Saltar al contenido principal

Aftas bucales: por qué salen las llagas en la boca y cómo aliviarlas

03/08/2026
Llagas en la boca

Una pequeña herida dentro de la boca puede hacer que comer, hablar o cepillarse los dientes resulte incómodo. Las aftas bucales, conocidas de forma habitual como llagas, suelen ser lesiones benignas y desaparecen por sí solas, aunque el dolor llegue a ser intenso en relación con su tamaño. 

No todas las lesiones de la boca son aftas. Observar dónde aparecen, cuánto tardan en curarse y si se repiten ayuda a diferenciarlas de irritaciones, infecciones y otros problemas de salud bucodental. 

¿Qué son las aftas bucales o llagas en la boca?

Las aftas en la boca son pequeñas úlceras superficiales que se forman sobre la mucosa oral. Suelen tener una forma redonda u ovalada, un centro blanco o amarillento y un borde rojizo. Aparecen principalmente en la cara interna de los labios y las mejillas, debajo o en los laterales de la lengua, en el suelo de la boca y en el paladar blando. 

Estas lesiones no son contagiosas y no están causadas por el virus del herpes. A diferencia del herpes labial, que suele desarrollarse en el exterior del labio y puede comenzar con pequeñas vesículas, las aftas afectan por lo general a zonas blandas del interior de la cavidad oral. 

En muchas personas aparecen de forma aislada. En otras, se repiten cada cierto tiempo, lo que se conoce como estomatitis aftosa recurrente. La exploración visual suele ser suficiente para reconocerlas, pero las lesiones persistentes, muy numerosas o diferentes a las habituales requieren un estudio más detallado. 

Tipos de aftas bucales

Existen tres tipos principales de aftas: 

  • Aftas menores: son las más frecuentes. Tienen un tamaño reducido, causan molestias durante varios días y suelen curarse en una o dos semanas sin dejar cicatriz. 
  • Aftas mayores: son más grandes, profundas y dolorosas. Su recuperación lleva varias semanas y, en algunos casos, dejan una pequeña cicatriz. 
  • Aftas herpetiformes: aparecen como grupos de numerosas lesiones muy pequeñas que llegan a unirse. A pesar de su nombre, no guardan relación con el herpes. 
      

Conocer los distintos tipos de llagas en la boca ayuda a orientar la valoración, pero no conviene intentar diagnosticarlas únicamente por su aspecto. Una lesión traumática, una infección o ciertas enfermedades de la mucosa oral pueden parecerse a un afta. 

¿Por qué salen aftas o llagas en la boca?

No siempre es posible identificar una causa concreta. La estomatitis aftosa parece estar relacionada con una respuesta inmunitaria en personas con factores predisponentes, sobre la que actúan diferentes desencadenantes. Por eso, dos personas con lesiones parecidas pueden haberlas desarrollado por motivos distintos. 

Cuando las aftas se repiten, resulta útil observar si coinciden con épocas de estrés, cambios en la alimentación, un tratamiento dental o el uso de un nuevo producto de higiene. Esta información ayuda al dentista a buscar el origen más probable. 

Principales causas de aparición de las aftas en la boca

Entre los factores relacionados con la aparición de llagas se encuentran los pequeños traumatismos, como morderse accidentalmente, cepillarse con demasiada fuerza o sufrir el roce de un diente afilado, una prótesis mal ajustada o un elemento de ortodoncia. 

El cansancio, el estrés y la ansiedad actúan como desencadenantes en algunas personas. Asimismo, determinados alimentos muy ácidos, picantes, salados o duros irritan una lesión ya presente y, en quienes son sensibles a ellos, coinciden a veces con nuevos episodios. 

Las carencias de hierro, ácido fólico, vitamina B12 o zinc se han asociado con aftas recurrentes. Esto no significa que cualquier llaga sea consecuencia de una deficiencia nutricional ni que deban tomarse suplementos sin una valoración previa. Si existe una sospecha, el médico indicará las pruebas necesarias. 

Algunos medicamentos y los cambios hormonales se relacionan igualmente con su aparición. Cuando hay numerosas lesiones, episodios continuos u otros síntomas, debe descartarse una enfermedad general, como la celiaquía, la enfermedad de Crohn, determinadas alteraciones inmunitarias o un proceso inflamatorio. 

Síntomas de las aftas en la boca

Antes de que la lesión sea visible, puede notarse un hormigueo, escozor o quemazón en una zona concreta. Después aparece una úlcera bien delimitada, con el centro claro y un halo rojo alrededor. 

El síntoma principal es el dolor. Suele aumentar al comer, beber, hablar o rozar la zona durante el cepillado. Los alimentos cítricos, picantes o muy salados suelen intensificar la molestia, al igual que las bebidas demasiado calientes. 

Las aftas comunes no forman ampollas previamente ni suelen provocar fiebre. Cuando una lesión va acompañada de malestar general, dificultad para tragar, inflamación marcada, fiebre o úlceras en otras partes del cuerpo, es necesario consultar para averiguar la causa. 

¿Cómo aliviar el dolor de las aftas?

No existe una solución inmediata que elimine una afta, pero sí medidas que reducen la irritación mientras la mucosa se recupera. Durante esos días conviene elegir alimentos blandos y templados, beber agua con frecuencia y evitar comidas crujientes, ácidas, picantes o muy saladas. 

Mantener la boca limpia sigue siendo necesario para evitar infecciones, aunque el cepillado debe realizarse con extrema suavidad para no golpear la zona afectada y evitar que el dolor se intensifique durante la higiene diaria. 

