Aproximadamente el 1-2% de los bebés nacen con arritmias fetales. Por lo general, estas arritmias se corrigen por sí mismas y no afectan a la salud del niño, si bien en ciertas ocasiones son un signo de complicaciones cardiacas o problemas cardiacos estructurales (arritmias secundarias).
A partir de la 8-10 semana de embarazo se puede escuchar el latido fetal gracias al doppler, que permite la amplificación del sonido. Pero con el estetoscopio solo es apreciable a la mitad del periodo de gestación y es en este momento en el que el control del latido fetal en las revisiones rutinarias -entre la semana 16 y la 32 de gestación- adquiere su verdadera importancia para asegurarse de que todo es normal, es decir, que la frecuencia cardiaca fetal es de 110-160 latidos por minuto.
De no ser así, el feto tendrá una arritmia cardiaca: una taquicardia, si la frecuencia es superior a 170, o una bradicardia si es inferior a 100. Hay que tener en cuanta, no obstante, que el latido fetal puede tener una oscilación de 25 latidos por minuto en función de la actividad del feto en el útero materno. También pueden producirse alteraciones del ritmo cardiaco.
arritmias fetales
- Antecedentes familiares de enfermedades cardiacas congénitas.
- Embarazos de riesgo: madre de más de 35 años, gestación múltiple, diabetes gestacional insulinodependiente, fenilcetonuria, etc.
- Mujeres que fuman durante el embarazo.
- Exposición a drogas o a productos teratógenos (que pueden causar la muerte fetal).
Síntomas de las arritmias fetales en la madre
Hay signos que afectan a la madre que pueden indicar que el feto presenta algún tipo de arritmia cardiaca, aunque en última instancia debe ser el obstetra quien determine su existencia:
- Somnolencia excesiva.
- Fatiga.
- Palidez.
- Irritabilidad.
Complicaciones de las arritmias fetales
Como ya se ha dicho, muchas de las arritmias fetales se coorigen sin ningún tipo de intervención médica. Pero en otros casos pueden ocasionar complicaciones más o menos graves:
- Dolor fetal.
- Hipoxia fetal (dificultades del feto para respirar) Dificultar la respiración del bebé.
- Muerte fetal.
- Un mayor riesgo de sufrir el síndrome de muerte súbita.
Tratamiento de las arritmias fetales
La mayoría de las arritmias fetales desaparecen sin necesidad de tratamiento alguno. Sin embargo, en algunos casos deben ser tratadas sea durante el embarazo o inmediatamente después del parto. La opción terapéutica dependerá de la causa de la arritmia:
- Medicamentos: se utilizan fundamentalmente en el caso de que la arritmia fetal sea una taquicardia, ya sea para controlarlas o para prevenir nuevos episodios.
- Cirugía: cuando la taquicardia implica un riesgo serio para neonato se puede optar por una intervención denominada ablación por radiofrecuencia y que consiste en la colocación de dos catéteres en el corazón del niño, de modo que uno de ellos rodea la zona cardiaca que genera la taquicardia. El calentamiento de los mismos impide que los impulsos eléctricos generados por esta zona pasen a las áreas sanas.
En el caso de que la arritmia sea severa se puede implantar un marcapasos para regular la frecuencia cardiaca.
Si existe algún tipo de malformación o problemas estructural del corazón se valorará en cada caso el tipo de cirugía a la que se debe optar. En algunos casos puede implicar la práctica de sucesivas intervenciones a lo largo de los primeros años de vida del niño.