Síntomas del embarazo

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta una serie de cambios para permitir el desarrollo del feto en el útero. Estos cambios pueden causar diferentes síntomas, pero no suelen ser graves y tienden a desaparecer sin tratamiento a lo largo de la gestación o poco después del parto.

Náuseas y vómitos

Las náuseas y los vómitos típicos del embarazo duran normalmente desde la sexta hasta la decimocuarta semana de la gestación. No obstante, a veces comienzan en la primera falta y continúan hasta el final del embarazo. Aunque se cree que las náuseas y los vómitos aparecen sólo por la mañana, en realidad se dan en cualquier momento del día.

Se desconoce su causa exacta, pero se cree que están relacionados con los cambios hormonales. Es muy raro que los vómitos causen un problema médico importante.

Las náuseas y los vómitos suelen desaparecer hacia la semana 14 de gestación, sin que sea necesario aplicar tratamiento médico.

Si tienes náuseas muy intensas que no cesan, consulta a tu médico. Cuando los vómitos son continuos, pueden interferir en tu nutrición y dejarte deshidratada. El término médico de esta afección es hiperemesis gravídica, y a veces precisa tratamiento hospitalario.

Le enviamos una serie de recomendaciones para evitarlos, bien entendido que debe consultarlo también con su Obstetra, ya que este es el que controla su embarazo y debe estar informado en todo momento de las variaciones que se produzcan.

Además, si los vómitos no se controlan, hay tratamientos muy efectivos que el le recetará (no tome ningún medicamento sin su consentimiento).

Sugerencias:

  • Procure hacer comidas frecuentes, en pequeña cantidad, abundantes en carbohidratos, que son fáciles de digerir, y proveen energía.
  • Evite comidas grasientas o picantes, comidas condimentadas, y comidas con grasas.
  • Coma algo ligero al despertar, antes de levantarse. Esto inicia los procesos digestivos que quitarán el exceso de ácido de su estómago y aminora la náusea.
  • Desayune después de que la náusea disminuya.
  • Levántese despacio (movimientos súbitos pueden agravar la náusea).
  • Asegúrese de tener aire fresco en el cuarto cuando duerma.
  • Evite olores fuertes de la cocina.
  • Tome sus suplementos de hierro siguiendo correctamente las instrucciones indicadas, si aún así la hacen vomitar, se pueden sustituir por preparados inyectables.
  • No tome bebidas con las comidas, pero asegúrese de tomar bastantes líquidos entre comidas, sobre todo si vomita.
  • Jugos y bebidas gaseosas son fáciles digerir y suministrarán algunos carbohidratos que necesita si tiene dificultad para retener los alimentos.
  • Coma un bocado rico en proteínas antes de ir a la cama. Un vaso pequeño de jugo de manzana o jugo de otra fruta cuando despierta restaurará el azúcar de la sangre y disminuye la náusea.
  • Limite el tomar café ya que estimula la secreción ácida por el estómago. Aún el olor a café puede tener este efecto.
  • No fume. Fumar aumenta la secreción de ácido del estómago, la cual causa náusea.
  • Escuche a su cuerpo; haga cualquier cosa que crea que la mejorará.
  • Relájese y coma despacio.
  • No coma a llenarse; mejor, haga varias comidas pequeñas.
  • Evite el alcohol.
  • Evite los cítricos, éstos hacen el contenido del estómago más ácido y causan más irritación.
  • Aunque las bebidas gaseosas ayudan, pueden causar incomodidad en algunas personas.
  • Evite la comida muy sazonada, los condimentos y las fritangas.
  • Si una comida específica le molesta, evítela hasta después del parto.
  • Use ropa confortable no ajustada, sin cinturones.
  • No se acueste en forma horizontal después de comer.
  • Si quiere descansar, apoye su espalda y cabeza sobre almohadas.
  • Está comprobado que debe esperar hasta dos horas después de comer antes de acostarse.
  • Nunca tome antiácidos si no se lo indica su médico. Aunque en el embarazo se puede administrar en forma controlada gel de hidróxido de aluminio, trisilicato de magnesio, e hidróxido de magnesio.
  • No tome medicinas que contengan bicarbonato de sodio, ya que evitan en forma importante la absorción de algunas vitaminas y mineral.

Síntomas urinarios

En los tres primeros meses de gestación, muchas mujeres necesitan orinar con más frecuencia de la normal. Es debido a los cambios hormonales y a que el útero es cada vez mayor y presiona la vejiga, lo que reduce su capacidad. Esta necesidad frecuente de orinar también es común en las cuatro semanas antes del parto, cuando la cabeza del bebé entra el la pelvis y presiona aún más la vejiga.

Durante el resto del embarazo, aumenta el riesgo de contraer una infección urinaria, ya que la emisión de orina es más lenta debido a las hormonas y al mayor tamaño del útero.

