Terapia sexual en pareja

La insatisfacción: del tabú al diálogo

Una parte muy importante de la vida en pareja es la satisfacción sexual. Suele ser muy común que, sobre todo, las parejas estables y que llevan ya años juntos perciban que su actividad sexual podría mejorar.

Normalmente, para buscar consejo, se recurre a familiares, amigos y, en menor medida, a ayuda médica especializada.

En muchos casos, la insatisfacción sexual de la pareja puede llegar a ser un gran tabú, incluso dentro de ella.

Además de ser básica la predisposición de ambos miembros de la pareja para buscar y potenciar la satisfacción común, la terapia sexual puede ayudar a salvar matrimonios y relaciones, restablecer la autoestima, disminuir la ansiedad y la depresión, o potenciar el entendimiento recíproco en la pareja.

A continuación, te presentamos las preguntas más comunes a la hora de someterse a una terapia sexual, todavía una opción minoritaria en la sociedad española actual. "Si acudes a la consulta de terapia sexual como miembro de una pareja, el éxito de la misma depende de si ambos desean trabajar por mejorar la vida sexual de la pareja"

¿En qué problemas puede ayudar la terapia sexual?

La mayoría de las parejas que consultan a un terapeuta sexual tiene un desequilibrio en los deseos sexuales. La razón principal de acudir a este tipo de consulta responde a que uno de los miembros de la pareja desea una mayor actividad sexual que el otro.

Asimismo, otras causas frecuentes son la anorgasmia, la impotencia, la ausencia de deseo sexual y la eyaculación precoz. Un cierto número de consultas está relacionado con el hecho de haber sufrido abusos sexuales.

En raras ocasiones, las parejas son remitidas al terapeuta sexual porque, simplemente, no saben lo que es el sexo. Quizás no hayan tenido mucha experiencia y se sientan muy avergonzados a la hora de preguntar a la pareja, lo que impide el autoconocimiento, la deshinibición y, por tanto, la satisfacción sexual.

¿Hay un paciente tipo para la terapia?

Realmente no, aunque la mayoría de los pacientes son parejas heterosexuales, de las cuales, muchas son relaciones de larga duración. Dichas parejas suelen llegar a la consulta remitidas por el médico de cabecera o por un consejero matrimonial. Destaca que, entre las parejas heterosexuales, es la mujer quien toma las riendas a la hora de confrontar la insatisfactoria situación de la pareja.

¿Se reirá de mí el terapeuta?

Nunca. Los terapeutas sexuales han escuchado todo tipo de problemas, entre los cuales, con mucha seguridad se encuentre el tuyo. Sea cual sea tu preocupación, no te sientas "un bicho raro", el terapeuta sexual ha tratado casos más extremos que el tuyo y seguro que su intervención ha resultado de gran ayuda a la hora de modificar el patrón de conducta causante de la disfunción o insatisfacción sexual.

¿En qué consiste una sesión de terapia?

Las sesiones suelen ser de lo más relajado e informal, sobre todo, para que la pareja se sienta cómoda y abierta a la hora de comentar su problema o de recibir asesoramiento. La primera sesión tiene una duración cercana a la hora. Después de una breve introducción, el terapeuta sexual intentará discernir el problema que subyace en la conducta sexual de la pareja

Las preguntas más frecuentes que hará el terapeuta en esta primera sesión son:

  • ¿Podríais describir el problema?
  • ¿Cuándo percibísteis por primera vez el problema?
  • ¿Ha empeorado la situación con el paso del tiempo?
  • ¿Por qué habéis decidido acudir a la terapia sexual ahora?
  • ¿Percibís los dos el problema del mismo modo?
  • ¿Cómo afecta el problema a otros aspectos de vuestra relación?

Al final de la primera sesión, el terapeuta sexual se habrá hecho una idea completa de cuánto podrá ayudar a la pareja y de cuántas sesiones serán necesarias para ello. Dicho número es variable según el caso, pudiendo ser seis, doce o incluso más.

¿Son grabadas las sesiones?

No, a no ser que sea parte de la terapia en sí, para lo que la pareja habrá tenido que dar su consentimiento expreso previamente. Normalmente, tras cada sesión, suele registrarse un resumen escrito que es enviado al médico de cabecera al final de la terapia.

¿Cuáles son las diferencias de la terapia sexual con respecto a la sustitución sexual y las terapias regresivas?

La terapia sexual está diseñada para reducir los problemas sexuales de la pareja a partir del diálogo, no a través de la actividad sexual, como ocurre en la subrogación sexual, terapia en la que se recurre a un "sustituto profesional" que guía y orienta a la persona con problemas o disfunciones para que descubra cómo disfrutar sexualmente.

Por otro lado, la terapia regresiva pretende vincular problemas sexuales a aspectos de etapas vitales anteriores. Muchos terapeutas sexuales ya no consideran los problemas sexuales simplementes como síntomas de otros problemas emocionales enraizados a la persona (como hiciera Freud), tendencia que la regresión, la hipnosis o el psicoanálisis intentan hacer pública.

De hecho, muchos terapeutas sexuales apoyan la teoría de que los problemas relacionados con el sexo se dan en personas íntegras en otras áreas de la vida diaria y que no padecen ningún otro tipo de disfunciones psicológicas.

A menudo, las causas de los problemas sexuales suelen encontrarse en el temor a "fallar" a la hora del sexo, en la reacción a demandas reales o imaginadas de la pareja, o bien, en el miedo a ser rechazado.

¿Cómo puedo contactar con un terapeuta sexual de prestigio?

Normalmente, los terapeutas sexuales son médicos de cabecera, psiquiatras, ginecólogos o médicos especializados en medicina genito-urinaria. No existe una calificación reconocida, lo que significa en teoría que cualquiera puede llamarse a sí mismo "terapeuta sexual". Para asegurarte, pide recomendación a tu médico de cabecera, en tu clínica genito-urinaria o en tu centro de salud.

¿Cuáles son los logros que puedo esperar?

Si acudes a la consulta de terapia sexual como miembro de una pareja, el éxito de la misma depende de si ambos desean trabajar por mejorar la vida sexual de la pareja. Si es sólo un miembro el que acude a la cita con el terapeuta sexual, habrá muy pocas probabilidades de mejora.

Si el problema es físico más que emocional, entonces este tipo de terapia es poco probable que funcione, aunque si el terapeuta es un médico, podrá ser capaz de identificar las causas de la disfunción y de determinar un tratamiento para el citado problema físico.

Sobre todo, la mayoría de las parejas llegan a una comprensión recíproca del problema, mejoran la comunicación entre ambos a largo plazo, y aprenden a potenciar el resto de las áreas implicadas en la vida sexual de una relación sentimental en pareja.


Redactado por www.sanitas.es

Supervisado por el Dr. Ignacio Ferrando.

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