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Qué hacer en caso de sangrado por sonda vesical: guía para cuidadores y familiares

29/04/2026
Sangrado por sonda vesical

Si has empezado a cuidar de una persona mayor con problemas urinarios y una de tus preocupaciones es qué hacer en caso de sangrado por sonda vesical, este contenido es para ti.

La tuya es una de las dudas más comunes entre cuidadores; y es que no hay una única respuesta, sino que depende de la gravedad de la situación.

Por eso, en este artículo te explicamos cómo debes proceder en función del tipo de sangrado y los síntomas que presenta la persona que cuidas. También, en caso de que haya obstrucción de la sonda.

Además, sabrás cuáles son los factores que propician este tipo de incidentes y conocerás todo sobre las sondas vesicales: qué son, para qué sirven, cuáles se utilizan en la práctica clínica… ¡Sigue leyendo!

Qué es una sonda vesical

Una sonda vesical es un tubo fino y flexible que entra por la uretra hasta la vejiga para recoger la orina, que baja por la sonda hasta llegar a una bolsa colectora, que permanece cerrada para evitar infecciones.

En la punta de la sonda hay un pequeño balón que se hincha con suero dentro de la vejiga y hace que la sonda no se salga.

Tipos de sondas vesicales

Existen varios tipos de sondas vesicales y conviene que sepas identificarlas a grandes rasgos:

  1. Sonda vesical permanente o de Foley: es la más habitual en domicilio. Se puede dejar colocada de forma continua durante días o semanas.
  2. Sonda vesical intermitente: se introduce varias veces al día para vaciar la vejiga y se retira tras la micción. Se utiliza mucho en personas con lesiones neurológicas.
  3. Sonda suprapúbica: no entra por la uretra, sino por un pequeño orificio en el abdomen hasta la vejiga. La coloca siempre un profesional sanitario.

Los materiales más frecuentes son el látex recubierto o la silicona, que resultan más tolerables en sondajes de larga duración.

Para qué se utilizan

La sonda vesical sirve para vaciar la vejiga cuando la persona no orina de forma adecuada o cuando el equipo sanitario lo considera necesario por otra razón médica.

Algunas de las más frecuentes en personas mayores son:

  • Retención de orina (la vejiga no se vacía bien).
  • Problemas de movilidad o demencias avanzadas que dificultan ir al baño.
  • Control estricto de la cantidad de orina en situaciones médicas complejas.
  • Después de determinadas cirugías urológicas o abdominales.

En domicilio, el sondaje vesical forma parte de muchos planes de cuidados y, bien manejado, mejora el confort y evita ingresos repetidos.

Cuidados básicos para su uso

Aunque la sonda la coloca personal sanitario, su cuidado y mantenimiento queda a cargo de los cuidadores o familiares.

Estos son algunos consejos para los cuidados básicos de la sonda:

  • Mantén siempre la bolsa por debajo del nivel de la vejiga para que la orina fluya sin dificultad.
  • Asegura la sonda a la pierna o al muslo con un dispositivo de sujeción para que no tire ni se mueva en exceso.
  • Vigila el color, la cantidad y el olor de la orina a lo largo del día.

Además, no desconectes la bolsa, ya que debe permanecer cerrada para prevenir infecciones.

Por qué puede aparecer sangre en la sonda vesical

Ver algo de sangre en la orina (hematuria) cuando hay una sonda no siempre significa una urgencia grave, pero siempre exige observación y, en muchos casos, consulta sanitaria.

Las causas van desde pequeños roces hasta infecciones o problemas médicos de base.

Traumatismos durante la inserción

La colocación o el manejo de la sonda puede irritar la uretra y la vejiga si la inserción resulta difícil o dolorosa, la persona se mueve mucho durante el procedimiento o se infla el balón sin estar bien situado en la vejiga.

En estos casos, y para no producir desgarros, conviene no forzar nunca la entrada de la sonda.

Infecciones del tracto urinario

La infección urinaria relacionada con sonda vesical es una de las complicaciones más frecuentes, y puede detectarse si la orina, además de sangre, presenta otros sedimentos y tiene una apariencia turbia.

Además, la persona siente escozor suprapúbico (por encima del pubis) o en la zona lumbar, además de una sensación de malestar general que a veces va acompañada de fiebre.

Irritación o inflamación de la uretra y vejiga

Aunque no exista infección, la presencia continuada de un cuerpo extraño dentro de la vejiga provoca irritación.

