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Onicocriptosis (Uña encarnada): cómo curarla y evitar que vuelva a aparecer

27/05/2026
uña encarnada

Una uña encarnada aparece cuando el borde de la uña se introduce en la piel que la rodea, provocando dolor, enrojecimiento, inflamación y, en algunos casos, infección. Suele afectar con más frecuencia al dedo gordo del pie, aunque puede aparecer en otros dedos.

En muchos casos, una uña del pie encarnada mejora con unos cuidados sencillos si se trata al principio. Pero cuando hay pus, dolor intenso, inflamación que aumenta o enfermedades como diabetes o mala circulación, conviene consultar cuanto antes con un profesional sanitario o un podólogo.

¿Por qué se encarnan las uñas? Causas comunes

Para entender por qué se encarnan las uñas, hay que fijarse en dos aspectos: cómo crece la uña y qué presión recibe el dedo. La uña puede clavarse en la piel cuando se corta mal, cuando el calzado comprime demasiado la zona o cuando la forma natural de la uña favorece que los bordes se curven hacia dentro.

Una de las causas más habituales es cortar las uñas demasiado cortas o redondear los laterales. Al hacerlo, el borde puede crecer hacia la piel en lugar de avanzar de forma recta. Del mismo modo, ocurre si se arrancan pequeños fragmentos de uña en vez de cortarlos con cuidado, porque quedan picos irregulares que se clavan con facilidad

El calzado tiene mucho que ver. Los zapatos estrechos, de punta fina o con tacón alto pueden aumentar la presión sobre los dedos. Pero un zapato demasiado amplio también puede favorecer roces y pequeños golpes repetidos si el pie se desplaza dentro del calzado. En ambos casos, la uña recibe presión y termina clavándose en la piel.

Los golpes, las pisadas repetidas en ciertos deportes, una sudoración excesiva, la higiene insuficiente o algunas alteraciones de la uña favorecen este problema. Por ejemplo, las uñas engrosadas o deformadas pueden clavarse con más facilidad. Si además aparecen cambios de color, fragilidad o engrosamiento persistente, conviene valorar si hay otras complicaciones asociadas, como los hongos en las uñas.

¿Cómo curar una uña encarnada? Tratamientos y remedios

Saber cómo curar una uña encarnada depende de la gravedad. Si el dolor es leve, no hay pus y la inflamación es limitada, pueden aplicarse cuidados en casa durante los primeros días. El objetivo es aliviar la molestia, mantener la zona limpia y evitar que la uña siga presionando la piel.

Los baños de agua tibia ayudan a reducir la sensibilidad y ablandar la piel que rodea la uña. Se recomienda remojar el pie en agua tibia varias veces al día en casos leves, ya que puede reducir la hinchazón y aliviar la sensibilidad. Después, es importante secar bien el pie, especialmente entre los dedos.

También conviene usar calzado amplio o sandalias mientras dure la molestia, siempre que sea seguro hacerlo. La presión directa del zapato puede empeorar el dolor y dificultar que la zona se desinflame. Si hay una pequeña herida, debe mantenerse limpia y protegida, evitando manipularla con instrumentos no esterilizados.

No es recomendable "escarbar" en la uña, cortarla en profundidad o intentar extraer el borde clavado con tijeras, alicates u objetos punzantes en casa. Esto puede empeorar la lesión, provocar una herida más profunda o favorecer una infección. Si además aparece una ampolla por roce del calzado, es mejor tratarla de forma adecuada y no manipularla sin criterio. Si quieres saber más, consulta nuestro artículo sobre cómo curar una ampolla en el pie.

Hay situaciones en las que no conviene esperar. Si el dedo está muy rojo, caliente, hinchado, duele cada vez más, supura, sangra o la molestia impide caminar con normalidad, es necesario consultar. Deben hacerlo las personas con diabetes, problemas de circulación, inmunosupresión o pérdida de sensibilidad en los pies, porque el riesgo de complicaciones es mayor.

¿Qué hace el agua con sal en la uña encarnada?

El agua tibia con sal ayuda a limpiar la zona, ablandar la piel y aliviar temporalmente la inflamación o la sensibilidad. Algunos servicios de podología la recomiendan en casos leves para mantener el dedo limpio y calmar los síntomas.

