La hinchazón de piernas es una molestia frecuente que suele apreciarse especialmente en los tobillos y los pies, aunque puede extenderse hacia las pantorrillas. En muchos casos se debe a un edema, es decir, una acumulación de líquido en los tejidos. En ocasiones aparece después de pasar muchas horas sentado o de pie, con las altas temperaturas o por una acumulación de líquido en los tejidos. Otras veces está relacionada con alteraciones de la circulación o con determinadas enfermedades.
La mayoría de los casos leves mejoran con medidas sencillas, como moverse con frecuencia o elevar las piernas. Sin embargo, una hinchazón repentina, especialmente si afecta a una sola pierna y se acompaña de dolor, calor o enrojecimiento, requiere valoración médica. Si además aparece dificultad para respirar, dolor u opresión en el pecho, tos con sangre, mareo o desmayo, es necesario solicitar atención médica inmediata.
Principales causas de la hinchazón de piernas y tobillos
Las causas de la hinchazón de piernas son muy variadas. Para entender qué está ocurriendo hay que fijarse en factores como si afecta a una o a las dos extremidades, cuándo apareció, si empeora a lo largo del día y si existen otros síntomas, como dolor, calor, cambios en el color de la piel o dificultad para respirar.
Entre los motivos habituales se encuentran la insuficiencia venosa, la acumulación de líquidos, el exceso de peso o permanecer demasiado tiempo en una misma posición. También existen causas que necesitan valoración médica, entre ellas enfermedades del corazón, el riñón o el hígado, problemas linfáticos, infecciones y la trombosis venosa profunda. Algunos medicamentos pueden favorecer asimismo la aparición de edema y entre ellos, se encuentran algunos antihipertensivos, especialmente los llamados calcioantagonistas como el amlodipino, además de antiinflamatorios, corticoides, algunos fármacos utilizados para el dolor neuropático y determinados tratamientos hormonales.
Mala circulación e insuficiencia venosa
Las venas de las piernas deben transportar la sangre de vuelta hacia el corazón venciendo el efecto de la gravedad. Cuando este mecanismo no funciona correctamente, la sangre tiende a acumularse en las extremidades inferiores y aumenta la presión dentro de las venas.
La insuficiencia venosa puede provocar sensación de pesadez, cansancio e hinchazón, especialmente al final del día. Las varices son una de sus manifestaciones más conocidas. También pueden aparecer cambios de coloración de la piel, picor o alteraciones cutáneas alrededor de los tobillos, especialmente cuando la insuficiencia venosa es más avanzada.
Cuando existen varices sintomáticas, el tratamiento se adapta a su gravedad y a las características de cada persona. Además de cambios en el estilo de vida y medidas de compresión, en determinados casos se valoran procedimientos específicos, por lo que es recomendable consultar los detalles sobre el tratamiento de las varices. El objetivo inicial es aliviar los síntomas y prevenir complicaciones antes de considerar otras intervenciones.
Entre las opciones disponibles para algunos tipos de varices se encuentra la escleroterapia con microespuma, cuya indicación debe decidir un especialista después de valorar el sistema venoso y las posibles contraindicaciones.
Retención de líquidos
El edema es la hinchazón causada por una acumulación anormal de líquido en los tejidos. Aparece con frecuencia en pies, tobillos y piernas y, al presionar la piel, en algunos casos queda temporalmente una pequeña depresión. La piel puede sentirse tensa y la zona afectada presentar sensación de pesadez o rigidez.
Hablar de “retención de líquidos” no explica por sí solo su origen. Un edema puede relacionarse con un consumo elevado de sal, ciertos medicamentos, problemas circulatorios o enfermedades cardíacas, renales o hepáticas, entre otras circunstancias. Por eso, cuando se mantiene en el tiempo o aparece sin una causa clara, conviene consultar con un médico.
Existe además un tipo particular de edema relacionado con una alteración del sistema linfático: el linfedema. Este se produce cuando el drenaje de la linfa no funciona adecuadamente y esta se acumula en los tejidos, lo que incrementa el volumen de la extremidad afectada.
Factores de estilo de vida
No toda la hinchazón de piernas y tobillos está relacionada con una enfermedad. Permanecer sentado o de pie durante muchas horas dificulta el retorno de la sangre desde las extremidades inferiores. Por eso es habitual notar los tobillos más hinchados después de una jornada con poca movilidad o de un viaje largo.
El exceso de peso es otro factor asociado, puede favorecer la insuficiencia venosa y dificultar el retorno venoso desde las extremidades inferiores. Asimismo, las temperaturas elevadas favorecen la dilatación de los vasos sanguíneos y algunas personas perciben más pesadez e inflamación durante los meses calurosos.
