Cómo interpretar un análisis de bioquímica

El análisis de sangre de bioquímica se realiza de forma rutinaria o al relatar el paciente los síntomas que presenta para comprobar la concentración de determinadas sustancias que puedan facilitar el diagnóstico o evaluar el estado general de salud. En función de cuál sea el motivo o la sospecha de diagnóstico el médico podrá requerir la determinación de sustancias concretas, por lo que el contenido de la analítica puede variar en cada paciente.

Normalmente, en el impreso en el que se entregan los resultados vienen indicadas las cifras mínimas y máximas entre las que se sitúan los niveles de normalidad y se señalan con un asterisco los valores obtenidos de, por exceso o defecto, se consideran patológicos.

A continuación se avanza el posible significado de las eventuales alteraciones de las sustancias que se analizan con mayor asiduidad:

  • Glucosa. Cuando los valores están por debajo de lo normal indican un estado de hipoglucemia, mientras que cuando son altos denotan la existencia de una diabetes tipo 2 o intolerancia en la glucosa, aunque en ocasiones puede deberse al efecto de algún medicamento que se esté tomando.
  • Triglicéridos. Pueden verse alterados en personas fumadoras y alcohólicas, pero en la población normal las cifras elevadas sugieren la existencia de una arterioesclerosis y, como consecuencia un riesgo aumentado de sufrir un accidente cardiovascular o cerebrovascular.
  • Transaminasas. Forman parte de lo que se denomina perfil hepático y en la analítica general se pide para evaluar el funcionamiento del hígado atendiendo a tres valores concretos, que cuando están elevados son indicativos de patologías hepáticas: GOT, GPT y GGT.
  • Colesterol. Se puede dar la cifra global y en caso de resultar elevada, analizar los niveles de HDL (colesterol bueno) y LDL (colesterol malo), con el fin de establecer un diagnóstico de hipercolesterolemia o arterioesclerosis.
  • HDL. Si es elevado implica una buena protección frente a las enfermedades a cardiovasculares. Si está bajo, especialmente si el LDL es alto, sugiere un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares graves.
         

Cómo interpretar un análisis de bioquímica

     

  • LDL. Cuanto más elevado sea mayor será el riesgo de sufrir patologías cardiovasculares graves.
  • Bilirrubina. Es otro de los valores incluidos en el perfil hepático. Sus niveles elevados pueden deberse a trastornos metabólicos que dificultan su eliminación del organismo o a patologías hepáticas, como hepatitis o cirrosis, o de las vías biliares.
  • Creatinina. Da una idea de cómo está la función renal. Sus niveles elevados pueden significar un fallo renal o la existencia de cálculos. Cuando está baja indica que el paciente tiene poca masa muscular o padece una distrofia muscular.
  • Fosfatasa alcalina. Baja cuando el paciente se encuentra en estado de desnutrición y se eleva cuando, por ejemplo, sufre un cáncer óseo o tiene ciertos problemas metabólicos.
  • Urea. Resulta de la degradación de las proteínas en el organismo y se excreta por la orina, por lo que permite también estudiar el funcionamiento de los riñones. Suele estar baja durante el embarazo, cuando hay una dieta deficiente o incluso si existen problemas hepáticos. Cuando se eleva, puede ser indicativa de que se sigue una dieta con un aporte excesivo de proteínas o un ayuno prolongado, pero también puede delatar un fallo renal o cardiaco. También es alta en personas con mucha masa muscular.
  • Ácido Úrico. Los niveles elevados son indicativos de gota, cálculos en el riñón o insuficiencia renal. Desciende cuando se siguen dietas pobres en proteínas o enfermedades como la anemia de Falconi.
  • Minerales. Hay algunos que son más relevantes:
  • Calcio. Desciende en situaciones de alcoholismo, pancreatitis o arritmias, además de una función reducida de las glándulas paratiroideas. Su elevación, a la que se conoce como hipercalcemia, es también indicativa de un trastorno de hiperactividad de estas glándulas.
  • Hierro. Es conocido que su déficit delata el tipo más frecuente de anemia. Sin embargo, si los niveles son elevados es un signo de hematocromatosis.
  • Potasio. Está bajo cuando se siguen dietas insuficientes, cuadros con diarreas y vómitos o trastornos hormonales, como es el caso de la insulina. Se encuentra en exceso en pacientes con hiperglucemia, dietas excesivas e insuficiencia renal.
  • Sodio. Los niveles elevados (hipernatremia) pueden sugerir que se ingiere con la dieta demasiada sal o que se toma poco agua, pero también, siempre que suba muy rápidamente, que pueda existir un alto riesgo de sufrir una hemorragia cerebral y confirmar la causa de síntomas específicos: convulsiones, estados de confusión, temblores, etc. Los niveles bajos pueden deberse a trastornos de las glándulas suprarrenales, pérdida excesiva de líquidos y iones (diuresis, hipersudoración, diarrea, vómitos, etc.

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