La coxartrosis de cadera es una condición que afecta a muchas personas mayores y que puede llegar a ser incapacitante. Por eso, cuando se presenta, es importante saber cómo manejarla.
En este artículo descubrirás los ejercicios específicos que pueden ayudar a mejorar la movilidad y reducir el dolor asociado, así como los tratamientos que ralentizan el deterioro de esta articulación.
En la actualidad, el objetivo del tratamiento es aliviar el dolor, mejorar la función y mantener la participación en las actividades diarias. No se ha demostrado de forma consistente que los tratamientos conservadores frenen o reviertan la progresión estructural de la artrosis de cadera.
Antes, aprenderás qué es la coxartrosis de cadera, sus síntomas, fases y, lo más importante, cuál es el seguimiento médico necesario para ayudar a tu ser querido a disfrutar de una vida activa a pesar de la enfermedad.
Qué es la coxartrosis de cadera
La coxartrosis, conocida como artrosis de cadera, es una enfermedad degenerativa y crónica que afecta a la articulación que une el fémur con la pelvis.
Se caracteriza por el desgaste progresivo del cartílago articular, un tejido que recubre los extremos de los huesos para que deslicen sin fricción.
Aunque la pérdida de cartílago y los cambios del hueso subcondral forman parte de la artrosis, el dolor no se explica solo por un supuesto ‘roce directo de hueso contra hueso’. En la coxartrosis intervienen varios tejidos (sinovial, hueso subcondral, cápsula, músculos y tendones)
Cómo afecta la artrosis de cadera a la articulación
El proceso degenerativo de la coxartrosis afecta toda la estructura y el funcionamiento de la cadera, no solo al cartílago.
A medida que la enfermedad avanza, el hueso que está debajo del cartílago (hueso subcondral) se vuelve más denso y en los bordes de la articulación crecen unos picos óseos llamados osteofitos.
Estos osteofitos son un intento del cuerpo por estabilizar la articulación dañada, pero acaban limitando aún más el movimiento y causando dolor.
Además, la membrana sinovial, que recubre la articulación y produce el líquido que la lubrica, se inflama y causa una sensación de presión muy molesta.
Todo ello conduce a un círculo vicioso: el dolor provoca que la persona mayor deje de moverse, haciendo que los músculos que rodean la cadera se debiliten perdiendo, así, su capacidad protectora.
El resultado es un desgaste acelerado y una creciente falta de autonomía en actividades tan básicas como caminar, sentarse o atarse los zapatos.
Síntomas de la coxartrosis de cadera
Aunque varían en intensidad según la persona y la fase de la enfermedad, los signos más comunes de la coxartrosis de cadera son los siguientes.
Dolor en la cadera, ingle y muslo
El síntoma más común y característico es el dolor. La mayoría de las personas lo localizan en la zona de la ingle, aunque también es frecuente que se sienta en la parte anterior del muslo, en la nalga o incluso que se irradie hacia la rodilla.
Este último punto es importante, ya que a veces el dolor en la rodilla puede confundirse con un problema propio de esa articulación, cuando en realidad su origen está en la cadera.
El dolor suele ser de tipo "mecánico", es decir, aparece con el movimiento y la actividad, y mejora con el reposo.
Rigidez y pérdida de movilidad
La rigidez articular es un síntoma que cursa con la sensación de que la cadera está agarrotada y que necesita calentar durante unos minutos para poder moverse con normalidad.
Sucede especialmente por la mañana o después de haber estado sentado durante un tiempo prolongado.
Con el tiempo, esta rigidez conduce a una pérdida del rango de movimiento, imposibilitando gestos tan cotidianos como agacharse, ponerse los calcetines y los zapatos, cruzar las piernas o entrar y salir del coche.
Dificultad para caminar o subir escaleras
La combinación de dolor y rigidez hace que actividades como caminar o subir y bajar escaleras sean cada vez más difíciles para el adulto mayor con coxartrosis de cadera.
Tanto es así que, para compensar la dificultad para caminar, la persona puede desarrollar una cojera para evitar cargar peso sobre la cadera afectada.
