; o en el suelo de la boca si interesa a alguna glándula sublingual.

A medida que aumenta el volumen de la glándula podrán apreciarse otros síntomas:

  • Asimetría facial.
  • Parálisis del nervio facial.
  • Dificultad para deglutir los alimentos.
  • Dificultad para abrir completamente la boca.
  • Dolor persistente en la cara.
     

Cáncer de glándulas salivales

Sin embargo, los tumores malignos presentan dolor localizado desde el principio, adormecimiento y hormigueo en la zona, afectan a los nervios o causan la pérdida de la función motora.

Factores de riesgo

  Entre los factores de riesgo que favorecen la aparición de este tipo de cáncer destacan los siguientes:

  • Edad avanzada: se da con mayor frecuencia en personas mayores, aunque algunos tipos pueden producirse a cualquier edad.
  • Exposición a la radiación: la radioterapia para el tratamiento de tumores de cabeza y cuello puede originar un cáncer de glándulas salivales.
  • Exposición a ciertas sustancias: asbesto, plomo, materiales para la fabricación de goma.
     

Tipos de tumor

La localización más habitual de este tipo de cáncer es la de las glándulas parótidas y una de sus características más significativas es que suele ser de naturaleza infiltrante y se propaga a los ganglios linfáticos más próximos. El paladar es la parte de la cavidad oral que con mayor frecuencia se ve afectada cuando se trata de un cáncer de las glándulas menores.

El tipo de tumor más frecuente es el adenoma pleomorfo, este es un tumor benigno que puede transformarse en maligno dando lugar a un carcinoma. Esto sucede después de que hayan pasado muchos años desde su manifestación, aunque si ocurre su pronóstico es malo con bajas tasas de curación.

Los tumores malignos, desde su origen, se producen en menor proporción, sin embargo, son más agresivos, tienen un rápido crecimiento. De este tipo, el cáncer más frecuente es el denominado carcinoma mucoepidermoide, que afecta a cualquier glándula y suele producir metástasis en el sistema linfático. Le sigue el carcinoma adenoide quístico (cilindroma), que es muy agresivo y presenta un alto grado de recurrencia, dándose habitualmente entre los 40 y 60 años. El tercero en frecuencia es el grupo de adenocarcinomas, de los que hay muchos tipos.

Diagnóstico y tratamiento del cáncer de glándulas salivales

Cuando se detecta la presencia del nódulo inflamado es frecuente que se realice una biopsia para determinar si existen células cancerosas. Así como, pruebas de imagen -tomografía computarizada o resonancia magnética- para conocer el alcance de la enfermedad.

Una vez localizado y analizado el alcance de la lesión, el tratamiento principal es la extirpación de la glándula salival afectada, seguido de radioterapia si el tumor es maligno. La quimioterapia está indicada en tumores que se han diseminado, afectando a los ganglios linfáticos más próximos. La quimioterapia no es tratamiento efectivo para el cáncer de glándulas salivales.

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