Esa irritación aumenta si la sonda tira o se flexiona de forma brusca con los movimientos, hay espasmos vesicales (contracciones dolorosas de la vejiga) o la orina arrastra arenilla, cristales o pequeños coágulos.

En muchos casos se resuelve aumentando la hidratación y revisando la posición de la sonda.

Factores médicos que aumentan el riesgo

Algunas condiciones médicas hacen que el sangrado aparezca con más facilidad, como por ejemplo estar bajo tratamiento con anticoagulantes o antiagregantes, las enfermedades previas de la vejiga o la uretra y las cirugías recientes de la zona urológica.

En personas mayores y frágiles, estos factores se suman al propio envejecimiento de los tejidos urinarios, que los vuelve más delicados.

Qué hacer si hay sangrado por la sonda vesical

Preguntarse qué pasa si sale sangre por la sonda vesical es normal cuando te sucede por primera vez, pero lo más importante es mantener la calma y registrar lo que observas (color, cantidad, coágulos y si el drenaje continúa), porque esa información ayuda al médico o al/la enfermero/a a valorar la urgencia y el siguiente paso.

Veamos qué debes hacer y qué no en caso de sangrado por sonda vesical.

Evaluar la cantidad y color de la sangre

Lo primero que has de hacer en caso de sangrado por sonda vesical es observar cómo se ve la orina y qué presencia de sangre hay:

  • Sangrado leve: la orina se ve amarilla pero con un tono rosado o con hilos rojizos, sin coágulos. El flujo de orina continúa y la persona se mantiene estable.
  • Sangrado moderado: la orina tiene un color rojizo más intenso o teja, caben algunos coágulos pequeños y el tubo se tiñe de rojo, pero la orina sigue saliendo.
  • Sangrado intenso: la orina parece casi sangre, ves coágulos grandes o el sistema deja de drenar. La persona puede estar pálida, mareada o muy inquieta.

Si el sangrado es moderado o intenso, si aparecen coágulos, si disminuye o se detiene el drenaje, o si la persona presenta dolor importante, fiebre, mareo, palidez u otros signos de empeoramiento, contacta con un profesional sanitario de inmediato o acude a urgencias.

Mantener la calma y registrar síntomas

Mantén la calma para que la persona mayor no se asuste y anota algunos datos básicos que ayudarán al profesional sanitario que te atienda a determinar si se trata de una urgencia o no:

  • Hora en la que has visto la sangre por primera vez.
  • Cambios en el color de la orina con el paso de las horas.
  • Presencia de dolor (dónde y cómo es).
  • Fiebre, escalofríos, agitación o cambios de conducta (muy relevante en demencias).

Esto mismo hizo María, que cuida de su marido con Alzheimer y sonda vesical permanente.

Un día vio que la orina se volvía rosada y que él se quejaba de molestias en la parte baja del vientre.

María apuntó la hora, tomó su temperatura (37,8 ºC) y llamó al centro de salud. Con esa información la enfermera decidió verlo esa misma mañana.

No manipular la sonda sin indicación médica

Manipular la sonda sin formación específica aumenta el riesgo de sangrado y de infección.

Por eso, no intentes introducir ni retirar la sonda, no manipules el balón y no hagas lavados vesicales por tu cuenta.

Tampoco desconectes la bolsa salvo que lo haya indicado el equipo sanitario, ya que el sistema debe estar cerrado y, de abrirlo, hay que hacerlo con una técnica aséptica concreta.

Sonda vesical obstruida: cómo actuar

Una sonda que deja de drenar la orina de forma normal no solo es doloroso, sino también peligroso, así que es importante saber qué hacer ante una sonda vesical obstruida.

Signos de obstrucción

Lo primero es reconocer los signos de obstrucción de la sonda, que son:

  • La bolsa no se llena o apenas aumenta de volumen durante varias horas.
  • El tubo de la sonda aparece lleno de sedimentos, arenilla o coágulos.
  • La persona siente necesidad de orinar, dolor suprapúbico o agitación sin causa clara.
  • La orina sale de golpe en pequeña cantidad y luego deja de hacerlo.

En algunos casos, la obstrucción se relaciona con la formación de depósitos calcáreos o coágulos dentro de la sonda, algo descrito con frecuencia en sondas de larga duración.

Cómo evitar complicaciones

Si sospechas que la sonda está obstruida, actúa en dos planos: protección de la persona y comunicación con el sistema sanitario.

