Mamografía

La mamografía es un método diagnóstico para la mama que emplea rayos X. Es una radiografía de la mama, y se realiza mediante un aparato llamado mamógrafo.

Cada mama es explorada empleando dos proyecciones:

  • De arriba abajo.
  • De externo a interno.

Las radiografías se obtienen colocando la mama en el mamógrafo. Éste está diseñado para que el haz de rayos X atraviese la mama y plasme la imagen de ésta en una película sensible a los rayos X. Para cada exposición la mama es mantenida en compresión de manera que se adquiera una imagen clara y nítida.

Los mamógrafos actuales están diseñados para que la radiación a la que está expuesta la paciente sea mínima.

Preparación

  • Si alguna vez la mujer se ha realizado una mamografía anterior es muy importante aportarla para su comparación con el estudio actual. La comparación de mamografías hechas en diferentes periodos de tiempo a una misma persona es a menudo extremadamente útil para detectar cambios.
  • En el día de la exploración la persona no debería usar polvos de talco, perfumes o desodorante. Se recomienda llevar un sostén cómodo.
  • Se puede continuar con la medicación habitual a menos que el médico diga lo contrario.

Método

El técnico colocará las mamas en el mamógrafo. Las estirará y depositará sobre un soporte donde realizará una compresión de la mama para obtener una imagen clara de los tejidos. El grado de presión óptimo necesario para una buena calidad de imagen puede causar cierta molestia momentánea. La radiación no produce calentamiento de los tejidos mamarios.

 

La duración del examen completo es de aproximadamente veinte minutos.

Qué se busca en la mamografía

En función del propósito de una mamografía, las podemos diferenciar en dos tipos:

 

  • Mamografías de screening o cribado:

    Son las realizadas en mujeres sin síntomas. El propósito es la búsqueda de signos precoces de cáncer de mama y la mayoría de ellas no muestran anormalidades. Generalmente se comienza a realizar a partir de los 40 años de edad. También se pueden hacer a pacientes con factores de riesgo.

  • Mamografías diagnósticas:

    ·Son las realizadas para resolver una sospecha particular relacionada con una exploración de la mama. Esta sospecha puede ser de diversa índole:


    ·Si una mujer tiene signos o síntomas relacionados con las mamas como hinchazón, dolor, secreción por el pezón, cambios no explicados en la piel de la mama o nueva e inexplicada asimetría de los pechos.

     


    ·Si una alteración indeterminada es vista en un screening mamográfico.

     

Periodicidad

Normalmente una mujer debe realizarse su primer estudio a los 40 años. Este estudio debe realizarse a una edad más temprana si existiera algún signo o síntoma anómalo, o una historia familiar de cáncer de mama.

 

Según el PAPPS (Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud) de la semFYC (Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria) se recomienda realizarse una mamografía cada 2 años en las mujeres mayores de 50 años.

Resultados e interpretación
La mamografía rutinaria reduce la mortalidad por cáncer de mama en un 25 a 35% en mujeres asintomáticas de 50 años. En los estudios de detección selectiva (screening), aproximadamente un 40% de los cánceres que se identificaron mediante mamografía no se había detectado con la exploración física. En mujeres de 50 años debe realizarse una mamografía anualmente. Si bien existe aún cierto debate sobre la frecuencia de realización de estas pruebas, las opiniones más conservadoras y prudentes recomiendan que se realice una vez al año.

Los signos mamográficos precoces de cáncer de mama son las microcalcificaciones, la distorsión sutil de la arquitectura del tejido de la mama y las lesiones similares a «cangrejos» no palpables. No obstante, estas alteraciones no se encuentran siempre en pacientes que presentan una masa u otros signos sugerentes y la incidencia de resultados falsos negativos puede superar el 15%, dependiendo en parte de la técnica utilizada y de la experiencia del radiólogo.

Las áreas mamográficas sospechosas que no pueden detectarse en la exploración deben localizarse mediante la inserción de dos agujas con guía radiológica para poder realizar una biopsia de la lesión. La muestra de biopsia debe examinarse con radiografías y compararse con la mamografía previa para asegurarse de que el área sospechosa ha sido extirpada. La mamografía se repite a las 6 a 12 semanas de la biopsia para confirmarlo, cuando ya no existen molestias en la mama.

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