Tabaco y bebidas alcohólicas

Tabaco
Fumar no sólo es "un hábito", también es una drogadicción, ya que el hecho de fumar tabaco cumple con todos los criterios que definen al consumo de una sustancia como tal:

1. Existencia de tolerancia
2. Dependencia
3. Síndrome de abstinencia en ausencia de la misma
4. Comportamiento compulsivo

El máximo responsable de la dependencia es la nicotina, sustancia con un gran poder de adicción similar al de otras drogas como la heroína o cocaína.

La forma de dependencia que genera el hábito de fumar es:

  • Dependencia física, provocada directamente por la nicotina y es la responsable del síndrome de abstinencia.
  • Dependencia psicológica, el hábito de fumar se ha convertido en una compañía en todo tipo de situaciones, después de las comidas, con el café, al hablar por teléfono, etc., y parece imposible cambiar esta relación.
  • Dependencia social, el fumar sigue siendo un acto social, se hace en grupos, en ciertas reuniones de ocio, tras cenas con los amigos, y sobre todo sigue siendo un hábito que distingue a ciertos grupos de adolescentes dándoles un valor social de rebeldía y de madurez malentendidos.

¿Por qué hay que dejar de fumar?
La principal es que el consumo de tabaco constituye la principal causa de enfermedad evitable y de mortalidad prevenible en los países desarrollados. En un 19% de los casos de mortalidad es el tabaco la causa de su prevención.

En el tabaco se han encontrado múltiples sustancias que en gran parte son perjudiciales para la salud. Entre ellas, destacan por sus efectos nocivos:

1. Los alquitranes (benzopirenos y nitrosaminas) responsables del 30 % de todos los tipos de cáncer (vejiga, riñón, páncreas, estómago,etc.), y del 90% del cáncer de pulmón.

2. El monóxido de carbono, que es el causante de más del 15% de las enfermedades cardiovasculares: isquemia coronaria, accidente cerbrovascular, hipertensión arterial.

3. La nicotina, que produce la dependencia física.

Además el tabaco es el causante del 80% de la mortalidad por procesos pulmonares crónicos: enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfisema.

Alcohol
Cualquier líquido que contenga alcohol etílico, bien sea por fermentación como la cerveza o el vino, bien por destilación como el brandy, güisqui, ginebra, ron, vodka, aguardiente... se debe considerar bebida alcohólica.

El alcohol etílico se absorbe rápidamente en el estómago e intestino porque no necesita digestión, por lo que alcanza niveles en sangre en pocos minutos, produciendo una acción euforizante cerebral para luego recaer en sensación de cansancio o apatía, laxitud, bajo rendimiento y fomento de sobrepeso.

El hígado, sin estar destinado a esa empresa, es el órgano con trabajo extra para neutralizar el efecto tóxico del alcohol, desde un esfuerzo imperceptible y de poca consideración hasta poder llegar a producir efectos pronunciados en el buen funcionamiento metabólico y hormonal.

No se debe descuidar el control de bebidas alcohólicas, las cuales pueden ser permisibles pero nunca aconsejables como consumo habitual.

El refugiarse en ellas cuando existe una preocupación o un problema es un error notable y de consecuencias graves físicas y psíquicas.

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