  1. Revisa que la sonda no esté doblada ni pinzada por la ropa o por la posición en la cama.
  2. Coloca bien la bolsa por debajo del nivel de la vejiga y sin apoyarla en el suelo.
  3. Valora si hay dolor, fiebre o malestar importante.
  4. Contacta con tu enfermera de referencia o con el servicio de urgencias para recibir indicaciones y evitar una posible sepsis urinaria.

Evita tirones bruscos de la sonda o lavados improvisados, ya que podrían aumentar el sangrado o dañar la uretra.

Cuándo consultar a un profesional de salud

Busca ayuda sanitaria si la sonda deja de drenar durante 2–3 horas y la persona presenta distensión abdominal, fiebre, escalofríos o empeoramiento del estado general.

Aunque la sonda no se obstruya por completo, debes consultar si observas sangre con coágulos y la orina sale a trompicones o deja de salir.

Si la sonda se ha salido parcial o totalmente, avisa cuando antes al equipo de enfermería para que la recoloquen o la cambien por otra.

Debido a la importancia de detectar cuanto antes cualquier incidente con la sonda, muchas familias optan por contratar cuidados profesionales a domicilio, ya que proporcionan el apoyo especializado por horas o el tiempo que sea necesario mientras ellas no pueden estar en casa.

Prevención y cuidados de la sonda vesical

El mejor abordaje del sangrado y de la obstrucción de la sonda es la prevención diaria. Con unos hábitos sencillos reduces gran parte de los riesgos.

Higiene y limpieza de la sonda

Una buena higiene alrededor de la sonda vesical disminuye las infecciones y la irritación local.

En cuanto a la zona genital, es suficiente con lavarla una vez al día o siempre que se ensucie, con agua y jabón suave (la zona de inserción de la sonda debe limpiarse desde la uretra hacia fuera, nunca al revés). Seca bien la piel, sin frotar.

Cambia el esparadrapo o el sistema de fijación a diario para evitar tiranteces y rozaduras.

Revisión periódica por personal sanitario

Las revisiones programadas con enfermería son necesarias para detectar a tiempo pequeños problemas de la sonda vesical.

En ellas, el personal sanitario valora el estado de la piel, la uretra y la zona suprapúbica.

También revisa el tipo de sonda, el calibre y el tiempo que lleva colocada para decidir si es momento de cambiarla o se puede esperar más (esto varía en función del material de la sonda).

Consejos para reducir riesgos de sangrado y obstrucción

Además de la higiene y las revisiones, hay algunas buenas prácticas que te pueden ayudar a prevenir el sangrado y la obstrucción de la sonda vesical:

  • Observa el color de la orina cada día y anima al adulto mayor a beber agua regularmente para mantener la origina clara y libre de sedimentos.
  • Procura que la persona cambie de postura con regularidad y que la sonda no quede tirante.
  • Evita golpes o tirones en el tubo al vestir, movilizar o cambiar de pañal.
  • Apunta cualquier episodio de sangre, obstrucción o fiebre y compártelo en las revisiones.

Muchos cuidadores explican que, cuando incorporan estas rutinas, se sienten más seguros y perciben menos episodios de urgencias relacionadas con la sonda vesical.

Pero, sin duda, lo que marcará la diferencia será contar con la ayuda de un cuidador profesional a domicilio.

La persona que se desplaza a tu domicilio, un gerocultor formado y con experiencia, se encarga de todo cuidado personal completo de tu familiar, incluida la vigilancia de la sonda.

Este tipo de atención, como la ofrecida por Sanitas Blua Senior, es muy flexible en horarios y frecuencia, adaptándose a vuestras necesidades como familia.

Nuestro consejo es que no esperes a sentirte completamente desbordado/a para pedir ayuda. Actuar pronto previene situaciones de crisis y garantiza que tanto tú como tu familiar mantengáis calidad de vida y bienestar emocional.

Si además quieres seguir aprendiendo sobre demencias y cómo cuidar mejor, encontrarás muchos más contenidos como este en la biblioteca de Sanitas Tercera Edad.

Sanitas - Bupa

SANITAS

Este contenido ha sido escrito por médicos especializados de los centros y hospitales de Sanitas.

Nuestro propósito es promover vidas más largas, sanas y felices y un mundo mejor.

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares. En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc... que se citarán únicamente con finalidad informativa. La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.

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