Todo sobre un ocio saludable

El ocio es el tiempo libre que se dedica a actividades que no son ni trabajo, ni tareas domésticas esenciales. Las actividades de ocio deben realizarse también de una manera saludable si se pretende que estas actividades no afecten a nuestra salud.

Ocio al aire libre
En el Campo

Protección solar: hay que tomar el sol gradualmente, de menos a más, para darle tiempo a la piel a producir melanina. Al principio la exposición directa al sol debe ser corta, de apenas 5 minutos. Conforme pasen los días, podemos ir aumentando el tiempo de exposición. Debemos utilizar siempre un filtro solar con un factor de protección solar adecuado para nuestro tipo de piel. Cuando ya tengamos un cierto grado de bronceado, podemos bajar el grado de protección. En las zonas del cuerpo que normalmente no están expuestas al sol (el pecho, la espalda o las piernas) la protección debe ser mayor.

Agua de fuentes y arroyos: potables o no potables

Siempre que sospechemos que el agua de un lugar no es potable, debemos evitar ingerirla. El agua no potable puede producir diarrea o algún tipo de infección que afecte a nuestro organismo.

En ríos o pantanos

El baño en agua dulce: corrientes y pozos. No se debe entrar nunca de cabeza en aguas desconocidas, hay que hacerlo siempre con los pies por delante para evitar impactos en la cabeza o columna cervical. La existencia de pozos o sifones puede provocar corrientes que dificulten la flotabilidad.

En la playa

Prestar atención a la señalización de zonas de riesgo.

Evitar la exposición prolongada al sol y procurar la hidratación abundante.

En el camping

Cocinas y linternas de gas: no se deben usar en el interior de tiendas de campaña. Vigilar el buen estado de gomas de suministro y quemadores.

Fuegos y barbacoas: riesgo de quemaduras, sobre todo con la utilización de alcohol y combustibles líquidos

Conservación de los alimentos: si no se dispone de nevera, evitar los alimentos perecederos.

El descanso (ojo con la siesta de los peques y el calor): buscar sitios protegidos del sol y frescos.

Fiestas sin excesos

La única forma garantizada de no padecer los efectos del alcohol es abstenerse de beber. En un mundo ideal, todos tendríamos una inmensa fuerza de voluntad y todos sabríamos cuándo parar. Pero las costumbres sociales o simplemente el dejarse arrastrar por el ambiente de fiesta, puede hacer difícil decir no.

La segunda mejor medida después de la abstinencia, es beber con moderación y responsabilidad.

Algunas recomendaciones:

  • Intentar recordar que las bebidas alcohólicas son el acompañante de la comida, no al revés.
  • No mezclar bebidas alcohólicas, ya que este es uno de los mayores factores que más favorecen la intoxicación etílica. Limitarse a beber sólo vino o cerveza, en lugar de licores de más alta graduación alcohólica.
  • En cuanto a la cerveza, es mejor tomarla fría, ya que contienen menos toxinas.
  • Ante las opciones de vino tinto o blanco, el vino tinto generalmente provoca una peor resaca.
  • Si se toman copas, mézclelas con bebidas no gaseosas; el gas en los refrescos hace que el cuerpo absorba el alcohol más deprisa.
  • El ritmo de ingesta del alcohol también es importante. Grandes cantidades ingeridas de forma rápida puede dar lugar a una intoxicación etílica grave, con pérdida del conocimiento.
  • Al volver a casa de una cena o fiesta y antes de acostarse, se puede tomar un preparado multivitamínico y beber por lo menos medio litro de agua.
  • No beber si se está tomando algún tipo de medicamentos.
  • Las mujeres deben conocer que a iguales dosis de alcohol éste hace más efecto en las mujeres por un doble mecanismo: tienen menos masa corporal para repartir ese alcohol y generalmente su hígado metaboliza peor el alcohol que el de los varones.
  • Por supuesto, si se tiene que conducir; ¡¡ni una gota de alcohol!

Recuerde que el alcohol no sólo es dañino de forma aguda (borrachera), sino que su consumo reiterado, prolongado, también tiene efectos nocivos muy importantes (hígado, Sistema Nervioso Central, estómago, ...).

Vacaciones
Vacunaciones

Es importante que con cierta antelación al viaje (tres meses sería lo ideal) se haga una visita al médico de cabecera y se consulte sobre las vacunas necesarias, en caso de que así fuera.

Ciertas vacunas (tétanos, hepatitis B) deben recibirse de forma periódica (5-10 años) para mantener su efecto protector.

Otras, como los antigripales estacionales, deben recibirse cada año.

Durante el viaje

  • Utilizar agua embotellada en todo momento, incluso para lavarse los dientes.
  • Evitar los cubitos de hielo así como las ensaladas. Tomar fruta que se pueda pelar.
  • No comprar alimentos a vendedores ambulantes ni comer en restaurantes que no tengan una presencia muy higiénica.
  • El marisco y la carne poco hecha son las fuentes más comunes de infección. Asegurarse de que toda la comida que se ingiere ha sido cocinada a fondo.

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