En ocasiones se pueden oír chasquidos o crujidos (crepitación) durante el movimiento.
Dolor en reposo en fases avanzadas
En las etapas iniciales, el dolor cede con el descanso. Sin embargo, cuando la coxartrosis es severa, el daño en la articulación es tan grande que el dolor aparece también en reposo e incluso durante la noche, interrumpiendo el sueño y afectando profundamente al descanso y al estado de ánimo.
Este dolor nocturno es un indicador claro de que la enfermedad ha progresado.
Fases de la coxartrosis de cadera
La artrosis de cadera es una enfermedad que evoluciona lentamente a lo largo de los años, por lo que se clasifica en varias etapas o grados según el nivel de desgaste del cartílago y la severidad de los síntomas.
Fase inicial con síntomas leves
En las primeras etapas, la persona experimenta un dolor intermitente, generalmente después de realizar un esfuerzo físico importante, como una larga caminata o subir muchas escaleras.
Suele desaparecer completamente con el reposo y puede haber una ligera rigidez por la mañana, pero que no es limitante.
Las radiografías pueden mostrar un estrechamiento mínimo del espacio articular y pequeños osteofitos incipientes, pero la función de la cadera todavía está bien conservada.
Fase moderada y limitación funcional
En la fase moderada, el espacio entre los huesos de la articulación se ha estrechado visiblemente en las radiografías y los osteofitos son más grandes.
El dolor se vuelve más frecuente y constante, la rigidez es más pronunciada y la limitación de la movilidad empieza a ser un problema en el día a día.
Es en esta fase cuando muchas personas buscan ayuda médica porque su calidad de vida empieza a verse afectada.
Coxartrosis severa de cadera y afectación avanzada
La coxartrosis severa de cadera representa la fase más avanzada de la enfermedad. En esta etapa, el cartílago articular se ha desgastado casi por completo, y hay un roce directo de hueso contra hueso.
El dolor es intenso, casi constante, y no desaparece ni siquiera con el reposo, siendo muy común el dolor nocturno.
La rigidez es muy marcada y la pérdida de movilidad es severa, limitando casi todos los movimientos de la cadera. Es aquí cuando muchos adultos mayores necesitan empezar a usar un bastón o un andador para caminar.
En las radiografías se observa una desaparición casi total del espacio articular y grandes osteofitos.
Ejercicios para coxartrosis de cadera
El ejercicio es uno de los pilares en el manejo de la coxartrosis de cadera. Lejos de ser perjudicial, un programa de actividad física adaptado y regular ayuda a fortalecer los músculos que rodean y protegen la articulación, mejora la flexibilidad y reduce el dolor.
Ejercicios suaves para mejorar la movilidad
El objetivo de estos ejercicios es movilizar la articulación de forma suave y controlada en todo su rango posible, pero sin forzarla y sin soportar el peso del cuerpo.
- Balanceo de pierna (en decúbito supino): tumbado boca arriba con las piernas estiradas, desliza el talón de la pierna afectada hacia el glúteo, flexionando la rodilla, y vuelve a la posición inicial lentamente. Realiza 10-15 repeticiones por cada lado.
- Rotaciones de cadera: en la misma posición, con la rodilla y la cadera flexionadas a 90 grados, lleva la rodilla suavemente hacia fuera y hacia dentro, como si limpiaras un plato con el pie.
Se recomienda realizar sesiones cortas de 5-10 minutos casi todos los días, en vez de optar por una sesión larga una vez a la semana.
Estiramientos recomendados para la cadera
Los estiramientos ayudan a combatir la rigidez y a mantener la flexibilidad de la articulación:
- Estiramiento de flexores de cadera (psoas): en posición de zancada, con una rodilla apoyada en el suelo, contrae el glúteo y lleva la pelvis ligeramente hacia delante hasta notar una tensión suave en la parte anterior de la cadera.
- Estiramiento de glúteos y piramidal: tumbado boca arriba, cruza un tobillo sobre la rodilla contraria y acerca suavemente ambas piernas hacia el pecho.
- Estiramiento de aductores: sentado, junta las plantas de los pies y deja que las rodillas caigan hacia los lados. Puedes aplicar una suave presión con los codos sobre las rodillas para aumentar el estiramiento.