Para ayudar a prevenir las infecciones urinarias, debes beber mucho líquido y procurar no aguantar las ganas de orinar.
Si tienes una infección de orina y no la tratas, puede extenderse hacia arriba hasta los riñones y dañarlos; es importante que si te duele o te escuece al orinar, se lo comentes a tu médico. Si los síntomas continúan, es posible que te recete antibióticos.

Cansancio

Es muy normal que te sientas muy cansada durante el embarazo, sobre todo durante las primeras 12-15 semanas, porque tu cuerpo estará sometido a más tensión de la habitual.

Para mejorar tu estado, procura echar un sueñecito siempre que te sea posible e intenta acostarte antes.

A veces, el cansancio extremo es un síntoma de anemia. Si te preocupa esta posibilidad, habla con tu médico o tu tocólogo.
“En resumen; para evitar o mejorar el estreñimiento, bebe al menos de seis a ocho vasos de agua al día y come una dieta rica en frutas frescas y alimentos integrales.”

Estreñimiento

El estreñimiento es frecuente durante el embarazo por varias razones. Los cambios hormonales prolongan el paso de los alimentos por el intestino, mientras que el útero en crecimiento puede presionar el recto. Los suplementos de hierro, que se recetan a menudo para evitar o tratar la anemia en la gestación, también pueden empeorar el estreñimiento.

Durante el embarazo, el aparato digestivo sufre una serie de cambios que producen diferentes molestias como son: regurgitación (acidez) de los alimentos con mayor facilidad, digestiones mas lentas y pesadas, y finalmente estreñimiento.

Todas estas molestias son debidas a los cambios hormonales y físicos (elevación del estómago, cambios en la forma de los intestinos, cambios en su velocidad de movimientos, etc...) que se producen durante el embarazo.

Si además la paciente presenta previamente tendencia al estreñimiento, o no está acostumbrada a ingesta adecuada de fibra y líquidos, o está tomando hierro para su anemia, el estreñimiento será mayor.

Como soluciones se deben tomar las siguientes:

  • Beber mucho líquido: agua, zumos, etc.
  • Incrementar la ingesta de fibra.
  • Hacer ejercicio regular para estimular el movimiento intestinal.
  • Los laxantes han de utilizarse con prudencia, ya que su uso continuado puede producir dependencia. Entre ellos, los que aumentan el volumen fecal son seguros, pero debe consultarlo con su ginecólogo. Los enemas y supositorios de glicerina solo deben usarse en última instancia, ya que pueden producir irritación anal, y el enema, al aumentar la presión intrarectal, puede ser traumático.
  • Pruebe inicialmente las medidas recomendadas y consúltelo con su Ginecólogo.

En resumen; para evitar o mejorar el estreñimiento, bebe al menos de seis a ocho vasos de agua al día y come una dieta rica en frutas frescas y alimentos integrales.

Sensibilidad de las mamas

Uno de los primeros signos del embarazo suele ser la sensibilidad o el dolor de las mamas, que normalmente mejoran después del primer trimestre. Usa un sujetador cómodo de premamá con refuerzo.

Picor en la piel

Alrededor del 20% de las embarazadas sufren algún tipo de picor en la piel. Cuando afecta al abdomen, es probable que esté causado por el estiramiento de la piel. Pero también es frecuente el picor en las palmas de las manos y plantas de los pies, que se atribuye al aumento de los niveles hormonales.

Para aliviar el picor, prueba a aplicarte una crema hidratante normal, por ejemplo de base acuosa; se venden en farmacias y no son caras.

En casos excepcionales, el picor generalizado en el tercer trimestre puede ser un signo de un problema de hígado denominado colestasis hepática. Si tienes picores generalizados, consulta a tu médico de cabecera o a tu tocólogo.

Dolor de espalda

Algunas embarazadas tienen dolor de espalda debido al aumento de tamaño y de peso del útero y de las mamas, y porque las hormonas del embarazo aflojan los ligamentos que conectan la columna con la pelvis.

crecimiento del utero durante el embarazo

Durante el embarazo se produce una rectificación de la curvatura de la columna vertebral, exagerándose la lordosis lumbar y produciendo lumbalgias (dolor lumbar).

Unas normas generales de comportamiento son:

  • Deberá realizar descansos frecuentes, evitando estancias excesivamente largas de pie y acostumbrarse a realizar descansos frecuentes tumbada del costado izquierdo con cierta periodicidad.
  • Evitar coger pesos.
  • Ponerse calor local suave varias veces al día, eso le relajará la musculatura y disminuirá el dolor.
  • En caso de que tenga intenso dolor, deberá tonar analgésicos (paracetamol), pero sería conveniente que antes la examinaran su médico de cabecera o ginecólogo para valorar que todo está correcto y que tratamiento puede tomar, y si es preciso realizar alguna prueba diagnóstica (en general se esperará a terminar el embrazo).

Calambres en las piernas

Durante el embarazo puedes tener calambres en las piernas. No se conoce la causa exacta, pero los médicos creen que pueden estar relacionados con los cambios en la circulación sanguínea de las piernas y con el exceso de peso que tienen que soportar. Los calambres de las piernas son más probables en el segundo y tercer trimestre de la gestación.

