Causa y factores de riesgo de la cardiopatía isquémica
El estrechamiento de las arterias coronarias es un proceso que, generalmente, se produce de manera paulatina. A lo largo de la vida se va acumulando grasa (lípidos), o también llamadas placas de ateroma, en las paredes de las arterias, si estas placas no se disuelven se van almacenando. Poco a poco estas placas van dificultando el paso de la sangre por las arterias y endureciendo la pared de las mismas, volviéndose gruesa y poco flexible. A este problema también se le conoce como arteriosclerosis.
Por otro lado, existen una serie de factores de riesgo, unos modificables y otros no, que dificultan la desaparición de las placas de ateroma como:
- Edad avanzada.
- Sexo masculino.
- Antecedentes familiares de cardiopatía isquémica antes de los 50 años.
- Concentración alta de colesterol LDL en sangre y baja de lipoproteínas altas (HDL).
- Consumo de tabaco.
- Padecer diabetes mellitus, obesidad o hipertensión arterial.
- Hábitos no saludables: mala alimentación, poca actividad física.
Síntomas de la cardiopatía isquémica
La cardiopatía isquémica es una enfermedad puede desarrollarse poco a poco o de manera repentina. Generalmente se produce de manera paulatina, en esta situación no produce síntomas hasta que la arteria está bloqueada en un 70 %. Los primeros síntomas se relacionan con la falta de oxígeno. Se nota una opresión en el pecho o malestar que puede extenderse a las extremidades -brazos, piernas- debido a la falta de riego.
Esta sensación puede desaparecer, si se está haciendo ejercicio o si se encuentra en una situación de estrés que acelere el ritmo cardiaco, al dejar de llevar a cabo la actividad. Desaparece de la misma forma que apareció. Esto se conoce como angina de pecho.
Sin embargo, si la falta de oxígeno es prolongada o la cardiopatía isquémica se produce de manera repentina, puede provocar un infarto agudo de miocardio debido a que las células del corazón no reciben oxígeno suficiente y se mueren. En esta situación, el dolor es más intenso y prolongado, se tiene problemas para respirar y se puede llegar a sentir mareos, vómitos, sudoración excesiva o desfallecimiento.
Otro de los síntomas que se puede hacer sospechar que se tiene una cardiopatía isquémica son las alteraciones en el ritmo cardiaco, es decir, arritmias.
Prevención y tratamiento de la cardiopatía isquémica
La cardiopatía isquémica es una enfermedad que si se detecta a tiempo se puede controlar con tratamiento farmacológico y cambio de hábitos. Si no es así, se pueden ocasionar graves daños funcionales en el organismo y necesitar tratamientos más invasivos.
El tratamiento farmacológico habitual son:
- Analgésicos.
- Antiagregantes plaquetarios.
- Betabloqueantes.
- Antagonistas de calcio.
- Estatinas.
El tratamiento quirúrgico para los casos más graves incluye:
- Angioplastia.
- Colocación de stents.
- Derivaciones aórticas
- By-pass coronario.
Los cambios de hábitos de estilo de vida son muy importantes para que no se vuelva a repetir el episodio:
- Dejar el consumo de tabaco.
- Mantener estables los niveles de LDL y HDL.
- Mantener o reducir peso.
- Controlar la presión arterial.
- Realizar actividad física de manera regular y adaptada a sus posibilidades.
Para prevenir la aparición de estos problemas lo mejor es establecer unos hábitos saludables centrados en una alimentación equilibrada con una prevalencia de la ingesta de frutas y verduras, realizar actividad física de manera regular y abandonar los hábitos que pueda dificultar el buen funcionamiento del corazón como el tabaco.