Deben realizarse de forma lenta y mantenida, sin rebotes, y manteniendo cada posición entre 20 y 30 segundos.
Ejercicios para hacer en casa
En casa, son varios los ejercicios que pueden hacerse para fortalecer la musculatura que soporta la cadera (glúteos, cuádriceps, abdomen):
- Puente de glúteos: tumbado boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo, levanta la pelvis contrayendo los glúteos hasta alinear el cuerpo desde los hombros hasta las rodillas. Mantén la posición 5 segundos y baja lentamente.
- Flexión de cadera al pecho: tumbado boca arriba, lleva una rodilla hacia el pecho ayudándote con las manos, mientras mantienes la otra pierna estirada. Sostén la posición unos segundos.
- Elevación lateral de pierna: tumbado de lado, con las piernas estiradas y una encima de la otra, eleva lentamente la pierna de arriba sin doblar la rodilla. Este ejercicio fortalece los músculos abductores, clave para la estabilidad de la pelvis.
Trabajando estos músculos se consigue reducir la carga sobre la articulación y aliviar la sensación de presión.
Ejercicios en el agua
La hidroterapia o el ejercicio acuático es una de las modalidades más recomendadas para personas con artrosis de cadera porque la flotabilidad del agua reduce el peso corporal que soporta la articulación y la persona se mueve con menos dolor.
Algunos de los ejercicios recomendados son caminar dentro del agua, las elevaciones de piernas (frontales, laterales y hacia atrás) sujetándose en el borde de la piscina y realizar círculos con los brazos.
Tratamiento de la coxartrosis de cadera
El tratamiento de la coxartrosis tiene como objetivo principal aliviar el dolor y mejorar la función de la articulación. Para ello combina diferentes estrategias que se adaptan según la fase en la que se encuentre la persona.
Tratamiento farmacológico del dolor
Los medicamentos se utilizan para controlar los síntomas durante los brotes de dolor, pero no curan la artrosis ni regeneran el cartílago.
Los analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) son los más utilizados para gestionar el dolor y la inflamación, aunque su uso debe ser supervisado por un médico para evitar los efectos secundarios derivados de la toma prolongada.
Los suplementos como glucosamina y condroitín no cuentan con respaldo consistente para recomendarse de forma rutinaria en la artrosis de cadera. Si se consideran, debe explicarse que el beneficio es incierto y que no sustituyen al ejercicio terapéutico, la educación y el manejo analgésico individualizado.
Fisioterapia y rehabilitación
La fisioterapia forma parte del tratamiento conservador y consiste en un programa de ejercicios individualizado para fortalecer los músculos que estabilizan la cadera (especialmente glúteos y abductores), mejorar la flexibilidad y corregir patrones de marcha incorrectos que sobrecargan la articulación.
El fisioterapeuta también puede aplicar terapias como el calor (termoterapia) para aliviar la rigidez o el frío (crioterapia) para reducir la inflamación.
Infiltraciones en la cadera
Cuando el dolor no se controla con las medidas anteriores, el médico puede proponer inyectar directamente un medicamente en la articulación, lo que se conoce como infiltración.
Las más comunes son:
- Infiltraciones de corticoides: son potentes antiinflamatorios que proporcionan un alivio rápido y eficaz del dolor.
- Infiltraciones de ácido hialurónico: esta técnica, llamada viscosuplementación, consiste en inyectar una sustancia similar al líquido sinovial natural para lubricar la articulación, reducir la fricción y amortiguar el impacto .
- Infiltraciones de Plasma Rico en Plaquetas (PRP): es una terapia regenerativa que utiliza la propia sangre del paciente. Se procesa para concentrar las plaquetas y los factores de crecimiento, y se inyecta en la cadera para modular la inflamación y estimular la reparación de los tejidos.
Las infiltraciones intraarticulares de corticoides pueden ofrecer alivio temporal en algunos pacientes, mientras que el ácido hialurónico no se recomienda de forma rutinaria en la artrosis de cadera por falta de beneficio clínico consistente. En cuanto al PRP, la evidencia sigue siendo limitada e insuficiente para recomendar su uso habitual.
