¿Cómo se trata la tendinitis rotuliana?

La tendinitis rotuliana, también conocida como rodilla de saltador, es una de las lesiones de esta articulación que se dan con mayor frecuencia en deportistas, ya sean de élite o aficionados. El tendón rotuliano es un cordón fibroso de 3 centímetros de ancho y 4 de largo se inserta por un lado en la rótula y por otro en la tibia, uniendo ambos huesos. Junto al tendón del cuádriceps participa en el movimiento de extensión de la rodilla, de modo que cuando está dañado la rótula pierde su soporte, la rodilla adquiere cierta rigidez y se tienen dificultades para estirar la pierna, especialmente al agacharse, saltar, sentarse, etc.

Además de esta rigidez en la articulación, la tendinitis rotuliana se caracteriza por producirse dolor en la parte posterior de la rótula y el cuádriceps, dolor al flexionar la rodilla, sensación de debilidad en la pierna y en ocasiones pérdida de equilibrio e inflamación de la parte inferior de la rodilla.

La causa más frecuente de este tipo de lesión radica en los microtraumatismos repetitivos, como los que se producen al saltar de forma reiterada, correr sobre superficies duras, etc. Especialmente si se hace con un calzado inadecuado que no amortigua suficientemente el impacto del cuerpo sobre el suelo. Por supuesto, también los golpes directos sobre el tendón rotuliano pueden originarla.
  

Tratamiento de la tendinitis rotuliana

Las tendinitis rotulianas se clasifican en función de su gravedad, estableciendo una escala del 1 al 5 que se relaciona con el dolor. Así, en el 1 el dolor aparece únicamente después de una actividad intensa, mientras que en el 5 éste es constante e impide la práctica deportiva. Como es lógico, el tratamiento a seguir dependerá del grado de la lesión.

Si la lesión es leve o moderada el tratamiento incluye la reducción de la actividad física, especialmente evitando los saltos y la carrera, aplicación de hielo sobre la rótula para calmar el dolor y reducir la inflamación, antiinflamatorios, utilización de una banda elástica que se coloca justo por debajo de la rótula, masajes, y un programa de rehabilitación con ejercicios suaves que ayuden a fortalecer la rodilla y los músculos que soportan el peso, como el cuádriceps y los de la pantorrilla. La recuperación total puede llevar hasta 4 ó 5 semanas.

En el caso de que la lesión sea muy grave puede ser necesaria una intervención quirúrgica, que puede tener diferentes finalidades: realizar unos pequeños cortes en los laterales del tendón rotuliano para aliviar la presión sobre la zona central, la extracción del tejido inflamado o de la parte dañada del tendón. La recuperación de esta lesión es muy lenta y puede llevar varios meses y requiere un programa de rehabilitación específico.

Prevención de la tendinitis rotuliana

Además de realizar la práctica deportiva con un calzado adecuado que permita amortiguar el impacto sobre el suelo, la tendinitis rotuliana o rodilla del saltador puede evitarse mediante un calentamiento adecuado antes y después del ejercicio, que incluya estiramientos del cuádriceps y de los músculos de la parte inferior de la pierna (corva y pantorrilla).

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