Remedios caseros para las llagas en la boca

Los enjuagues suaves con agua templada y sal pueden aliviar temporalmente las molestias. La solución debe escupirse después y no sustituye al cepillado ni a un tratamiento indicado por el odontólogo. Dejar que un pequeño fragmento de hielo se derrita cerca de la lesión ayuda igualmente a calmar el dolor durante unos minutos. 

No conviene aplicar alcohol, agua oxigenada sin diluir, bicarbonato en polvo ni otras sustancias irritantes directamente sobre la herida. Lejos de acelerar la recuperación, queman la mucosa y aumentar las molestias. 

En determinados casos, el profesional puede recomendar un enjuague bucal con clorhexidina. Se trata de un antiséptico, no de un remedio de uso libre continuado. Debe emplearse en la concentración y durante el tiempo indicados, ya que un uso prolongado favorece manchas superficiales en los dientes, cambios en el gusto y acumulación de sarro. 

¿Cuánto duran las llagas en la boca?

La mayoría de las aftas menores mejora sin tratamiento en una o dos semanas. El dolor suele ser más intenso durante los primeros días y disminuye antes de que la herida se cierre por completo. 

La duración de las llagas en la boca varía según su tamaño, profundidad, localización y causa. Las aftas mayores tardan semanas, mientras que una herida que continúa rozando con un diente, una prótesis o un aparato de ortodoncia difícilmente cicatrizará hasta corregir ese contacto. 

No manipules la zona ni retires la capa blanquecina del centro. No es pus ni suciedad, sino parte del proceso de reparación del tejido. Rasparla provoca sangrado, dolor y retrasa la curación. 

Cómo prevenir la aparición de aftas en la boca

No siempre es posible evitar las aftas, especialmente cuando existe una predisposición a que se repitan. Aun así, identificar los desencadenantes y proteger la mucosa ayuda a reducir su frecuencia

Quienes sufren episodios recurrentes pueden anotar cuándo aparecen, qué han comido, si han pasado por un periodo de estrés o si han cambiado de pasta dental. Este registro facilita la detección de patrones sin eliminar alimentos de la dieta de manera innecesaria. 

Hábitos de higiene bucal recomendados

Un cepillado cuidadoso mantiene bajo control la placa bacteriana y evita que la encía se inflame alrededor de una zona dolorida. Utiliza un cepillo suave, realiza movimientos sin presión excesiva y limpia los espacios interdentales con un método adaptado a tu boca. 

Si una prótesis se mueve, un empaste tiene un borde áspero o un alambre de ortodoncia roza repetidamente la mejilla, pide una revisión. Corregir el punto de contacto previene nuevas heridas y favorece que la existente cicatrice. 

Consulta las recomendaciones para el cuidado de la higiene bucal y pregunta a tu dentista qué productos resultan más adecuados si las aftas aparecen con frecuencia. 

Alimentación y estilo de vida para evitar llagas

Seguir una alimentación variada ayuda a cubrir las necesidades de hierro, vitaminas y otros nutrientes fundamentales para mantener la salud de los tejidos de la boca. 

Durante un brote, evita los alimentos que irriten la lesión. Fuera de esos episodios, no es necesario retirar cítricos, tomate, frutos secos u otros productos saludables a menos que hayas observado una relación repetida y clara con su aparición. 

Dormir lo suficiente, gestionar el estrés y no fumar contribuye al cuidado de la mucosa oral. La falta de descanso no explica por sí sola las aftas, pero algunas personas reconocen más episodios durante etapas de cansancio o tensión. 

¿Cuándo acudir al dentista?

Solicita una valoración cuando la llaga no haya cicatrizado después de tres semanassea más grande de lo habitual, sangre, aumente de tamaño o presente un aspecto distinto al de episodios anteriores. Una úlcera persistente no tiene por qué indicar un problema grave, pero debe examinarse para descartar otras causas. 

Conviene consultar antes si el dolor impide comer o beber, aparecen muchas lesiones a la vez, los episodios se repiten continuamente o existen fiebre, pérdida de peso, molestias digestivas, lesiones cutáneas o úlceras en otras zonas del cuerpo. 

El dentista comprobará si se trata de un afta, buscará bordes dentales o aparatos que produzcan roce y revisará toda la mucosa. Ante lesiones recurrentes o atípicas, puede recomendar una valoración médica, análisis u otras pruebas para investigar una causa general. 

Tratamientos farmacológicos para las llagas en la boca

El tratamiento para las llagas en la boca busca aliviar el dolor, disminuir la inflamación y facilitar la cicatrización. Según las características de la lesión, el profesional puede pautar geles protectores, anestésicos tópicos, colutorios específicos o corticoides de aplicación local. 

Las aftas grandes, persistentes o muy numerosas requieren una valoración individual. En casos seleccionados se utilizan tratamientos por vía oral, aunque se reservan para cuadros graves y siempre necesitan prescripción y seguimiento por sus posibles efectos adversos. 

No uses antibióticos, corticoides ni productos cauterizantes por tu cuenta. Antes de tratar una lesión es necesario confirmar su naturaleza, especialmente cuando no evoluciona como una afta habitual. Si una llaga te preocupa o se repite con frecuencia, lo más adecuado es ir al dentista para recibir un diagnóstico y unas pautas adaptadas a tu caso. 

Sanitas - Bupa

SANITAS

Este contenido ha sido escrito por médicos especializados de los centros y hospitales de Sanitas.

Nuestro propósito es promover vidas más largas, sanas y felices y un mundo mejor.

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares. En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc... que se citarán únicamente con finalidad informativa. La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.

En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc... que se citarán únicamente con finalidad informativa. La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.

La utilización de este servicio se lleva a cabo bajo la exclusiva responsabilidad de los usuarios.

Seas o no de Sanitas
Queremos verte sonreír

Más de 225 clínicas para cuidar tu salud bucodental.