Ampollas

Una ampolla es una vesícula que se forma en la parte más externa de la piel con acumulación de líquido en su interior y cuyo tamaño puede variar desde una fracción de milímetro hasta un centímetro o más, dependiendo de la causa. Si se rompen, el líquido sale al exterior, se seca la piel y en ocasiones se forman costras amarillas en el lugar en el que se encontraban. Si no se curan adecuadamente, pueden llegar a infectarse.

Causas de aparición de las ampollas

Se pueden identificar decenas de causas que generan la formación de ampollas en la superficie de la piel. Las quemaduras (solares, por fuego o por contacto con sustancias o materiales que están a temperaturas muy elevadas), abrasiones por fricción o el contacto con determinadas sustancias químicas pueden causarlas. Pero también hay numerosas enfermedades (más de 50) de las que la aparición de ampollas forma parte de su sintomatología:
  

  • Infecciones víricas, como la varicela o el herpes Zoster.
  • Infecciones producidas por hongos.
  • Trastornos autoinmunes, como el pénfigo.
  • Reacciones alérgicas a determinados medicamentos.
  • Dermatitis de contacto, como la que produce la hiedra venenosa.
  • Otras enfermedades dermatológicas: dermatitis atópica, dermatitis herpetiforme, porfiria, impétigo, epidermólisis bullosa, etc.
       
      
ampollas acumulación líquido    

Tratamiento  de las ampollas

Por lo general, las ampollas se curan por sí solas. Únicamente es cuestión de tiempo. Sin embargo, es importante mantener los cuidados adecuados para evitar posibles complicaciones.

Una advertencia importante es que no se debe pinchar la ampolla para extraer el líquido seroso que contiene, ya que de este modo se incrementa el riesgo de que pueda producirse una infección y además dilata el tiempo de curación. Por la misma razón, los cuidados de la ampolla deben realizarse con delicadeza para evitar que se rompan o se rasguen, especialmente cuando se procede al lavado de la zona en la que se encuentra, que debe hacerse con agua y jabón y con mucho cuidado. Después conviene taparla con un vendaje o gasa estéril para prevenir posibles lesiones. En el caso de que la ampolla se haya abierto deberá aplicarse sobre ella una pomada antibiótica y luego cubrirla con una gasa o apósito.

Cuándo acudir al médico

Si, como es el caso de las dermatitis, la ampolla se asocia a picor es esencial evitar rascarse. Lo mejor es consultar con un médico para que éste prescriba hay que evitar rascarse algún medicamento que ayude a aliviarlo.

También se recomienda solicitar el consejo médico cuando el tamaño de la ampolla es excesivo (más de 2 centímetros), si ésta se encuentra en áreas críticas (por ejemplo, en la ingle o en la cara), si se ha producido como consecuencia de una quemadura (especialmente en casos de quemaduras graves, ya que es necesario un tratamiento específico) o se presentan síntomas de infección: enrojecimiento e inflamación de la piel circundante, dolor, fiebre o secreción de pus

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