Mantenerse activo, hacer pausas para caminar cuando se pasan muchas horas sentado y evitar periodos prolongados de inmovilidad contribuye a favorecer la circulación.
Cómo bajar la hinchazón de piernas y pies
Para saber cómo bajar la hinchazón de piernas y pies, primero hay que tener en cuenta su causa. En un edema leve relacionado con el calor, la inmovilidad o pasar muchas horas de pie, algunas medidas cotidianas pueden aliviar las molestias. Cuando existe una enfermedad de base, el tratamiento debe dirigirse a ese problema.
No existe un medicamento único para tratar la hinchazón de las piernas, ya que el tratamiento depende de su causa. Los diuréticos, por ejemplo, deben ser pautados por un médico tras identificar la causa del edema, ya que en ocasiones ciertos fármacos son precisamente el origen de la hinchazón. Nunca suspendas un tratamiento habitual sin consultar a un especialista.
Ejercicios y posturas recomendadas
Caminar y mover las piernas activa la musculatura de las pantorrillas y favorece el retorno de la sangre. Si pasas mucho tiempo sentado, intenta levantarte periódicamente; si tienes que permanecer de pie, cambia de postura y mueve los tobillos con frecuencia. El ejercicio suave, como caminar, suele ser una buena forma de mantener la circulación activa. Si no es posible caminar, también puede ser útil realizar movimientos frecuentes de los tobillos, como flexionar y extender los pies o hacer círculos con ellos, especialmente durante periodos prolongados sentado.
Cuando notes pesadez, descansar con las piernas elevadas por encima del nivel del corazón puede ayudar a disminuir la acumulación de líquido. No obstante, si la inflamación ha aparecido de manera repentina o se acompaña de dolor, calor o enrojecimiento en una sola pierna, no conviene limitarse a ejercicios o medidas caseras: es necesario descartar problemas como una trombosis venosa profunda.
Uso de medias de compresión
Las medias de compresión ejercen una presión graduada sobre las piernas y pueden ayudar a reducir la acumulación de líquido y favorecer el retorno venoso en determinadas situaciones. Se utilizan, entre otros casos, en personas con problemas de circulación venosa.
No todas las medias ejercen la misma presión ni son adecuadas para cualquier persona. Si tienes una enfermedad vascular diagnosticada, hinchazón persistente o dudas sobre el grado de compresión que necesitas, consulta antes con un profesional sanitario. Así se podrá elegir la opción adecuada según la causa y el estado de la circulación.
Cambios en la dieta
Un consumo elevado de sodio puede favorecer la retención de agua y contribuir al edema en determinadas personas, especialmente cuando existen enfermedades como hipertensión o insuficiencia cardiaca. Reducir la cantidad de sal de la alimentación es una de las medidas que se valoran cuando existe tendencia a acumular líquidos.
Esto no consiste únicamente en retirar el salero de la mesa, ya que una parte del sodio de la dieta procede de productos procesados, precocinados, embutidos, salsas y otros alimentos envasados. Leer el etiquetado y priorizar productos frescos facilita controlar su consumo.
Más allá de la sal, mantener un peso adecuado y seguir una alimentación variada forma parte del cuidado general de la salud cardiovascular. Consulta qué características debe reunir una dieta saludable para organizar tu alimentación de la forma más equilibrada.
¿Cuándo es necesario acudir al médico?
Una inflamación leve después de muchas horas de pie, un viaje largo o un día especialmente caluroso mejora con movimiento, descanso y elevación de las piernas. En cambio, una hinchazón persistente, que empeora o no tiene una explicación clara debe ser valorada por un médico, ya que puede estar relacionada con problemas venosos, cardíacos, renales, hepáticos o linfáticos, entre otras causas.
Hay situaciones en las que no conviene esperar. Busca atención médica con rapidez si:
- Una sola pierna se hincha de forma repentina, especialmente si hay dolor, calor, enrojecimiento o sensación de tensión.
- La inflamación es intensa, aumenta rápidamente o aparece sin una causa aparente.
- Aparece fiebre o la zona está caliente y enrojecida.
- La hinchazón persiste varios días, empeora o se extiende a otras zonas.
- Tienes una enfermedad cardíaca, renal, hepática o vascular y notas que el edema ha aumentado.
Si la hinchazón de una pierna aparece junto con dificultad para respirar, dolor u opresión en el pecho, tos con sangre, mareo o desmayo, es necesaria atención médica inmediata.