Puedes aliviar los calambres haciendo estiramientos, caminando, con baños calientes y con masajes.

Tobillos hinchados

Es posible que tengas hinchazón (edema) en las extremidades, principalmente en los tobillos y los dedos gordos, sobre todo al final de la gestación. La hinchazón aparece cuando el útero aumenta de tamaño y presiona las venas con origen en las piernas, lo que provoca la acumulación de líquido alrededor de los tobillos.

Para aliviar la hinchazón de los tobillos, eleva las piernas cuando estés sentada, usa medias hasta la cintura con refuerzo y haz ejercicio.

Hormigueo

El hormigueo, en especial de las manos, puede acompañarse de dolor o entumecimiento y, en ocasiones, de debilidad en los dedos. Normalmente, está causado por la acumulación de líquido alrededor de las muñecas, que comprime los nervios que inervan los músculos y la piel de las manos. Esta afección se denomina síndrome del túnel carpiano y suele aparecer cuando también hay hinchazón de los tobillos.

Si el dolor o el entumecimiento de los dedos no desaparece, es posible que el médico te recomiende una férula moldeada para la muñeca, sobre todo por la noche.

Varices

Las varices son venas que aumentan de tamaño, sobre todo en las piernas. Suelen aparecer o empeorar durante la gestación, porque el útero, al crecer, ejerce una mayor presión sobre las venas de la pelvis y de las piernas y porque las hormonas hacen que las paredes de los vasos sanguíneos se relajen.

Puedes aliviar los síntomas o reducir el riesgo de tener varices haciendo ejercicio suave con regularidad, evitando cruzar las piernas cuando estés sentada, levantado los pies siempre que sea posible y poniéndote unas medias o leotardos con refuerzo antes de levantarte por la mañana.
Por lo general, las varices mejoran o desaparecen después del parto.

Hemorroides

Las hemorroides pueden aparecer o empeorar durante el embarazo; obedecen a los cambios en la circulación de la sangre que experimenta el cuerpo de la embarazada. También pueden aparecer durante el parto, cuando se empuja.

Las hemorroides son dilataciones varicosas de las venas del recto. Durante el embarazo son frecuentes por la compresión que realiza el útero. En ocasiones son dolorosas.

No debe utilizar ninguna medicación, ni aplicarse pomadas o cremas locales para aliviar las molestias que le pueden causar las hemorroides sin consultar previamente con su ginecólogo.

Hay unos consejos generales para el tratamiento de las hemorroides durante el embarazo:

  • Mantener una buena higiene anal y evitar rascar o frotar las hemorroides para ayudar a prevenir las infecciones.
  • Corregir el estreñimiento añadiendo fibra a la dieta: frutas, verduras, pan integral, líquidos abundantes.
  • Evitar comidas muy sazonadas y el consumo de alcohol.
  • Evitar esfuerzos al defecar. Reducir el tiempo de defecación.
  • Utilizar papel higiénico suave o limpieza anal mediante baño con agua tibia
  • Aplicar hielo o compresas frías en la fase aguda del trastorno. El frío hará disminuir la hinchazón.
  • Darse luego baños calientes en la zona dos o tres veces al día. Esta secuencia frío - calor es una forma de aliviar temporalmente el dolor por hemorroides externas.
  • En cuanto al ejercicio, es bueno realizarlo, no intensamente pero si debe de continuar realizando este tipo de gimnasia hasta el quinto o sexto mes.

Puedes reducir el riesgo de que te salgan hemorroides evitando el estreñimiento y no aguantando las ganas de ir al baño. En las farmacias venden cremas que alivian las molestias. En algunos casos, los baños calientes resultan de ayuda. Al igual que las varices, las hemorroides casi siempre mejoran o desaparecen por completo después del parto, pero en ocasiones se necesita cirugía.

Problemas médicos

Los síntomas descritos hasta ahora son comunes en los embarazos normales y normalmente desaparecen sin tratamiento médico. No obstante, existen otras afecciones menos comunes relacionadas con la gestación que pueden precisar tratamiento médico como, por ejemplo, la anemia, la preeclampsia, la trombosis venosa profunda o la diabetes.

Cómo identificar los problemas

Si estás embarazada, deberás acudir a la consulta regularmente para poder detectar cualquier posible problema con el embarazo. El médico de cabecera, la matrona o el tocólogo te preguntarán si tienes algún síntoma y te realizarán distintas pruebas, como por ejemplo:

  • Control de la presión arterial
  • Control del peso, que puede aumentar más de lo previsto si retienes mucho líquido.
  • Análisis de orina con una tira reactiva, que indicará de inmediato si hay azúcar, proteínas o sangre en la muestra, lo que ayudará a identificar una infección.
  • Análisis de sangre, que se realiza al principio de la gestación y después en caso necesario para comprobar si tienes anemia.

Las mujeres que estén preocupadas por sus síntomas pueden acudir en cualquier momento al médico que las atienda durante el embarazo.

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