¿A que nos referimos cuando hablamos de medicina preventiva?
Hablamos de prevención en diferentes niveles cuando nos adelantamos al inicio de una enfermedad o a la detección temprana y oportuna de la misma.
En el ritmo vertiginoso de los sistemas de salud muchas veces el foco está en la urgencia, en tratar las enfermedades que ya se han manifestado y no queda recurso para promover salud en personas sanas.
Del hábito saludable al estudio genómico preventivo
Cuando pensamos en prevención, usualmente pensamos en hábitos saludables como la alimentación o la actividad física pero otra forma innovadora de prevenir es conocer nuestra predisposición genética a enfermedades tratables.
Con un estudio genómico preventivo podemos conocer genes que aumentan nuestras probabilidades de sufrir patologías como diabetes tipo 2, colesterol alto, celiaquía, hígado graso, entre otras. Esta información nos permite poner el foco en los riesgos altos y priorizar las acciones de prevención de una manera más precisa y con mayor conciencia.
Por ejemplo, saber que tengo genes con mayor riesgo de Diabetes, me permite: averiguar si hay presencia de la enfermedad en la familia, revisar mis hábitos, realizar analíticas si hace mucho no me hago, tomar acciones concretas como empezar a entrenar fuerza o incorporar alimentos más ricos en fibra a mi dieta. Si todo es normal al momento, me sirve para estar atenta a los controles anuales futuros y poner mayor foco en los parámetros asociados con dicha enfermedad.
El enfoque integral: genética, hábitos y entorno
En este punto, interesa mencionar la importancia de apoyarnos en profesionales de la salud al momento de implementar cambios en nuestro estilo de vida, para que las acciones que tomemos sean de forma segura y sostenible en el tiempo.
Trabajar de forma integral los hábitos más relevantes (alimentación, actividad física, sueño y descanso, estrés, hábitos tóxicos) junto con el conocimiento de riesgo genómico y sin desconocer nuestro contexto social es la combinación más potente para optimizar el cuidado de la salud a lo largo de toda la vida.
La medicina preventiva moderna integra genética, hábitos y entorno para comprender mejor el riesgo individual y promover decisiones de salud más informadas y personalizadas.