Aun así, es importante tener expectativas realistas. El agua con sal no cura la uña encarnada por sí sola ni sustituye el tratamiento profesional cuando la uña ya está muy clavada o existe infección. Puede ser una medida de apoyo en fases iniciales, pero no debe retrasar la consulta si el dolor aumenta o aparecen signos de infección.

Para hacerlo con seguridad, el agua debe estar tibia, no muy caliente, y el pie debe secarse bien después. Mantener humedad en la zona durante demasiado tiempo puede irritar la piel. Tampoco se recomienda añadir productos agresivos ni aplicar remedios caseros que puedan quemar, irritar o contaminar la herida.

¿Qué hace un podólogo con una uña encarnada?

El podólogo valora el estado de la uña, la piel que la rodea, la presencia de infección, la forma del dedo, el tipo de calzado y si el problema es puntual o recurrente. A partir de esa exploración, decide el tratamiento más adecuado.

En casos leves, puede retirar con técnica profesional el fragmento de uña que está presionando, limpiar la zona, indicar curas y enseñar cómo cortar las uñas para que no se encarnen. También recomienda cambios de calzado o medidas para reducir la presión sobre el dedo.

Cuando la uña está muy clavada, hay inflamación importante, tejido de granulación, infección o episodios repetidos, puede ser necesario un procedimiento más específico. El tratamiento puede incluir levantar la uña, retirar parcialmente la parte encarnada o, en casos recurrentes, retirar una parte de la uña junto con tejido subyacente para reducir el riesgo de que vuelva a crecer en esa dirección.

Estos procedimientos se realizan con medidas de asepsia y, si es necesario, anestesia local. En algunos casos puede indicarse tratamiento antibiótico si hay infección, pero no siempre es necesario. Lo importante es no automedicarse y dejar que el profesional valore si existe infección real y qué tratamiento conviene.

Complicaciones: ¿Qué pasa si no me saco la uña encarnada?

Una uña encarnada sin tratar puede pasar de una molestia leve a un problema más doloroso. Si el borde sigue clavándose, la piel se inflama, aumenta la presión y puede aparecer una herida. A partir de ahí, existe riesgo de infección, con enrojecimiento, calor, pus, mal olor o dolor más intenso.

En personas sanas, una infección localizada suele poder tratarse si se atiende a tiempo. Pero en personas con diabetes, problemas de circulación o alteraciones de la sensibilidad, una pequeña lesión en el pie puede complicarse más. 

Por eso, no conviene esperar a que la uña encarnada avance. Si no mejora en pocos días con cuidados básicos, si reaparece con frecuencia o si hay signos de infección, la consulta con podología es la forma más segura de aliviar el dolor y evitar complicaciones.

Prevención: cómo cortar las uñas para que no se encarnen

La prevención empieza por un gesto sencillo: cortar bien las uñas. Para evitar uña encarnada, lo recomendable es cortar las uñas de los pies de forma recta, sin redondear demasiado los bordes y sin dejarlas excesivamente cortas, así como evitar zapatos ajustados y mantener los pies limpios y bien secos.

También ayuda elegir un calzado cómodo, con espacio suficiente para los dedos. Los zapatos no deben apretar la punta ni comprimir el dedo gordo. En personas que practican deporte, es importante revisar que el calzado se ajuste bien, porque los impactos repetidos contra la puntera pueden irritar la uña.

Una rutina básica incluye estos cuidados:

  1. Cortar las uñas rectas, con cortaúñas adecuado o tijeras rectas.
  2. No apurar demasiado el corte, para evitar que el borde se clave al crecer.
  3. Evitar arrancar picos o laterales, porque pueden quedar irregularidades.
  4. Mantener los pies limpios y secos, especialmente después de la ducha.
  5. Usar calzado amplio en la puntera, que no presione los dedos.
  6. Consultar con podología si la uña es muy curva, gruesa o se encarna con frecuencia.
      

Si cuesta ver bien las uñas, hay dificultad para llegar al pie o existe una enfermedad que aumente el riesgo de lesiones, es preferible pedir ayuda o acudir periódicamente a un profesional. Sanitas recuerda que el cuidado de los pies es especialmente importante en personas con diabetes, por el riesgo de complicaciones como el pie diabético.

Sanitas - Bupa

SANITAS

Este contenido ha sido escrito por médicos especializados de los centros y hospitales de Sanitas.

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