Cirugía de prótesis de cadera
En los casos de coxartrosis severa de cadera, cuando el dolor es incapacitante y la calidad de vida está muy deteriorada, la solución definitiva es sustituir la articulación dañada por una prótesis artificial.
La artroplastia total de cadera es una de las cirugías con mayor tasa de éxito en medicina, ya que elimina el dolor y devuelve la funcionalidad a la cadera.
Tras la intervención, se requiere un proceso de rehabilitación guiado por fisioterapeutas, centrado en fortalecer la musculatura y recuperar la movilidad de manera segura.
Los tiempos de recuperación tras una artroplastia de cadera varían mucho según la edad, la fragilidad, las comorbilidades y el nivel funcional previo. Muchas personas mejoran en semanas, pero la recuperación funcional completa puede requerir varios meses y un programa de rehabilitación individualizado.
Cómo frenar el avance de la coxartrosis
Aunque la coxartrosis es una enfermedad degenerativa y el daño en el cartílago es irreversible, es posible adoptar hábitos de vida que ayuden a ralentizar su progresión y a proteger la articulación.
Control del peso corporal
Mantener un peso saludable es, posiblemente, la medida no farmacológica más importante.
La cadera es una articulación de carga, y cada kilo de más multiplica la presión que soporta al caminar.
Para que puedas valorar la situación actual de la persona que cuidas, observa cómo se clasifica el riesgo para la articulación según el Índice de Masa Corporal (IMC):
|
Clasificación |
IMC (kg/m²) |
Riesgo para la articulación |
|---|---|---|
|
Peso saludable |
18.5 – 24.9 |
Mínimo |
|
Sobrepeso |
25.0 – 29.9 |
Moderado |
|
Obesidad grado I |
30.0 – 34.9 |
Alto |
|
Obesidad grado II |
35.0 – 39.9 |
Muy alto |
|
Obesidad grado III |
> 40.0 |
Extremo |
La pérdida de peso puede disminuir el dolor y mejorar la función, especialmente si existe sobrepeso u obesidad, pero el objetivo y el ritmo deben individualizarse. Más que fijar una cifra única, conviene priorizar cambios sostenibles en alimentación y actividad física adaptada.
Actividad física adaptada
La inactividad debilita los músculos y empeora la rigidez, por lo que es importante mantenerse activo, pero eligiendo actividades de bajo impacto para la cadera.
La natación, el aquagym, la bicicleta (estática o en terreno llano) y caminar por superficies planas son buenas opciones para fortalecer la musculatura y mantener la movilidad.
Es recomendable que la actividad física se adapte a los síntomas, la capacidad funcional y el riesgo de caída de cada persona. El ejercicio de bajo impacto suele tolerarse mejor, y las actividades de mayor impacto deben valorarse de forma individual.
Hábitos posturales saludables
Enseña a tu mayor a proteger su cadera con hábitos posturales sencillos, como estos:
- Utilizar sillas altas, con respaldo recto y reposabrazos para que le sea más fácil levantarse.
- Evitar los sofás y sillones muy bajos o hundidos.
- No estar de pie o sentado en la misma postura durante mucho tiempo.
- Usar un calzado adecuado, con buena amortiguación.
- Utilizar un bastón en la mano contraria a la cadera afectada para descargar peso al caminar.
Integrar estos hábitos de manera constante es la mejor forma de reducir la fatiga articular, prevenir caídas innecesarias y favorecer la independencia funcional en el día a día.
Seguimiento médico regular
La coxartrosis es una enfermedad evolutiva, así que el seguimiento médico periódico es imprescindible.
Normalmente, consiste en revisiones con el médico de atención primaria, el reumatólogo o el traumatólogo.
Ellos evaluarán la progresión de la enfermedad, ajustarán el tratamiento farmacológico si es necesario y determinarán cuál es el mejor momento para considerar otras opciones terapéuticas, como las infiltraciones o la cirugía.
Un control adecuado garantiza el mejor manejo posible de la enfermedad a largo plazo.
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